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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, diciembre 19, 2009

GERMAIN NOUVEAU: El Cuaderno del Mendigo

Al pensamiento más sutil cuesta trabajo identificar en la misma persona al joven de veintiún años de voz soleada y ojos de espejismo que conquista inmediatamente la amistad de Rimbaud -éste, precedido de una reputación detestable, acaba de llegar a Tabourey donde todos fingen no reconocerle; Nouveau, movido una admiración sin límites, se acerca a él; al día siguiente partirán juntos para Inglaterra-, a aquel joven y al mendigo de treinta años después encorvado bajo el porche de Saint-Sauveur d'Aix y a aquel Paul Cézanne, yendo a misa, dará cada domiñgo escudo de limosna. El inconformismo absoluto determina, sin embargo, aquella vida de un extremo a otro. «El autor de Valentines, dice su amigo Ernest Delahaye, no era polémico, tenía más bien un espíritu de oposición tranquilo, sonriente y a veces graciosamente irónico». Esto provenía de la necesidad constante de construir sus ideas girando «la manivela al revés», y también de una perpetua tendencia a buscar el nuevo aspecto de las cosas. Para lo sencillo era lo contrario de lo que dice y hace el común de mortales. Si el mecanismo de subversión intelectual que en compañía de Cros, de Rimbaud e incluso de Verlaine había contribuido fundamentalmente a poner en marcha, le estalló un día entre los dedos -su primera crisis mística de 1879 le sorprendió mientras comía, el viernes santo , un entrecote que él mismo había cortado en una carniceria- no debía dejar de aportar tanto al «bien» como al «mal», igual celo inquietante, idéntica desmesura total. Funcionario ministerial es obligado a dimitir después de un duelo burlesco que ha provocado con un colega. Profesor dibujo en Janson-de-Sailly, cae de rodillas en la cátedra y entona un cántico. Después de una breve estancia en el hospicio de Bicétre y dos peregrinaciones a pie, una a Roma, otra a Santiago de Compostela, decide por humildad destruir su obra y pasa los últimos quince años de su vida frecuentando las iglesias de Provenza con el espectro del Beato Labre, el santo con corona de piojos que ha elegido como modelo.
EL PEINE
La toalla es una sierva,
El jabón es un servidor, y la esponja es una sabia;
Pero el peine es un gran señor.
Sí, es un gran señor, Señora,
De los más nobles por la alteza
y por la limpieza del alma,
¡Sí, el peine es un gran señor!
¿Cómo?, se atreve a decir en voz alta
Sucio como un ... ¡De todo corazón,
Responda!, ¿quién tiene la culpa?
¡ Pero el peine es un gran señal'!
Sí, si no está limpio, el peine,
¿Quién tiene la culpa?, ¿su autor?
¡No es más bien de la tiña!
Pues ... el peine es un gran señor.
La culpa, es de quien le deja
Desarrollarse en su horror.
Es la culpa ... de nuestra pereza.
Él, el peine es un gran señor.
Sí, nuestra mano es su vasalla,
y si está sucia, por desgracia,
El se coñ ... ríe un poco de estar sucio,
Pues el peine es un gran señor.
Sólo quiere limpiar la cabeza
Si la mano de su cepillador
Le limpia los dientes, repito,
Si el peine es un gran señor.
Sí, es un gran señor, el peine,
Sin ser arrogante ni burlón,
Su divisa sería: «no me digno»
Pues el peine es un gran señor.
Gran señor su desdén nos azota,
Portador de espada, él es reídor,
Pues, esta espada es una aguja,
Si el peine es un gran señor.
Esta aguja, hábil y amable,
La devuelve limpia como una flor,
En los dedos de la chiquilla
Donde el peine es un gran señor.
Pues que yo diga o que tú digas
Que es sucio, pico de oro,
Él no hace caso de las tonterías,
Pues el peine es un gran señor.
En cuanto a mí, no quiero decirlo:
Eso carecería ... de sabor y además haría sonreír;
No ... , el peine es un gran señor.
Sobre tus dientes finos y sin roña,
Cada mañana yo tengo ese honor,
Mi bello peine, yo te beso,
y soy tu servidor.
Valentines.
de Antología del humor negro, André Breton, anagrama, barcelona 1999

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