Y cuando se trata de vehicular lo indígena con nuestra
lengua madre, ocurre un estallido: Cristino Bogado
Soy en
verdad medio indio maká allusllay piel roja cuando desnudo sobre la yegua del
jopará (kafka-goethe) cabalgo a lo caballito de madera (o avispa –cava, en
guaraní- de madera, ese champán que rezuma la prosodia castiza, la casta desvirgada con tiza todos
los santos días del habla colokial) la lengua española poseída endemoniada tartamuda disléxica hystérika kaka oreante místika
kasi kasi kachi’ai
1 testículo
indio el otro casi testa o casi culo
Demediado caballero
esquizo asaetado por lenguas de fuego
no-originarios akaso post-heideggerianos linda la Blair que monto al desmontar
mis sí y mis no esas sílabas alabadas aladas dadas a mi pueblo mi voz interior
soso sócrates en su demon de limón
Yes he’ë es
riko he enkular a la madre cual itifáliko xamán indígena en el bankete sin dólares
-apenas huidobriano y nervaliano el dolor- del amor y la poesía
My Yo es un
jopará de locro y poroto translaticios post-tizianos postizos
Es una
mancha pará en la piel de la española y su lengua lectoleprosa
(una prosa
atiborrada de os)
Es un rio Paraná
de flujos no deseantes ni pulsionales
Es una
comida verbal una oración gastronómica
Un reloj de
gases y espíritus
Gagá
gagaku
Basado en
apenas Nada
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