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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, julio 14, 2010

EL PALACIO DE LOS SUEÑOS: Kadaré

-Hace ya largo tiempo que el mundo reconoció la importancia de los sueños y del papel que éstos han desempeñado y desempeñan en los destinos de los Esta­dos y de quienes los gobiernan. Sin duda habrás oído hablar del Oráculo de Delfos en la antigua Grecia, de los célebres nigromantes romanos, asirios, persas, mongoles y otros. En los viejos libros se relatan los efectos beneficio­sos de sus predicciones, cuando sirvieron para evitar las desgracias, igual que el precio que hubo de pagarse cuan­do no los creyeron o lo hicieron demasiado tarde. En una palabra, pueden rastrearse todos los acontecimientos va ti­cinados y cuyo discurrir fue o no modificado a partir de la interpretación de las señales que los anunciaban. Esta secular tradición fue, sin lugar a dudas, de gran importan­cia, pero resulta insignificante frente al formidable meca­nismo del Tabir Saray. Nuestro Estado imperial ha sido el primero en la historia del mundo en situar a tan elevado nivel la interpretación de los sueños, adjudicándole rango institucional.

Mark-Alem escuchaba embrujado la disertación del funcionario. Aún no había acabado de reponerse de todo lo acaecido durante aquella mañana, cuando esas frases, tan fluidas como enrevesadas, se le venían encima lo mis­mo que una avalancha para acabar de desbordar el vaso.

-Nuestro Palacio de los Sueños, creado por deseo ex­preso y personal del Sultán soberano, tiene como misión clasificar y examinar no ya los sueños aislados de personas individuales, las cuales, por una u otra razón, constituían antes una esfera privilegiada y detentaban en la práctica el monopolio de las predicciones mediante la interpretación de los signos divinos, sino el Tabir Total, dicho de otro a modo, el sueño de todos los súbditos sin excepción. Se a trata de una empresa colosal, ante la que todos los oráculos de Delfos o las castas de profetas y magos de antaño o resultan minúsculos y ridículos. La idea concebida por el

soberano de crear el Tabir Total se apoya en el hecho de

que Alá lanza su sueño premonitorio sobre la superficie del globo terráqueo con idéntico descuido con que arroja una estrella o un rayo, o acerca de pronto a nosotros un corneta extraído de quién sabe qué ignotas profundidades del cosmos. Así pues, Él arroja su señal sobre la Tierra sin fijarse dónde acaba yendo a parar, pues desde las alturas donde Él se encuentra no presta la menor atención a estos detalles que para nosotros resultan trascendentales. Es tarea nuestra vigilar dónde viene a parar ese sueño, buscar­lo entre los millones y miles de millones de otros sueños, tal corno se busca una perla extraviada en un desierto de arena. Porque descifrar ese sueño, caído corno una chispa extraviada en el cerebro de una entre los millones de per­sonas dormidas, puede prevenir la desgracia del Estado y su Soberano, evitar la guerra o la peste, hacer que germi­nen ideas nuevas. Así es corno este Palacio de los Sueños no constituye una quimera sino uno de los pilares del Es­tado. Aquí, mejor que mediante ninguna otra clase de estudio, atestado, procedimiento judicial, relación policial o de los gobernadores de los bajalatos, se aprecia la verda­dera situación del Imperio. Porque en el continente noc­turno del sueño se encuentran tanto la luz corno las tinie­blas de la humanidad, su miel y su veneno, su grandeza y su miseria. Todo lo que se muestra turbio y amenazante, o lo que pueda llegar a serlo al cabo de los siglos, manifiesta su proyecto primero en los sueños de los hombres. No existe pasión o pensamiento maléfico, adversidad o ca­tástrofe, rebelión o crimen que no proyecte su sombra mucho antes de materializarse en el mundo. Por eso el Badijá soberano dispone que ningún sueño, aunque haya sido visto en el más apartado confin del Estado el día más anodino o concebido por el más insignificante siervo de Alá, debe escapar a la vigilancia del Tabir Saray. En cuanto al otro mandato imperial, aún más importante si cabe, consiste en que el reflejo resultante del acopio,

ordenamiento y estudio de los sueños del día, de la sema­na o del mes, sea verídico y no falseado. Con ese fin, ade­más del ingente trabajo necesario para la elaboración del material, reviste importancia primordial el hermetismo absoluto del Tabir Saray frente a toda influencia exterior. Porque sin lugar a dudas existen fuera de este Palacio fuer­zas diversas que, por una u otra razón, están interesadas en introducir aquí su aliento, de modo que sus objetivos, ideas o disputas aparezcan después como supuestas seña­les divinas depositadas por Alá en los cerebros humanos dormidos. Esa es la razón de que no se admitan recomendaciones en el Tabir Saray.

-Entre nosotros la llamamos la Sala de las Lentejas

-prosiguió-, porque aquí se lleva a cabo la primera criba de los sueños. En una palabra, aquí es donde comienza todo. Aquí...

Entornó los ojos como para recuperar el hilo roto de sus pensamientos.

-En fin -dijo poco después-.Para ser más preciso, debo decir que la primera purga la realizan los servicios de las secciones provinciales. Son alrededor de mil novecien­tas en todo el Imperio, cada una de las cuales posee sus propias subsecciones. Todas ellas, antes de remitir los sue­ños al Centro, los someten a una purga previa, que de cualquier modo resulta insuficiente. La verdadera selección comienza aquí. Tal como se separa el grano de la paja, así se separan aquí los sueños válidos de los que carecen de utilidad. Es precisamente esta operación de limpieza la que constituye la esencia de Selección. ¿Comprendes?

-Ésta es precisamente la esencia de nuestro trabajo

-prosiguió-, purgar los expedientes de todos los sueños

sin valor. Primero, los sueños de inspiración privada, que no tienen vinculación alguna con e! Estado. Segundo, los sueños inspirados por e! hambre o e! hartazgo, e! frío o e! calor, las enfermedades, etc.; en una palabra, todos aque­llos que están vinculados al ser carnal de! hombre. Terce­ro, los sueños simulados, es decir, los sueños que no han sido tales en realidad sino inventados por gentes con áni­mo de hacer carrera, tramados por maníacos embusteros o provocadores. Las tres categorías deben ser eliminadas de nuestros expedientes. ¡Esto es fácil decirlo! Pero no resulta tan sencillo como parece distinguirlos. Un sueño puede parecerte de carácter íntimo, inspirado por causas banales como e! apetito o e! reumatismo, cuando en realidad es posible que posea un vínculo directo con los asuntos de Estado, más incluso que e! discurso recién pronunciado por un miembro de! gobierno. Así pues, para percibir esos matices son precisas experiencia y madurez. Un error en la evaluación y todo se va al garete, ¿me comprendes? En una palabra, al contrario de lo que pueda parecer a algu­nos, lo que aquí hacemos no es ni mucho menos un tra­bajo de patanes.

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