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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, agosto 19, 2010

El mar de las sirtes: Julien Gracq

(…) los jóvenes nobles. Mezclábame de buena fe en sus febriles placeres, en sus entusiasmos de un día, en sus pasiones de una semana -el bostezo es el rescate de las clases asentadas desde muy antiguo en la cumbre-, y consentía muy aprisa las delicias, alabadas por la juventud dorada de la ciudad, del aburrimiento superior. Mis jornadas se dividían entre la lectura de los poetas y los paseos solitarios por el campo; en las tardes tormentosas del verano, que gravitan sobre Orsenna como un manto plomizo, me agradaba hundirme en los bosques que rodean la ciudad; a medida que pasaba el tiempo, aumentaba en mí el placer de cabalgar sin rumbo, como aumenta la rapidez de un animal de raza; con frecuencia, no volvía la brida hasta el crepúsculo. Me agradaban esos regresos en la penumbra creciente; así como la cúspide de sus banderas se ennoblece para nosotros con el más preciado reflejo, porque proviene de una bruma de siglos, las cúpulas y los techos de Orsenna resplandecían más nítidos sobre la niebla; y los cautos pasos de mi caballo hacia la ciudad me parecían entorpecidos por un secreto. Más frívolas eran mis ocupaciones nocturnas: competía con los jóvenes de mi edad en las justas platónicas de las Academias que florecen en Orsenna a medida que el senado se vacía; me dedicaba en abundancia al amor, mostrándome en él tan ardiente y libre como cualquier otro. Sucedió que mi amante hubo de abandonarme: al principio, sólo me produjo mal humor y no me alarmé seriamente hasta que advertí de pronto la escasa inclinación que sentía a procurarme otra. Este mezquino percance, en unas ocupaciones cuyas mallas habíanse distendido desmesuradamente sin que yo lo notara, hizo que de pronto se deshilachase en jirones bajo mis ojos lo que yo consideraba pocos días antes como una existencia aceptable: mi vida se me apareció irremediablemente vacía, y el mismo terreno sobre el que tan descuidadamente había edificado, se hundía bajo mis pies. De pronto, sentí deseos de viajar: solicité del Señorío un empleo en una provincia alejada .

El gobierno de Orsenna, como el de todos los estados mercaderes, se ha distinguido siempre por una celosa desconfianza respecto a los jefes, e incluso los oficiales subalternos, de sus ejércitos y sus flotas. Contra los riesgos de una intriga o de un militar golpe de Estado, temido durante mucho tiempo en la época en que las continuas guerras la obligaban a tener en campaña importantes fuerzas, la aristocracia de Orsenna no ha creído precaverse bastante imponiendo la más estrecha sujección de los cuadros militares al poder civil; desde mucho tiempo atrás, las más nobles familias no decaen un punto delegando junto ellos a sus jóvenes en funciones que se hallan muy cerca de las prácticas de espionaje, y cuyo efecto ha sido, desde muy antiguo, el de ahogar en su nudo toda tentativa de conspiración armada. Ahí están los célebres «ojos» del Señorío: sus poderes, mal delimitados, pero, en realidad, siempre oficiosamente sostenidos por el peso de un gran hombre y el crédito de una familia, les permiten, en general, la más extensa iniciativa, incluso en el curso de una campaña: la unidad de miras y la energía en la conducta de las guerras de Orsenna se resintieron a veces de la atmósfera de desconfianza y timidez en el mando que engendraban semejantes manejos: pero, en cambio, se considera que la situación falsa que se les hace, es propicia para adiestrarme muy pronto en el tecleo político y el sentido de la diplomacia a los que el Señorío destina sus más altos cargos. Así, pues, estos ambiguos comienzos de espía acreditado fueron durante largo tiempo el camino obligado de las más elevadas distinciones. En el estado de nerviosidad y decrepitud en que actualmente han decaído sus fuerzas, Orsenna hubiera podido, sin grandes riesgos, aflojar vigilancia tan recelosa; pero la fuerza de las tradiciones, como en todos los imperios ruinosos, crece en ella a medida que se pone al descubierto más abiertamente, en los engranajes del gobierno y de la economía, la acción preponderante de todos los principios de Inercia: se delega a los «ojos» los hijos de familia con el mismo espíritu anodino con que, por otra parte, se les envía a viajar por el extranjero o a participar en las grandes cacerías, pero se les delega siempre: un ceremonial que, con el tiempo, se ha convertido en semi grotesco, pero que se conserva cuidadosamente, continúa señalando esta especie de toma de toga viril. Mi padre, que, en su semirretiro, habíase inquietado por mi vida disipada, se enteró con suma satisfacción de mis nuevas disposiciones y apoyó mi demanda junto al Señorío con todo su crédito, que aún era grande. Pocos días después de que se le hubo informado de una inicial decisión favorable, un decreto del Senado me confirmó en las funciones de Observador cerca de las Fuerzas Ligeras que el Señorío mantenía en el mar de las Sirtes .

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