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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, agosto 14, 2011

El ruido de las cosas al caer (JG Vásquez) o la inverosimilitud como sostén de la narrativa realista tradicional


El ruido de las cosas al caer (JG Vásquez) o  la inverosimilitud como sostén de  la narrativa realista tradicional





a.       Una novela que apela descaradamente a crear una trademark, pongamos, la novela de la droga, generación narco, etc., como antaño diera tantos buenos réditos  la  etiqueta dentro del boom, ese subgénero horroroso  y cínico, La novela de dictadores.
b.      Sin embargo, es falacia pura, la droga y el tema guau narco recién aparece pasando la mitad de la novela, si se tratar de una porno y el pene y la vagina parecieran ese tiempo tan tardío ya la sala hubiérase vaciado…
c.       Supongamos que una generación nacida dentro de la dictadura stronista o en Paraguay o pinochetista en chile, alguna secuela visible pirograbada en ella, en sus miembros, esquizofrenia, manía persecutoria, etc., en la de los hijos de la droga y los capos de los 7, liderados en Colombia x el natural de Envigado pablo escobar, sus hijos, Antonio Yammara, por ejemplo debería empezar su narración en tono de fantasy gótico, con la desesperación el aliento de un Edgar Allan Poe, muertos de miedo y pánico, paranoia e inseguridad, eso no aparece en la prosa, más bien redactada de manera pulcra y pulidita, académica, sin contaminación mayores de colombianismo o jerga de drogón, nada…sin agujeros esquizoides de caso clínico que haya influidos en los juegos borromeico-lingüísticos del capo de Lacan…
d.      Es pura moraleja para que el público se  sienta seguro ke lee  aun autor serio tocando un tema grave y de terribles consecuencias para la sociedad, pomposidad e impostura, que es realzada x la falta total de humor…
e.      Los personajes, Yammara, el narrador, las 3 mujeres, Aura, su yiyi, a quien se convierte de procedencia familiar libanesa para solidificar la idea del que vivió su infancia-juventud entre el  mundo ascendente de la violencia de la droga y los que no, Elaine, la yanquee de Peace Corps, madre de Maya, que comparte esa familiaridad muy específica de los años de Escobar con Yammara, más que este con su yiyi.
f.        El intento de mitificar  a una medianía como Ricardo Laverde, esposo de la yanquee Elena y ñembo casi socio del narrador muertos en una balacera callejera con balas sicarias, una simple mula que quiso ganar guita rápido y termina preso 20 años…
g.        Esta medianía es quien compra la hacienda Elena donde Yammara escucha el pedazo del puzle ke ignoraba de la historia de boca de la hija Maya, y con quien sin pudor alguna termina en la cama, como si la resonancia interna ke los imanta no fuera de dudoso origen: sensibilidad exacerbada supuestamente x un mundo de pánico, y de corrupción, esa  hacienda e s frutos de dinero sujo del padre mula...
h.      Lo mejor del libro es de una inverosimilitud inocultable (como lo intenta el autor colombiano en las últimas páginas con una patética explicación escamoteada torpemente de la panoplia de un prestidigitador de cuarta - mejor hubiera dejado a la deriva de una licencia poética fantasiosa- : la transcripción de lo que se oye en el casete ke contiene la copia de los audios de la caja negra del avión que capotó con Elaine viajando en ella en el trayecto de Miami a Bogotá…
i.         Se trata de una novela realista, se alimentada del documentalismo del nuevo periodismo, y tradicional en su narración…la prosa es llana directa y comunicativa más que expresiva. Se jacta de algunos trucos del suspense y el desplazamiento de datos –aunque el lector atediado las adivina y se sonríe pensando ke inventara para solventar su verosimilitud realista.
j.        El tema no es buscar la respuesta a porqué el narrador fue tiroteado al lado de un jugador enigmático de billar ni entender la Colombia embarcada por el negocio de las drogas hacia la violencia y el pánico. Sino son 250 páginas donde jamás el lector queda convencido del argumento inverosímil en donde se nos dice que una mula llega a comprar la copia de una caja negra y hacerla pasar todo el tiempo x sus páginas como un unicornio azul y que nadie diga esto es una bobería incoherente. 



Elaine rasgó el papel de regalo, vio un diseño de nueve marcos azules de esquinas cortadas, y en los marcos vio campanas, soles, gorros frigios, esbozos florales, lunas con cara de mujer y calaveras cruzadas con tibias y diablillos bailarines, y todo le pareció absurdo y gratuito, y el título, Cien años de soledad, exagerado y melodramático”.





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