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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, agosto 23, 2010

Acuérdate del Ángel: Thomas Wolfe

Ya es bastante raro de por sí un destino que lleva al inglés hacia el holandés; pero el destino que lleva a Epsom a Pen­silvania, y de allí a las montañas que encierran a Altamont sobre el sonoro canto coral del gallo y la suave sonrisa pétrea de un ángel, tiene visos del oscuro milagro de la casualidad, que crea una nueva magia en nuestro mundo polvoriento.

Cada uno somos todas las sumas que no hemos contado: que nos devuelven a la desnudez y a la noche otra vez, y ve­remos comenzar en Creta hace cuatro mil años el amor que terminó ayer en Texas.

La simiente de nuestra destrucción florecerá en el desier­to, la alexina de nuestra salud se desarrolla junto a un ro­quedal montañoso y ronda nuestra vida una arpía de Georgia, porque no ahorcaron a un ratero de Londres. Cada momento es el fruto de cuarenta mil años. Los días consumidores de minutos van zumbando como moscas hacia la muerte, y cada momento es una nueva ventana abierta a todo el tiempo.

He aquí un momento:

Un inglés llamado Gilbert Gaunt, que después cambió su apellido por Gant (probablemente, concesión a la fonética yan­qui), llegó a Baltimore procedente de Bristol, el año de 1837, a bordo de un velero, pero no tardó en engullirse glotonamente las ganancias de una hostelería que compró. Bigardeó hasta Pensilvania, al oeste, ganándose una vida peligrosa con sus gallos de pelea a los que enfrentaba con los campeones de las aldeas campesinas, teniendo que escapar muchas veces, des­pués de pasar la noche en la cárcel pueblerina, con su cam­peón muerto en el campo de batalla, sin una moneda en la faltriquera, y en ocasiones con la huella de los gruesos nudi­llos de algÚn campesino en su rostro descarnado. Pero siempre se fugaba y, llegando por fin a tierra de holandeses duran­te la época de la recolección, se quedó tan impresionado con lo fértil de su tierra, que echó anclas allí. Al año, se ha­bía casado con una joven y garrida viuda, dueña de una fin­ca bien cuidada, quien, como todas las demás holandesas, se sintió atraída por su aire de viaje y su hablar grandilocuente, sobre todo cuando recitaba Hamlet en el estilo del gran Ed­mund Kean. Todos decían que debería haber sido cómico.

1 comentario:

KuruPicho dijo...

las 100 páginas expurgadas fueron restituidas en una edición critica lanzada en el año 2000...