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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, junio 10, 2010

La escatología musulmana en la Divina Comedia: Miguel Asín Palacios

ADVERTENCIA SOBRE ESTA EDICIÓN TERCERA

La edición que el Instituto Hispano Árabe de Cultura ofrece hoy de la obra más famosa de Miguel Asín, es una exacta reproducción de la segunda que, en I943 un año antes del fallecimiento del llorado maestro, publicaron las Escuelas de Estudios Árabes de Madrid y Granada. Entonces se dijo, en el prólogo editorial, que aún no había entrado esta obra en la historia de la ciencia, pues todavía era en aquellos momentos ciencia palpitante, una vez que, al cabo de los años, aún seguía dando motivo a disquisiciones diversas, no sin que continuase siendo objeto de la más viva polémica.

Ahora bien: hoy, transcurridos más de cuarenta años desde que se publicó por vez primera, la verdad es que podemos volver a asegurar que el libro sigue siendo de creciente actualidad, como obra siempre capaz de inspirar inquietudes científicas diversas. Pero inquietudes, eso sí, que ya no tienden a manifestarse como antaño en comentarios o trabajos de controversia o discusión, sino en estudios en los que, de una manera o de otra, se viene siempre a reafirmar o confirmar la tesis del venerable maestro.

Y es que definitivamente excluida ha quedado ya la objeción que con más insistencia se puso antaño a la tesis del sabio español

cuando sin dejar de reconocer la fuerza de los paralelismos que aquél presentaba entre lo musulmán y lo cristiano, reclamábanle, algunos críticos, antes de admitir una relación de dependencia

pruebas por las que realmente se llegara a demostrar el medio o camino por el que a Dante, desconocedor de la lengua árabe, hubiera podido llegar aquella asombrosa cultura escatológica islamí, esa que el ilustre maestro veía reflejada en la obra excelsa del poeta florentino.

Cultura que, en busca de alguna explicación sobre sus manifestaciones en Dante, se pensaba si se habría acaso difundido o comunicado por vía oral, quién sabe, se decía, si por medio de Brunetto Latini que, es notorio, respiró el ambiente cultural hispanoárabe de la corte de Alfonso el Sabio en su embajada a Castilla en el año I260. Pero explicaciones o hipótesis a las que ya no hay para nada que recurrir, una vez averiguado en I949 que los relatos árabes sobre la Visión de Mahoma y sobre su viaje a los reinos de Ultratumba fueron conocidos en el siglo XIII por la Europa cristiana gracias a la realización y difusión nada menos que de tres traducciones, una al castellano, otra al francés y otra al latín, de una obra árabe, de devoción popular, aún no descubierta en su versión original, El libro de la Escala o Mi’raj, obra que precisamente constituye la más completa recopilación hasta ahora conocida, de cuanto el mundo musulmán ha creído o imaginado sobre ese tema.

Traducción, la castellana, aún no descubierta, que Alfonso el Sabio, sabemos hoy, mandó hacer a su médico Abraham Alfaquim y traducciones, la latina y francesa, que también sabemos hoy se hicieron a través de la primera castellana, por Bonaventura da Siena, notario y escribano al servicio del mismo Alfonso X, las cuales son hoy del dominio público, merced a las ediciones que de ambas se han hecho: en España, por J. Muñoz Sendino, en lujoso Volumen (La Escala de Mahoma, Traducción del árabe al castellano, latín y francés, ordenada por Alfonso X. Edición, introducción y notas. Ministerio de Asuntos Exteriores, Dirección General de Relaciones Culturales, 1949); y en Italia, por Enrico Cerulli, en un tomo con diversos estudios críticos complementos (Il "Libro della Escala» e la questione delle fonti arabo-spagnole della Divina Commedia, Citta del Vaticano, Biblioteca Apostolica Vaticana, 1949. Studi e Testi, no. 150). Ediciones, las dos, de las que dió cuenta de un modo magistral G. Levi della Vita en el volumen XIV de la revista Al-Andalus (1949, fase. 2°, pp. 377-407).

http://www.unilibro.es/find_buy_es/libro/ediciones_siruela_s_a_/libro_de_la_escala_de_mahoma.asp?sku=304253&idaff=0

Otra muestra más reciente del permanente interés que inspira el libro, ya clásico, del primer arabista español, es el discurso que Enrico Cerulli pronunció en 1956 en el Palacio de la Señoría de Florencia sobre Dante y el Islam, publicado también en la revista Al-Ándalus (vol. XXI, 1956, pp. 229-253). Discurso que no deja, por cierto, de llenarnos de melancolía cuando el gran historiador italiano, al considerar que es en estos momentos cuando se reconocen ya universalmente las relaciones histórico-culturales entre Oriente y Occidente, incluso en el campo delicadísimo de la historia de la filosofía, alude a los tiempos (que bien pudiéramos llamar heroicos) en que se publicó la obra de Miguel Asín, cuando esos temas casi venían a ser objeto de escándalo.

En fin, no vamos aquí a dar cuenta de otras publicaciones más o menos relacionadas con la obra del maestro posteriores a 1943, por ejemplo las de Monneret de Villard, Marie-Thérese d'Alverthy, etc., pues de ellas encontrará referencias el lector en las publicaciones que acabamos de citar. Como obra que es realmente universal y trascendental, no es fácil tarea, además, dar noticia completa de todos cuantos trabajos en torno a ella surgen donde menos se piensa: mas de todas formas, recordemos un artículo de J. M. Lacarra donde se describe el ambiente de sobrecogedora inquietud que dominaba en Navarra, desde la muerte de Alfonso VI, ambiente que impresiona en lo más íntimo a Pedro el Venerable, al escuchar allí relatos, que el propio Abad de Cluny recoge, de apariciones y visiones de carácter tan inaudito que, con razón, hacen pensar al autor del trabajo en la escatología musulmana

(Una aparición de ultratumba en Estella, « Príncipe de Viana», vol. X V); otro de E. García Gómez donde se pone de manifiesto la persistencia del recuerdo del Libro de la Escala en la España de la primera mitad, todavía, del siglo XVI (Paseando por el « Jardín de flores curiosas» de Antonio de Torquemada, « AI-Ándalus», vol. XX, I955, pp. 222.224); y otro, por último, de J. Oliver Asín, donde se explica cómo un término técnico de la escatología islámica prende en el castellano de la Edad Media, convirtiéndose en un vocablo que es popular a partir por lo menos de fines del siglo XI, cuando en la literatura de entonces ya parece se nota esa ansiedad o avidez con que la España cristiana se pone a la escucha de las tradiciones musulmanas sobre el destino del alma en ultratumba (Biografía del castellano

« acirate», « Boletín de la Real Academia Española», tomo LX, I96o, pp. I7I-I89).

En fin, por fuerza tenemos que lamentar que de la obra del querido maestro, una de las más representativas y trascendentales de la ciencia española en la primera mitad del siglo presente, no se haya podido disponer de ejemplares en estos últimos años, cuando tanto interés seguía despertando. Menos mal que de su tercera edición se ha hecho cargo el Instituto Hispano Árabe de Cultura, en un rasgo nobilísimo que hemos de agradecerle profundamente.

J. O. A.

INTRODUCCIÓN

En mi estudio sobre las doctrinas neoplatónicas y místicas del filósofo musulmán Ibn Masarra había yo dejado entrever cómo, al infiltrarse éstas en la escolástica cristiana, fueron adopta das, no sólo por los doctores de la escuela franciscana o pretomista, sino hasta por un filósofo-poeta de universal renombre, Dante Alighieri, a quien todos los críticos e historiadores calificaban de aristotélico y tomista . Y enumerando allí, aunque rápidamente, los motivos fundamentales de aquel mi vago atisbo, señalaba a la atención de los especialistas la estrecha relación de semejanza que yo advertía entre las líneas generales de la ascensión de Dante y Beatriz a través de las esferas del paraíso dantesco y otra ascensión alegórica de un místico y un filósofo, que se lee en la obra del gran sufi murciano Ibn Futuhat, cuya filiación masarrí es indiscutible .

A nadie se ocultará el interés del problema que se planteaba: porque si no sólo la metafísica neoplatónica del cordobés Ibn Masarra y del murciano Ibn Arabí, pero también el molde alegórico ideado por este último para su ascensión, influyeron como dos, o existieron al menos como precursores, de la parte más

sublime de la Divina Comedia, el paraíso dantesco, nuestra patria tendría derecho a reivindicar para algunos de sus pensadores musulmanes una parte no exigua de los timbres de gloria con que la crítica universal ha decorado la obra inmortal de Dante Alighieri. Y así, la influencia absorbente por éste ejercida sobre nuestros ingenios alegorizantes, desde fines del siglo XIV al XV, comenzando en Villena y acabando en Garcilaso, sin olvidar los nombres de Francisco Imperial, de Santillana, de Mena y de Padilla, quedaría compensada en parte por esa previa intervención de nuestros místicos musulmanes en la compleja génesis de la Divina Comedia.

Tal fué el punto de partida para mis investigaciones en esta dirección; pero muy pronto el horizonte se ensanchó ante mis ojos en proporciones insospechadas: porque, al estudiar de cerca la ascensión alegórico dantesca del murciano Ibn Arabi, advertí que no era en realidad otra cosa sino una adaptación mística de otra ascen¬sión famosa y bien conocida en la literatura teológica del islam, es decir, de la ascensión o mi'raj de Mahoma, desde Jerusalén hasta el trono de Dios. Y como este mi'raj fue precedido de un viaje nocturno o isra', durante el cual Mahoma visitó algunas de las mansiones infernales, la leyenda musulmana se me ofrecía así, de improviso, como uno de los tipos precursores de la Divina Comedia. Y efectivamente, un cotejo metódico de las líneas generales de la leyenda musulmana con las del poema dantesco me fue confirmando en mis sospechas, las cuales adquirieron luego los caracteres de convicción moral, cuando pude hacer extensivo aquel cotejo a muchos pormenores pintorescos, descriptivos y episódicos de ambas leyendas, así como también a lo que los dantistas llaman « arquitectura de los reinos», es decir, a la concepción topográfica de las mansiones infernales y de las moradas celestes, cuyos planos parecíanme levantados por un mismo arquitecto musulmán. Pero al llegar a esta etapa de mi investigación, una duda me asaltó: ¿obedecerían todas estas semejanzas entre la Divina Comedia y su supuesto modelo musulmán a la simple circunstancia de depender ambos de modelos comunes? O en otros términos: los elementos dantescos .que yo. había encontrado en aquellas fuentes musulmanas, ¿no tendrían ya su plena explicación gen ética en las leyendas cristianas medievales, precursoras de la Divina Comedia? Era, pues, imprescindible un estudio previo de estas leyendas, para no atribuir a origen musulmán lo dantesco que ellas por sí solas plenamente explicasen.

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