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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, mayo 04, 2010

Los maestros pensadores: André Glucksmann

la plebe

La autoridad no es obvia, la distinción de los gobernantes y de los gobernados no constituye un dato natural, y menos aún eterno; a todos los conservadores que se reclaman de la experiencia de los siglos, Fichte opone la Revolución: «El Estado no ha pedido su consentimiento a ninguno de nosotros pero habría debido hacerlo ... »

Fichte es el primero en levantar la piedra que los maestros pensadores se pasan a continuación, la describe con una precisión incomparable: «la comunidad no puede ejercer el derecho de coerción directamente sobre sí misma (...) debe, pues delegar su ejecución a uno solo o a todo un cuerpo constituido y mediante este corte se convierte en un pueblo (plebs)». Fichte, que no ignora que el término de plebe es utilizado peyorativamente en alemán, considera necesario emplear esta palabra para especificar al pueblo como separado del poder (del Príncipe, de los gobernantes), designa al conjunto de los gobernanos como pueblo-plebe. Busca conscientemente la utilización de la palabra en Maquiavelo.

La primera tarea del Estado: convencer a la plebe de dejarse gobernar, llevándole a admitir que se gobierna (delegando sus poderes). El Estado no es únicamente moderno en cuanto reivindica el monopolio de la coerción física y el ejercicio de la violencia, se convierte en racional justificando «científicamente» su existencia a los ojos de los pueblos cuyos intereses generales pretende ser el único en defender. «El pueblo, en la medida en que esta palabra designa una fracción especial de los miembros del Estado, representa la parte que no sabe lo que quiere» (Hegel). El monopolio de la fuerza se acompaña de la monopolización del saber.

¿ Y si el pueblo no quiere saber nada del Estado? Se convierte en esa plebe que Hegel, contrariamente a Fichte, diferencia del pueblo: «es una opinión plebeya y un punto de vista negativo suponerle al gobierno una mala voluntad». La confianza respecto de los superiores es popular, la suspicacia es plebeya. Hegel designa peyorativamente como Plebe la parte del pueblo que amenaza con ser ingobernable. «Si una gran masa desciende por debajo del mínimo vital que aparece como normalmente necesario a los miembros de una sociedad, si pierde de este modo el sentimiento del derecho, de la legitimidad y del honor de existir por su propia actividad y su propio trabajo, se llega a la formación de una plebe ... » El viejo Hegel era más explícito con sus alumnos, precisaba que la pauperización económica de la sociedad burguesa creaba las condiciones objetivas de una plebe-populacho. Y que la condición subjetiva suplementaria era una cuestión de mentalidad: «la pobreza en sí misma no obliga a nadie a pertenecer a la plebe-populacho; ésta sólo aparece determinada como tal por la mentalidad que se liga a la pobreza, por la rebelión interior contra los ricos, contra la sociedad, contra el gobierno, etc. A lo que sigue jugándose el hecho de que el hombre asignado a la contingencia se convierte a la vez en ligero y rebelde al trabajo como lo son, por ejemplo, los lazzaroni napolitanos». El obrero inglés, aunque pobre, sigue siendo respetuoso de las buenas costumbres y del gobierno. Hegel no le clasifica en su plebe al contrario que a los lazzaroni, por no hablar de los obreros hippies de nuestros días.

Fichte tomó el problema en su punto de partida: la plebe es pueblo: por el que el estado debe hacerse legitimar. "Debo someterme en total libertad". Idénticamente para Hegel. El Estado moderno solo es racional si se hace entender y admitir por unos súbditos libres, por un pueblo. Toma el mismo problema por su fin, suponiéndolo resuelto: la plebe populacho es en tal caso este resto inasimilado sobre el que amenazan con soplar todos los vientos de la revuelta. Si este resto es minoritario se trata de un problema policiaco. Si es mayoritario, númerica o ideológicamente, se trata de una revolución.

Aprisionada entre el pueblo y la canalla, la noción de plebe designa la dificultad número 1 que los maestros pensadores encuentran en sus aproximaciones a las revoluciones. Consolidar la relación entre plebe y el estado es el objetivo que todos se imponen, un apunte de Nietzsche lo fórmula brutalmente:

"la gran rebelión de la plebe y de los esclavos:

-los mediocres que ya no creen en los santos ni en los hombres virtuosos (por ejemplo en Cristo, en Lutero)

-los burgueses que ya no creen en la superioridad de las clases dirigentes (de ahí las revoluciones)

-los peones de la ciencia que ya no creen en los filósofos

-las mujeres que ya no creen en la superioridad del hombre"

De acuerdo con su costumbre, Nietzsche decía claramente lo que los restantes maestros pensadores evocan en términos velados: el cielo ya no gobierna la tierra, la sociedad civil burguesa víctima de la anarquía del mercado, las ideas son apenas menos anárquicas. ¿Cómo gobernar a la plebe en tales condiciones?

A cada cual su plebe

Los maestros pensadores se refutan con violencia y cada uno de ellos canta victoria al descubrir los rechazados por su predecesor: estos «restos»: se convierten en nuevas masas a movilizar.

Hegel había alojado en los márgenes de su Estado racional una «plebe» que diferenció cuidadosamente del pueblo por su miseria y el espíritu de rebelión que podía animarla. De ahí parte la crítica de Marx, se reclama de «la formación de una clase de unas cadenas radicales, de una clase de la sociedad burguesa que no sea una clase de la sociedad burguesa, de una clase que sea la disolución de todas las clases ( ... ) que en una palabra sea la pérdida total del hombre, y por tanto sólo pueda conquistarse a sí misma gracias a la total conquista del hombre. La disolución de la sociedad como una clase concreta es el proletariado».

Así, pues, los maestros pensadores se van superando sucesivamente...en la plebe. Es cierto que ensanchan este «pueblo» que debe ser fundamento del Estado, queda por demostrar que todos ellos no lo utilicen de la misma manera. Marx, cada cual su turno, distingue su buena clase obrera, pueblo en el sentido hegeliano, de la mala canalla, ese lumpenproletariado, mera repetición de la plebe según Hegel. Bakunin a su vez devolverá el reproche a Marx, reclamándose de «esta gran canalla popular, que, al estar casi virgen de toda civilización burguesa, lleva en su seno, en sus pasiones ( ... ) todos los gérmenes del socialismo del futuro ... ».

Bakunin inaugura la crítica leninista de «la aristocracia obre-ra» vendida a la burguesía y la denuncia global de los proletariados «desarrollados» por los tercermundistas y otros comunistas chinos en sus momentos «radicales».

Los diferentes líderes hablan de las diferentes masas de las cuales se reclaman en términos idénticos: en «disolución», en «pérdida total de sí», la masa «casi virgen de toda civilización burguesa»; vale por esta misma virginidad. Será la hoja que su blancura defiende, en la que el maestro pensador escribirá libremente su más bello poema, será la tierra baldía que el Estado revolverá libremente para lograr unos cimientos racionales.

La definición de la clase radical es su presunta ausencia de raíz; promete la solución por su aparente disolución total. y si debe reeducarnos, ¿no será acaso en la exacta medida en que el maestro pensador se la otorga como falta total de educación y, por tanto, perfectamente educable por él?

Al convocar unas masas presuntamente cada vez más radicales, es decir vírgenes y mudas, el maestro pensador monta su fantástico número de ventriloquia. Antes de dejarnos sin aliento, se ocupa de dejar sin palabra a las masas, quizá mucho menos silenciosas de lo que él imagina.

2 comentarios:

Sex Shop dijo...

Muy buenoooo!!!!!!

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