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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, enero 13, 2010

Mar Paraguayo: Wilson Bueno

SOPA PARAGUAYA
NÉSTOR PERLONGHER
La publicación de Mar Paraguayo de Wilson Bueno nos coloca ante un acontecimiento. Los acontecimientos suelen llegar callados, casi imperceptibles, sólo los avezados los detectan. Pero una vez que se instalan, que toman lugar, es como si ese lugar les hubiese estado destinado desde siempre. Todo parece igual, pero, de una manera sutil, todo ha cambiado. El acontecimiento ha producido una alteración en las costumbres rutinarias, acaso, en los ritmos cósmicos; una perturbación que tiene un no sé qué de irreversible, de definitivo.
En este caso el acontecimiento pasa por la invención de una lengua. La imitación y la invención son, diría Gabriel Tarde, grandes pasiones (prácticas) de los hombres. ¿Será realmente Wilson Bueno que "inventó" el portuñol (un portuñol mechado de guaraní, que real iza por lo bajo, en la médula palpitante de la lengua, aquello que el poeta argentino -o, mejor, correntino- Francisco Madariaga invocaba desde las húmedas alturas de un surrealismo lujurioso: gaucho-beduino-afro-hispano-guaraní); o él, desde su altazor artístico, lo pegó, lo fue tomando de uno u otro fragmento de charla, banal, boba, con el mate en la mano y la china (o la rusa ... ) cebando, en sillitas bajas de paja, en el patio de atrás de la cocina. Lo fue pegando, en portugués y en español (donde tiene el sentido de. "colar"), le fue entrando por un oído sin que se le pudiese sal ir por el otro. Aunque parezca sorprendente, Wilson Bueno tiene algo de Manuel Puig (porque su escritura se basa en la charla, charlotea), y algo también de cronista, pues recoge una manera de hablar bastante expandida: prácticamente todos los hispanoamericanos residentes en el Brasil usan los inconstantes, precarios, caprichosos hallazgos de la mezcla de lenguas para expresarse.
Esta mezcla tan abigarrada no se estructura como un código predeterminado de significación; casi diríase que no tiene estructura. El portuñol es indeciso, intempestivo, mutante, no mantiene fidelidad sino a su propio antojo, desvío o error.
El efecto del portuñol es inmediatamente poético.
Hay entre las dos lenguas una vacilación, una tensión, una oscilación permanente: una es el error de la otra, su devenir posible, incierto e improbable. Una singular fascinación adviene de ese entrecruzamiento de "desvíos" (como diría un lingüísta fijado en la ley). No hay ley: hay una gramática, pero es una gramática sin ley; hay cierta ortografía, pero es una ortografía errática: chuva y lluvia (grafadas de ambas maneras) pueden coexistir en el mismo párrafo, por mencionar uno de los innumerables ejemplos.
Mixtura aberrante, Mar Paraguayo tiene algo de sopa paraguaya. Dicho plato no flota, como podría suponerse, en el agua del caldo: es una especie sui generis de tortilla o empanada. Las olas de este Mar son titubeantes: no se sabe hacia dónde van, carecen de puerto o derrotero, todo flota, como en una suspensión barroca, entre la prosa y la poesía, entre el devenir animal y el devenir mujer.
En toda la extensión del fmndoso Mar Paraguayo-asociable con un poema épico-escolar: "inconmensurable, abierto y misterioso a sus pies", del romántico rioplatense Esteban Echeverría- la poesía nos espía, se armja en nuestra falda como un perrito -el microscópico Brinks- ora juguetón, ora feroz. Poesía del acaso: sale, criticarían adustos escribas, como por casualidad, no hay determinación en la indeterminación ... Sirve recordar, por ejemplo, que en español sin, en vez de I'sim", quiere decir "sem", con lo cual se le retira a la afirmación su existencia. Algo infinitamente cómico acecha, asimismo, en la sustitución de son (silo) por san (santo).
La comicidad desenfadada, no buscada, sino hija "natural" de la pmpia amalgama lingual es, por añadidura, otra de las marcas de este inquietante texto. Experimento de vanguardia, cabe parangonarlo, tal vez, a Catatau de Paulo Leminski (significativamente, también paranaense) y, más allá, más audazmente, a Larva de Julián Ríos: todos juegan con la lengua, inventándola o reinventándola. Pem si en Catatau hay un trasfondo de alta cultura que, a despecho de los desmoronamientos, destrucciones y reconstrucciones, pringa el subtexto, en este libm de Bueno es cómico (una risa patética, desgarrada), es la tragicomedia de las miserias cotidianas plasmada en los deslices de los idiomas, un qué de teleteatro trágico que acaba malo no acaba ... Claro que todo dotado de una densidad mayor, espesa: puede incluso sonar divertido, pero no se trata de ningún divertimento.
El mérito de Mar Paraguayo reside precisamente en ese trabajo microscópico, molecular, en ese entre-lenguas (o entre-ríos) a caballo, en esa indeterminación que pasa a funcionar como una suerte de lengua menor (dirían Deleuze y Guattari), que mina la impostada majestuosidad de las lenguas mayores, con relación a las cuales yerra, como sin querer, sin sistema, completamente intempestiva y sorprendente, como la buena poesía, la que no se desea previsible. Y como el kilométrico perrito de la marafona guaratibera, que estira en un kilométrico diminutivo (tomado, flor de la tierra, del guaraní, cuya salpicada irrupción intensifica la temperatura poética del relato) la microscopía de su grandeza, nos arrastra y nos seduce con el movimiento de su cola bifurcada, como si fuese una sirena fingiéndose manatí, un manatí fingiéndose sirena, y en el chisporroteo de escamas nos ahogásemos, en el éxtasis iridiscente de este mar vasto y profundo.
Por último, ¿cómo leer Mar Paraguayo? Aquellos que se obsesionan con el argumento (que existe, pero es tan indeciso y enmarañado como la materia porosa que lo compone) y dejan de lado el elemento poético de las evoluciones y mutaciones de la lengua, se pierden lo mejor, como esos lectores de novelorles (mal) traducidos que se contentan con el resumen masticado. Mar Paraguayo no es una novela que se cuente por teléfono.
Sao Paulo, septiembre de 1992
notícia
Un aviso: el guarani es tan essencial en nesto relato quanto el vuelo del párraro, lo cisco en la ventana, los arrulhos del portugués o los derramados nerudas en cascata num solo só suicídio de palabras anchas. Una el error dela outra. Queriendo-me talvez acabe aspirando, en neste zoo de signos, a la urdidura essencial del afecto que se vá en la cola del escorpión. Isto: yo desearia alcançar todo que vibre e tine abaixo, mucho abaixo de la línea del siléncio. No hay idiomas aí. Solo la vertigen de la linguagem. Deja-me que exista. E por esto cantaré de oído por las playas de Guaratuba mi canción marafa, la defendida del viejo, arrastando-se por la casa como uno ser pálido y sin estufas, sofriendo el viejo hecho asi un mal necessário - sin nunca matarlo no obstante los esfuerzos de alcançar vencer a noches y dias de pura sevícia en la obsessión macabra de eganar-Ihe la carne pissada de pescoço. No, cream-me, hablo honesto y fundo: yo no maté a el viejo.
y depués há el niño con sus duros
muslos cavalo - la fuerza inventada del hombre
en sus ombros y en la carne ossessiva del sexo
con que ossessivo me busca y caça: yo, su presa y caçador.
Ñe'e.
Yo soy la marafona del balneário. A cá, en Guaratuba, vivo de suerte. Ah, mi felicidad es un cristal ante el sol, advinadora esfera cargada por el futuro como una bomba que se va a explodir en los uranios del dia. Mi mar. La mero Merde la vie que yo llevo en las costas como una señora digna cerca de ser executada en la guillotina. O, há Dios ... Sin, há Dios e mis dias. Que hacer?
Hoy me vejo adelante de su olhar de muerto, esto hombre que me hace dançar castanholas en la cama, que me hace sofrir, que me hace, que me há construído de dolor y sangre, la sangre que vertia mi vida amarga. Desde sus ombros, mi destino igual quel hecho de uno punhai en la clave derecha del corazón.
Ahora, en neste momento, yo no se que hablar com su cara dura, rojos los olhos soterrados, estos que eram mis ojos.
No, no lo mate porque su vida se entranhava en la mia. No, fue la suerte, ya lo disse. Mi suerte advinadora de la esfera, bólide y cristal: antes de todo yo já lo via más muerto que la muerte.
Nasci al fondo del fondo del fondo de mi país - esta hacienda guarani, guarania e soledad. La primera vez que me acerque del mar, o que havia era solo el mirar en el ver - carregado de olas y de azules. Además, trazia dentro en mim toda una outra canción -trancada en el ascensor, desespero, suicidados desesperos y la agrura.
No tuve miedo del gran abisrno de água e espuma.
Lo mire duramente aún que todo en mi era apenas una alegria de niña en el sol, yo que a este tiempo ya volvia, con terror e manchas blancas por los pelos, já volvia ya el Cabo de la Buena Esperanza.
Mi cuerpo que engordo por non salir de esta sala oscura ande trac;o el destino, melhor el dele, o deste hombre que mis manos acabaran de assessinar suavemente - con una disposición de cisne y sabre. Ó era el que acabava de morir?
Fue simples: solamente lo tome desprevenido e con una, una sola distracción y el malo que era ser su atendente y obrigatória esclava, lo jogue al sofá con terror y susto - estranhamente mudo y en abrupta soledad. Ninguna gota de sangre para me poner en apuros, no, ninguna.
Prossigo el arte de la sortista, casa térrea con mangueiras en el jardin e sombreros por los quintales, sin hablar del sol, del rude sol mañanas, tardes y noches - el espantoso verano de Guaratuba quando se é diciembre e el mundo se pone de barracas y chicos por las playas coloridas pela tarde - esta pequenha gran artista de las tintas del cielo.
A la noche tengo mi trabajo: no que me enamore, no, non es esto, lo que digo es todo um labirinto de aran has que van teciendo en las quinas de la casa, mientras me perca frente al televisor assistindo a la novela de Sonia Braga - sus ancas que me ponen en arrepios toda la vez que aparecen en el video como se fuera la derradera disposición de una vida, mi vida, la vida - de viés.
Yo se que muerto está, que muelto el viejo viverá para siempre acorrentado a mi pecho, lo nodoso recuerdo de su língua sutil a explotar-me con gusto, gozo y orgasmo.
Yo, a cada vez, sonaba más y más con Braga, esta Sonia de mi vida marafa, aquellos profundos negros ver-se¡ ver. Ah, aqui en el balneário de Guaratuba ninguno que hable, nadie, ninguém¡ mi idioma que no sea el demmado silencio de las siestas calcinadas por el estio, con cigarras agonicas de cantar e pajaritos en las copas del flamboyant todo de risa con el verano, su risa de rubra florada¡ cerca de lo ibisco que me dije que já es tarde, que já es mucho tarde para morir.
Que idéia, que idéia la mia - já me esquecia, toda olvidada, de la única companhia que me hace decir, sin error: esto es concreto como el ibisco: mi perro, mi tiquito perro que atende por el ruído de Brínks e es tan pequetito, tan juguete-de-pelos, tan colita acima como se fuera una coma móbile y bifurcada.
Ahora es el drama. Añareta. Añaretameguá.
Desde que es hecho estos climas de humo y ansienedad de la alma, de quien el hecho de viver así, pm entre copas y espinos, garras y los huevos tan hechos - como es hecho casi nascer - de los escmpiones que ya salen para esto mundo con su rude ferrón? Do que hablo, tan en circunloquios es del cabaré. Observo: acá uno se llega para supuesta alegria, a lá o a cá la siempre inalcanzable felicidad, e se pone de risas contra las chicas, levanta-Ihes las saias, mete los dedos en la cava de sus corpetes oferecidos. Nadie vive sin humildad. Ñemomirí'há. Ñemomirí'. En mi idioma nativo las cosas san más cortas y se agregan con surda fe-rocidad. Ñemomirí'. Ñemomirí'há.
Quando adentro a estos quadrantes del mistério manífico de existir, de que exista el pútrido, el sórdido, el luxuriante, quando me flagro asi, casi suprema, tornase unas quantas cosas dentro, cerca, de nuevo, del infierno. El existe - sobrado de incendio y chama, lámpara en el fondo de nuestros ollas quemados.
Añaretameguá.
Tengo medo, tengo mucho miedo do que se puede, más adelante, O daqui há pouco, acontecer. Puede que sea el milagro, puede que sea el abismo. Paraí'pí'eté es el abismo todo en el mar.
La verdade es que nunca no lo se, e esto me pone pérdidamente medrosa, sin coragem siquiera para salir en la calle e passear mis leves vestidos longos, los colares, los braceletes y las madreperolas del brinco de orelha. Y el medo es una cosa viscosa que viene de dentro - devagar, pastando sus patas-de-pelos, llegando, sutil, para te pegar, após em panico, para te pegar - definitivamente - por las cardas del corazón. Hay quien, en nestos momentos, costumbre matar-se. Añareta que se mueve. No há Dios?
y

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