La breve vida de Wao es una larguísima cursilería. Cursilería bien
escrita y entretenida, dirán sus apologetas, pero cursilería al fin y en
nuce…De hecho nada más kitsch ke el premio Pulitzer, ke pule en un santiamén las mentes más curiosas
dejándolas curadas de literatura (como por otro lado el premio nobel es camp,
un camp político claro!)
Cursi por basar todo 1 libro en la idea del “fracaso” y la humillación de
ser gordo nerd sin mujer. ¿A kién le importa tal fracaso? Suponiendo que sea
fracaso –esa tesis no fue probada y demostrada
aún- , suponiendo que sea un caso verdadero, lo mejor es callarlo, forcluirlo,
enterrarlo en las playas donde las semillas patéticas no medran…
Aká estamos en las antípodas de la tragedia y aun del héroe solitario
romántico, esto es un larguísimo lloriqueo con humor no deliberado, grotesco y
condescendiente sin embargo con la cultura trash que demoniza al loser…
Estoy de acuerdo en un punto con
el teórico situacionista y proto-punk belga Raoul Veneigem: el capitalismo no es
más que una serie infinita de humillaciones. Su religión sin dogmas ni
teleologías pero también sin redención culpabiliza a todo aquel
ke no le rinda culto, y ahí no hay tu tía ni humillados y ofendidos
privilegiados, “sectores más vulnerables de la sociedad” y otras boludeces por el estilo: por igual el
gris y aun la bella honesta y el trabajador cumplidor y no solo la retahíla
posmoderna de negro, puto, lesbiana, niño, mujer, dominicano y gordo nerd son
humillados en y con la dosis justa (no
la palabra justa valeryana –que me hace bostezar- ni la idea justa -alcanzada a
través de un n etapas plagiadas- debordiana) que exige el espectáculo dantesco de la cotidianité
capitalista.
Lista de humillaciones cotidianas:
Soy paraguayo y el kurepa y rapai ya tiene un comodín para lanzármelo a
la cara cuando termine de caerle simpático y serle útil o manipulable a su
antojo.
Soy pobre y el rikito de barrio murucuyá
me mira como un pobrecito condenado a cumplir labores hercúleas de por vida…
Soy una mente independiente y un espíritu solitario y me cargan mis
amigos zurdos si no comprendo a sabina, ridiculizo sangrientamente a Saramago
y Gabo y me aburre Silvio rodríguez, pum, las humillaciones se alían y lanzan
su ataque sistemático sobre mi pobre soberanía incomprendida, es decir
humillable…
La lista es interminable y cada uno puede realizar el juego de
solitarios a su bien y parecer…
Lo que podemos admirar aun en esta burbuja de culpabilidad en que
habitamos y que se llama capitalismo es la furia que puja para desenmarañarse
de su maya engañosa y nihilista, será casi héroe aquel ke muera en el intento,
no el aichenjáranga, el compadecido chivo expiatorio de la teorías
humanitarias.
Constatar la humillación no es arte sino lo opuesto, narrar las vidas
que han caído intentando dejar de ser esclavos-supervivientes del capitalismo,
acaso esto sí sea un neo arte…el monstruo feliz que se impone a los prejuicios
del enviroment capitalista sería entonces nuestro dios tutelar…
El hombre crucificado al osar encumbrarse – como un oso-cerdo de Crumb-
sobre la superficie cotidiana como un dios (dixit Panero) es otro ejemplo a
seguir o mirar.
Mirándolo viene el éxito del catolicismo no consistiría sino en el
impacto de la imagen del ecce homo sangrando su osadía en la cruz de la
realidad, clavar de pies y manos al hombre a su cruz es la metáfora rectora de
nuestras vidas post-católicas más intensamente dentro de la religión
capitalista (Benjamin dixit, Agamben homologa).
Mañana sin maña no amaremos lo imposible –dios baudeleriano- ni
pediremos desmañados la post-realité…: el tiempo no pasa en la bola de nieve
del capitalismo, el presente es eterno en su reiteración mortuoria, sin embargo
la canción de mayo susurrante y demoniaco, insinuante y vital, nos canta “la
vida vuela, el tiempo se va”…
2 comentarios:
Kuru,
Siendo completamente rechazable esa cosa cursi de los tópicos del fracasado y ganador dentro de la cultura norteamericana, y aunque no alcanza para llamar buenísimo al libro de junot, la la novela tiene más cosas, interesantes por sobre la historia del gordo (que es ejemplo de lo cursi): las historias de las mujeres, la vieja y la hija y la abuela. el gordo como columna vertebral de la novela es lamentable, y lo expresás maravillosamente: quitado el sombrero para saludar, ya no podré esgrimir condescendencia ante junot: él se jode por boludo... algo de eso, pero no tan claro como aquí, fue motivo de mi revulsivo desprecio de su libro de cuentos, los boys...
salud!
La historia del gordo es cursi, sí, yo creo que ahí influye cómo la cuenta Junior, esa voz, en la primera parte y la última. Pero no se trata sólo de la vida de Wao el libro a pesar del título. Por ejemplo, nada cursi hay para mí en los dos relatos en primera persona de la hermana, ni en la historia de Belicia, que no me acuerdo quién la narra pero me parece magnífica, lo mejor de la novela. Me gusta porque aunque terrible no está contada entre lloriqueos (a diferencia de la de Oscar que además no es tan tremenda como la de ella), es más bien, para mí, como si un amigo se sentase a tomar una cerveza conmigo y me la contase, así nomás, un amigo que supiera contar historias, regular las tensiones, cosa que no abunda. Como le decía a Ever, la histoira de Oscar funciona como amalgama, y ya que vamos con el símil, como esa amalgama que usaban antes los dentistas: gris y de plomo. Pesa sobre las otras historias como una nube de fracaso y desazón. El final me pareció algo ridículo, pero después pensé en que ahí quedaba al desnudo lo artificioso de la literatura. Vos decís que no hay humor deliberado, yo creo que ahí sí, hay juego. El premio Pulitzer ni me va ni me viene. Saludos para los dos.
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