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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, febrero 11, 2009

El holandés errante cuando ainda escribía en abc (no es el holandés de mi nu-bellita, no éste es el auténtique, civil, históriko visitante y actualmen

te narrador primerizo con su inédito en holandés "Paranoia Asunción". Sí le he robado el título de mi nuevo librito de poxía: Las putas drogas, ke es lo ke pantagruélikamente vocifera sobre las mesas de madera del Britania cuando ya le aburre tanta birra zonza y kiere partir al cielo rekove de las melodías mais hardcore, hundir su cabeza en ese alkohol ke es la ruta de los viernes yamada karaokecrackero !)

Chanchos sin fronteras

Para muchos europeos, Paraguay solo existe en canciones y películas de la clase B. La secuencia de apertura de los Niños de Brasil fue filmada en un ridículo escenario que pretendía ser Asunción en ocasión de una reunión de las SS. Hubiera sido más creíble para Indiana Jones en Busca del Arca Perdida.

Volendam, un pueblo de pescadores en Holanda, mi país natal, es mundialmente famoso, no solo por su anguila ahumada, pero sobre todo por el grupo “George Baker Selection”. En los setenta, esta banda tuvo grandes éxitos como “Fly away little Paraguayo” y “Una paloma blanca”, con los cuales yo aprendí mis primeras palabras en español. Cincuenta anos atrás, Luis Alberto del Paraná y los Paraguayos se hicieron también famosos en mi país. Sus grabaciones eran producidas por Phonogram, una hija de la compañía holandesa Philips. Luis puso a Paraguay en el mapa, pero nadie sabía dónde estaba ubicado. Aunque poco después de la Segunda Guerra Mundial algunos malandros europeos lo encontraron. Mark Knopfler, ex-Dire Straits, compuso Postcards from Paraguay, una soporífera balada acerca de un criminal inglés que se refugia en Paraguay después de cometer un asesinato al robar un banco: So many reasons why I won’t be sending postcards from Paraguay. Pero bueno. Parece que Paraguay no es un país imaginario. Existe realmente porque yo estoy viviendo acá. Siete meses atrás estaba sentado en la vereda del Lido viendo por primera vez el izamiento de la bandera. Me imaginé en un cartoon de Tintin o en una opereta de Franz Lehar. La misma sensación tuve cuando vi el palacio presidencial por primera vez. Parece haberse escapado de una postal.

La fachada da al río, pero los invitados oficiales se cuelan por la parte trasera en la calle del Paraguayo Independiente. El césped presidencial tiene la pisada prohibida, porque hay posibilidades de que el helicóptero presidencial aterrice. En 7 meses no he tenido la suerte de verlo. A mi perro Jagua –admito que su nombre es muy original, y también el de Gata, mi gata– le encanta juguetear en el jardín prohibido. Cada mañana, antes del amanecer, Jagua y yo caminamos hacia el palacio que empieza a emerger de la niebla. Jagua se emociona cuando llamo el ascensor desde el noveno piso de mi edificio en la calle Oliva. Siempre hace pipí y popó en la vereda del templo masón ubicado frente a mi departamento (no hay nada personal). Después nos dirigimos a la panadería de Michael Bock. No soy alemán pero a veces siento nostalgia y saudade cuando miro, babeando, los Mandelbrezel, Apfelkuchen y Schwarzwälder. Pero bueno. Los guardias del palacio no se cansan de prevenirme del peligro de la Chacarita, pintoresco vecindario. Es sorprendente. Casi todas las noches me termino una botella de Brahma, o dos, en Los 4 hermanos, despensa que sobrevive con la venta de cerveza y caña. Me siento como en casa viendo a los vecinos que juegan al vólley en los descansos de sus rondas de cerveza. Jagua ha hecho muchos amigos en la Chacarita. Le encanta hacer el tonto con los chanchos que husmean el pasto presidencial. Me pregunto si sabe que en realidad sus amigos rosados no son perros. Parece no importarle. Le podría haber llamado Kure. Jagua es luqueño y tiene algo con los chanchos. Le gusta morder sus colas y patas, especialmente los de la Fiambrería Alemana nº. 2 en la calle Montevideo. Nunca en mi vida he visto chanchos husmeando el jardín del Jefe de Gobierno. No en Tailandia, tampoco en Tajikistan, ni siquiera en Zimbabwe. Solo en Paraguay. No sé si la ciudad está en el bosque, o el bosque en la ciudad, escribió el poeta Eloy Fariña Núñez. Tampoco lo saben los chanchos. Chanchos sin fronteras.

Por Arthur van Amerongen(*) (*) Arthur van Amerongen es periodista y escritor holandés. Fue elegido mejor periodista del año 2006 en su país. (**) Richard Lavieille, fotógrafo francés (el ke captó la postal chanchístika)y ciudadano del mundo. Ambos residen actualmente en Asunción.

http://www.abc.com.py/2008-05-18/articulos/416028/chanchos-sin-fronteras

Otras travesuras del Holandés errante:

http://www.abc.com.py/2008-07-06/articulos/430261/quo-vadis

http://www.abc.com.py/2008-08-10/articulos/439771/natura-artis-magistra

http://www.abc.com.py/2008-06-01/articulos/420194/donde-esta-oh-muerte-tu-aguijon

Atravesar las calles de Asunción es participar en un juego de la ruleta rusa.

4 comentarios:

Ulschmidt dijo...

desopilante, maravilloso. Alguien debería condecorar a esos chanchos.

Anónimo dijo...

Como siempre la falsa ligeresa de su prosa hace que uno piense y se pergunte " Este pio es el que estuvo de undercover en un grupo extremista árabe, un peripatético holandes salido de alguna novela futurista de Conrad que lleva por título quizá "La otra patria de Almayer llamada Paraguaylandia".
Pega, al más puro estilo Hunter S. Thompsom, lo llamativo es su tremenda capacidad de adaptación al clima boludón de nuestro lar mediterráneo pero no hay que descartar que en parte se debe a su genética predisposición pacreática al consumo centuplicado de alcohol patrio.
Faltan más periodistas que en nuestros seriotes y pacatos periódicos tomen la posta y se suban al carro de la escritura simple directa y bella del cual el estílo de Arturito es un buen ejemplo.
Podría hasta hablar de los ajustes impositivos y siempre sería ameno su enfoque y contagiante la frescura de sus escritos.
Lástima que no le gusta el canabis paraguayo, pero es un broder y hay que darle un super abrazo lleno de tulipanes lisergicos..

Edgar

Anónimo dijo...

Avanti el holandes xanxo-domatoriko!

muy guena la nota!

se merece um librito cartonero!

pedile al hollander flug y si autoriza lo editamos!

cummmmmmmmmmmmbia!

até pronto

d!(duglas)

Anónimo dijo...

Ulschmidt, yes, me enkargaré de llevarles algun bokadillo condeKoraticio, salutes!!!
Son los chanchos reales de la era democrátika