El mango del Marika L. Ope
La fiebre de zeligs y figurettis del bisextenario producía más víctimas
y embaucadores ke el dengue. Ese año truxo, 2011, aparecieron más casas de
madame Lynch ke milagros de la Virgen hovy, bombachas de Juana de Lara que
clavos de Cristo, dildos de Bernardino Caballero ke quijadas de san Mamerto,
naranjitos del kamba Francia ke árboles de Buda, descendientes (ya sin dientes)
bastardos de Carlos Antonio que adnes negativos de Lugo…
Si usabas la semana santa para el recogimiento y la meditatio bucóliko-alkohólicas
y si insinuabas el desplazamiento hacia tierra adentro, y el primer pie ke
empujabas para estribarlo sobre un asfaltito recién blequeado por MOPC,
inmediatamente un letrero te interpelaba asustándote con sus énfasis
ministeriales: caminito escolar del
honorabilísimo diputado Calavernos; si por otro lado intentabas un weekend
en algún hotelucho de cuarta pero baratelli una gigantografía te daba la
welcome Me: aká hizo su primer pipi el
héroe de Curupayty…
En ese orden de cosas psicótico-colectivas vislumbré el negocio que me
sakaría definitivamente del apuro de vivir sin apurar ya whiskey del mejor
catálogo escocés catables y apurables sin corte: inventé el mito del árbol de
la infancia del marika de Cerro Corá.
El mango de la infancia solitaria y ensoñativa de nuestro héroe mayor
aparece en fuentes de la más remota imaginería apologética y en los mamotretos
legendarios más populares….
Dice Efraín Cardozo que empujado por la ola seria y ocupada de los
adultos el héroe niño solía frecuentar una planta de mango aovillándose
tempranamente en su soledad, reptando entre sus ramas laberínticas e
indostánicas, rumiando su futuro épico-trágico acaso, sus noches azules de
Ypakaraí con la extranjera sino, metido en su aislamiento caliente y protector,
haciendo búfer desde su enviroment-caracola de mar de los chismorreos del
pueblo asolado de calma chicha, música de charatas traviesas…y leves chasquidos
del pie del Yacy Jateré cortando la siesta y sus yuyales.
O´Leary añade en una nota de pie de página que ese árbol de mango (de
los primeros introducidos al país por los portugueses antes del tratado de
Tordesillas, que los empujara pra el lado centrífugo de la nueva línea
demarkatoria dejando pra el lado opuesto, paraguayo, a los mangos recién
plantados, en suma, todo un acto cortado con la espada de Tor dejó al futuro
Paraguay entre comillas de dos mundos
peninsulares en su división seminal) logró sobrevivir a la Guerra Guasú pero se
escamoteó posteriormente a los croquis
de la urbe asuncena.
Bertoni o Domínguez barajan varias hipótesis de la ubicación del mango:
en los bordes del río Paraguay, que con la gran crecida del 82 podría haberlo
dejado hundido en los limos de la bahía y/o aledaños, o en Ñemby, al pie de una
colina de piedra color pizarra que se fue demoliendo estentóreamente para así
despedazada a dinamitazos usarla para empedrar las ciudades dormitorios con su
ya célebre azul oscuro como la podemos ver hoy en día en la propia Ñemby…En Mangrullo,
bajo el doble hojaldre del cementerio y la colina que conforman su topología
actual allí como plaza sajona de canal 9 o incluso bajo el estadio de los
Defensores del Chaco…
Otros lopistas no se dejan arremolinar en torno a las faenas cumplidas
allí en el árbol x el niño López. Si
practicaba el ejercicio de algún instrumento musical, la flauta traversa o el
rabel jesuita, o la mbaraká nativa…
El fanático deschavetado autor de Canto
al Mariskal no ahonda en las proezas sexuales de su cantado personaje,
menos en las de la primera infancia (en esto repite el pudor de supuestas
revistas avantigarde de la liberación sexual como Playboy pero… nunca bordearon la pedofilia o la pederastia en sus
short stories).
El paí Maíz en sus deposiciones vatikaniensis (apud “El fusilamiento del obispo Palacios. Documentos
Vaticanos”, Estudios Paraguayos, XI, 1:25-50, de 1983, Bartomeu Meliá –mira ke
ir a kagar apostasías en el vatikano es de lo peor) desliza que el mango más aun ke el avatí albergó
no sólo los juegos narcisistas del Niño pero a veces fue acompañado por más de
un amigo de la familia y en otras ocasiones de una pandilla de akähatas,
digamos sus primeros fieles en la fulminante carrera de liderato o guru de la
guerra en ke se especializará en la Historia local o aun con esa fama en toda Sudakalandia.
Richard Burton no menciona el mango pero entre definiciones casi
dostoievskianas del alma paraguaya («una oscura nacionalidad», «una humanidad
paleolítica») se toma su tiempo para
trazar un retrato psicológico de nuestro épico héroe y resalta su espíritu
lúdico (se podría escribir a partir de este olvido, una Historia de las omisiones, omisiones que ensalzarían
a autores sub-canónicos y mandarían al abismo del rincón
oscuro de la enciclopedia a otros canónicos a chuparse mandarinas, pero
trataría de omisiones de objetos menores, minúsculos, incluso no de interés
literario o histórico, como aquel jabón que obsesivamente Nabokov perseguía en
su análisis del Ulises de Joyce, acá
nosotros el mango del marika Lope…), de su obcecación de propósitos, de sus
histerias y caprichos en el frente, que remitirían a un carácter modelado en
horas de encierro solitario en la más
tierna infancia, cuando se estilan incubar las genialidades de la historia…en
las horas más solas de la infancia.
Roa Bastos en las notas hoy perdidas (o kemadas dentro de su champión
Adidas) pero ke algún testigo no ocular sino orejular (lo oyeron leer ese
extracto manguero en el exilio dorado kurepa de los idos años 60 de Losada y el
cine o en la Tolosa francesa en los 70 o aun en la Madrid cervantina de los 90,
aunque no necesariamente en barrio Manora en el dosmil donde moriría…) ha citado
borracho o alelado delante de mí en noches de birra y chismorreo: el mango fue
trepado por el Niño de la Patria prístinamente solo, pero al parecer esa rutina
encaramadora no fue inaugurado por él, sino ke ya nuestro personaje mango había
sido usado por otros compinches para iniciaciones parasexuales o revelaciones
genealógikas o vagamente parentales, eso sí después fue expropiado por los
López y el Niño lo frecuentó enteramente solo y posteriormente recién liberó su
plaza-fuerte infantil a su panda, el
primer grupo ke tuvo a su cargo y donde empezó a practicar sus poderes
carismáticos y de herrschaft guaraní con ellos, es más la pluma de Iturbe añade
morbo al tema y habla de una panda iniciática formada por 5 párvulos y ke lideraba el Niño y se
dedicaban a juegos sádiko-sexuales al ritmo trepidante de una ruleta rusa
o de la sortija paraguaya….(la anécdota
puntualmente homo no la cuenta el premio cervantino ni en sus horas más
levantinas sino otra pluma, también en plan esto
el viento se lo llevará, inverificable ante juez alguno, inimputable ante
la historia ke kasi siempre es atrozmente escrita o manuscrita…despreciando la
oralidad y la fuente verbal).
La otra pluma, anónima y sin embargo lenguaraz, no era precisamente
anti-lopista, entonces ante esa repentina sinceridad histórica -sobre un
punctum ke generalmente los devotos omitían o saltaban o sobreentendían pícaramente-
no queda más afirmar que nadie conoce el motivo de su eclosión a través de un
comentario tan extemporáneo y a contracorriente a toda la ingente opus
apologeta del mariscal.
Pero mi negocio no descansaría sobre esa anti-anécdota heroica, o al
revés, como dice René Girard en La
violencia y lo sagrado: que si toda la cultura humana descansa sobre un
gran y primigenio acto de violencia, así mi bizznes bisextenario descansaría
sobre el olvido o la omisión de una anécdota o contra-anécdota legendaria,
vagamente apócrifa, inventada, susurrada por demones anti-lopistas, kurepas o
nietitos del conde D’eu, etc., en la tachadura de lapsus calami sobre la vida
heroica del mariskal, morbosa, en síntesis
final…Para vender mi mango turístico heroico bisextenario museístiko debería
obliterarla de la boca mendaz de la paranoia critica de la historia, purgar la
contra-historia formada de chismes y doxografías de las más inverosímiles e
impotables, especie de libro oral de los condenados transcripta…pero sin
extraterrestres, claro..jajá
La mangifera indica llegó a Sudamérica de la misma mano que había
donado el ukelele a Hawai: con los portugueses a fines del 18. Planta
antioxidante, anti-cancerígena y al mismo tiempo ambiciosa, acaparadora de luz,
devoradora de gleba y más gleba en pos de su dominio y férula tectónica. Doble
vegetal perfecto del santo de Cerro Corá, allí donde el Mariscal precisaba más
de un globo mongolfierino que la piedad del kamba asegún el contador de chiste
de Stroessner el inefable Gecé…La vitamina A de los mártires de la patria
reducida a 200 mil ciudadanos zarrapastrosos pasa de boca en boca, succionando
los fotones solares acumulados a lo largo de su vida eréctil, mangos mangos
mangos, música de la gula azukarada de la sangre subtropikal, cuyo fruto, un ovalo imperfecto o abollado de
savia, simula los encantos de la teta o acaso de un falo retacón, como el
mariskal ke era chopeton y aun karape pero recio como su tronco sosteniendo su
copa abundante.
Tarkovskiana
tierra.
Si
Tarkovski empieza con un árbol y un niño y termina también con la secuencia de
árbol y un niño, entonces tarkovskiana es o podría ser el sino también de
nuestra tierra.
Primera pelicula del ruso:
La infancia
de Iván, blanco y negro, Moscu films, 1962---la primera secuencia muestra a un niño sonriendo (Iván) bajo la sombra un
árbol retorcido y alto (el testigo del filme reconoce no reconocer el nombre
científico del mismo, sorry, snif…), la toma se abre subiendo por el tronco del
árbol en un travelling aéreo…Es su primer largometraje..
El
sacrificio, en colores, co-producción sueca-italiana (¿), 1986, premio póstumo
en Cannes pòr la comisión cristiana (¿), ---la secuencia final muestra al hasta
entonces niño mudo -llamado por su padre enloquecido y ya a esa altura
encamisado y acondicionado para el manicomio- Pequeño Hombre, a quien se lo ve
regando con amor el árbol (aparentemente japonés, no se si eso es cientifico
pero el gorrito coreano u oriental más la música minimalista ke se oye a lo
largo y pasim de la peli nos remite a esa idea) retorcido plantado en las
primeras escenas de la peli ayudado por su padre en esa faena durante un
monólogo larguísimo…Cuando termina de derramar el contenido del agua del balde
de latón se acuesta bajo el árbol y de repente dice las primeras palabras del
Evangelio de San Juan:
“En el
principio era el Verbo…¿por ké papa?
Y la cámara
se trepa por el fuste retorcido del árbol hasta alcanzar su copa raleada y aún
seca y la sensación de paisaje japonés mezclada a la de Friedrich se nos impone
nuevamente..
Así es, apenas un árbol y un niño (en puridad, dos
niños distintos tanto en edad pero en circunstancias de abandono parecidas) son
los motivos de la obra más genial ke ojo humanófobo alguno haya jamás rozado
aun con humedad en sus rincones más sesgados…
Un árbol y
un niño ciertamente es el leimotiv de la historia de esta tierra.
Un pindó a
veces y un genipa otras y una pareja
consanguínea de ambos sexos, la mujer con un hijo en su vientre, un proto-niño
guarecidos, salvados gracias ese árbol mitológico.
2 comentarios:
me gustó y todo.
¿ qué prueba eso ?
no sé,
pero,
me gustó y todo.
aparte de ese detalle sin importancia, El mango va a contracorriente de la súbita magnoancestrofilia historizante que se ha extendido como plaga --más que el dengue -- entre la paraguayidad obnubilada por el 2do bi-cebad-ario ( bueno, para no decir bi-centen-ario ). que es como pienso festejarlo: malta, lúpulo, cebada. todo vale.
kanabis tambein
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