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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, septiembre 22, 2010

Memorias del Tío Jess: Jesús Franco


Para mí también, la bella gata era inalcanzable. Dicen que el cine es -o era, más bien- una fábrica de sueños. Es una frase primitiva, como un eslogan de la Paramount. Después de muchos años de vida, de Días de vino y rosas, pasados en­tre Los gozos y las sombras, he llegado a la conclusión de que el cine es una fábrica de sueños. Yo siempre amé a Gilda -Rita Hayworth-, a Sherezade -María Montez-, y a Ingrid Berg­man y Judy Garland. Pero yo no era Glenn Ford, ni Bogart, ni siquieraJohn Hall. Ellos, ahora, están muertos pero -¡oh, magia!- ellas siguen ahí. Sólo tengo que apretar un botón y están ahí de nuevo, tan bellas y seductoras como la prime­ra vez. En aquellos tiempos del cuplé, yo intenté separar lo espiritual de lo carnal: enamoraría a unas jovencitas vascas pa­ra ir con ellas de la mano o bailar Dancing in the dark en La Concha, al atardecer, y a unas cachondas tropicales para fo­llar como un loco. Lo intenté todo, con pobrísimos resultados. Y me negaba a aceptar la realidad, a dejarme comprar, por una eyaculación. Además eso de eyacular no me parecía a del otro jueves. Unos segundos, jaaaaah!, y basta; como los santones en la India, que se mas turban en plena calle Benarés, por ejemplo, para que la llamada de la carne les aparte el menor tiempo posible de la meditación. Nunca me ha gustado ese sistema. En el fondo es de un machismo odioso. Para esos tíos lo importante del acto es su propia satisfacción. Para mí, lo más importante ha sido siempre la mujer, no mi pene, en reposo o en erección, tanto da. Nunca he querido dominar y siempre fui outsider en esto, como en otras tantas cosas. Un tío en erección ofrece un aspecto lamentable, o bien nos lo enseñó Rodin con sus estatuas de Balzac. Yo prefería pasarme los días enteros cachondo perdido. Hasta que una noche, soñando con Ella Raines -acababa de ver La desconocida-, eyaculé como un bestia y me desperté inundado de esperma. Me aterré. Pensé que «aquello» era pus, que yo estaba enfermísimo. Por esa razón se lo dije, horas después, a mi madre. Había oído hablar de «las purgaciones», me creía sifilítico, blenorrágico o yo qué sé. Su sonrisa me tranquilizó, que no sus enigmáticas palabras:
-Hijo, esto pasa en la vida.
-¿Pero qué es?
-Es lo que es, pero no te preocupes.
-¿Y me va a pasar más veces?
-Espero que sí, mi niño.

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