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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

viernes, octubre 01, 2010

2 libros, 2 épocas

Seguro fue antes de 1985 (año de la fuga del colegio y el comienzo de mi vida azarosa). El del primer libro de esta nota memorialística: Viaje alrededor de mi cuarto de Xavier de Maistre. Reposaba ahí en los estantes del Colegio Nacional de la Capital junto a Memorias de Ultratumba y Memórias Póstumas de Brás Cubas (estos 2 libros y sus autores hoy día son la modernidad (Machado de Asiss) y la anti-modernidad más actual, posmoderna acaso (Chateaubriand).Entonces eran tiempos de las botas, yo aún no tenía ni bagaje ni criterio para juzgar sus posiciones dentro del juego de los cánones pero como libros que colaboraron aunque sea inconscientemente en la configuración de mi hecceidad problemática sino intelectual, seguro…eso sí, sabía. Sí, lo más probable, fue el primer año de colegio de mi vida y en el malhadado CNC. Xavier era hermano del papista y reaccionario autor de Las veladas de san Petersburgo, libro de cabecera –depois me enteraría de eso también- de Baudelaire y Cioran…Todo ese lustro lo vislumbro entre el cielo encapotado del stronismo y la voluntad de ser y querer schopenhaueriana pero no creo posible agora sucumbir al kitsch de decir como la canción rusa tristísima (qué tiempos aquellos que ya no volverán…).Había guerra en las tapas de las revistas kurepas (en Gente, por ejemplo, seguían lo de las Malvinas ese mes de abril) de los kioscos monopolizado por productos de esa nacionalidad, operativo condorito, diríamos hoy…Control de los kioscos, de su grafía y su nomenclatura desplegable en la vía-vereda pública. De España, en cambio, entraban fluidamente libros de la editorial que fraguó el boom de forma masiva: Seix Barral, esos Onetti y Sábato (autores superados hoy día, creo, por lo menos el ciego de los derechos humanos, del uruguayo aun se puede regalar a un adolescente su Para una tumba su nombre. En todo caso, muy poco de la barra -sex) se vendían entonces hasta en las rejillas del supermarket afincado frente al colegio: en La Negrita (super cuyos dueños son alemanes!).De la parodia del viaje imaginado por un francés en un castillo turinés durante 42 días, lejos de casa, de su pasado noble, rusificándose con el tiempo, me viene acaso mi desidia en viajar hoy día (dicen que fue uno de los primeros lectores de Sterne y de esos tories satíricos como Pope, el cuate de 1.35 cm de Swift, lectores con nuestra perspectiva, valga el anacronismo para entendernos). Forma ese linaje anti-Odiseo que ha dado legitimación al kaigue anti-oguata de mi vida madura: Huysmans (A rebours), Bloy (Los cautivos de Longjumeau), Bernardo Soares (Livro do desassossego)… No había para hacer en Asunción entonces más que leer…Sólo cogían los stronistas en los flamantes moteles lambareños con sus agradecidas yiyis aupadas en algún departamento de archivos de Yacyreta o Itaipu…Leer estos libros de la biblioteca del CNC o del seminario ya mudado a Republicano (allí al lado de la mansión de Ezequiel González Alsina: Pascal, rancio existencialismo, etc. El colegio de mi barrio Santo Domingo donde hice la primaria no tenía biblioteca, a pesar del empuje de sus barbudos curas polacos, su emisión ad infinitum (en mi memoria) de Marcelino, pan y vino (dirigida por un Ladislao Vajda hoy reivindicado también) pero mimeógrafo sí, para emborronear una revistilla parroquial que tuvo mi aporte literario alguna vez…Los años del pre-mundial de México, de los grupos curepas disfrazados de The cure en la TV estatal, stronista tout court. Años en que imaginé minuciosamente un dostoieskiano lebensplant, un futuro de personaje de Dostoievski…
El segundo libro: Malina de Ingeborg Bachmann…

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