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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, noviembre 29, 2009

pdfeizando la vida: novedades, shylock, cuerpo-maquinas

http://www.fuzzylogic.com.py/jakembo/la_filosofia_del_pop_(esbozo).pdf

Novedades en la kerida sección TO DEINOTATON, alli en el último eskalón del sidebar de nuestro blog mitológiko, tienen desde hoy pdf completito de los escritos non fiction de Cristino Bogado titulados LA FILOSOFIA DEL POP: Acá les dejamos un fragmento, bon apettit!:
El fármakos capitalista ya no es definible como un cuerpo sin órganos artaudiano. Es parchado como el monstruo de Frankeinstein, pero su carne es casi robótica, maquinal. Un muñeco de níquel y gutapercha articulable, desmontable. La muerte le llega en forma del Shylock capitalista, el judío que espera la libra de carne posmoderna y no al Mesías, llega por desprendimientos sucesivos de ese cuerpo. La famosa muerte de a pocos, por pedazos, tan mentada por el imaginario gótico, aquí llega a hacerse realidad. El cuerpo-mitología urbana se va despojando de partes de su cuerpo en el montepío del Judío, la libra de carne es un artefacto, porque el montepío solo tiene piedad hacia los objetos del capitalismo, revendibles para que la gente siga practicando el colaboracionismo universal, sigan viendo tele, DVD, VHS, escuchando casetes, discos, vinilos, cedés, etc. Cuando el fármakos capitalista se ha cansado de hacer del Honesto (o la lógica escabrosa del callejeo corriendo detrás del dinero le ha demostrado de forma contundente su imposibilidad), y temeroso de sucumbir a la dignidad atroz y sin retorno del Criminal, entonces comparece en la clásica escena shakesperiana que nosotros hemos elegido para describir nuestra vivencia cotidiana: te presto plata por una libra de carne de tu cuerpo aún no magro, todavía comerciable, intercambiable, judaizable. Los objetos que llevamos a empeñar, empeñados nosotros en seguir siendo considerados parte de los normales y honestos no de los anormales y criminales, de cumplir al pie de la letra sudorosa el ideal de sujeto burgués responsable de sus deudas, son parte de nuestra historia, son nuestro cuerpo. Esa colección de vinilos de los 80 y 90 por ejemplo, tiene lágrimas del adolescente o del joven que se entusiasmó con las tonterías de su época. Ese reproductor de cedés portátil lo compramos con mi amada cuando apenas empezamos a vivir juntos, una especie de primera compra en común, y los cedés escuchados en ella ya tienen todo un sello exclusivo, único, intransferible (El mejor grupo musical de nombre chuscamente agramatical, la banda salsera colombiana Fruko y sus tesos, suena con una tristeza insufrible cuando toca su clásico “El preso”, la identificación era total). La libra que tenga mi oreja (un reproductor de cedés), mi boca (un aparato celular*), mis piernas (una bicicleta), mis ojos (un ordenador pre-LCD), mis muñecas (una cadenilla de oro de los tontos, un reloj de pulsera), etc., cada una de las partes que suman libras en la balanza judía, el Paciente por antonomasia, el siniestro Esperador, cada artefacto tecnológico es desgajado del cuerpo para ir al mismo tiempo cosiendo la del fármakos que será sacrificado finalmente con delectación gatuna sobre el altar capitalista cuando ya solo sea un corazón y un ojo (Ver el macabro cuento de Ronald Dahl). Lo fáustico es más bien cosa del pasado, de la Edad Media, pre-tecnológico. Claro, sería mejor hablar de lo mefistofélico, esa parábola de la mirada por sobre el pirú, escuálido y poco alimentado cuerpo hasta alcanzar el centro sensible de la realidad trascendente: el alma. Duró hasta el Renacimiento, cuando hasta había un alma del mundo que unía cielo y tierra aún. Lo mefistofélico se ha acotado al mundo de los santones indios, derviches y morabitos musulmanes, mendigos y clochards varios, cuyos cuerpos totalmente alejados de las relaciones de fuerzas capitalistas (ni hablar del estado de bienestar), apenas tienen su alma para alguna transacción, con ese judío negro: Mefistófeles.

*Acá podemos mecionar como ejemplo el cuento "Clonsonante", del libro epónimo de José Pérez-Reyes, (Arandurá, 2007, Asunción, Paraguay), donde literalmente al voz del protagonista es el celular, la voz keda filtrada o materializada solo a través del aparato portátil como una suerte de prótesis del mundo posmoderno. Claro, la hermenéutica en Pérez-Reyes correría por dos carriles :a) el miedo cerval y supersticioso de paises provincianos como Paraguay a lo tecnológiko, tanto es ke imagina un secuestro de la voz por la makinita diabólika, como antes -dice la leyenda ke pensaban- los indios con respecto a la camara fotografika ke les robaban el (o una de sus) alma(s).
b) hay una mirada sarcástika a las nuevas tecnologías, un escepticismo y desdén burlón del ciudadano paraguayo medio, para kien lo úniko de nuevo en toda esta historia pararä es ke intuye apenas una variación en el método de desvalijamiento de los bolsillos ya sempiternamente magros por su conditio de países "atrasados" gracias a la succión vampírika de sus tesoros llevada a cabo por ese doble de Shylock, el Desvalijador del colonialismo europeo, ke los gadgets de punta son espejitos engañabobos de la "nueva" era y nada más .

2 comentarios:

e. r. dijo...

Hola, Kuru
es interesante lo que acotás, bien a de la necesidad interpretativa de la época. Lo que sí me parece gratuito es la simbolización dostoievskiana que hacés del judío. Gratuidad innecearia, y no sustentable. El gran impulso del tipo de comercio capitalista, si lo querés ver religiosamente, empezó con el protestantismo, acumulación primaria y todo eso. La versión bíblica de los judíos comerciantes apostados en el templo, cosa vieja, aplicable a cualquier conglomerado de época, por lo demás. Hay que fijar simplemente lo siguiente: el kibbutz es también judío. Y es una contracara. Además, en el imaginario popular, el judío es el acumulador, el provecto usurero, y esto no sé dónde se aplica con el flujo y reflujo de liviandad e intercambio, más propio del comercio católico y protestante, por no decir turco y ateo, es decir, ¡del mundo entero!
En fin, es un parecer nomás.
Saludos

kurubeta dijo...

hey Ever, si claro, es gratuito, pero lo ke pretendo es enraizar ya en una imagen preexiste y ke me parece muy poderosa, la de shylock: el punctum esencial es este, atendé:nosotros al kaer derelictos culpables naturalmente de comernos el contrato de la loibra de carne o de nacer, no sé depende al gusto o paladar de cada lector, en el mundo capitalista, adkirimos una deuda con el Shylock-dios, le debemos pedazos de carne, hasta el dia de nuestra muerte...es la imagen ke me baila en la cabeza...si?
Lo de judio o católiko o protestante, toda esa maraña keda subsumida bajo el concepto englobante de Shylock, el judío...sea o no una verdad histórica, verificable, comensurable,no interesa, aka estamos creando herramientas interpretativas para seguir moviéndonos en el kaos de la vida, en el sentido de nietzsche, no hay verdades absolutas, sino provisorias...relativas, incluso formales como la imagen ke he creado...

abrazos