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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, diciembre 29, 2011

Knockemstiff: Donald Ray Pollock, libros del silencio, barcelona, 2011

http://librosdelsilencio.com/ficheros/Knockemstiff-DR_Pollock-LdS.pdf
en algún blog están repitiendo ke es la editorial del año que se va..No estoy tan seguro viendo la lista de los (otros) autores que ennoblecerían a la editorial (Colin Wilson siempre fue un angry menor) pero sirve el dato para conocer  a un autor nuevo (para mí)....ah, además pdf de échantillon está lindo.
http://lector-malherido.blogspot.com/2011/12/libros-del-silencio-mejor-editorial-de.html?zx=c8e23c9ef2df56d9

miércoles, diciembre 28, 2011

sucesivos escolios a un libro implícito

biblioterapia
Nicolás Gómez Dávila. Sucesivos escolios a un texto implícito

lunes, diciembre 19, 2011

Al maestro Roa Bastos de Ñ


Al maestro Roa Bastos, con cariño


www.revistaenie.clarin.com/Flora_y_Fauna-17_de_diciembre_de_2011

“Roa vivía en vela sus últimos días, borracho de fama, hasta que se cayó y se rompió la crisma…hoy sirve para tesis de las más variadas layas…lo judío en Roa, lo queer en Roa, lo torta en Roa, el fútbol en Roa, el baile del caño en Roa, el reggaetón en Roa…pero refractó una imagen trucha de Paraguay, obsesionado con su visión sufrida, sesentera, regionalista, ruralizante, victimista, falsa…Todo eso pertenecía ya entonces al pasado, en los años 20 y 30 del siglo XX el trauma de la derrota y el expolio ya eran polvo, pero parece que los kurepas compraron su mercancía bola, bastarda vencida huera. Mutiló el guaraní y el jopara, el habla real, hizo apología del tirano platónico, como todo novelista de dictadores lo es en el fondo, estaba fascinado por el poder y su lujo”. El que se ocupa sin asco del autor de Yo el supremo es Cristino Bogado, uno de los jóvenes autores paraguayos que participa de la recomendable antología Los chongos de Roa Bastos (Santiago Arcos). Si no se enteró, hágalo: los kurepas somos nosotros, los argentinos. Las opiniones son respuestas para un artículo publicado en Clarín el domingo pasado, pero no merecían perderse. Bogado, ácido, no es el único de los autores que se acuerda de su Premio Cervantes. “Roa Bastos es un escritor más aplaudido que leído. A su muerte le sucedió un ligero boom de ventas. Lo que el efecto Roa Bastos hace es recortar un poco la visibilidad de producciones emergentes, pero principalmente la visibilidad mediatizada”, agrega Damián Cabrera, otro de los escritores. Javier Viveros, que también es poeta, prefiere las metáforas explícitas: “El cono de sombra que proyecta la obra de Roa todavía nos aprisiona, pero tengo la convicción de que las nuevas generaciones, a golpe de relumbrones sostenidos, irán desmontando su eclipse”. Edgardo Pou celebra su literatura pero advierte que “el personaje en que se ha convertido gracias a la fama y a los premios es ciertamente un peso insoportable y que lastra hacia la indiferencia cualquier otra obra que surja en el país. Aunque yo creo que nadie lo lee”. Claritos, ¿no?

lunes, diciembre 12, 2011

Un cyborg-avá se asume el neolingüístico escritor del porounhol parawayensis enfatizando que no es del hoy sino un anacróniko mureniano radikal




En realidad parece una frase feliz pero está penetrada de incoherencias y falacias…
El yvy marane’ÿ según Clastres (Pierre,  el malogrado antropólogo cuyo libro sobre los aché guayaki del Alto Paraná  fuera traducido por el mitómano de Paul Auster al inglés, y su viuda, Hélène, la experta en el profetismo tupí-guaran), , no es un lugar físico o real, sino un espacio inextenso donde desea descansar sus delirios catastrofílicos el karaiva o profeta tupi-guaraní, sería más bien negativo, denota ideas suicidas, de suicidio colectivo ante algún  viraje que sufre el mundo avá…Un milenarismo difuso resulto en migraciones suicidas…-ver el diccionario de las religiones de  Eliade  y Couliano.
Lo de las sojas y mafiosos forma parte de la mala propaganda contra Paraguay, como si Argentina o Brasil la poblaran solo morenazas carnavaleras y futbolistas ke ganan millones en el fútbol…Brasil y Argentina juntos mercan con más soja que todo el Paraguay, ojo, que la tan cacareada cuestión hic et nunc de lo transgénico yo lo tomo sin moralismo como signo de modificaciones profundas ke la biotecnología potencialmente puede ejercer  sobre el cuerpo – y la mentalidad- humano y ya no solo sobre semillas…Un cyborg-avá se asume el neolingüístico escritor del porounhol parawayensis.

No es el puzle o abanico en su espectralidad abierta total, obvio, es apenas un recorte, privilegiando ciertos tonos y registros, pero no creo que sea necesario abusar de la confianza del lector más empedernido y rata de biblioteca y atiborrar sus ojos legañosos de todos los colores de la paleta real, añadir acaso judíos, negros y demás colectividades militantes…Eso sería una parada de freaks straight … Pero lo representativo es una abstracción, ¿acaso Diego Vecchio es representativo de la literatura argentina actual o de antaño? No creo en eso apenas en consanguinidades, entonces sí vislumbraría una especie de linaje subterráneo  que continuaría o se retrotraería de Vecchio a Wilcock, y de este a Macedonio, y a su vez de él saltaría a Mark Twain o a Schopenhauer y de éstos, en fin, a Epicarmo, pero nada de representatividades.

Los mass medias ocupan el espacio que antes copaban -en Europa jamás en Latinoamérica- lo llamado de  ámbito cultural que relacionamos con libros museos pinacotecas y scalas milanesas…No es frivolidad sino el cinismo del capital manipulando como canicas o bolitas infantiles tutti cuanti pueda ser objeto de beneficios económicos…es el capitalismo neoliberal planetario en su cinismo nihilista humanófobo…
Una lectura iría por estos senderos, la otra se bifurcaría por la ridiculización de la estampa sombría y abstraída del intelectual a la antigua usanza…sin sex appel, gracia, humor, vulnerabilidades, etc.
El escritor y su literatura como grandes mensajes lanzados a la  humanidad vueltos del revés, parodiados su mis en scéne sacra.
Allí no hay Nada, solo palabras, a veces invención y otra pizca  de imaginación, fastidio huido hacia el lenguaje, aburrimiento resuelto en alfabeto, etc. por ejemplo, los parásitos actuales del cadáver llamado Roa niegan su Oda a Stroessner, tal cual con un culitismo aspaventoso lo han hecho los admiradores de Ezra Pound y aun del maldito Céline, keriendo separar obra seria y dislates antisemitas fascistoides…La objetividad debería empezar por casa: los grandes escritores pueden ser fachos, en general lo son, no son la crema de ninguna humanidad selecta y pura exenta y purgada de sus aspectos menos decentes e indeseables a nivel de idealidades y principios éticos del humanismo clásico, ni vanguardia de ningún geist en despliegue perfeccionista, apenas gast paródico de la humanidad descerebrada y oligofrénica…


 Las multinacionales, holdings y demás trust españoles no son tales sino mascaradas yankees-italianas...como el grupo dominante de la  Random  House-Mondadori (mondá en guaraní es robar, mondadori sería una ¡casa de ladrones!)…y las independientes gigantes como tusquets y anagrama son muy comerciales o fashioned….Bombardean buscando pavlovizar las mentes del mundo con sus Mankell  y la movida francesa-italiana-inglesa de moda dentro del esnobismo europeo.
Pero la pregunta tiene un tinte acusatorio, como si un escritor paraguayo debiera adquirir y asumir su culpabilidad por su otredad radical, su  monstruosidad literaria y el desdén editorial fuera su justo castigo a tal ubrys, por nuestro encierro again  en una neolengua no orwelliana sino más bien joyciana, ese amor a lo  híbrido y su escritura macarrónica, la seudo jerga que es en realidad una lengua menor,  terminarían de  apartar o decantando por el vacío al más extravagante potencial editor,  suponemos dentro de esta mitología boluda que explicaría el ninguneo del escritor paraguayo…
O sigamos  nomás pensando lo ya rumiado y digerido tantas veces: que como Borges nació x azar en Argentina piensan que hay ke dar más espacio a los escritores argentinos por si sale otro Borges entre su massa damnata…donde hay de todo…ojo… Mi escritor favorito no es Borges de todos modos pero sí  fue miembro y agitador  de Sur…Murena (y su  Folisofía, experimento de la lengua muy cercano a  La naranja mecánica, - ese otro mix de lenguas, esta vez del inglés con ruso- es mi libro de cabecera o de altar  de la historia de toda la literatura kurepa): autor de quien aprendimos no solo las denuncias frankfurtianas  del mundo totalmente controlado y su escuela de la sospecha  por primera vez, sino la posición que debe ocupar un escritor en la sociedad; la de la voz anacrónica,  de la postura intempestiva, póstuma, deconstruyendo for ever las euforias autocomplacientes de sus coetáneos…
Que no es definitivamente culpa nuestra el desdén del escritor paraguayo por los expertos españoles (por hoy los legitimadores de lo ke es viable leer y considerar narrativa seria sudaka) lo revela un chiste de los hermanos Strugatski: una delegación de escritores paraguayos es presentada a sus colegas del gremio soviético pero al momento de cumplir con tal formalidad se la confunde con la ¡delegación de escritores uruguayos!



 Roa vivía en vela sus últimos días, borracho de fama, hasta que se cayó y se rompió la crisma…hoy sirve para tesis de las más variadas layas…lo judío en roa, lo queer en roa, lo torta en roa, el futbol en roa, el baile del caño en roa, el reggaetón en roa…pero refractó una imagen trucha de Paraguay, obsesionado con su visón sufrida, sesentera, regionalista, ruralizante, victimista, falsa…Todo eso pertenecía ya entonces al pasado, en los años 20 y 30 del siglo xx el trauma de la derrota y el expolio ya eran  polvo, pero parece que los kurepas compraron su mercancía bola…bastarda vencida  huera.
Mutiló el guaraní y el jopara, el habla real, hizo apología del tirano platónico, como todo novelista de dictadores lo es en el fondo, estaba fascinado por el poder y su lujos…
Es hoy materia oficial en colegios y obras teatrales, es una estatua ke se perdió o robó, sí es interesante como se aglomeran y aglutinan a su alrededor los enjambres de parásitos, el parasitismo que suscitan los cadáveres literarios, allí lo tienes al malogrado Bolaño también…
No creo ke ensombrezca nada, más bien a un cadáver se le prenden velas pero la luz sale de los chongos  vivos y reales…
La erección erótica que  para mi es toda escritura lo hacen los potentes…en su trance tántrico de ritmo y prosodia creativas…Lo que pasa es ke la gente es conservadora, cuando es obligada a pensar en literatura paraguaya, cliquea automáticamente roa bastos...para congresos,  reediciones, cuchipandas, bicentenarios, etc.....
Teme el cambio, el i de los chinos, lo  nuevo...pero no como cronología, nueva generación, novísima juventud y otras patrañas, sino hablo de corte epistemológico, epojé de la actualidad, vuelco de la weltanschaung y los prejuicios, colapso de la stimmung, un habitar sobre la línea de las fronteras de paradigmas en sus antinómicos y a-evolutivos relevos…

 Los lazos son complejos…Tenés que tener en cuenta que los escritores más visibles del semi canon paraguayo son todos en el fondo argentinos naturalizados, Elvio Romero vivió 60 años en kurepilandia y murió en Baires, roa desde los 40 en la misma ciudad de los escraches al che y de los grafitis encriptados como los avata pata hasta que se olió que se cernían los vientos videlianos y se mudó a Francia con la excusa de enseñar… ¡guaraní!…el muy bola. Pero ganó un premio losada, escribió guiones para Armando Bo, etc...Hay una verdad tácita en el estrecho cenáculo parawayensis, para ser reconocido hay que pasar por el filtro kurepa siempre…Y eso duele…Aunque también pasó en otros lados (recordemos que Borges recién fue legitimado en argentina cuando ganó en los 60 un premio de libreros compartido con otra criatura monstruosa: Beckett).
Se ve como la salida migrar a la argentina, país que nos culeó en la guerra del 70, nos culeó siempre por las restricciones aduaneras, y está lo otro, lo más humillante, la pérdida del diferencial intangible, llamado por Derrida schibboleth, la contraseña que hace que se reconozcan los paraguayos en cualquier rincón del planeta: el acento disglósico, el sotaque inconfundible del paródico eterno de la lenguas oficiales…Pero basta que un paraguayito  se ponga bermuda y una camisa hawaiana para pasar por cumbiambero y  pararse 3 días seguidos frente al reactor nuclear de  Formosa para vender ejemplares de los chongos y luego vuelva inmune a la vergüenza y pletórico de humus  civilizatorio,  con guita pero, vaya milagro de los milagros mutantes, también ha perdido el acento, es más retorna con una excrecencia kurepa, el tonito porteño impostado, trucho…falaz…ke él en su desamparo diglósico considera signo de promoción y progreso cultural, el tono siempre ni sikiera el aumento de léxico…
Entonces el proceso de disgregación espiritual alcanza lo más bajo, ya tus compatriotas solo te reconocerán en el exterior cuando los veas con gestos fantasmales y vicarios como invitando a jugar futbol o tomar tereré…accidentalidades del yo patrio en derelicción metafísica…
La diferencia intangible ha sido elidida, suprimida…
Por eso inconscientemente se ve como una traición la migración del paraguayo…Una huida del problema anteponiendo intereses egoístas personales no comunitarios. Tema peliagudo que trato en mi short story EPISTOLARIO DE LOS PISSTOLS (que será editado en Filipinas en lengua chamorro, un jopara de español colonial y tagalo)
El emigrado manda guita pero no lo esencial, dejará a su esposo y seguirá mandando plata a sus hijos, si es mujer, si es hombre ni siquiera eso, olvidará la patria ab eternum, desmitificara esa bola gigantesca como la cabeza de Lugo llamada nostalgia de la tierra nativa, la patrya matricia…Si olvidamos el acento, el schibboleth existencial en la diáspora de la vida, ¿cómo  no perderemos la nostalgia por la patria más rápido con que cante un gallo?

 El guaraní es un estigma. Una diferencia radical. Pero no en su pureza academizante y solipsista sino en su zibaldone y mix con el español, el jopará, el portuñol fronterizo, y la propia movida urbana del porounhol *, porou, coger, comer en guaraní…
Un invento jesuita, un recorte artificial del habla de una variante del guaraní – en realidad de los tapes, sub tribu avá, de la gran familia guaraní- investido entronizado como lengua koiné en -lo que antaño se llamó- Paraguay y que incluía áreas de actual Brasil argentina y Paraguay -y aun de lingua universal por los reinos de España y sus eruditos jesuitas como Hervás y Panduro-, en suma un dialecto vuelto lengua por motivos evangelizadores…Un instrumento técnico para evangelizar más fácilmente, especie de latín subtropical usado en las 33 misiones, el guaraní actual no es más que la parodia de toda esa misa aburrida y claustrofóbica, parodia  que inició su retardado big bang -estalló post-expulsión de los curas del cuarto voto- a partir de 1767 .
Nada de purismos de la lengua, picadito y machacadito como los yuyos para el tereré con el mal español y el mucho peor de las lenguas imperiales como el inglés y el portugués subcontinental…es como se sirve en las mesas del tiempo comunicativo y en especial expresivo.…
El paraguayo aun es koygua,  vergonzante de su natividad, su differance salvaje, no maneja ideologías indigenistas como las de la pachamama de los Bolivia, Perú y Ecuador…es provinciano en suma, quiere escribir bien como un castizo peninsular o un relamido porteño…
Eso ayudaría solo a una inteligibilidad ke es el centro del interés de la editoriales, roa mutiló el guaraní de su escritura para evitar incomprensibilidades… ¿pero a quien le interesa hoy la inteligibilidad, además de al estado, la filosofía analítica y a la computadora binaria…?
La neolengua surgida del jopara en su distintas variantes, portunhol fronterizo y porounhol urbano, asume la parodia del latín trucho subtropical mejunjeado por la evangelización jesuita y los entrega picaditos en su salsa picante  y juky en sus textos, ofrece  más pliegues y envaginamientos en su topología escrituraria que cualquiera de los castellanos hablados y escritos en Latinoamérica, es una anomalía del cual se huye como de un demon o chupacabras…Paraguay es la Rumania de la América, pero sus vampiros no son solo los archiconocidos dictadores, tiene también figuras interesantes, literariamente interesantes, como de la envergadura que ofrece el almacén de curiosidades de la historia argentina en el caso del brujo López Rega, ese Rasputín peronista, o Richelieu espiritista, como lo es el demon socrático-susurrealista de Giménez Caballero, que en su destino paraguayo fungió de voz susurrante al oído lelo de Stroessner con chistes de la era franquista, para mitigar el canónico insomnio de los tiranos con su melopea verbal  rizando las variaciones goldberg de los neologismos y el estupor encantatorio de las palabras…

 Piden arpas y pájaros campanas (influjo de on with the show de los Rolling Stones), mariguana  ensalivada de  guaraníes… jesuitas en  misiones sobre cataratas y Arnaldo nambrés, mariscales marikas, Burreritas ninfómanas del y para el Karaí----En mi fantasy criollo TREN BALA KIRCHNERISTA (que será editado en spanglish en Alaska) imagino la construcción de las líneas imantadas de un tren ave-bala que unen la ucronía de Baires al cuento de hadas antropofágiko de Asunzión y, sus fata morganas compensatorias más que las citys objetivas, los kurepas la usan para sus vuelos turístico- sexuales y los paraguayitos para desasnarse en la calle Corrientes, con las revistas de los amueblados de la calle Corrientes…mientras esperan la epifanía guaraní mercenaria…



viernes, diciembre 09, 2011

las feas y las bellas


Las mujeres feas (y  más o menos inteligentes) recurren a la astucia del maquillaje o enmascaramiento de su carencia de belleza con los barnices y rímeles de la amabilidad y la gracia artificial, sobreviven a la grisura y medianía social por su habilidad con que se equilibran sobre la moderación de tal estrategia, las otras, las que las enfatizan y se hinchan del helio autocomplaciente recién ganado, desbarran y terminan diseminando el efecto colateral del horror que suscita la revelación de su verdadera naturaleza,  (doble femenino) fantasma del canon de Policleto, ruido blanco de la melodía celestial que fue mera ilusión óptica, cual filtro medieval de sorceries…
Las otras, las consideradas bellas, ajustadas a las divinas proporciones, fieles servidoras de la Venus kallipygos, dan oídos sordos a tal amabilidad cortesana cultivada para ser soportada en un mundo estético de alta competitividad, son engreídas y malcriadas, que terminan por adquirir, todas, el aura mítica de la Atalanta,  criaturas quintaesenciadas de la belleza ideal hechas carne y polvo, amuralladas de una inaccesibilidad solo vencibles con tretas ramplonas, mercenarias al final, que muy pronto terminamos poniéndolas al lado de las primeras, ectoplasmas de nuestras irritadas antenas sensoriales, de nuestras almas cansadas de succionar mentiras…


viernes, diciembre 02, 2011

Nunca de los nuncas la REVOLUCIÓN




Vengo para decirles, no descendido de monte sagrado o análogo alguno,  zarathustriano o mosaico o paródico mosaico, apenas erguido desde esta línea de la verdad, escritura in progress, pensamiento en acción,  línea post-heideggeriana o platónica, vengo a decirles, nada más, que nunca habrá revolución…
La imposibilidad radical y eterna de la no revolución, a desencantaros de entrada y para siempre!
No vi nada ni me contaron nada, llegue  a ello solito, como en todo, pura lógica aplicada egoísticamente en mi independencia racional…
La lógica dice que si dos personas no se pueden poner de acuerdo para la más elemental convivencia, por ejemplo, mi vecino y yo, él bombardea mi espacio de forma constante e intempestiva con señales sonoras insufribles, decibeles de bombas y petardos eyaculados por júbilo futbobolero, en horas impertinentes,  digamos a  medianoche, cuando ya duerme mi hijo de sueño ligero, y también a la madrugada cuando aún deberíamos poder descansar depois de haber pasado all night tipeando acá en la notebook sueños irrealizables, él homenajeando a todos los santos oficiales del calendario litúrgico católico apostólico romano, yo sordo sin quererlo…
La materialización del sueño colectivo, definición unánime de revolución, será por ende, irrealizable, los sueños más profundos e intensos reducidos a un término medio y ectoplasmizados en la realidad…un imposible!
Cómo podría luego lo más kerido, acariciado, amasado con mi saliva, mi pytú más hondo y puréte, incorporarse sin más sobre la 3d diurna con sus patitas de sueño?
Cómo podría yo, egoísta stirneriano hasta los tuétanos, coincidir mis deseos innombrables con cualquier um, con ese telespectador de realitys y con ese otro bobo apologeta del  audiovisual local? El mal gusto nos separará for ever!
Abstracción total la idea de un sueño colectivo corporificado sin más gracias a héroes del golpe de estado o  vanguardias de la toma violenta del poder …
Y  de los  votos solo saldrán frankensteins…
La realidad siempre fue fiel a nuestros anhelos, miremos bien y consideremos cum grano salis esta afirmación, sí, anhelos distintos solo pueden crean una  realidad variopinta y caótica, pero insatisfactoria para todos…al mismo tiempo se realizan nuestros sueños pero distorsionados por los sueños de los otros…
El choque de sueños nocturnos  es nuestra vida diurna diaria…


Sí, estagirita, nuestros sueños son

Aristóteles (Afet., l, 4, 985 d), semejantes a las letras del alfabeto…pero todas juntas hablan en algarabía no poéticamente.
El clinamen de los sueños individuales en su caída sin fin no se enganchará en una utopía lucreciana-reichiana de happy end.
Rara especie de filosophia del imperdible, que nunca enganchará a la revolución, caerá x siempre en su vacío, se aovillará sempiternamente  en su khora divina, y nada más…no pescará su PEZ UTOPICO…
 Jamás veremos el rostro de ese ser deforme oculto bajo la burka de los sueños de la razón,  ni su voz guturalizada por la distancia y el desencanto ab origine, ni sus anhelante ojos,  ni su sexo, señora revolución sin concha para coger y boca para beber la cerveza de los dantones de la eternidad










jueves, diciembre 01, 2011

KORGAZMO


La revista Konde Orgazmo será una revista mensual de temática cultural (literatura, arte, criticas, cine, reseñas, etc. ) y reportajes y opiniones de actualidades ( movimientos indignados, anticapitalismo, dominio público, piratería, descarga free,  etc.), ciberfilosofía, humor…
El consejo editorial incluye a Edgar Pou Marx (capo de felicita cartonera), Damián Cabrera (Xiru, guru de revista Tereré de Ciudad del Este), Miguel Méndez (ex revista El Yacaré), Ninfa Martínez (trabajadora social) y  Cristino Bogado (bandasonorista postximbo)...
La revista consta de 4 hojas tabloides, 16 páginas full color, con tirada mensual de 2ooo mil ejemplares de distribución gratuita en colegios y bibliotekas punks y publiko kerido en general: 5 mil guaranies...…

viernes, noviembre 25, 2011

peso (ficticio) paraguayo

a un gobierno de ladrones un pueblo de rateros. un país con moneda depreciada es un país pobre.hace varios años que ni alemania ni francia cotizan el dinero argentino. en el mercado de divisas, que el pueblo llama la bolsa negra, el peso argentino ha caído al nivel del paraguayo, que era el más bajo de américa....

de ¿qué es esto? catilibaria, ezequiel martínez estrada, , ediciones lautaro, baires, 1956, 75 p. (las redondas son mías)

martes, noviembre 22, 2011

PROCESO DEL ESTADO SOVIÉTCO a LOS ESCRITORES Siniavski y Daniel

La helada de andrei siniavski en Lumen, 1972, hay otros 2 textos en editorial Sur de los años 60




Andrei Siniavski nació en Moscú en 1925. Tras haber hecho pasar clandestinamente varios de sus escritos a Francia, es detenido en 1965, juzgado con Iouri Daniel y condenado a siete años en un campo de concentración. En 1973 se instala en París y desde entonces enseña en La Sorbona.



miércoles, noviembre 16, 2011

Hermanos Strugatski y Bergounioux

strugatski gratirola en gigamesh!


Puedo soltar  3 nombres apenas, Bioy, Buzzati y Strugatski, y la triple  desmitificación do mayor mito del siglo xx, la juventud como entidad o colectivo rebelde que desplaza, purga, purifica el mundo de su lastre vejestorio, de las ideas reaccionarias y ya caducas: esos siniestros niños-ratones bajo la seducción de los leprosos-Hamelin de los hermanos Strugatski, esos teddy boys cazando viejos desprevenidos e incautos en las noches de la modernidad luminosísima de neones y rocanrol del italiano, en fin, la guerra del cerdo, piberío patoteril disminuyendo el mundo de los viejos argentinos o no…en Bioy.


el Bergounioux de ediciones alfabia


martes, noviembre 15, 2011

Para el delicado paladar kurepa: narradores-chongos de Paraguay


Los chongos de roa bastos, selección de narrativa actual paraguaya que publica Santiago Arcos en estos días, nobleza me obliga -llegado es el momento agora- a explicar de dónde cuernos salió nombre tan estrambótico pues este título no es más que una pluralización del cuento epónimo de mi autoría dentro del conjunto….
A fines de los noventa uno de los periódicos amarillos surgidos post-dictadura, para latigar el aturrullamiento de la massa semi analfabeta, creó una sección hebdomadaria llamada justamente EL CHONGO DE LA SEMANA, donde un prójimo de turno exhibía tan poco spinozianamente sus atributos físico-genitálicos previo salario acorde suponemos al poder de despliegue o potencial envergadura de su aparato ya ponderado y juzgado por un tribunal probo en representación del inculto público consumidor del diario…Entonces no fue más que hacer la relectura paródica de tal despliegue cultural neoliberal noventero y yuxtaponerlo a la imagen de inaccesibilidad de nuestro Héroe Cultural, el recién regresado premio Cervantes, figura demaizada igualmente por la massa damnata…(como aquel Curandero Místico de Naipul, que con la táctica de aparecer en las reuniones públicas con dos taxis repletos de libros terminaba fraguando un aura de santidad y sabiduría muy anhelada y admirada por la plebe hindú trinitense) y muy usado por los perifoneros mediáticos como ejemplo nativo de éxito internacional, onda talento de exportación…y demás mitos esgrimidos  entonces a pesar de su flagrante insustentabilidad…El Karaí Guasu de Roa Bastos quedaba así recortado con las tijeras de la cultura del momento, esa que priorizaba el rumor, los infundios fantásticos, el gran guiñol, el sexo prohibido y escandaloso…En suma, el texto era una disparatada y divertida invaginación del inconsciente popular - de la generalmente rastrera y playa realidad- a la vez que la asimilación de lo Otro en un alfabeto carnavalesco.
Claro, sobre el conjunto de los textos no pende tal estigma, supongo que los editores acuñaron tal nomenclatura simplemente como punto de arranque de una posible nueva generación de narradores post-roabastianos…chongos éstos dotados esta vez de poderosos textos que gustaran al  culto – y, desde siempre, de delicado paladar-  público argentino.



Cristino Bogado
Asunción, kapital de Paraguay
18 Octubre 2011





viernes, noviembre 11, 2011

Los chongos de Roa Bastos. tapa escaneada

hay ejemplares disponibles para los 


interesados


 en


 rescatarlo


 en Asunzión -mi




entras se cuaja una




 presentación




 oficial- en 




Servilibro de la plaza uruguaya, 




ké buena




 mezcl




a: chongos e indios juntos! o en mi 




mail...kurubeta@gmail.com y celu 0981-




288124

jueves, noviembre 10, 2011

martes, noviembre 08, 2011

CONDE ORGAZMO en busca de su logo, y suscriptores-anunciantes antes de salir a patear paraísos en diciembre


Conde Orgazmo


Perfil  para (ñembo) editorial de arranque y para (dibujar) logo



El conde en política rechaza las puntas: ni chavista ni imperialista yankee. En economía, además de a Marx –a quien nunca leyó, gusta de Lujo Brentano…Siempre ximbo, quedando mal, por rechazar las posturas más fáciles, medio yogui por ende, parado en posición difícil, quedando mal ante el amigo, fifty traidor de lealtades, voto inseguro, aunque nunca llegó a votar a no ser sus botas de caraguatá. Su esencia luego es paradojal, conde en un país sin reforma agraria mandoneado x ganaderos y sojeros. Joparaizado marcha orgulloso no cada ano sino todos los bellos y solares días, ni guaraní puro (inventar etimologías para venderlas como la Verdad verbigratia el chistoso vakapipopo, pelota que caga y hace pipi) ni menos casticismos de academias antediluvianas (no la mutilación del habla vertiéndola en una codificación más decente y presentable cual hizo ese makatero urbano klandé de Villagra Marsal). Su peli favorita –una autentica clase de lógica post-aristotélica, anti dualista, polivalente-: El bueno, el malo y el feo...El se ve siempre como feo…Un Cyborg tercermundista, váyro, valle, no pavlovizable totalmente, producto del designers cheto-truxo de la biopolítica mundial, él sabe su sino sin teleologías utópicas ni esencias trascendentales, es una criatura al nivel de una herramienta, funciona a medias como el capitalismo, la conexión a internet de tigo, ni siquiera es el Cromañón de Kubrick elevándose al unísono de la pompa wagneriana-straussiana…sobre sus dos patas humanas...Pos humanismo cibertecno con afta en la boca desdentándose in crecendo…pero no desea que todo pase por el filtro del capital o la burocracia estatal. Ni elitista (lo de conde es una parodia evidente en país de pobres) ni mantenido por el estado muã muã, menos individualista consumista nihilista capitalista, acaso comunitario, comunal, ni tan cerca ni muy lejos, tócame desde mi distancia, inmunidad en la comunidad, yo a través del otro…
Catacresis es su figura retórica favorita, sí, abuso de la lengua míster Aristóteles, forzar la lengua, excederla para nombrar eso, esa cosa, que no tiene nombre; la lengua, óiganlo, en el fondo es abuso, exceso, exageración, todas las bellezas y logros de la lengua son meros abusos, el mundo sería mudo y estéril si la lengua misma no transgrediera sus reglas fijas y su código casi fascista…Sí, señor parlamentario colorado, ¡zapatero a sus clavos!...Creatividad del error, y no como piensa helio vera en su recopilatorio de errores paraguayos que solo los cultos y ojetavyova’ekue aunque sea ecuela pyharepe llegan a hablar bien, fuera corrección, solo el que se equivoca es creativo, aquel que intenta salirse de su locus ameno, la dislexia es la gimnasia diaria del verbo y aun la ignorancia inquieta pueblo tiene como oficio neologizar, errancia esencial del ser…Y de donde creen que salieron esas catacresis hoy hechas norma, patrimonio universal de la lengua actual: hoja de la puerta, pata de la mesa, brazo de mar, lecho de rio, domingo de la vida, pastillas de amnesia doctor, etc...Resucitaran de sus cenizas como el gato Félix, eso es creatividad, susurrealismo, no incultura parcheable con horas de clase ministerio-cultural-paraguayo Monsieur  Guasú ¡¡seriote Vera!!
El conde Orgazmo habita los intersticios de la tela de la que esta tramada Asunzión, hoy sale con su bolsa maká rescatada de calle Palma, lleva sobre su cabeza cual chipero en n equilibrio  sus frutos de letras, sale vestido de Asunzión,  cojea por los calambres que le infringen baches, los obligados y desesperados saltos sobre la cebra  y veredas rotas,  vive a pie conectado con el mundo, hace de neo periodista backtagiano, cicerone o reseñista kaigué, poeta y ciberfilósofo, amante del piano de pulgar africano y del theremin ruso, quinta columnista de la inteligencia siempre, a contrapelo de lo obvio y esperado, no importa que se enoje su abuela humosa de cigarro poguasu, siempre hoy como ayer su Darling comprende su soledad bicentenaria y mestiza…






lunes, noviembre 07, 2011

INTRODUCCIÓN VEINTE AÑOS DE DEMOCRACIA, DOSCIENTOS AÑOS DE SOLEDAD


INTRODUCCIÓN

VEINTE AÑOS DE DEMOCRACIA, DOSCIENTOS AÑOS DE SOLEDAD

Los chongos de Roa Bastos reúne narraciones del Paraguay compuestas en los días y años que siguieron a la caída del mayor dictador del Partido Colorado en el poder. Los dos decenios vividos sin excesivo entusiasmo ni irreparables quebrantos por la democracia electoral sin proscripciones resultan todavía asimétricos frente a casi medio siglo de presidencia perpetua del general Alfredo Stroessner (1954-1989). Escaso aún es el tiempo que el Paraguay ha vivido por fuera de la tutela directa del partido monopólico que, relegado al plano ideal los principios populistas y ruralistas invocados en su fundación de 1887 por Bernardino Caballero, conspicuo sobreviviente de la Guerra Guazú, se había convertido en eficaz instrumento de unas Fuerzas Armadas depuradas, de la élite stronista y de sus bien subordinadas clientelas. Cuando el 14 y el 15 de mayo de 2011 el Paraguay celebre el Bicentenario de su Independencia, los festejos serán presididos por un mandatario nacido antes que de un partido único, de una coalición, la Alianza Patriótica para el Cambio: apenas tres años atrás los votantes paraguayos habían preferido a Fernando Armando Lugo Méndez contra la candidata del Partido Colorado, Blanca Margarita Ovelar de Duarte. No los tentó la oportunidad histórica de votar por primera vez a una mujer como presidente pero eligieron ser la primera nación de la tierra que en elecciones libres consagrara a un obispo católico para la primera magistratura.

Un país de consentidas duplicidades
El Paraguay es el único país cuya bandera presenta dos caras con imágenes diferentes. El único que celebra dos fechas de independencia. El único de América donde los conquistadores adoptaron la lengua de los conquistados. Como lo señala el más trivial de sus historiadores profesionales, Efraín Cardozo, el guaraní se convirtió en el más pronunciado rasgo de diferenciación del Paraguay con respecto a las demás colectividades americanas, el más cohesivo aglutinante inmaterial que unió en fuerte vínculo social. Para el intelectual largo tiempo exiliado, tantas felicidades sociológicas no compensaron los infortunios en el orden cultural: “el nativo quedó encapsulado dentro de su rica y variada lengua, con la cual tan bellamente expresaba sus sentimientos, pero que de nada le servía para conocer y asimilar las glorias del espíritu humano, como no fueran las de índole religiosa”. Si en la adopción del guaraní influyeron los sínodos que renunciaron al español para la prédica evangélica, un ciclo parece completarse al ser un obispo-presidente quien esté al frente de las celebraciones del Bicentenario.
  El reparo de Cardozo era, y seguiría siendo, común ante las lenguas de los pueblos sin escritura cuando estas se enfrentaban a una “lengua de civilización”, es decir, europea. Pero a diferencia de lo que ocurría en la vecina Bolivia, donde la división lingüística se correspondía con límites étnicos, en Paraguay el guaraní es lengua de la sociedad toda. No reconocerlo implicaba ponerle frenos a la comunicación. Los autores reunidos en esta antología lo saben, pero tampoco se han sentido tentados por un purismo indigenista. Todos escriben en una lengua con diversos grados de vigorosa impureza. Al jopara, denominación de la mezcla de guaraní y castellano, emblema de plato de pobre que reúne en partes siempre desiguales arroz y frijoles, se suman o alternan otras formas de heteroglosia, como el portuñol más o menos salvaje de las fronteras con el Brasil, a su vez hibridado o mestizado, sin plan ni hipóstasis alguna, con otras formas de guaraní y con otras lenguas y hablas indígenas.
  La renuncia programada y convertida en principio, o acaso la indiferencia, a los estándares del español internacional y la renuencia a constituir un dialecto culto asunceno equivalente en cuanto decoro al de Lima o Montevideo es uno de los rasgos que aúnan, con más fuerza para la mirada extranjera que para la local, a los textos aquí compilados. Escritores como Cristino Bogado o Edgar Pou o Douglas Diegues prestan una atención que conoce pocos desfallecimientos a la heteroglosia militante en textos y posiciones. Un escritor más clásico, menos en desacuerdo con la imagen de un gran cuentista latinoamericano, como José Pérez Reyes, está lejos de publicar en editoriales cartoneras, pero no tolera que la multinacional Alfaguara depure el jopara de sus cuentos de Nueve cuentos nuevos (2009), dirigidos a un público adulto-juvenil, al que, con el empeño pedagógico que caracteriza a un grupo editorial que ha encontrado en la escolar Santillana su piedra miliar y base de sustentación, se busca enseñar a bien hablar, leer y escribir en una operación única.

Historia y decurso: piripipí, pereré, pororó
“Lo que era un erial no es aún un vergel”, nos dice diplomáticamente, en Montevideo, el embajador Ricardo Scavone Yegros. No parece casual que esta autoridad sea uno de los más severos historiadores de Sudamérica: la narrativa histórica ha ocupado en la literatura del Paraguay un lugar central.
  Los motivos de la fatalidad o dilección por la ficción histórica son muchos y diversificados. No se agotan en los históricos de una singularidad. Paraguay, la “tierra sin mal” que buscaban los jesuitas, combatió y sufrió más guerras externas e internas que sus vecinos sudamericanos: a la Guazú(1865-1870), cuando la Triple Alianza de argentinos, brasileños y uruguayos, o Cuádruple si se numera el auspicio de Gran Bretaña, dejó un millón de muertos paraguayos, siguieron la Guerra del Chaco contra Bolivia (1933-1935), y la menos recordada por los extranjeros, menos sanguinaria Guerra civil de 1947 que expulsó 400 mil paraguayos al exilio.
  El idioma guaraní, único permitido en el frente y en las comunicaciones desde allí como código secreto natural, acrecentaba su rico léxico con sustantivos que también eran onomatopeyas: piripí es la ametralladora, pororó son sus ráfagas, pereré es el fogueo.
  Tampoco bastan los empeños historiográficos para dar cuenta de la extensión y perduración de la ficción histórica. A diferencia de lo ocurrido en Uruguay y en Argentina, en Paraguay el revisionismo favorable a los firmes autoritarismos decimonónicos triunfó de manera temprana, completa e incontestada. Los políticos acordaron con el lema del presidente Manuel Gondra (al que tocó organizar los festejos del Centenario de 1911): “nuestro tirano fue el único en América que murió con el nombre de la patria en los labios”. El culto del Mariscal Francisco Solano López, que así diciendo cayó en 1870 ante los brasileños en Cerro Corá, de su padre Carlos Antonio López, de su antecesor el frío doctor Gaspar Rodríguez de Francia, que ya en camino para hacerse sacerdote, cambió el rumbo, leyó a los enciclopedistas franceses, se hizo “el Supremo” y cerró por décadas el país a toda contaminación foránea, fue elevado a religión cívica en tiempos del dictador Stroessner. El Tiranosaurio, así lo llamaron sus opositores, no desdeñaba presentarse, y reverenciarse, como héroe viviente por su cada vez más alejada participación juvenil en la Guerra del Chaco.
  Un discurso oficialista y oficioso progresivamente convirtió la disidencia intelectual de Juan O’Leary y de otros revisionistas en conveniente aval de una autocracia de origen controlado. Si los revisionistas ubicaban resueltamente el foco de positividad de la historia paraguaya en décadas de aislamiento y dictadura, y si ellas eran el modelo que servía como alternativa al que había guiado etapas más recientes de la vida nacional, no podía negarse que el stronato emulaba con decisión un autoritarismo omnipresente e incontestado. Ante esta versión de los hechos, que era menos un intento de explorar el ritmo y la estructura de la historia nacional que ofrecer una narrativa de conclusiones previamente convenidas, la reacción no fue sólo, ni principalmente, historiográfica, sino literaria. En uno y otro caso, muchas veces desde la perspectiva de exilios más o menos dorados. Augusto Roa Bastos, el “mejor escritor argentino que escribió sobre Paraguay”, según la fórmula menos maliciosa que exacta de algunos de los escritores aquí compilados, escribió su mejor novela, Yo el supremo (1974), que es también la mejor “novela de dictador” iberoamericana, sobre el Dr Francia. No parece casual que sea el libro que escojan como favorito las misses que ganan frecuentes concursos de belleza, y que cuando entrevistadores poco benevolentes les pregunten de qué trata, las reinas guaraníticas respondan sin vacilar “de la dictadura de Stroessner”. Como en la literatura soviética, el aludir fabuladamente al presente con imágenes del pasado fue elección frecuente de la ficción paraguaya escrita o difundida durante los años del stronato.
 
No más caras, no máscaras
Tras la calibrada huida de Stroessner a Brasil tras el golpe familiar de su yerno el general Andrés Rodríguez, la literatura del Paraguay ha vivido desarrollos antes impensados o menos transitados. Pero también ha continuado otros antes germinales, y aun ha discontinuado o marginalizado unos terceros.
  En un extremo, encontramos una narrativa descarnada, íntima, experimental, realista o simplemente desembozada, cuyo asunto, trama o fondo refiere, a las décadas de la dictadura stronista, de la cual se atreve a decir su nombre. Una novela como La querida (2008) de Renée Ferrer, que narra las desdichas de las amantes del poder, más perdurables o más ocasionales, desde una perspectiva que, programáticamente, era la de la mujer, parecía antes improbable por las fuerzas de una censura tanto política como social. La literatura de mujeres en el país americano que más tardó en darles el voto (fue en 1961, y cuando sólo el Partido Colorado era legal –no había peligro de error femenino-), ha constituido un fenómeno sociológico. Cuentan con su propia organización, EPA! (Escritoras Paraguayas Asociadas), club de género exclusivo, pero también pueden pertenecer al PEN Club y a otros agrupamientos. Si en esta recopilación resultan subrepresentadas (dos relatos de Montserrat Álvarez integran la selección), se debe a que se verían sobrerepresentadas en una antología de poesía del Paraguay.
  En el otro extremo, la novela histórica esópica, aquella que para hablar del presente se sitúa en el menos incómodo, por distante, pasado, ha dejado de gozar de los misterios de contraseña secreta que antes la caracterizaban. El mayor de estos novelistas históricos, Guido Rodríguez Alcalá, tan fiel a los documentos, tan irónico en los dobleces políticos de personajes que eran a la vez ellos mismos y otros refractados, como lo hizo en su obra maestra Caballero (1989), en su última novela El peluquero francés (2009) narra ya con una libertad ficcional, y una ausencia de referencialidad, que antes eran menos imposibles que muy poco urgentes. Liberadas de censuras políticas inmediatas la historia profesional y la prensa, la ficción se encuentra ante la situación nueva de que la figuración del presente no ha de hacerse convenientemente por el pasado y de que el pasado se vuelve menos instrumental y dúctil. Los cuentos, relatos y novelas de Helio Vera, mejor conocido por su ensayo de interpretación nacional de revisionismo de los revisionistas En busca del hueso perdido (1990), forman un corpus único de una elegancia corrosiva, donde una ironía a veces suave, otras erótica, otras también cruel, es el antídoto contra el alegorismo esópico. A las formas del realismo han correspondido reacciones de diversa violencia y elegancia. Al supersticioso lector asombrará que la ciencia ficción no falte en las letras paraguayas. Como el minimalismo que no se llama con ese nombre, ni con ningún otro reduccionista, de Nicolás Granada.

Autoridades y autores, chongos y perros
A la imagen mitológica del Paraguay como tierra sin mal ha correspondido otra, no menos inverificable, de nación sin literatura. O la de una literatura sin obras maestras, una isla sin mar limitada en sus artes y cultura por las fronteras innaturales de lo folklórico y lo derivativo.
  La supervivencia de la monarquía en sociedades liberales ha sido tema de interesada especulación. Pero acaso la impronta del armiño, la sangre azul, y el carisma hereditario sorprendan tanto más cuando los advertimos en prácticas y sistemas de creencias que, como la literatura, muchas veces proclaman anhelos emancipatorios de tiranías y servidumbres involuntarias. A pesar de la prominencia del Partido Liberal, a pesar de los largos años en que fue gobernado por él, el Paraguay jamás lo ha sido. La existencia y subsistencia de un único escritor internacional, poco renuente a abandonar esta posición explica el título de esta antología. Dos de las mayores figuras literarias, el poeta Carlos Villagra Marsal y el novelista Guido Rodríguez Alcalá han resentido la noche lateral a la que ese brillo los destinó. Acaso haya sido más notable el oscurecimiento en el caso de Rodríguez Alcalá: sus novelas, entre las mejores que se escribieron en castellano en las últimas décadas iberoamericanas, son poco leídas fuera su país.
  Tampoco en esta antología figuran narraciones de Rodríguez Alcalá. La selección no le haría más justicia que la de señalar su existencia y vigencia, pero sus grandes novelas, donde cada parte cobra su primer sentido en taimado contraste con otras, se prestan poco a la presentación episódica. Algunas son anteriores a límites temporales propuestos: las que aquí pueden leerse son narraciones escritas después de la noche del 2 de febrero de 1989 en la que un golpe familiar hizo caer treinta y cinco años de dictadura del general Stroessner.  

La intemperie del presente guaú
Las narraciones que integran esta antología representan al Paraguay del horizonte post 1989, pero antes de cumplir esta función para la que fueran convocadas, eran relatos legibles e interesantes, cuyo valor intrínseco resultaba, en primera instancia, prescindente del lugar donde fueron compuestas. Y los lugares son muchos, porque el país del contrabando es, por fuerza, el del cruce constante de fronteras porosas, una ficción, legal, del Mercosur, antes que el límite del Estado que más guerras libró por su soberanía. Los escritores se van, por el exilio o por otras necesidades, pero también hay escritores arribeños, que vinieron a un país que no siempre los esperaba. El anarquista Rafael Barrett y la lírica y fantástica Josefina Pla representan los perfiles más nítidos, y más españoles, de estas figuras, pero hay muchos otros a quienes se les desdibujan en un claroscuro no tan frecuentemente evocado.
  Cruzan las fronteras las personas y las mercancías, pero también las lenguas, y el portuñol naturalizado o salvaje llega de la mano del brasiguayo, o del escritor que elige esa identidad transitoria y revocable, que así niega toda otra identidad, ficticiamente genuina o ficcionalmente híbrida.
  A los autores reconocidos por su peso propio, o por el peso inerte de la tradición, se unen otros más experimentales, menos institucionales, propios de una literatura cuyo singular dinamismo interior y duros constreñimientos exteriores (ausencia de un mercado editorial y de lectores genuinos en un país de seis millones y medio de habitantes, donde una venta de quinientos ejemplares para una novela es un modesto record) parece evitársele el ingreso seguro en cualquier proceso de consolidación canónica o comercial. También el riesgo, o el beneficio, de la profesionalización de los escritores, que son periodistas, profesores, funcionarios, gestores o administradores culturales, microemprendedores, o ejercen profesiones liberales, trabajan en empresas estatales o privadas, combinan dos o más de las condiciones anteriores, aspiran a una vida como sucesión de estímulos, premios, becas, y demás residencias en la tierra.

Distancias kurepas y exilios paraguas
La literatura del Paraguay, como todas las literaturas nacionales, sólo existe desde el otro lado del río Pilcomayo. Sólo bajo ojos extranjeros. A pesar de una cortesía que no conoce desfallecimientos –ser argel, pirevaí, “mala onda”, es intolerable injuria-, a algunos narradores aquí presentes inquietan sus connacionales vecinos, y se sienten más próximos de argentinos o norteamericanos o españoles. Que son las literaturas mejor leídas por los escritores del Paraguay. Del Paraguay antes que en Paraguay: algunos de estos narradores viven distantes, aunque ya no exiliados. Los unen una lengua (o dos o tres o más, entreveradas), una situación histórica y social, un conjunto de referencias geográficas y culturales más o menos inescapables antes que una tradición literaria, una clase de edad, de género, de visión del mundo.
  En muchos casos de la actividad literaria actual en el Paraguay, como la de los escritores “cartoneros”, que son también los más activos en performances y soportes electrónicos y difusión directa online de sus textos y sus voces en redes sociales o vistosamente asociales, se constata una situación singular. En su narrativa en especial, en su literatura en general, la acción y reacción de los materiales lingüísticos puros, o en bruto, del jopara, el guaraní, el portuñol, el portugués, y aun el inglés y otras lenguas y dialectos de frontera, es mayor que la lectura de otras literaturas. Como si la irrupción del entrevero lingüístico fuera anterior, y en suma siempre preferible, a cualquier amaneramiento de convenciones de estilo y decoro o a pautas de ruptura literarias, o a la exploración de estas tradiciones.
  En el país de las duplicidades, cuando en 1811 discutió en congreso su independencia, el doctor Francia colocó sobre una mesa dos pistolas: “una está destinada contra Fernando VII y la otra contra Buenos Aires”. La literatura argentina y la española, junto con la norteamericana, siguen siendo, con obstinación, las más leídas por los escritores paraguayos. También la de Hispanoamérica, pero con gustos, que si son rabiosamente contemporáneos cuando se trata de la literatura porteña, en el resto del continente parece detenerse, o sobre todo demorarse, en los autores del boom y en sus forzados aledaños. Pero todos, o casi todos, estos libros, son leídos como si fuera “en traducción”, como redactados en una lengua neutra que traslada de otra que no es la propia. La lengua del Diario Popular es más importante que la de un Adolfo Bioy Casares o aun un Roa Bastos, que cita en guaraní en los diálogos, o en informes, o en montajes, pero no lo entremezcla con la lengua del narrador. Esos libros son leídos con dificultad: la distribución de las grandes editoriales en castellano no llega al país mediterráneo, las librerías son pocas y con pocos libros, pocas bibliotecas reciben literatura nueva de modo continuado, a lo que se suma que la lectura on line es cara y poco accesible: Paraguay es el país americano con menor conectividad a Internet. Estas literaturas actúan, muchas veces, antes sobre las ideas literarias que sobre la práctica, antes sobre la concepción y configuración que sobre el estilo y las maneras. Es así que la lengua portuguesa, portuñola, brasiguaya, coloquial, fronteriza, contrabandeada por rapaces, leída en títulos de revistas sensacionalistas, oída en radio y televisión, es de una importancia capital, mientras que la frecuentación de la literatura brasileña, aun la de los escritores de sus booms desarrollistas y de sus cracs regionales, es desigual, esporádica, poco relevante.

Ciudades de la llanura y tierras sin mal
Los textos aquí compilados son más valiosos que representativos. El interés de su lectura excede el de conocer la narrativa paraguaya contemporánea. Sin embargo, la diversidad nacional se advierte en la selección. El fin del stronismo trajo consigo un desarrollo urbano que se volvió notable ante todo en la capital Asunción, pero también, con otras características, en Ciudad del Este, ex Puerto Stroessner, enclave comercial de la Triple Frontera. De esta área son las narraciones de Damián Cabrera. El título de su novela, Xiru, es un prodigio de heteroglosia y de esa rara figura retórica, aquí realidad lingüística sin figuraciones, llamada enantiosema: una palabra que significa a un tiempo una cosa y su contrario. Xiru es un término tupí-guaraní, en la variedad hablada en el Brasil contiguo a la frontera paraguaya, que significa “amigo”. El equivalente en el guaraní del Paraguay es el ubicuo vocativo masculino chera’a, compañero. Pero el engañoso xiru es la voz xenófoba que los brasileños de la frontera usan para designar a los paraguayos: en verdad, si no un enemigo, todo lo contrario de un amigo. De Pedro Juan Caballero, de la frontera norte, son textos de Douglas Diegues y el distante Javier Viveros, que reparte su vida entre América y África, los extremos de la trata esclavista atlántica en la colonia. La heteroglosia conforma, o distoriona, o contorsiona el habla de quienes viven en el Paraguay; la literatura del país es un caso raro, no sólo en América: no sólo no está divorciada de esa habla, sino que parece anticipar muchos de sus evoluciones o procesos antes que seguirlos o reflejarlos.
  Otros relatos abordan la desestructuración social del mundo rural, otras tramas vuelven sobre la historia reciente del país. La novela El Rubio de Domingo Aguilera bucea en el pesado under capitalino con sus leyes y jergas y profundidades y diferencias, como si un mundo social nuevo requiriera, o invitara, renovaciones formales para la narración. El autor de esta novela urbana asuncena es, profesionalmente, un especialista en folklore rural guaraní. Hay tramas que bailan el ritmo cumbiantero y cachaquero de los barrios populares de Asunción, como La Chacarita o Lambaré; otras voces olvidadas afloran desde el interior indígena y campesino: el país criollo que adoptó el guaraní como lengua oficial siempre ha mantenido a sus indios a prudente distancia.
  Si la nueva protagonista de la literatura paraguaya posterior al golpe del ´89 es la ciudad, en especial la capital Asunción, el país, otra singularidad americana, sigue siendo un universo campestre, y la mayor parte de la población vive en el campo.
  El sector laboral más y mejor organizado es el de los campesinos. Es el único en haberse preservado del éxodo rural: la emigración mayor es hacia la Argentina. Es por ello que la gran novela que en la literatura del Paraguay puede compararse –comparación nos es razón- con el Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal es Yvypóra: El fantasma de la tierra (1959) de Juan Bautista Rivarola Matto, la que puede compararse con El sueño de los héroes (1954) de Bioy Casares es La Babosa (1952) de Gabriel Casaccia y a La Caída (1956) de Beatriz Guido, La llaga (1964) del mismo autor: a estos tres relatos porteños de densidad literaria, cultural, psicológica únicas corresponden otros tres no menos sobrescritos, pero decididamente anti-urbanos. Si el primero es un relato rural como parece imposible en la Argentina de la década de 1950, la acción de los otros dos transcurre en Areguá, una localidad de veraneo de los liberales a hora y media de Asunción, sobre un Lago Azul, el legendario Ypacarai, hoy negro por las poluciones. “Creo que la obra de Casaccia, fundamentalmente a partir de su novela La babosa, es la que marca el camino para romper el pensamiento único impuesto desde el poder”, reflexiona el poeta Douglas Diegues. Desde su exilio argentino, Casaccia fundó el sentido crítico y la modernidad de las letras paraguayas. Condenando el atraso, el chisme, la violencia, el machismo y la frustración nacional, las novelas de Areguá construyen un microcosmos del Paraguay.
  El Paraguay de hoy, menos misterioso que el de Casaccia, está gobernado por un cura tercermundista, tiene más soja transgénica que naranjas, más mafiosos ligados al Partido Colorado que dictadores. Pero su población rural sigue esperando la reforma agraria.



Asunción-Buenos Aires, enero de 2011

Sergio Di Nucci – Nicolás G. Recoaro – Alfredo Grieco y Bavio






Nota bibliográfica

Si cualquier antología de narrativa o poesía paraguaya enfrenta al compilador con las zozobras de la selección, no ocurre otro tanto con el ensayo y menos aún con la crítica y la historia literarias. Sobre literatura en general, el Portal Paraguay de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com) resulta muy útil, ya que ofrece obras de un centenar de autores. En www.portalguarani.com y en letrasparaguayas.blogspot.com hay información actualizada. Para los textos en guaraní, el sitio de Lustig (www.staff.uni-mainz.de/lustig/guarani) es el más actualizado. La mejor obra de conjunto sigue siendo la de Rubén Bareiro Saguier, Literatura guaraní del Paraguay (Asunción: Servilibro, 2004). Una visión general de las letras paraguayas se encuentra en la obra de Hugo Rodríguez Alcalá y Dirma Pardo Carrugati, Historia de la literatura paraguaya (Asunción: Servilibro, 2004). Entre los libros de Teresa Méndez-Faith, el más rico en informaciones resulta el Diccionario de la literatura paraguaya (Asunción: Servilibro, 1996). La narrativa de finales del siglo XX cuenta con alguna antología, como la de Guido Rodríguez Alcalá y María Elena Villagra, Narrativa paraguaya (1980-1990) (Asunción: Don Bosco, 1992) y una dilatada historia, que se detiene en el umbral de la década de 1990, en el bien investigado volumen de José Vicente Peiró, La narrativa paraguaya actual (Asunción: Uninorte, 2006). También es significativo el aporte de dos antologías editadas por cartoneras que compilan textos de narradores contemporáneos: “Asunción t mata” (Asunción: Felicita Cartonera, 2009) y “Lluvia negra” (Asunción: Yiyi Jambo, 2009). Finalmente, en el excelente resumen de la completa literatura paraguaya, “Historia de la literatura”, de Mar Langa Pizarro, en Historia del Paraguay (Asunción: Taurus, 2010), hay una lista de autores y obras narrativas, con comentarios mínimos pero pertinentes, de las dos últimas décadas.


Agradecimientos

Este libro no habría sido posible sin una serie de auxilios desinteresados en Paraguay y en Argentina. En primer lugar, sin la hospitalidad que nos brindaron u ofrecieron Simón Cazal, de la organización Somos Gay, en su sede de la calle Mandubirá en Asunción, y Damián Cabrera en Minga Guazú. Entre quienes nos orientaron primeros, virgilios en la vida política, social y cultural paraguaya, laberíntica como el asunceno Mercado 4, está Adelina Pusineri, directora del Museo Etnográfico Jesús Barbero. Y también la poeta y narradora Milia Gayoso Manzur. Entre las editoriales, fueron de una generosidad que no conoció límites Vidalia Sánchez de Servi Libros y Lía Colombino de ediciones La Ura. En el diario La Nación, la entera sección de Cultura en general y Carlos Giménez en especial fueron siempre serviciales en el momento correcto, como lo fue, en el mismo diario, el gran periodista que es Rubén Velásquez -y aun supieron anticiparse a nuestras necesidades. Desde luego, todos los autores aquí reunidos fueron colaboradores serviciales, respondieron nuestras preguntas, aun las que no merecían respuestas, y ampliaron nuestro conocimiento de la literatura y la vida del Paraguay.