-Los he devuelto a la eternidad de donde vinieron. Mi kerido gales, usted no sabe la felicidad que un man experimenta cuando destruye algo que considera perfecto. la dicha de destruir mis libros solo es comparable a la de escribirlos y leerlos. precisamente el mal de los humanos consiste en ke no destruyen lo bastante, dando con este acto cabida a cosas y sistemas absolutamente nuevos y quyzá infinitamente superiores a los destruidos.
-Si no lo ha hecho, pruébelo una y otra vez. Si todo lo hecho por el hombre y la mujer, digamos hasta el siglo 17, hubiera sido destruido por una gran catástrofe; destruido en forma tan absoluta ke ningún humano pudiera recordar el aspecto ke tenía una rueda de carreta o si la venusa de Milo había sido una pintura o una yiyi cuerona, un poema o la killa de un barco, y si las democracias o las monarkías jabñian sido nombres de comestibles o campanas de algún templo.
de El visitante nocturno, B.Traven, Fondo de Cultura de México, 2002
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