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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, agosto 23, 2011

Sobre "El delirio de Turing" de Paz Soldán

Sobre El delirio de Turing de Paz Soldán

1. El número cabalístico del libro es el 2. Dos movimientos se perciben en él, hacia el pasado, los años 70, la dictadura, la pre-modernidad boliviana, el enfangamiento perpetuo y resignado del tercer mundo, y otro, hacia el 2002, donde campea el posmodernismo telemático y cibernético, la democracia neoliberalizante, el primer mundo aún como modelo válido para seguir.

2. Dos son los antihéroes del libro, encarnando las figuras del amo y el esclavo, subyugados en una relación sadomaso, un par que se reitera en otros con infinitesimales cambios: Albert y Turing. Albert elabora un delirio para Turing que éste pone en práctica al pie de la letra con tal de satisfacer cual sabueso obsecuente y devoto a su amo-dios. Pero Turing muere reconociendo su culpa mientras que Albert, como ejemplar del fanatismo, piensa que es inmortal, por ende, inocente, aún en su bisbiseo agonizante.

3. El amo medio nazi medio ex hombre de la CIA, contratado x la dictadura setentista de Montenegro: Albert, y su esclavo, discípulo-efebo violable a piacere: Turing…

4. La relación primer mundo y tercer mundo se reitera con el yanqui-boliviano Ramírez-Graham asumiendo el puesto de Albert, durante la era del Montenegro democrático.

5. Báez y Kandinsky son el par opuesto a Turing-Albert….la relación osmótica es unilateral aquí, Báez quiere succionar la identidad del adolescente, entrar en la historia robando su personalidad, mitologizándola con su sacrificio, y los dos son tercermundistas…

6. El juez Cardona, que ya no cree en el apotegma fundamental de la legalidad acuñada por Píndaro: la fuerza de la ley. Y en cambio adopta la vendetta como forma de justicia. Hay un dramatismo en su gesto redentor de la inocencia de su amor por la prima-hermana y muy cercana del final hiperbólico y trucho de Báez.

7. Kandinsky puede ser un héroe porque tiene la capacidad de distinguir realidades o delirios, saltar de una esfera a otra, y quedar indemne, apenas lesionado superficialmente en las manos. No baja la cabeza ante del delirio abrumador del primer mundo como Turing o el mundo virtual infanto-juvenil de la high-tech de Flavia, la hija hacker de éste…

8. Paz Soldán es medio delirante como Turing y no está atravesado de una ebriedad lúcida como Kandinsky pues su historia es en todo momento muy solemne, se mueve ultra concentrada en sus trucos de suspenso y atenta a la dosificación de la intriga, jamás recurre al humor que podría resultar un buen antídoto contra los delirios que obnubilan ciertas vidas: sangrientamente como en el caso de Báez, ahogándola en su encierro adorador como en el de Turing.

9. Llama delirio a la mentira, entonces si todo es delirio, todo es mentira, tanto las muertes de la dictadura, como los esplendores democrático-tecnológicos del Primer mundo, pero no va tan lejos en esto el autor, no llega sobrecodificar o cabalizar in extremis fuera de la cerrada estructura de la novela.

10. No es una novela ucrónica, ni futurista ni contra-utópica ni ciberpunk. Quiere ser, al parecer, una reflexión política, social, de la Bolivia de las últimas 3 décadas (1970-2002), en la línea de los libros de los 80 de Vargas Llosa (pienso en Historia de Mayta y La guerra del fin del mundo) sin la mala leche y la despiadada sátira de mala fe contra las supuestas supersticiones y taras eternas que neutralizan al tercer mundo para salir de su agujero de invalidez metafísica o económica.

11. Usa de un estilo internacional, por ende, canchero y americanizado, suelto y virtuoso en el delineado de la narración, un poco sobrecargado con la hojarasca -de verosimilitud- del mundo del criptoanálisis y demás yerbas del espionaje político, a veces insinuando áreas empáticas a la semiótica y la hermenéutica, otras apenas novelizando una historia de genios descifradores de mensajes. A veces hay incoherencias patentes: Río Fugitivo arde con las manifestaciones antiprivatistas de toda laya, con los embotellamientos y apagones pero los celulares y ciber-cafés ni siquiera parpadean…!? El lenguaje es poco boliviano, la música más bien yanquee o europea, para intensificar el aura techno del libro suponemos, pero en líneas generales planea un mirada distanciada y poco simpática sobre la realidad boliviana, sin olvidar un coqueteo anarka al centrar el libro en el atoramiento que significó el neoliberalismo en Sudamérica.

Resumiendo: Paz Soldán es un Vargas Llosa no neoliberal, o un liberal desencantado.

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