Sub specie aeternitatis
no somos nada…
Un infinito pasado y un
infinito futuro se extienden ante nuestro presente, esa gota entre dos mares
eternos!
Cuando fuimos lanzados a
una realidad preexistente y
subcontratados por las leyes sociales y demás, gritamos de alegría pero
depois fuimos dándonos cuenta que el precio de la vida era muy alto, que
habíamos consentido tácitamente a un
contrato neoliberal, metafísico-neoliberal. Existencial-neoliberal: aceptábamos
el don de la vida con el engaño teórico
que podría durar intensamente hasta los 70 años al menos pero la letra chica
decía mephistofélikamente que tmbn podría durar apenas 2 días!
I am the resurrection dice con su steel-guitar saltando sobre bolsas
work-folkies Mr. Fahey, cada cuerda tensa hasta el infinito el tiempo finito de
su música, trata de robar al tiempo tedioso su alma saraki viajera de la
eternidad…Cazador Gracchus retornando como melodía polvorienta. Polvo
riente…Espermatozoides de Woody en el torbellino de la nada fecundante, somos.
Pero los sabios mulasarvastivadinos
como Milarepa y su escuela bka-brgyud-pa consideran -al igual que El libro tibetano de los muertos entre otros- ( pueblo
realmente culto el tibetano y como muestra basta un botón: usan de un idioma que a mi parecer
es uno de los pocos sino el único que ha dado a cada orificio de la nariz un nombre
propio: narina derecha= ida, narina izquierda= pingalá) que el enemigo no es la
muerte vulgar sino ese monstruoso ciclo sin fin de reencarnaciones, la maldita
inercia samsárica que nos sume una y otra vez, corsi e ricorsi, en el sufrimiento
y por eso obsesivamente buscan en su vida y enseñanzas orales y escritas la fusión con el uno, el vació nirvániko…Algo de eso se puede percibir en las voces de las “canciones”de los The Gyuto Monks.
Desde un punto de vista ideal, pongamos ke desde la lógica de Nagarjuna, en realidad todos ya estamos muertos -la humanidad entera mero conglomerado zombie fantasma desde el holoceno hasta hoy-, no somos más que voces fantasmales ecoando y reverberando en el vacío de la madre Nirvana.Como ondas martenot primitivas de un Thomas Bloch-solitario rascándose su ohm mántrico...
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