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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, enero 04, 2011

"Porque el país no alcanza. Poesía emigrante de América Latina"

Quince bolas de la más potente poesía, de 2005 a 2010. El billar de Lucrecia cierra sus puertas con un título polémico: "Porque el país no alcanza. Poesía emigrante de América Latina" con la selección de Timo Berger, despedida de los editores y (anti) prólogo de Héctor Villarreal.


Presentación de Timo Berger
La poesía ya no se escribe en el campo sino en las metrópolis. El poeta de la actualidad es un ser nómada, hiperperceptivo, dinámico. Su condición de extranjero no lo margina como en otras épocas, sino lo equipara con la nueva bohème digital de las ciudades de Europa y Norteamérica. Todos vinieron de algún lugar lejano, están de paso, se quedan una temporada, traban amistades, arman redes. El poeta actual transfronterizo forma parte de una comunidad móvil, conectada por blogs y social networks, es un punto que brilla de un color distinto en los flujos de información. 
La grandes urbes del mundo se parecen cada vez más. Sentado en el Starbucks de la Quinta Avenida o en la sucursal de la misma empresa en el Hakescher Markt de Berlín Mitte, un vate chileno abre su Moleskine y anota unos versos, una que otra metáfora que pensó mientras viajaba en el metro de la capital alemana que, si por él fuera, podría seguir su trayectoria hasta la parada de la Avenida O’Higgins, en su ciudad de origen. Es cierto, sus padres vinieron del sur, de los Andes o del desierto, pero si él escribe del campo no lo hace para registrar o rescatar la memoria de sus antepasados, sino para generar un sonido de fondo, un track que mezcla con las imágenes del caos portátil de las megacities por las que transita cada vez con más habilidad.
Las ciudades antiguas se caracterizaban por contar con plaza e iglesia, municipalidad y cuartel de policía, como las medievales; la era de la industrialización erigió grandes edificios para albergar estaciones de trenes, donde el cuartel de policía se mudó a la provincia y la municipalidad se propagó en un sinfin de oficinas ubicadas en distintas sedes. Hoy en día las urbes de la era hipermoderna se organizan por tiendas departamentales, y el flujo de los turistas (en un constante ir y venir) marca los ritmos de la ciudad en turno, donde el aeropuerto, punto de arribo y salida de cualquier proyecto, se ha convertido en el edificio emblemático.
El poeta sabe de antemano cómo llegar de la terminal hasta el bar del momento, todo señalado por la comunidad de colegas que lo reciben y que preparan su estadía. Ya es un hecho: llega el poeta chileno a Madrid y lo recibe un mexicano, dos madrileños y dos vates de Andalucía; descansa en casa de un granadino. Después viaja a París y llega a Berlín, si antes no se desvía a Malmö para recitar un largo canto en un Festival de Poesía Latina.
La parte que le toca a los poetas mexicanos, los que no radican en Europa y quienes escriben clavados en Ciudad de México y Tijuana, no es de sorprenderse arrojen la misma clave, a miles de kilómetros de distancia. Sus poemas no son ajenos a los movimientos que los conectan, arman una de las redes de paso más fuertes y estables de las cuales pueda presumir una tradición lírica. México, con sus 122 millones de mexicanos, sigue alimentando el paso de ley de confluir en un mismo sitio geográfico.
Los poetas se conocen cada vez más entre sí: internet, los festivales internacionales, las antologías transnacionales, por dar pocos ejemplos, han formado un fuerte dispositivo para acercarlos. Migración y movimiento son la clave de nuestra generación, los poetas aquí reunidos son la mayor expresión de este fenómeno. Se alimentan de los distintos mundos, ciudades, tonos y tesituras que habitan con una gran soberania. No se asustan de los sonidos extraños ni de la gente ajena, buscan y encuentran lo que le es familiar y se dejan arrastrar por el dulce éxtasis de lo incomprensible. Lo opaco se lo envuelven a su manera y engendran versos de una bellísima atrocidad.

Timo Berger
Porque el país no alcanza. Poesía emigrante de la América Latin, Selección y presentación Timo Berger, (anti) prólogo Héctor Villarreal y texto de despedida de los editores (El Billar de Lucrecia México D.F., 2010/2011).
Autores:
Omar Pimienta (Tijuana, Baja California, México, 1978), Alejandro Tarrab (Ciudad de México, 1972), Maricela Guerrero (Ciudad de México, 1977), Alejandro Zambra (Santiago de Chile, Chile, 1975), Miguel Ildefonso (Lima, 1970), Cristino Bogado (Asunción, Paraguay, 1967), Cecilia Pavón (Mendoza, 1973, Argentina), Matías Moscardi (Buenos Aires, Argentina, 1983), Sayak Valencia (Tijuana, Baja California, México, 1980), Julio Espinosa Guerra (Santiago de Chile, Chile, 1974), Diego Palmath (Perú, 1977), Edgardo Dobry (Rosario, Argentina 1962) Milagros Salcedo-Roguet (Lima, Perú), Rery Maldonado (Tarija, Bolivia, 1976), Ricardo Domeneck (Taiúva, Sao Paulo, Brasil, 1977), Lalo Barrubia (Montevideo, Uruguay, 1967), Roxana Crisólogo (Lima, Perú, 1966), Jennifer Adcock (Monterrey, México, 1982), Rogelio Guedea (Colima, México, 1974).






















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