Estuve hoy
lunes por el Centro Cultural de España Juan de Salazar en el contexto de
El Ojo
Salvaje 2010 Segundo Mes de la Fotografía en Paraguay (inauguración de
“Front3ra”, a las 19:00 decía el diario digital que consulté). Llegue a las 19:
50 y los ujieres del local no me dejaban entrar a mí y a una simpática parejita
mestiza de tercera edad (él boliviano, ella castiza), tuvimos que esperar,
ellos parados y yo, más post-pendex, sentado en un escalón…El debate se
prolongó de más al parecer…Intenté una tímida defensa de mi presencia
intempestiva y adelantada allí en el umbral de la cultura: en el diario decían
19.30…pero la empleada, una chica muy agresiva siempre que labura como
cancerbera allí, me aclaró que me equivocaba yo y el diario que dio la info (es
decir, ABC color…digital).
Bueno ya
adentro circulamos en un espacio perfectamente separado, empezando con el
espacio brasilero y el kurepa, en planta baja, y el paraguayo en planta alta,
tras sortear los vericuetos de una escalera de caracol muy costosa…(Esa zona alta estaba menos poblada, entre otros motivos, supongo por la imposibilidad de acceder a ella haciendo equilibrios con su bandeja el garçon y su bandeja de bebedizos).
Si consideramos
que lo que fascina a todo el mundo en ese no lugar llamado 3 fronteras, suerte de
topos-transpolítico, lugar de pasaje, de fuga y tránsito infinitos, de flujos
sin nombre, de dinamismo sin cabeza, esa primera impresión nos chocó. Por qué
separar lo mezclado ab initium en 3 compartimentos estancos políticos (lo brasilero,
lo argentino, lo paraguayo) para representar eso que es una tierra de nadie, una perfecta atopia moderna, centro
de desplazamiento y excentricidad triple, enclave cayendo para un lado u otro
de su borde, licuadora del melting pop sudaka que vive y bulle en una efervescencia
de jopara, enredo y tráfico flanante…
El sector
brasilero de la muestra, la firmada con el nombre de Cia de Foto, en ese
sentido, nos devuelve a esa intuición primera de las 3 fronteras. Hay fotos donde
se dice con claridad cartesiana esa yavorái transfronterizo: una muestra el
flujo y reajuste de los cuerpos, son 3 cuerpos, suponemos a un musulmán, un budista
y un cristiano penetrado de sotaque umbandesko (o la alquimia de las razas: un
negro, un caucásico y un amarillo…o un travesti, un ñato picudo y una concha
rosa shock!!). Otra foto capta un juego callejero de cartas: los apostadores
aplanan sus billetes multinacionales sobre una caja de manzana que sirve de mesa a sus apuestas
variopintas junto a las cartas tapadas. Dólar, real y guaraní…Y sus cigarrillos,
Kentucky y Marlboro…
Pero el
culmen “fotográfico” brasilero, su weltanschaung puréte de las 3 fronteras y x lejos lo más auténtico
de toda la muestra es el video de un aupado al vértigo de sacoleiro-motoqueiro…Ahí
nos sentimos al fin arrojados a Cidade del Este-Foz de Iguaçu-Puerto Yguazu (hidra difusa de 3 cabezas parlantes en una lingua franca llamada comercio sin fin).El
contrabando de bienes y cuerpos, de lengua y monedas, de destinos y metafísicas,
de supersticiones y tecnologías en su dinamismo verité, cámara al hombro de un
sacoleiro on the road,
nos regala cual cicerone-angel un paseo turístico inesperado, al visitante de la muestra este milagroso cicerone
piafante le contrabandea hasta la galería aseptizante donde pasea mneditabundo mordiendos uc opa de vino ese olor sujo y denso de sus
calles, un simulacro de lo que se vive allí todos los santos días del año…Por eso
tampoco entendemos porqué fue colocado allí, como metido clandé y de matute en una
muestra de fotos, ese corto audiovisual…Imagen-movimiento diría Deleuze…(Imagen
que en su dinamismo post-ralentí se vuelve movie y miente sobre su origen estático,
euclidiano).
El sector
kurepa tiene muchas fotos donde la inmovilidad prima y desnaturaliza la filosofía
fronteriza. Aunque forzando la
hermenéutica podríamos hallar alguna que de fe de
la misma: por ejemplo, esa niña travesti esperando que el próximo paseante sexual ya la
llame , aborde y recoja en un motel del amor por unos buenos pesos o reales. O la del
guardia privado falogocentrico montando guardia con un arma de guerra y al
mismo tiempo tomando su tereré folklórico. Hibridación de la ternura nostálgica
de lo tradicional y brillo siniestro de la tecnología armamentista posmoderna.
El sector
del primer piso, paraguayo, donde se exponen las fotos de Carlos Bittar, paraguayo
de origen sirio-libanés, es donde encontramos el juego del flujo adherido a lo nostálgico:
una canoa a punto de atracar en el barro rojo donde unos pasantes esperan
ansiosos…El flujo es tan omnipresente que incluso puede ser captado en su
representación más inmovilista, nativista, pre-industrial: la canoa y su
cadencia letárgica en un sube-y-baja ancestral…Flujo de las siestas del ayer,
un ayer casi enteramente no-híbrido, ni caótico, pre-bazaar árabe o callejón chino.
También hay
un sector firmado por el colectivo transdiciplinario De la Ura: son 3 pantallas
planas de 50 pulgadas pasando imágenes captadas en cámara fija, en edición que
las muestran achicadas y centradas (dos de
ellas) y fragmentadas en 9 ventanas diferentes a la manera de un Greenaway
en Prospero's Books (en la tercera pantalla).Una vez más, no llegamos a
congeniar con el tratamiento dado a un elemento caótico, azaroso, multiforme como
las 3 fronteras y el intento de inmovilizarlas con cámaras fijas en calidad de
web cam…Solo se logra con eso matar su esencia desterritorializante y de
diseminación ab infinitum…es burocratizar la frontera tal como la hacen las
administraciones políticas de los países que tiene poder de aduana en ellas.
Parafraseando a Parménides -el filosofo del ser inmóvil y siempre presente y repetido- con muita esencia de
Meliso -sí, repetido pero ilimitado!- podríamos concluir diciendo que si las 3 fronteras tiene/n su ser inengendrado e imperececedero en su permanente pasar, es un desafío a la esencia taxidermizante de la
máquina fotográfica -que al captar su objeto como imagen también la mata-, a su inmvolivildad dentro de la oscilación e impermanencia del todo que muy bien vislumbró el anti-moderno (por ende, posmoderno:) de Baudelaire (el que dijo que la vida no era más
que un regalo lanzado a la Nada, el acto absurdo de sacar -de contrabando- flores a la Muerte)
hasta acorralarla en su propia cuna a la censura y la condena.
Si por un momento nos sentimos dentro de los Pasajes benjaminianos
paseando cual flaneûr -ese ángel de las fronteras, Hermes que pula cual pulga entre ámbitos culturales enrarecidos de contaminación y lujuria - se lo debemos a ese motoqueiro de als 3 fronteras...




2 comentarios:
Que interesante Cristino. De las muestra de fotografia se suele hablar de la tecnica o te temas generales... Me gusta mucho en quer aspectos pones el acento.
Pocas veces se analiza desde este lugarriela
Gracias Gabriela, se hace lo ke puede!solo son notas e un visitante normal auna expo de visos tan poliédricos y sugestivos...como las 3 fronteras...saludos!
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