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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, abril 19, 2009

tupanói

Por Wilma Mancuello G. (wilmancuello@gmail.com)

1. Introducción Bajo la orientación de Lévi-Strauss en este escrito quisiéramos llegar a la estructura simbólica subyacente al parentesco ritual vivido en una zona rural del Paraguay. Tras el conocimiento del trabajo de nuestra compañera Raquel Zalazar (1) nos proponemos a indagar dos aspectos sumamente llamativos del parentesco ritual tal como es vivido en los ámbitos rurales del país, en concreto en “San Pedro” (2). Pues sospechamos la existencia de una realidad contraria a la afirmación de lo sostenido frecuentemente de en todas partes de Latinoamérica, los vínculos entre compadres son más fuertes que entre ahijado y padrino. Pensamos que es una visión funcionalista y el caso que estudiamos nos ofrece una perspectiva diferente. Las expresiones que vamos a estudiar son el “tupanói” (pedir la bendición), que viene a ser la expresión más sagrada de este parentesco ritual y la prohibición de casarse los padrinos-madrinas con sus ahijados; y entre los hermanos espirituales. Porque “ser padrino o madrina en la campaña es una cosa seria, pues con ello se adquieren posibles obligaciones para con el ahijado y, en caso de necesidad hasta hacen las veces de los padres: corren con la educación del ahijado, procurarle trabajo, vestirle si es necesario, etc.” (D. M. González Torres, 1992: 308). Nos hemos percatado que el estudio del compadrazgo ha sido ampliamente tratado en numerosas monografías, ya sea en revistas, libros y en sitios de la red… Pero un estudio sobre el gesto del tupanói y su consecuencia en terreno sexual es más que escaso. Por eso, en base a nuestro propio conocimiento del fenómeno, la literatura leída acompañado de entrevistas y observaciones recientes nos disponemos a abordar estos dos detalles. En un primer momento, ofrecemos someramente una visión panorámica del tema, de corte histórico acompañado de datos canónicos (3); luego pasamos a centrarnos en el caso de un pueblo rural paraguayo para después aventurar algunas conclusiones de carácter provisorio. Adoptamos frecuentemente la terminología de “compadrinazgo” pues nos parece que es un vocablo más holístico que el simple compadrazgo (cf. M. Mendoza Ontiveros: 2004, 3).

1 comentario:

Maggie Torres dijo...

yo no pido la bendición a mi abuela paterna, a pesar de que mis primos lo hacen. Una vez, a los 8 años, fui al velorio del irresponsable padre de mi madre(no, esa clase de hombre no es abuelo)y la tía de mi mamá, a quien nunca en la puta vida habia visto antes, me mandó al demonio porque no le pedi la bendición.
YO gua'u via estar pidiendo la bendición a gente a quien NO CONOZCO? pfffffffffff
nambré luego