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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, febrero 11, 2010

Primer texto pa ANTOLOGÍA BIRRERA: GUSTO A CONCHA EN TODO by Ney (el rugbista yuruba mais famoso del Canibalismo de Uy)

Mi chica chuponeaba con olor a cerveza cuando yo estaba sin tomar alcohol por las pastillas. Cuando más rato había pasado mejor era el gusto. Si se lo comentaba quería ir a lavarse los dientes porque tiene la costumbre de creer que todo lo que sale de ella es horrible. //Gusto rico a cerveza vieja// lo interpreta como gusto a podrido. Cuando hablo de sus dientes de arriba, grandes y con las encías a la vista, cierra la boca con una ironía de personas heridas que toman el pelo al agresor. Unas veces le dije que tenía el monte de Venus muy lindo, abultadito, como concha gordita, y en ese momento pasó a percibir y sentir que las mejores conchas eran las chatas. Así con la nariz, con su trabajo, con lo que cocinaba y eso. Después ya volví a tomar cerveza, y a ella sí le parecía un asco el olor a cerveza vieja constante en mis dientes, y también la ausencia de algunos dientes. Y el olor a sobaco. Me dijo que era una mierda todo lo que escribía, pero al cabo de unos días sin vernos le parecía bien y así con más cosas. La ultima vez que me habló de algo parecido fue por correo electrónico, me dijo que estaba estudiando unas cosas que escribí para piano, de las que había dicho antes que eran una basura y que por qué me creía un genio en todo y capaz de hacer todo, por qué no era un poco más humilde y dejaba el piano para quienes hubieran estudiado veinte años con una correa puesta hasta la mano de los profes. Al principio iba yo tomando agua y café por bares y casas de amigos, y ella se iba un rato a tomar una cerveza y volvía. Después dijo que la cerveza era muy cara y la dejó, por un juego de nutrición y economía en el que vivió inmersa unos meses. Nos juntábamos a tomar vino, pero apenas un poco más tarde ya creyó que me estaba volviendo demasiado alcohólico y debería dejar el alcohol del todo. El 24 de diciembre del año pasado hablaba en la fiesta de navidad con unos amigos de mis padres, hablábamos de que había sido la peor navidad en años. Dieron los regalos a las once, por lo que nadie entendió nada, todos comieron con cara de culo. Pocos querían saludar a nadie ni nada. Hablaba con estos tipos y llegó mi padre, madre dijo que éramos iguales, yo dije que no, y planteé diferencias de un tenor muy ajustado a la realidad, él era feo, facho, negro, puto y más viejo. El tipo no pudo tomarse eso como chiste, ni aún desde la intención de mantener esa armonía de navidad deprimente. Tiró una silla al suelo en un gesto de película de acción que tan feliz me hace, como cuando lo oigo trastabillar al discutir, y quiso pegarme, cosa que no pudo hacer porque siempre está a punto de perder el equilibrio. Bueno, me fui, caminé hasta las 8AM por la mierda que es Montevideo y la mierda que es la navidad y me dormí a esa hora en lo de mi abuela, acaso la única despierta de toda la gens. Una vez en la casa de mis padres, ya casi estaba dormido, se había quedado la mujer esta (la niña, chica, mi novia, siempre las manera s de mencionar la relación que empleé le cayeron mal) a dormir en casa y me estaba por ir a lavar un poco. Fui al baño, abrí la canilla, y entró el Padre a vomitar, hecho un nudo de carne, un paladín del postperonismo que Uruguay importó siempre, desde antes de Perón. Esperé a que vomitara para lavarme las manos y el loco me miró, apenas pudiendo sostener la mirada en algo y casi sin fuerza o agudeza como para tirar palabras. Dijo //qué estás esperando// o algo así (blablabla), me pegó una piñita de muerto. En eso salió su mujer, paradigma del sometimiento, y lo defendió. En año nuevo mi hermanito empezó a tomar cerveza. Y quiso pegarme y me fui, entonces le pegó a mi padre. Cumplí años el tres de enero y preparé pizzas. Mi madre me preguntó cuántas cervezas había que comprar. Mi chica dijo que era preferible no comprar cerveza, hixo unos gestos que nada expresaban, ni aún por caminos oscuritos o raros, dijo que prefería no meterse porque me iba a enojar, que hiciéramos lo que nos viniera en gana. El ocho de enero, antes de irme, escuché a mi madre hablando por teléfono con mi hermana. Le decía que esta mujercita mía hacía mucho venía diciendo que nunca tendría que haber vuelto a tomar alcohol.

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