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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, abril 25, 2011

El mango del Marika L. Ope







El mango del Marika L. Ope




La fiebre de zeligs y figurettis del bisextenario producía más víctimas y embaucadores ke el dengue. Ese año truxo, 2011, aparecieron más casas de madame Lynch ke milagros de la Virgen hovy, bombachas de Juana de Lara que clavos de Cristo, dildos de Bernardino Caballero ke quijadas de san Mamerto, naranjitos del kamba Francia ke árboles de Buda, descendientes (ya sin dientes) bastardos de Carlos Antonio que adnes negativos de Lugo…
Si usabas la semana santa para el recogimiento y la meditatio bucóliko-alkohólicas y si insinuabas el desplazamiento hacia tierra adentro, y el primer pie ke empujabas para estribarlo sobre un asfaltito recién blequeado por MOPC, inmediatamente un letrero te interpelaba asustándote con sus énfasis ministeriales: caminito escolar del honorabilísimo diputado Calavernos; si por otro lado intentabas un weekend en algún hotelucho de cuarta pero baratelli una gigantografía te daba la welcome Me: aká hizo su primer pipi el héroe de Curupayty
En ese orden de cosas psicótico-colectivas vislumbré el negocio que me sakaría definitivamente del apuro de vivir sin apurar ya whiskey del mejor catálogo escocés catables y apurables sin corte: inventé el mito del árbol de la infancia del marika de Cerro Corá.
El mango de la infancia solitaria y ensoñativa de nuestro héroe mayor aparece en fuentes de la más remota imaginería apologética y en los mamotretos legendarios más populares….
Dice Efraín Cardozo que empujado por la ola seria y ocupada de los adultos el héroe niño solía frecuentar una planta de mango aovillándose tempranamente en su soledad, reptando entre sus ramas laberínticas e indostánicas, rumiando su futuro épico-trágico acaso, sus noches azules de Ypakaraí con la extranjera sino, metido en su aislamiento caliente y protector, haciendo búfer desde su enviroment-caracola de mar de los chismorreos del pueblo asolado de calma chicha, música de charatas traviesas…y leves chasquidos del pie del Yacy Jateré cortando la siesta y sus yuyales.
O´Leary añade en una nota de pie de página que ese árbol de mango (de los primeros introducidos al país por los portugueses antes del tratado de Tordesillas, que los empujara pra el lado centrífugo de la nueva línea demarkatoria dejando pra el lado opuesto, paraguayo, a los mangos recién plantados, en suma, todo un acto cortado con la espada de Tor dejó al futuro Paraguay  entre comillas de dos mundos peninsulares en su división seminal) logró sobrevivir a la Guerra Guasú pero se escamoteó posteriormente  a los croquis de la urbe asuncena.
Bertoni o Domínguez barajan varias hipótesis de la ubicación del mango: en los bordes del río Paraguay, que con la gran crecida del 82 podría haberlo dejado hundido en los limos de la bahía y/o aledaños, o en Ñemby, al pie de una colina de piedra color pizarra que se fue demoliendo estentóreamente para así despedazada a dinamitazos usarla para empedrar las ciudades dormitorios con su ya célebre azul oscuro como la podemos ver hoy en día en la propia Ñemby…En Mangrullo, bajo el doble hojaldre del cementerio y la colina que conforman su topología actual allí como plaza sajona de canal 9 o incluso bajo el estadio de los Defensores del Chaco…
Otros lopistas no se dejan arremolinar en torno a las faenas cumplidas allí  en el árbol x el niño López. Si practicaba el ejercicio de algún instrumento musical, la flauta traversa o el rabel jesuita, o la mbaraká nativa…
El fanático deschavetado autor de Canto al Mariskal no ahonda en las proezas sexuales de su cantado personaje, menos en las de la primera infancia (en esto repite el pudor de supuestas revistas avantigarde de la liberación sexual como Playboy pero… nunca bordearon la pedofilia o la pederastia en sus short stories).
El paí Maíz en sus deposiciones vatikaniensis (apud El fusilamiento del obispo Palacios. Documentos Vaticanos”, Estudios Paraguayos, XI, 1:25-50, de 1983, Bartomeu Meliá –mira ke ir a kagar apostasías en el vatikano es de lo peor)  desliza que el mango más aun ke el avatí albergó no sólo los juegos narcisistas del Niño pero a veces fue acompañado por más de un amigo de la familia y en otras ocasiones de una pandilla de akähatas, digamos sus primeros fieles en la fulminante carrera de liderato o guru de la guerra en ke se especializará en la Historia local o aun con esa fama en toda Sudakalandia.
Richard Burton no menciona el mango pero entre definiciones casi dostoievskianas del alma paraguaya («una oscura nacionalidad», «una humanidad paleolítica») se toma su tiempo para trazar un retrato psicológico de nuestro épico héroe y resalta su espíritu lúdico (se podría escribir a partir de este olvido, una Historia de las omisiones, omisiones que ensalzarían a autores sub-canónicos y mandarían al abismo del rincón
oscuro de la enciclopedia a otros canónicos a chuparse mandarinas, pero trataría de omisiones de objetos menores, minúsculos, incluso no de interés literario o histórico, como aquel jabón que obsesivamente Nabokov perseguía en su análisis del Ulises de Joyce, acá nosotros el mango del marika Lope…), de su obcecación de propósitos, de sus histerias y caprichos en el frente, que remitirían a un carácter modelado en horas de  encierro solitario en la más tierna infancia, cuando se estilan incubar las genialidades de la historia…en las horas más solas de la infancia.
Roa Bastos en las notas hoy perdidas (o kemadas dentro de su champión Adidas) pero ke algún testigo no ocular sino orejular (lo oyeron leer ese extracto manguero en el exilio dorado kurepa de los idos años 60 de Losada y el cine o en la Tolosa francesa en los 70 o aun en la Madrid cervantina de los 90, aunque no necesariamente en barrio Manora en el dosmil donde moriría…) ha citado borracho o alelado delante de mí en noches de birra y chismorreo: el mango fue trepado por el Niño de la Patria prístinamente solo, pero al parecer esa rutina encaramadora no fue inaugurado por él, sino ke ya nuestro personaje mango había sido usado por otros compinches para iniciaciones parasexuales o revelaciones genealógikas o vagamente parentales, eso sí después fue expropiado por los López y el Niño lo frecuentó enteramente solo y posteriormente recién liberó su plaza-fuerte infantil  a su panda, el primer grupo ke tuvo a su cargo y donde empezó a practicar sus poderes carismáticos y de herrschaft guaraní con ellos, es más la pluma de Iturbe añade morbo al tema y habla de una panda iniciática formada  por 5 párvulos y ke lideraba el Niño y se dedicaban a juegos sádiko-sexuales al ritmo trepidante de una ruleta rusa o  de la sortija paraguaya….(la anécdota puntualmente homo no la cuenta el premio cervantino ni en sus horas más levantinas sino otra pluma, también en plan esto el viento se lo llevará, inverificable ante juez alguno, inimputable ante la historia ke kasi siempre es atrozmente escrita o manuscrita…despreciando la oralidad y la fuente verbal).
La otra pluma, anónima y sin embargo lenguaraz, no era precisamente anti-lopista, entonces ante esa repentina sinceridad histórica -sobre un punctum ke generalmente los devotos omitían o saltaban o sobreentendían pícaramente- no queda más afirmar que nadie conoce el motivo de su eclosión a través de un comentario tan extemporáneo y a contracorriente a toda la ingente opus apologeta del mariscal.
Pero mi negocio no descansaría sobre esa anti-anécdota heroica, o al revés, como dice René Girard en La violencia y lo sagrado: que si toda la cultura humana descansa sobre un gran y primigenio acto de violencia, así mi bizznes bisextenario descansaría sobre el olvido o la omisión de una anécdota o contra-anécdota legendaria, vagamente apócrifa, inventada, susurrada por demones anti-lopistas, kurepas o nietitos del conde D’eu, etc., en la tachadura de lapsus calami sobre la vida heroica del mariskal, morbosa,  en síntesis final…Para vender mi mango turístico heroico bisextenario museístiko debería obliterarla de la boca mendaz de la paranoia critica de la historia, purgar la contra-historia formada de chismes y doxografías de las más inverosímiles e impotables, especie de libro oral de los condenados transcripta…pero sin extraterrestres, claro..jajá
 La mangifera indica llegó a Sudamérica de la misma mano que había donado el ukelele a Hawai: con los portugueses a fines del 18. Planta antioxidante, anti-cancerígena y al mismo tiempo ambiciosa, acaparadora de luz, devoradora de gleba y más gleba en pos de su dominio y férula tectónica. Doble vegetal perfecto del santo de Cerro Corá, allí donde el Mariscal precisaba más de un globo mongolfierino que la piedad del kamba asegún el contador de chiste de Stroessner el inefable Gecé…La vitamina A de los mártires de la patria reducida a 200 mil ciudadanos zarrapastrosos pasa de boca en boca, succionando los fotones solares acumulados a lo largo de su vida eréctil, mangos mangos mangos, música de la gula azukarada de la sangre subtropikal,  cuyo fruto, un ovalo imperfecto o abollado de savia, simula los encantos de la teta o acaso de un falo retacón, como el mariskal ke era chopeton y aun karape pero recio como su tronco sosteniendo su copa abundante.
   Tarkovskiana tierra.
    Si Tarkovski empieza con un árbol y un niño y termina también con la secuencia de árbol y un niño, entonces tarkovskiana es o podría ser el sino también de nuestra tierra.
Primera pelicula del ruso:
    La infancia de Iván, blanco y negro, Moscu films, 1962---la primera secuencia muestra  a un niño sonriendo (Iván) bajo la sombra un árbol retorcido y alto (el testigo del filme reconoce no reconocer el nombre científico del mismo, sorry, snif…), la toma se abre subiendo por el tronco del árbol en un travelling aéreo…Es su primer largometraje..
     El sacrificio, en colores, co-producción sueca-italiana (¿), 1986, premio póstumo en Cannes pòr la comisión cristiana (¿), ---la secuencia final muestra al hasta entonces niño mudo -llamado por su padre enloquecido y ya a esa altura encamisado y acondicionado para el manicomio- Pequeño Hombre, a quien se lo ve regando con amor el árbol (aparentemente japonés, no se si eso es cientifico pero el gorrito coreano u oriental más la música minimalista ke se oye a lo largo y pasim de la peli nos remite a esa idea) retorcido plantado en las primeras escenas de la peli ayudado por su padre en esa faena durante un monólogo larguísimo…Cuando termina de derramar el contenido del agua del balde de latón se acuesta bajo el árbol y de repente dice las primeras palabras del Evangelio de San Juan:
     “En el principio era el Verbo…¿por ké papa?
    Y la cámara se trepa por el fuste retorcido del árbol hasta alcanzar su copa raleada y aún seca y la sensación de paisaje japonés mezclada a la de Friedrich se nos impone nuevamente.. 
Así es, apenas un árbol y un niño (en puridad, dos niños distintos tanto en edad pero en circunstancias de abandono parecidas) son los motivos de la obra más genial ke ojo humanófobo alguno haya jamás rozado aun con humedad en sus rincones más sesgados…
    Un árbol y un niño ciertamente es el leimotiv de la historia de esta tierra.
    Un pindó a veces y  un genipa otras y una pareja consanguínea de ambos sexos, la mujer con un hijo en su vientre, un proto-niño guarecidos, salvados gracias ese árbol mitológico.


2 comentarios:

el Otro-mundista dijo...

me gustó y todo.
¿ qué prueba eso ?
no sé,
pero,
me gustó y todo.
aparte de ese detalle sin importancia, El mango va a contracorriente de la súbita magnoancestrofilia historizante que se ha extendido como plaga --más que el dengue -- entre la paraguayidad obnubilada por el 2do bi-cebad-ario ( bueno, para no decir bi-centen-ario ). que es como pienso festejarlo: malta, lúpulo, cebada. todo vale.

Edgar Pou, ratá pypore dijo...

kanabis tambein