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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, octubre 12, 2011

Hungría: Oliverio Coelho




HUNGRÍA_Oliverio C





Aunque el Oliverio que protagoniza la visita grotesca a las cenizas del antiguo Imperio Austro-húngaro –ojo, Austria, tanto como su sombra diestra, Hungría, dos países en la historia sin verdadero poder y extensiones coloniales (tal vez eso derivó en su precoz caída) por oposición a los otros países, colonialistas canónicos, que agora caen en un ralentí de vejestorios- sea un viajero sibarita, un cosmopolita despreocupado, un adorador tercermundista al fin del rancio genio primermundista, y no un migrante asaltando de hambre los acantilados europeos, igual, me parece totalmente pertinentes al texto que acá editamos, valen como contexto de una lectura de fondo, estas palabras de Bifo:


Al mismo tiempo, Europa está envejeciendo anormalmente. Se trata de un problema demográfico, principalmente, pero no solo. Europa es un país de viejos que se aferran penosamente a la vida, “no porque la amen, sino porque es de su propiedad”. Un país de viejos necesitados de jóvenes cuidadores filipinos, moldavos o marroquíes, viejos idiotas aterrorizados por la agilidad desdeñosa de los pueblos jóvenes, pueblos que han sufrido tanto por culpa nuestra que ya no temen más ningún sufrimiento. Jóvenes de piel oscura –o más oscura que la nuestra– que nos observan con aparente condescendencia a la espera de poder devolver la violencia imborrable que los hizo íntimamente torvos.



A medio camino de Las cartas persas y los viajeros despiadados de Canetti, Hungría es por sobre todo el culmen de la prosa narrativa de este escritor argentino recién llegado l’an trentiesme…







Dirty Bogardo

2 comentarios:

Vero dijo...

Sin duda Oliverio C. es también un sibarita: un sibarita del lenguaje. El relato está impecablemente escrito. Y sin embargo, no me contentó. Leí relatos de Coelho en Parte doméstico que me gustaron más. Me pareció acertada la caracterización de lo que Tarr muestra en las películas: "filma el costado de la melancolía", cierto, porque no la encara de frente, la rodea, y también "filma cicatrices", aunque yo diría que también filma heridas -tenés que ver El caballo de Turin. Pero la verdad es que me resultó forzada la articulación entre la estética más bien melancólica de Tarr y la de esos baños turcos donde amedrenta la prepotencia sexual del mastodonte que parece en cualquier momento capaz de violar al pobre Oliverio. Neblinas de Tarr, vapores de los baños, es la única cercanía que encuentro. Quizá algo se me esté escapando... como a este Oliverio (no C., sino el del cuento) ese Tarr-Godot siempre a punto de aparecer.

Vero dijo...

Volví a leer el relato recién y pensé en si había sido justa, si había expresado lo mejor posible lo que pensaba, y como no estoy segura digo: que en general me gustó, ahora por ejemplo me detuve en cierta musicalidad, cierta comicidad en la mención siempre del nombre completo en vez de simplificar con el apellido, en fin... Pero sigue, aún gustándome, no satisfáciéndome del todo, quizá por haber leído de este autor textos tan buenos.