Borges. — un hacedor, un Paulhan logrado. Todos sus puntos de partida son literarios, peor aún: librescos. Estaba hecho para tener éxito en Francia, donde gusta por encima de todo el procedimiento, el truco, lo falso. Borges o la astucia universal.
Borges cita sin ninguna referencia (ni fecha, ni lugar, ni nada) el título de un libro de Fechner: Vergleichende Anatomie der Engel. Evidentemente, no lo ha leído, ni siquiera lo ha visto. Tendré que comprobarlo al llegar a París. ¿El autor será el mismo psicólogo que citan los manuales? Me parece improbable. Pero nunca se sabe. Podría ser que en su vida hubiera habido varias etapas.
22 de agosto. R. B., el crítico de moda, con su cabeza de carnero; acabo de recordar sin razón alguna la carta que me envió como respuesta a mi prefacio sobre Maistre. “no he leído nada de usted...” Pensaba que era un tipo más modesto. No hay nada peor que el orgullo disimulado bajo una jeta [cabeza] bovina. No se afecta franqueza —una franqueza muy próxima a la impertinencia— más que con aquellas personas que uno considera inferiores. Cualquier otra franqueza —en las relaciones literarias— no se puede distinguir de la grosería o de la provocación. Nadie tiene derecho a decir a un autor lo que piensa realmente de su obra: a menos que se le admire. ¿Pero a cuántos autores puede uno admirar?
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