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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, febrero 28, 2011

Junot Díaz o premio al más cursi






La breve vida de Wao es una larguísima cursilería. Cursilería bien escrita y entretenida, dirán sus apologetas, pero cursilería al fin y en nuce…De hecho nada más kitsch ke el premio Pulitzer, ke  pule en un santiamén las mentes más curiosas dejándolas curadas de literatura (como por otro lado el premio nobel es camp, un camp político claro!)
Cursi por basar todo 1 libro en la idea del “fracaso” y la humillación de ser gordo nerd sin mujer. ¿A kién le importa tal fracaso? Suponiendo que sea fracaso –esa tesis no fue probada  y demostrada aún- , suponiendo que sea un caso verdadero, lo mejor es callarlo, forcluirlo, enterrarlo en las playas donde las semillas patéticas no medran…
Aká estamos en las antípodas de la tragedia y aun del héroe solitario romántico, esto es un larguísimo lloriqueo con humor no deliberado, grotesco y condescendiente sin embargo con la cultura trash que demoniza al loser…
Estoy de acuerdo en  un punto con el teórico situacionista y proto-punk belga Raoul Veneigem: el capitalismo no es más que una serie infinita de humillaciones. Su religión sin dogmas ni teleologías pero también sin redención culpabiliza a todo  aquel  ke no le rinda culto, y ahí no hay tu tía ni humillados y ofendidos privilegiados, “sectores más vulnerables de la sociedad”  y otras boludeces por el estilo: por igual el gris y aun la bella honesta y el trabajador cumplidor y no solo la retahíla posmoderna de negro, puto, lesbiana, niño, mujer, dominicano y gordo nerd son humillados en y  con la dosis justa (no la palabra justa valeryana –que me hace bostezar- ni la idea justa -alcanzada a través de un n etapas plagiadas- debordiana) que exige  el espectáculo dantesco de la cotidianité capitalista.

Lista de humillaciones cotidianas:
Soy paraguayo y el kurepa y rapai ya tiene un comodín para lanzármelo a la cara cuando termine de caerle simpático y serle útil o manipulable a su antojo.
 Soy pobre y el rikito de barrio murucuyá me mira como un pobrecito condenado a cumplir labores hercúleas de por vida…
Soy una mente independiente y un espíritu solitario y me cargan mis amigos zurdos si no comprendo a sabina, ridiculizo sangrientamente a Saramago y Gabo y me aburre Silvio rodríguez, pum, las humillaciones se alían y lanzan su ataque sistemático sobre mi pobre soberanía incomprendida, es decir humillable…
La lista es interminable y cada uno puede realizar el juego de solitarios a su bien y parecer…
Lo que podemos admirar aun en esta burbuja de culpabilidad en que habitamos y que se llama capitalismo es la furia que puja para desenmarañarse de su maya engañosa y nihilista, será casi héroe aquel ke muera en el intento, no el aichenjáranga, el compadecido chivo expiatorio de la teorías humanitarias.
Constatar la humillación no es arte sino lo opuesto, narrar las vidas que han caído intentando dejar de ser esclavos-supervivientes del capitalismo, acaso esto sí sea un neo arte…el monstruo feliz que se impone a los prejuicios del enviroment capitalista sería entonces nuestro dios tutelar…
El hombre crucificado al osar encumbrarse – como un oso-cerdo de Crumb- sobre la superficie cotidiana como un dios (dixit Panero) es otro ejemplo a seguir o mirar.
Mirándolo viene el éxito del catolicismo no consistiría sino en el impacto de la imagen del ecce homo sangrando su osadía en la cruz de la realidad, clavar de pies y manos al hombre a su cruz es la metáfora rectora de nuestras vidas post-católicas más intensamente dentro de la religión capitalista (Benjamin dixit, Agamben homologa).
Mañana sin maña no amaremos lo imposible –dios baudeleriano- ni pediremos desmañados la post-realité…: el tiempo no pasa en la bola de nieve del capitalismo, el presente es eterno en su reiteración mortuoria, sin embargo la canción de mayo susurrante y demoniaco, insinuante y vital, nos canta “la vida vuela, el tiempo se va”…


2 comentarios:

e. r. dijo...

Kuru,
Siendo completamente rechazable esa cosa cursi de los tópicos del fracasado y ganador dentro de la cultura norteamericana, y aunque no alcanza para llamar buenísimo al libro de junot, la la novela tiene más cosas, interesantes por sobre la historia del gordo (que es ejemplo de lo cursi): las historias de las mujeres, la vieja y la hija y la abuela. el gordo como columna vertebral de la novela es lamentable, y lo expresás maravillosamente: quitado el sombrero para saludar, ya no podré esgrimir condescendencia ante junot: él se jode por boludo... algo de eso, pero no tan claro como aquí, fue motivo de mi revulsivo desprecio de su libro de cuentos, los boys...
salud!

Vero dijo...

La historia del gordo es cursi, sí, yo creo que ahí influye cómo la cuenta Junior, esa voz, en la primera parte y la última. Pero no se trata sólo de la vida de Wao el libro a pesar del título. Por ejemplo, nada cursi hay para mí en los dos relatos en primera persona de la hermana, ni en la historia de Belicia, que no me acuerdo quién la narra pero me parece magnífica, lo mejor de la novela. Me gusta porque aunque terrible no está contada entre lloriqueos (a diferencia de la de Oscar que además no es tan tremenda como la de ella), es más bien, para mí, como si un amigo se sentase a tomar una cerveza conmigo y me la contase, así nomás, un amigo que supiera contar historias, regular las tensiones, cosa que no abunda. Como le decía a Ever, la histoira de Oscar funciona como amalgama, y ya que vamos con el símil, como esa amalgama que usaban antes los dentistas: gris y de plomo. Pesa sobre las otras historias como una nube de fracaso y desazón. El final me pareció algo ridículo, pero después pensé en que ahí quedaba al desnudo lo artificioso de la literatura. Vos decís que no hay humor deliberado, yo creo que ahí sí, hay juego. El premio Pulitzer ni me va ni me viene. Saludos para los dos.