kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay

KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, abril 27, 2010

arrigo lora-totino - poesia liquida (fragments)

Aleksandr Sokurov: artista provocador

Alexandre Sokurov

La contemplación irónika

par françois niney

Alexandre Sokurov est venu a deux reprises dicuter avec nous autour de la grande table de réunion de Lenifilm. Mais iI est resté insaissable pour une interview. Ses filmes, et son scénariste Iouri Arabov, parleront pour lui.

« Vous considérez-vous comme un artiste provocateur ? " Nul doute qu'a cette question, Alexandre Sokourov répondrait par la négative. Comme tout vrai provocateur. Le censeur, lui, a tranché la question en proscrivant des écrans chacun de ses films. Jusqu'a ce que la glasnost survienne ... Ce jeune cinéaste des plus en vue, par les surprises que réserve chacun de ses films, poursuit son oeuvre prolifique aussi bien en fictions qu'en documentaires. Apres une insolite adaptation de Madame Bovary, iI a repris la réalisation de sa série de 25 Elégies soviétiques, produite par le Studio Documentaire de Léningrad.

Alexandre Sokourov, 38 ans, est un des jeunes cinéastes soviétiques les plus audaces, et les plus prolifico. Une quincena de filmes, fictions et documentaires, en diez años de actividad, dont une demi-douzainede largometrajes. Chacun de ses films est une expérience formelle quit touche plus a I'allégorie qu'au récit, qui tient davantage des situations telles qu'on les reve (ou les cauchemarde) que de la logique narrative. Plus que de I'atrait pour la mise en cinéma d'un certain genre d'histoires, le choix de ses sujets et le tratamiento contemplativo que Sokourov leur fair subir - qu'il s'agisse d'adaptations, de documentaires ou de scénarios originaux - releve d'une de una marca personnelle que son scénariste, Youri Arabov, qualifika d'emblée de « métaphysique ».

De son primer long métrage en 1979 "La voz solitaria de un hombre" sobre el escritor Andrei Platonov (uno de los 3 más importantes del siglo XX con Nabokov y Sorokin, recién publicado -como el recordman de la censura ke es Sokurov- durante la post-censura sovietica de la glasnot) hasta "Sauve et protége" (1989) d'apres Madame Bovary de Flaubert, en pasando por "Indifférence affligeante" (1987) basada en "La Maison des coers brisés" de Bernard Shaw, les adaptaciones faites par Sokourov sont intrigantes et controversées, Exitosas ("Indifférence affligeante") ou non ("Sauve et protege"), donc innovatrices ou agaçantes, elles son toujours surprenantes par rapport a la letre du récit qu'elles déplacent et condensent a la maniere du travail du reve sur la réalité vécue.

A l'échelle des valeurs littéraires, que tome « bonne » dramatique TV se fait fort de « respecter », Sokourov s'ingénie a substituer un parti pris esthétique d'un irrespectueux irréalisme. Ce pari, Alexandre Sokourov ne parvient pas toujours a le tenir et prend le risque de verser dans

l'absurde. Ainsi sa Madame Bovary, qui ne manque pas d'intriguer au premier abord par un comportemem et une plastique qui ne sont pas sans évoquer les premieres études sur l'hystérie de Charcot, tourne court, simple mannequin devenant plus lassant que lasciva, mijaurée cyclothymique entichée de parisianisme, égarée au beau milieu des rustres paysans caucasianos.

Le film más conocido de Sokourov (présenté encore récemmem au Cosmos de Paris est un film étrange et pénetrante :" Les Jours de l'éclipse" . Le cinéaste y déploie tome sa magia pour créer ce banal insolite, cene étrangeté familiere, proche d'un surréalisme dépouillé de sa dimension baroque sous la menace d'une fin du monde. Images d'un fin del mundo caniculaire, en sépia saturé, désert, vue aérienne d'une ville déja vestige, mongoliens figures prémonitoire d'une mutation catastrophique, enfant-ange rombé du ciel non par disgrace mais de carence, et au beau milieu un jeune médecin en stand-by entre ici er nulle part. .. Au milieu des Les Jours de l'éclipse, un changemem d'échelle (sans changement de plan) condense un peu de cette puissance magique que recele Sokourov: comme filmés en gros plan, les sillons jaunes de la terre aride; on s'attend a y voir cheminer une fourmi. mais tout aussi petit, c'est un homme a vélo qui surgit au fond de ce qui n'est pas un sillon grossi mais le gigantesque contrefort plissé de la montagne originario.

On retrouve dans ses documentaires, cette transfiguration de la réalité qui oscille entre la grace extatique et la contemplation ironique. Ainsi, dans "Offrande du soir"; Sokourov opere le montage alterné de la foule pacifique des promeneurs (comme une réminiscence du free cinema anglais des années 60) et des salves de canons fumants éjecrant des douilles aussi luisantes que les bottes des soldats.

Le tout dernier "documentaire" de Sokourov, au moment de notre visite estivale (il en déja tourné un autre depuis L' Eglise de Petersbourg), était son "Elegía moscovita a Boris Yelstsin", le bouillant député libéral. Apres une lente visita du monument aux soldats morts en Afghanistan, le film déroule la galerie des portraits de tous les membres ayant apparenu au Politburo, simplement affublés de leurs noms, pour finir sur une interview muette d'un Boris Yeltsin apparemmem endormi dans une piece aux lueurs d'aquarium. Sommes-nous si loin des pieds de nez a la Warhol ? M. Yampolski prépare actuellement un documental sur Sokourov : será eI arroseur arrosé ?(será el regador regado?).

lunes, abril 26, 2010

HASIL ADKINS - SHE SAID (60`S GARAGE ROCKABILLIE)

Del Retorno.Abecedario biopolítico: Toni Negri

B de ...

B de Brigadas Rojas ...

Hay que tener cuidado en no pensar en las Brigadas Rojas como la totalidad del movimiento de los años setenta, y en ese movimiento como un paréntesis histórico, un término absolutamente aislado, singular, separado. En realidad, el movimiento fue más bien una trayectoria, un recorrido común a gran parte de mi generación. Todavía hay gente a veces ingenua, más a menudo estúpida que sigue presentándome como el jefe de las Brigadas Rojas, el cerebro malévolo. Ser profesor y ocuparse de política o, si lo prefiere, ser universitario y ser comunista, sólo puede significar lo siguiente: maestro malvado, cattivo maestro. Es consternador.

Por qué todo esto ocurrió de forma tan diferente en Italia?

Hace poco, varios periodistas americanos, después de Imperio, el libro que he escrito con el filósofo americano Michael Hardt, vinieron y a preguntarme por qué Italia era el único país que no había resuelto ni digerido mayo de 1968. Es una historia absurda. Podría presentarle a personas que hoy están en el poder en los gobiernos europeos y que vivieron las mismas experiencias que yo. i Pero yo estoy en la cárcel Todo se ha vuelto del revés. Lo interesante no es mi historia en particular, habría que contar la historia de una generación, para explicar por qué este relato no es posible más que en el año 2001. Algunos todavía siguen en prisión o en el exilio, y otros se han convertido en hombres poderosos.

Hay que entender que Italia es un país católico. A mediados de los años setenta y para responder a 1968, hubo una alianza perversa entre el catolicismo y el estalinismo. Lo que se ha llamado el «compromiso histórico» era el del Partido Comunista y la Democracia Cristiana, que se pusieron de acuerdo para conducir una política común. En esa alianza, los comunistas se desligaron del ideal revolucionario, es decir, de la representación de los pobres y los trabajadores: la gran represión italiana tocó a todos los que denunciaban aquello. Porque después de 1968, en Italia como en otras partes, hubo una enorme esperanza de cambio que se sostenía por las luchas, en las fábricas, en las universidades, en los grupos de mujeres ... y esa esperanza es la que el compromiso histórico aplastó. Por lo tanto sólo quedaba la represión. Además, toda la intelligentsia europea de izquierdas apoyaba al Partido Comunista italiano porque mantenía cierta independencia en relación con la URSS. Pero en realidad el Partido Comunista italiano pagaba esa libertad de crítica con alianzas pactadas con el poder que gobernaba el país, y ello incluía la muerte, la traición, el espionaje, las provocaciones.

-

Las manifestaciones se vieron conducidas a armarse en ese momento, en Italia ...

Sí, ya hemos hablado de ello. En Italia, entre 1943 y 1945, había habido una guerra de resistencia extremadamente poderosa. Veinticinco años después, en 1968, la memoria seguía ahí, porque el antifascismo estaba ligado a la lucha de clases. Los pobres, en Italia, por lo menos en el norte, seguían siendo antifascistas. A partir de los años sesenta la izquierda extraparlamentaria penetró todas las capas sociales, y en particular en las fábricas. La ruptura con el Partido Comunista oficial se efectuó a ese nivel, lo que condujo al Partido a una regresión fuerte, precisamente porque la oposición era obrera. Es difícil imaginárselo hoy en día ... Además, como el Partido Comunista italiano estaba particularmente abierto a los valores occidentales y era reactivo en relación con la línea soviética, reprimir la extrema izquierda era entrar con pleno derecho en el sistema oficial de los partidos «del mundo libre». Y ahí es donde la gente reaccionó. Imagínese lo que hubiera ocurrido si, en Francia, hubiera habido una mayoría de extrema izquierda en Renault o en Citroen ... En Francia, durante los acontecimientos de mayo de 1968, fuero los obreros los que no siguieron el movimiento: los intelectuales dirigían el movimiento de rebelión, pero los obreros no. En Italia ocurrió lo contrario: eran los obreros que se oponían al compromiso histórico quienes dirigían las luchas, no los intelectuales.

Los detenidos de las Brigadas Rojas con los que estuve en prisión durante los años ochenta y después de mi vuelta, en 1997, provienen de ambientes populares. Creyeron verdaderamente que estaban haciendo la revolución.

¿ No pensaron que una vía pacífica era posible?

Nadie lo pensaba en aquella época, y yo tampoco. Todavía hoy, creo que existe la violencia del Estado. Y que la respuesta puede ser no violenta, pero seguro que no «pacífica»: en todos los casos, sigue siendo una resistencia. ¡El capitalismo tampoco es pacífico! No puede subsistir sin violencia. Nos cuentan que el capitalismo es natural, porque el mercado y el intercambio son las formas naturales de la vida civil: nos hacen creer que no hay otras formas de Imaginar y realizar formas de producción y de reproducción de las riquezas y de la vida. ¿Entonces? Todo eso es violencia. El problema en aquella época no era la búsqueda de una vía pacífica. Era elegir entre la resistencia a esa violencia, como yo lo hice, y la utilización de esa misma violencia -armada-, como hicieron las Brigadas Rojas.

En Italia, para vencer al terrorismo, el gobierno y la policía procedieron montando dos operaciones: la primera fue criminalizar a los intelectuales que participaban en las luchas; y la segunda, la delación. El sistema de los «arrepentidos», es decir, el reconocimiento jurídico de la delación, concedió la libertad a todas las personas que estaban dispuestas a «confesarse», cualesquiera que fueran sus cargos de inculpación. ¡Algunos habían cometido una decena de asesinatos y fueron liberados inmediatamente! Muchos contaron cualquier cosa para poder salir. Los que pensaban de cierta forma fueron criminalizados, y los demás fueron utilizados para acusarlos. Por lo tanto, cuando unos militantes eran arrestados con el arma en la mano, la policía les decía: «Querido amigo, o te pudres en la cárcel y te juegas la vida, o hablas ... ». Algunos dijeron la verdad, lo que ya era algo trágico en sí porque aquello se saldaba con decenas de arrestos, otros contaron mentiras e hicieron que se condenara a inocentes. Lo repito, la mayoría de los inculpados en mi proceso, el «proceso 7 de abril», fueron absueltos después de seis o siete años de cárcel. Todavía hoy sigue usándose el mismo método: entre todos los delitos cometidos, la policía sólo actúa sobre una decena de ellos, porque son los delitos ejemplares, los que corresponden a ciertas repeticiones estadísticas y para los que hay que inventar ejemplos de represión. Alrededor de todo esto, la gran labor de la policía es encontrar informadores ... Todos los que piensan en la policía exclusivamente como un «gran cuerpo», como una fuerza física de protección de los ciudadanos, cometen un gran error. La otra policía, la policía inmaterial, es la que ce da orden a partir de la delación, con las consecuencias que se puede imaginar.

F de Fascismo ...

Hay quien dice que el fascismo también representa una forma a través de la cual se puede organizar a la multitud. Creo que es una idea impropia: cuando la multitud se vuelve fascista, es porque ha sido reconducida a la masa y a la soledad. La multitud sólo puede volverse fascista cuando ha sido vaciada de su especificidad, es decir, del hecho de que es un conjunto de singularidades, una multiplicidad de actividades irreductibles. Al igual que el mal, el fascismo es siempre una negación de la potencia, una sustracción fuera del Ser común. Cada fascista empuja al odio del otro, santifica la violencia como remedio contra los vicios del mundo, oblitera las diferencias, exalta el orden del mundo pasado ... El fascismo -cualquier fascismo-reacciona de forma destructiva contra el movimiento de la vida, contra la manera alegre y múltiple en que se inventa. El fascismo es triste, es el reino de la vulgaridad y de la violencia. El fascismo reacciona por lo tanto con terror frente a la emergencia de las diferencias, le escandaliza el mestizaje, le horripilan las experiencias alternativas a la pseudonormalidad sexual. La frustración, la hipocresía y la violencia son la base de todo ello; pero eso todavía no basta, porque lo que domina por encima de todo es el culto fascista de la personalidad, que siempre se vuelve a proponer.

W de ...

W de Wittgenstein ...

Wittgenstein es uno de los grandes virajes filosóficos del siglo. Ya hemos hablado de Heidegger; Wittgenstein es «el otro». Es el otro gran linaje del pensamiento contemporáneo. El que ha roto definitivamente la relación ingenua entre el signo y la realidad. Juega con el signo para intentar reconquistar la realidad. Pero la cosa más importante no es el proceso que conduce del signo a la realidad, es la comunidad del signo y de lo real en el lenguaje. Wittgenstein es el extraordinario redescubrimiento de una fenomenología de las pasiones dentro del lenguaje, o, mejor, la percepción de que, más allá del lenguaje, el trabajo vivo y los afectos producen la realidad. Es algo que realmente me trastocó en el momento en que leí a Wittgenstein por primera vez. Y aquello me dio ganas de hacer filosofía, ¡lo cual no fue el caso con Heidegger!

Cuando habla de la pasión dentro del lenguaje, ¿ qué quiere decir.

Con Wittgenstein, el lenguaje se convierte en la condición del espíritu, su forma misma. Nos introduce a un análisis del lenguaje en el que no es el cuestionamiento filosófico el que cuenta sino la forma lingüística de la interrogación, el tono de la voz, todos los elementos corporales del lenguaje que se vuelven centrales. Es extraordinario y toda una serie de problemas -el lenguaje privado, el sufrimiento, ciertos problemas morales- se reexaminan a partir de ese proceder. Este viraje lingüístico no es una pequeña revolución, es un trastorno total. Más tarde ocurrió la división entre la filosofía continental y la filosofía anglosajona que, en gran parte, ha impedido que comprendamos lo fuerte que ha sido la influencia de Wittgenstein sobre la filosofía continental misma. Creo que hoy la filosofía continental sería impensable sin la herencia wittgensteiniana.

A Francia, y eso es algo bastante extraño, los filósofos nunca llegan «puros», sino ya reinterpretados. Tenemos por ejemplo un primer Heidegger que llega con Sartre. Se ha tenido que esperar cincuenta años para tener acceso al verdadero Heidegger. Ve modo semejante, se lee a Wittgenstein a través del viraje lingüístico que Lacan encarna; es bastante increíble que se tenga que pasar por el psicoanálisis para leer filosofía alemana...

Lacan le ha hecho a Wittgenstein exactamente lo mismo que Sartre le ha hecho a Heidegger, ¡con el único resultado de que encontrar hoy una lectura de Wíttgenstein decente es una empresa ardua! Hay un fenómeno de traducción/traición que es muy frecuente en Francia. Piense en la importancia de Maine de Biran, o en Kojéve e Hyppolite para Hegel: hay grandes comentadores que al mismo tiempo son responsables de una recepción muy parcial y muy subjetiva de la obra original...

domingo, abril 25, 2010

BINGO GAZINGO live, Halloween 2009

Revelación del Paraguay: Ernesto Giménez Caballero

8

SUS MUERTOS, EN Tranvía

Los muertos van en tranvía para asombro del mundo. Aquí, en Asunción.

Si preguntáis de dónde arranca esa costumbre nadie os contestará con exactitud. Hay quien quisiera demostrar que era ya tradición guaraní. Otros dicen que ese tranvía arranca del "Ande".

-¿Del Ande boliviano, como un cóndor?

No, de la Sociedad así llamada. Al final de la Avenida España tiene sus cocheras.

Allí me fui una tarde para ver ese tranvía bien cerca y sin muerto dentro. Pregunté a un guarda; el guarda me llevó a un portero; el portero tocó un pito y, viendo que no acudía nadie, me condujo amablemente a una oficina en el fondo de un hermoso parque, donde un señor con grande cortesía me acompañó hasta "ese tranvía, no precisamente llamado Deseo". y más dramático que el de Arthur Miller.

-Son tres: el de primera, el de segunda y el de niños.

“El de primera tenía más pompa. El de segunda, menos. Y el de los niños era blanco. Pero cada uno sobre sus cuatro ruedas y cada uno con su enganche para ser traccionado por el tranvía de los vivos, el que va delante tirando del muerto y lleno de viajeros, de parientes y amigos.

--¿Hay mucho servicio?

-Va habiendo menos porque la ciudad se ensancha y aumentan los autobuses y los taxis.

-Sí. Ya he visto que existe un autobús o colectivo que recoge a domicilio el cadáver sin necesidad de lIevarlo a hombros hasta el tranvía. Lo mete debajo, a un lado, como un equipaje, y la familia viaja encima.

-Hay además una carroza automóvil de lujo.

-Pues si yo me muero aquí desearía ir en tranvía, como los castizos asuncenos.

.

iAhí es nada! Tomarse el mismo tranvía para irse a la tumba que se toma uno por las mañanitas y en el que luego se vuelve a casa. Enterrarse de otro modo aquí, en Asunción, es meterse en absurdas aventuras. El colectivo puede volcar. Y la carroza resulta demasiado pomposa y no va con el carácter familiar y sencillo de esta querida ciudad que detesta todo protocolo. Además, resultaría inútil, porque en Asunción todo automóvil, por muy automóvil que sea, tiende en seguida a convertirse en tranvía. Pues, para evitar los bache y el voraz empedrado, busca, apenas puede, los carriles ; busca el hacerse tranvía y, lucha con el que, a su vez, viene por enfrente, en un torneo único y valeroso, a ver quién descarrila a quién y le echa fuera de los rieles. Hay verdaderos artistas del volante y es un encanto sentirse llevado por uno de esos equilibristas y pasar de dar barquinazos (porque cuando no se toman las vías el auto es un barco en alta mar) a deslizarse como en un patinadero, con vértigo de vals en las curvas.

El otro día acompañé un entierro --o enterratorio, como se dice aquí también- hasta el cementerio de La Recoleta, un viejo convento agustino convertido -hace un siglo-- en campo santo; al final de la Avenida Mariscal López, la más hermosa de la capital, donde vive el Presidente y se alzan muchas Embajadas y bellos chalets. Los muertos pasan por ella con todos los honores, con saludo marcial de centinelas, reverencias diplomáticas, signumcrucis de elegantes damas y la piedad del pueblo. Había en Asunción otro célebre osario, el de MangrulIo, pero hace años desapareció para ajardinarse en parque de Carlos Antonio López, un paraíso de umbrías, árboles y pájaros, donde los enamorados se encargan todos los atardeceres de demostrar que el amor vence siempre a la muerte.

Creo que también existe otro cementerio, el del Sur o de los pobres; el de la zona Salamanca de la Chacarita, por la ribera, hacia laguna Pucú.

Pero el castizo es La Recoleta. Allí bajan del tranvía el ataúd, el "cajón" (las funerarias se llaman "Cajonerías fúnebres"); lo colocan en un carrito de quirófano y lo llevan hasta la parroquia si es católico el difunto, para decirle una misa menor, corpore insepulto, porque hay otra llamada "guazú", o mayor, según anuncia un limosnero. Y luego ¡a su barrio! -no "al otro barrio", sino al suyo propio-, al español, al italiano, al alemán, al eslavo, al hebreo y al paraguayo, como en una villa medieval europea, cuando convivían y conmorían razas y religiones en un mismo recinto acuartelado, con aljama, mellah, barrio de francos y cristianía.

Hay que visitar y vivir La Recoleta --la vida de la muerte asuncena- para que se le revele a uno el genio de este país, hospitalario, acogedor, e integrador de migraciones.

El cementerio español tiene acceso particular y se entra por una lateral vía, accediendo a una avenida larga en leve cuesta, fIanqueada de panteones y de nichos, con una capilla al extremo, levantada por generosos donantes y en cuya puerta cantan, en cerámica, unos versos de Josefina PIá. Abundan los nombres catalanes, pues Asunción tiene su Centre Catalá. También los vascos. Pero asimismo los castellanísimos, como "Palazón", "Camacho" y el mío de "Giménez", con G. Su característica es ese confuso barroco que lleva lo español hasta el sepulcro. Pero que no llega a la exuberancia vital de las tumbas italianas -a continuación de las españolas-, donde el humanismo itálico aparece en efigies y retratos del muerto, en dedicatorias, en cintas, en riquezas de flores. "Nel bacio degli angioli dorme il bambino”... " I genitori e i fratelli ti piangono eternarnente”... "Egli sacrifico la vita en difesa della patria" ... Es rara la sepultura que no ostente la imagen viva del fallecido, "con volontá di Rinascita", a diferencia de los otros cementerios más orientalizados, que la evitan.

El cementerio eslavo posee un enorme panteón, como un Kremlin de ultramar, "Slavianska Sloga", El alemán está diseminado, como el francés. El japonés sólo existe en sus colonias, así como el menonita. Y el hebreo, al fondo de La Recoleta oculto con ese sentido de "pueblo electo" que tiene el milenario Israel.

Por cierto que el tipo de enterramiento israelí -un edículo con inscripción, sobre la tierra - dicen que influyó sobre la castiza sepultura paraguaya, que es sorprendente: "la peaña”.

"La peaña" es una casita como un palomar, como para jugar a las muñecas las niñas y al tiro al blanco los niños. Su conjunto, multipinto, de sube y baja por laderas verdes bajo palmeras y lapachos, con farolillos, y ventanitas con cristales, y candados, y velitas dentro encendidas. y atauditos cubiertos con un mantel, y Cruces de dos brazos y tres dedos cada brazo, y venda colgante blanca y angelotes sobre cornisillas y fustes con conchas de barro y los colores rojo-blanco-azul de la bandera nacional, y de pronto un nombre: "Mirna", y otro allá en ingenua ortografía "Ludobina Villalba", y otro: "Rubi", y otro: "Chiquita", da la impresión de un carrusel elíseo, de una fantasmática verbena, de una Feria de Vanidades, pero sin vanidad .alguna, sino de unción, de contento, de cariñosería, de humor y amor popular. Cuando se observa bien el cementerio paraguayo se comprende que nada tienen que ver sus peañas con la sequedad bíblica del Viejo Testamento. Y entonces ¿con qué? ¿De dónde proceden estas tumbitas habitables por dentro? Nadie me lo supo decir. Pero aquí es donde yo aplique la tradición local: la costumbre que tenían los ancestrales guaraníes de "dejar un espacio libre en la sepultura para que alma o añang del muerto vagase y se alimentase antes de volar al añareta o paraíso". Solo así se explica esa morada o mansioncilla que tiene toda peaña, con sus cristales y candado y su lebrillo o naé y su huertecito a los pies donde en silletas o apycas se sientan los familiares para arreglar y servir la memoria viva del querido muerto.

Yo estuve el día de Difuntos, el 1 de noviembre, que aquí es plena primavera, pleno primer verano, y me pareció entrar en un reino de resurrección más que de muerte, como creían las antiguas gentes del Guayrá que era morirse: ir hacia un Mba'everaguazú, a una gloria luminosa, deslumbrante, tropical, y adonde se llevaban los muertos esos mismos manjares que vendían a esta puerta las lindas cuñataís: chicha, sopa, naranjas y tal vez ricos helados de durazno. Entonces comprendí el rito que aún queda por algunos rincones campesinos: el del velorio con baile y comida. El fino maestro Carlos Zubizarreta quiere atribuirlo a la teología jesuita por tratarse de "angelitos al cielo". Sea lo que sea el velorio, la muerte es apacible y exuberante en este país. No es fea la muerte en Asunción. Ni tétrica, ni huesuda, ni pálida. Es cielo azulísimo, olor embriagador del aire, color lila del tarumá y rojigualdo del chivato y "mejillaylabio de mujer" que tienen las flores del mango. Y, sobre todo, no es pomposa, no es cursi, no es petulante en Asunción la muerte; no es muerte para archipámpanos ni príncipes. Es popular. Es familiar. Se va a ella en tranvía. Y cuando se la ha dejado en La Recoleta, se vuelve uno en el tranvía mismo del muerto, como llevándoselo de nuevo a casa. Y pagándole un billete a su memoria.