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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, noviembre 17, 2008

Gabriela Zucolillo en respuesta mailera a la propuesta de El Ojo Salvaje organizado por Fredi Casco y Jorge Sáenz

Recibimos el siguiente mail a nuestro correo y pensamos ke podría ser colgado aká para despertar un bate-papo-í entre la muchachada intelectual parawayensis, en tanto toka falencias muy nativas y endémikas de nuestro kehacer artístico-literario cotidiano.
"Hola Gaby, Me resulta un tanto difícil hablarlo por teléfono, entonces lo hago así. Debo confesarte que las situaciones de tensión no son mi fuerte, y me han llegado de manera general tus críticas hacia mi participación en el proyecto del Ojo Salvaje. " En primer lugar, no es “tu participación” lo que he criticado, sino a cómo El Ojo Salvaje está llevando adelante algo que retóricamente se presenta como un producto colectivo y habla de la horizontalidad, siempre generando el efecto de sentido de que es “del grupo del taller”, cuando que la agenda de El Ojo Salvaje es mas bien de Jorge Saenz y tuya. Porque parece que sobre esa estructura de taller, montaron otra, llamada El Ojo Salvaje, pero no por ello es este un proyecto grupal. Puede ser anecdótico, pero comentarios de Jorge, como “…eso decide solo Fredi…”; “…yo no sé que enganche tiene Fredi con la obra de fulano, pero el decidió que se muestra tal serie…”, o “…Fredi es el que decide los textos…”; entre otros, que me dijo en conversaciones, queda muy claro quienes y sobre todo cómo, toman ustedes dos las decisiones. ¿Puede que hayas tomado mis críticas a El Ojo Salvaje como una critica hacia vos individualmente, porque en el fondo, tu participación es mas que la de un miembro mas del grupo y/o consideras este un proyecto tuyo y de Jorge, que se montó a partir de la iniciativa de taller grupal de Jorge Saenz? Este enmascarar cosas para llevar adelante agendas propias es algo que en muchos ámbitos de nuestra sociedad ya se instauró como la práctica legitimada y naturalizada. Es lo normal, nomás ya. Personalmente, es una actitud que me resulta poco respetable, pues creo que solo intenta la visibilidad y el crecimiento de lo propio en desmedro de todas las demás voces. Y sobre todo, porque necesita empobrecer/invisibilizar/silenciar lo demás, con lo que en realidad, a la larga, nos empobrecemos todos, inclusive quienes instauran y reivindican estas prácticas. Enmarcando esto en el ámbito de nuestro quehacer, las artes visuales específicamente, me ha tocado ser testigo de este tipo de prácticas. Si, me estoy refiriendo a la dimensión política de la gestión cultural. Así, he criticado que El Ojo Salvaje pone en foco un supuesto grupo como generador de las propuestas, cuando en realidad, parece que no es el grupo el que las propone y su participación es mas bien pasiva, cada uno aportando su fotografía, el qué, pero no decidiendo el como. Para la gente que sólo mira “la foto”, -literal y metafóricamente- está un grupo, pero como bien sabes, la foto no es un reflejo directo de la realidad. E infinitas veces, es una puesta en escena. No creo que haga falta te cite los tantísimos casos de este tipo de usos de la fotografía a lo largo de su historia. En apoyo de mi argumentación sobre tu rol/participación en El Ojo Salvaje como el que toma las decisiones y no parte de un colectivo, en el siguiente párrafo vos mismo te ubicas como el único responsable. "Dejando por un momento a un lado nuestras grandes diferencias y lo desagradable de la situación que se ha generado entre ambos –porque al fin y al cabo las criticas difícilmente son agradables-, quería nomás agregar que muchas de ellas me parecen validas, y las tendré en cuenta para próximas experiencias, que espero estarán más pulidas." (estos y todos lo siguientes énfasis son míos) Con tu uso de la primera persona singular, (las tendré) vos mismo Fredi, te inscribís como el único responsable de esto, y admitís que sos vos quien tendrá (o no) en cuenta las opiniones de los demás. Si esto es producto de un “colectivo”, no habría sido mas pertinente decir “las tendremos”? Y aunque sientas que mis criticas son a vos personalmente, eso no modificaría el hecho de que las decisiones las tendrían, todos, en cuenta, si les parecieran pertinentes. Es que sí, el discurso es una herramienta formidable para analizar, porque en lo dicho, queda tan claro también “lo no dicho”. Creo que está también claro que de aquí a futuro “para las próximas experiencias” sos el responsable de este evento/institución/o si querés “grupo”… Me gustaría también decirte aquí, en relación a tu valoración sobre las criticas, que para mi la critica no solo no es nada desagradable, sino que al contrario, es fundamental, necesaria e indispensable en todos los ámbitos. Es mas, creo que lo que en este medio hace falta es justamente la critica, y en mi opinión, esta es una sociedad demasiado generosa. Y me pregunto ¿como se podría generar “pensamiento crítico”, sin crítica? Como podría existir aquello que se denomina la Crítica cultural?

"No creo que este sea el medio o el momento mas adecuados para discutir sobre nuestras diferencias y reproches, creo que lo más interesante hubiese sido el momento anterior al evento, de manera a capitalizar mejor las críticas, pero vos habías estado fuera del país y no formaste parte del proyecto. " Le dije mis opiniones y malestares muy puntual y frontalmente, al menos en tres oportunidades antes de este evento, a quien entendía era el que concibió y por lo tanto, dirigía el taller, Jorge Saenz, sobre manejos y decisiones de Click 2007 y mis temores de que eso se repita, pero en mayor escala, en El Ojo Salvaje. Realmente no sabia que vos eras el conductor de todo esto y que tenia que hacerte llegar a vos mis opiniones. Es que pensaba que eras un compañero mas del grupo. Por eso, de verdad que hasta que leí tu prologo en la revista, pensaba que era Jorge quien estaba de coordinador. Al menos fue siempre él quien me preguntó si se podrían publicar fotos anteriores mías en el libro de Asunción, me invitó a colaborar con la organización de El Ojo Salvaje y me ofreció exponer. Con respecto a las opiniones que le hice llegar verbalmente y por escrito, ni una sola vez siquiera recibí respuesta de él, al menos a uno de mis planteos concretos. Uno de mis desacuerdos con Click 2007 fue que siendo la muestra una colectiva, de un grupo que se define como horizontal, sea un texto de tu autoría el que estuviera en el catálogo, como “representándonos”. No sé quien decidió eso, pero sé que no fue el grupo. No sé porqué no se dijo que habría un texto “introductorio” o “explicativo”. No sé porqué no se dio a los demás miembros del taller el mismo espacio para expresar sus opiniones. ¿No era ese un taller horizontal? No sé porque, al menos, no se difundió entre los miembros del taller el texto antes de su publicación, para ver si alguien tal vez, pudiese sugerir algo. Ya sea para generar “el debate” que era, o es, el leitmotiv de ese taller. O al menos por respeto a cada uno de los participantes. Me quedaron demasiados “no sé” Fredi, para haber sido parte del “grupo del taller”. Francamente, creo que eso se llama exclusión.(Lo mismo sucedió con las “inclusiones” de autores externos al grupo, que me parece muy bien, pero que no fueron decisión/elección del grupo.) Y sí le dije y te digo, y quiero dejar en claro que yo no me siento representada por tu visión de la fotografía y tu manera de construir/imaginarizar “la fotografía en el Paraguay”. Tenés todo el derecho a tener tu visión, y tengo igual derecho a disentir de tu visión. Pero lo que no es simétrico es que algunos decidan, entre bambalinas, cual voz se visibiliza/legitima y no tener los demás la decisión, (mas aun siendo miembro del taller en ese entonces) quien quiere o no que su trabajo se vea desde ese marco/mirada. Es manipulatorio imponer una visión sobre el trabajo de los otros, y mas aún, de esa manera. Cuando meses después, Jorge me ofreció colaborar con El Ojo Salvaje, le expresé claramente que si el El Ojo Salvaje seguiría con ese modus operandi, donde se dice que el evento es del grupo del taller pero se deciden cosas en pequeños grupos y a espaldas de los demás, no cuente conmigo. Es decir, no es que no hablé antes. Hablé, muy claramente y muy frontalmente. Intenté “aportar” como vos le llamas, pero sencillamente todo cayó en saco roto y quedo invisibilizado / silenciado. Como interpreto esto? Bastante simple: ahí no hay lugar para otras voces, otras miradas, otros criterios, como inicialmente declamaba Jorge que era el Taller de Ensayos, y como sigue declamando El Ojo Salvaje. La no respuesta de Jorge Saenz para mi dice claramente: las reglas del juego ya están decididas y no las vamos a cambiar. Como nosotros somos abiertos e inclusivos, te damos espacio de exhibición, pero como aporte a nuestro proyecto. Las opiniones no nos interesan. Y menos los desacuerdos. Aquí no se debate: se acepta o se sale. Lindo esquema!!!! (Para mi, es para salir corriendo sin mirar para atrás) Por eso, aunque ese “nuestro/nosotros” intente hablar de toda una comunidad, es demasiado claro que es un espacio concebido y definido por vos y Jorge. No me parece mal. Lo que critico es que se muestren como otra cosa y no lo asuman como un proyecto vuestro. Y critico aun mas que apelen a ese “nosotros” para conseguir legitimación por la sensación de abarcabilidad que con ello generan.

"Y con respecto a este ultimo punto, una de las cuestiones en particular que me han llamado la atención de lo que oí por ahí, es el hecho de que hubo un proyecto tuyo que fue vetado. La primera vez que oí fue hace tan solo una semana y tuve un lapsus enorme, ¡en qué momento ocurrió que yo no me enteré! " Con respecto a este hecho que no te enteraste, creo que seria mejor lo hables con Jorge Saenz, pues fue él mismo quien me habló al respecto. Y/o pedile te reenvié el mail que le escribí recientemente (y que nuevamente, no acusó recibo de mis críticas). No voy a entrar en detalles, pero en síntesis, me dijo, ya no recuerdo textualmente, algo así como: “…yo me siento mal porque vos no estas en el libro… y yo te cito en el texto como una de las que ha trabajado el tema de la ciudad, pero es que el grupo bochó/vetó tus fotos porque dicen que no son documentales, por la manipulación, viste?…y que se yo, decide el grupo…. Yo les dije, no será que se están poniendo un poco puristas, che…pero no hubo caso.” Mi sensación de extrañeza fue tan grande, Fredi, porque en Registro Asunción hay solo algunas pocas fotos manipuladas (8 o 9) y 40 o 50 son registro directo, sin manipulación alguna. Entonces, no entiendo el argumento, no me cierra. Y hay una secuencia fotográfica de como mil fotos, que forman un zócalo. Si ustedes (llámese “el grupo” o Jorge y/o vos) tienen la libertad de mostrar lo que quieran en ese libro, porqué dar una explicación? Y encima, una explicación que se basa en algo que no es cierto? Y además, en el libro están las fotos de Juan Carlos Meza que son fotos manipuladas. Entonces, si bien considero un tanto arbitrario el criterio de selección de ese material, no he criticado el libro en sí, sino las cuestiones un tanto ambiguas que giran, por ejemplo, en torno a un difuso criterio de edición, de si esa edición fue realmente grupal o no, (tu desconocimiento de lo que me comentó Jorge de la opinión del grupo sobre mis fotos refuerza también mis dudas). Lo respeto como una de las tantas ediciones posibles. Pero uno como consumidor de un material puede tener opinión sobre la propuesta. No solo creo que cada uno tiene derecho, para mi uno tiene el deber de sacar sus conclusiones propias, para que no nos sigan dando gato por liebre. Y sobre todo, porque percibo que se quiere generar el efecto de sentido de que ese material resume lo que hay de fotografía de Asunción actualmente. Y sólo como pequeño ejemplo de esto, te agrego que en aquella conversación con Jorge sobre la edición del libro, le señalé que antes que Registro Asunción, me habría gustado mostrar la serie de mujeres policías en la calle Palma, que había compartido con ustedes en el taller hacía un tiempo. Y su respuesta fue: “uyyyy, como no me acordé de esas fotos… habría estado buenísimo en el libro, porque justamente nos faltan fotos de gente”. Llamativo, no? Y hablando de olvidos, a qué hace referencia cuando en el párrafo que ahora estoy contestando me decís:

“…tuve un lapsus enorme…” Fue un “lapsus” lo que tuviste? No entiendo muy bien, ¿cual fue el lapsus?
"Lo unico que se me ocurre es que si bien trabajaba en el experimento, casi no fui al taller el año pasado, porque me tocó la suerte de viajar mucho y recién me integré a full con el proyecto entero a comienzos de este año. Y tampoco quiero opinar sobre un hecho que desconocía. Lo único que quiero decir al respecto, es que si ese fue el motivo de que no hayas participado, me parece una lástima, pero si además fue debido a las diferencias que tenías con el proyecto, puedo entenderlo. " Creo que ahora está mas claro porqué elegí no participar de El Ojo Salvaje. Y que mi no participación no se debió “además” a diferencias que tengo con el proyecto, como das por sentado en este párrafo, sino solamente y justamente por ello. No acepté los insistentes pedidos de Jorge Sáenz, el último, ya unas semanas antes de la inauguración, porque me importa no solo el qué, sino también el como, y sencillamente no me interesa participar de algo a cualquier precio y de cualquier forma. Aunque se puede participar/ser parte de algo “críticamente”, modo que entiendo eligió Carlos Bittar al participar en Monocromo, yo pienso que cuando el proyecto no reconoce a los otros, no tiene como uno de sus objetivos dar cabida a otros, uno termina siendo metabolizado/fagocitado por ese discurso/proyecto. Para mi, participar hubiera implicado avalar cosas que intento al menos no avalar. A más de algunas de ellas que hasta aquí he señalado, otra de las razones para disentir con El Ojo Salvaje, y antes que seguir con dimes y diretes, es que eventos del tipo el “mes de la fotografía” en San Pablo, Buenos Aires, Londres, Bangkok, Arles, Ciudad de México, etc etc etc, son el resultado de la co-existencia en esas sociedades, de distintos grupos que ya tienen una determinada trayectoria previa, que hacen énfasis en distintos aspectos de la fotografía, tienen tendencias definidas, y lo que se busca con estos eventos es que las distintas visiones/miradas/propuestas convivan simultáneamente durante un mes o un tiempo determinado, de modo a ofrecer al público un panorama lo mas abarcativo posible de la producción existente. Generan el dialogo entre la diversidad de propuestas y propician el sano intercambio. Entonces, no es uno de los sectores el que determina la mirada/perspectiva de lo que se va a ver, sino que convocan a distintos sujetos, grupos, e instituciones de distintas tendencias, a que cada uno haga su propuesta y muestre lo que elije mostrar, para hacer un evento en el que se vé, justamente, la pluralidad. No por falta de diversidad, sino de institucionalización, nuestra realidad en la fotografía lejos está de un tal panorama. Por ello, en lo que hace a la producción local, El Ojo Salvaje mostró como panorama de la fotografía local básicamente una mirada: la producción del Taller de Ensayos de Jorge Sáenz. No debe ser casual que en la revista solo se le haya dado media página a otra de las muestras locales, Espacio Separador, y en total dos páginas a las dos únicas muestras locales de los no participantes del taller. (Y aunque se habla como de “otra muestra” a la de Planta Alta/Larissa Jiménez, eso fue una fiesta y la obra se vió un solo día.) La muestra Monocromo realmente no es parte de El Ojo Salvaje. Porque no me podrás negar que esa muestra nació como algo independiente, justamente como respuesta de algunas personas al estrecho planteo que tenía El Ojo Salvaje y hasta jocosamente pensaron en llamarla “El Ojo Domestico” o “El Ojo Domesticado”, como me dijo uno de los organizadores, Jorge Vidart. Y según me contó otra de las personas que lo organizó, fue por el tremendo enojo que dicha muestra independiente le produjo a Jorge Sáenz, que decidieron aceptar “formar parte”. Simplemente, se la forzó a entrar, y a ultima hora. Y por eso, directamente ni siquiera tiene espacio en la revista. Inclusive, sabes que hay gente que decidió no participar de esta colectiva cuando pasó a “ser parte” de El Ojo Salvaje? Por un lado, entonces, no alcanza con denominar a un evento “mes de la fotografía”, para inventar la pluralidad. Esta tiene no solo que ser/estar declamada, sino también quedar inscripta en las prácticas y en los hechos, para que realmente dé una mirada meta sobre algo. Y ello implica pues querer ver, reconocer y mostrar la diversidad. Por el otro, convengamos que no es solo mía la voz que no se siente identificada con el proyecto El Ojo Salvaje sino que hay más voces que estas que aquí repongo, que por diversas razones, tampoco están de acuerdo. Y están las de otros más, que se abrieron del proyecto cuando vieron cómo se manejaba “el proyecto grupal”. Pero a las otras voces parece que hay que digerirlas, metabolizarlas, como parte del “nosotros”, y así silenciar el discenso, para seguir proclamando un “nosotros” que a todos agrupa y generar la sensación de que esa una parte es el todo. Esto es lo que Stanley Liberson denomina metonimias identificadoras, en las que se presenta sólo una parte como representando el todo, obviamente, la parte que opera como el “nosotros” y que se construye como centro simbólico. Este centro entonces, que se pretende y se declama como totalidad, “incorpora” lo demás solamente si está sujeto, subordinado a ese centro. Es decir, reconoce la alteridad solamente cuando puede procesarla como parte de lo propio, lo que encima, le permite escenificarse como inclusivo, participativo y horizontal. Que problema habría que alguien haga una propuesta fuera de El Ojo Salvaje? Por qué esa necesidad de apropiación, si esa muestra nada tiene que ver con lo que propone El Ojo Salvaje? No es fotografía documental de autor, como claramente decís que se muestra en El Ojo Salvaje en tu prologo. Son en la mayoría de los casos, fotos con manipulaciones, propuestas audiovisuales que utilizan la fotografía, instalaciones, obras conceptuales, etc. como también fue el caso de lo que se vió en Planta Alta. (Y cuanto de fotográfico será que tiene la instalación Mesiteros de Javier Rodríguez Alcalá?) No sería importante , mas que apropiarse, preguntarse porqué personas que si participaron del Ojo Salvaje, como Simone Herdrich, Jorge Vidart y Javier Medina quisieron organizar una muestra fuera de El Ojo Salvaje? Porque eso seria “debatir”, oir a los otros. Y qué dijo, performaticamente, con su gesto, Simone con su muestra Fotos Off the record, cronológicamente durante el “mes de la fotografía”? Mas aun siendo ella una de las organizadoras del evento… A mas de llamativa y sugerente la no concordancia entre el discurso y lo que se lleva a la práctica, no deja de ser bastante obvio y burdo el subtexto que se trasluce. Y a este respecto, quiero decirte que mis críticas fueron fundamentalmente al prólogo/introducción, firmado por vos, en la revista. Disentir con un discurso publico es algo que hace a la esfera pública y no a diferencias personales. Y como verás, analizo tu discurso, y tu rol en relación al evento El Ojo Salvaje, cuestiones que me parece mas sustanciosas y pertinentes debatir. Yo sé que hay quienes aun creen en la ingenuidad de las palabras y de las publicaciones y las toman con mucha ligereza. Yo no. Por eso, parto de una concepción muy general del discurso, de Voloshinov, que sostiene que “el lenguaje es el signo ideológico por excelencia”, y en él quedan inscriptas las huellas de las luchas metadiscursivas por definir los horizontes de sentido y anclar axiológicamente los temas de ese horizonte discursivo. (1929) Simplificando, Fredi, qué está legitimado y qué no, en cada momento, en cada sociedad o grupo. Con respecto a estas luchas metadiscursivas, todo grupo, sea de la escala que sea, construye su identidad apelando a algunos elementos claves. Dos de ellas son: construir una comunidad, el “nosotros”, (que simultáneamente define lo que ubica como alteridad) y construir una historia por “todos” compartida, que permite generar sentimientos de pertenencia y apelar así a una “tradición” que le dé espesor. Las hegemonías culturales, que no son fijas, sino un proceso constante de dominación y subordinación, que incorporan, asimilan y silencian selectivamente las distintas voces, también apelan a estos elementos, obviamente, para legitimar su visión del proceso histórico y visibilizar una “comunidad” en la que supuestamente basan su empoderamiento/encubrimiento, para conformarse y ejercer el control sobre la producción y circulación de significados. Por eso es clave presentar “su” historia, como “la”, única, historia. Una “historia oficial” incuestionable. Tu prologo de la revista de El Ojo Salvaje es para mi, un ejemplo del uso de la historia para afirmar una identidad sustancial en el presente, pretendiendo erigir una sola voz como la verdad de la fotografía en el Paraguay. Presentás allí tu visión, muy arbitraria, del proceso histórico de la fotografía como “natural” y “obvio”, como si esa fuese la verdad, única y univoca y claro, como si esa fuese una verdad “por todos compartida”. Intentas así crear el efecto de que lo dicho es la verdad, lo que Stuart Hall, uno de los pilares de los estudios culturales, denomina esencialismo estratégico. Parafraseando a Briones, los esencialismos estratégicos intentan fijar las coordenadas del “nosotros” en una cierta dirección. Estos esencialismos estratégicos se vinculan con la necesidad imperiosa de construir un “nosotros” homogéneo, sin conflictos, mediante la negación de las diferencias internas inherentes a todo grupo/comunidad. (A pesar de un “nosotros” compartido -todos los que de una u otra manera somos parte del universo de la fotografía en Paraguay- hay diferencias intra grupo). Segundo, simplifican y deshistorizan las diferencias, llevando a veces a confundir lo que es histórico y cultural con lo que entonces éstas empiezan a emerger como si fueran hechos naturales. Y fundamentalmente, logran “que las adscripciones devengan en una fuerte presión por priorizar lealtades unívocas, articulando proyectos exclusionarios para el nosotros”. (Esto último, no resuena a lo que sucedió con Monocromo?) Cuando en tu prologo decís que “Esta experiencia [Click 2007] resultó tan estimulante que seguidamente se pensó, no sólo en darle continuidad a este tipo de evento, sino además en arriesgarse a proponer un proyecto mucho mas ambicioso: un ´mes de la fotografía´.”, lo primero que intentas decir es que todos los miembros del taller estábamos no solo conformes, sino encantados con dicho evento. Lamento decirte que yo estuve muy disconforme no solo con el texto del catalogo publicado, (tanto por lo que allí se dice como por la forma en que se decidió que sea publicado) sino también por otras cuestiones de fondo que también le señalé puntualmente a Jorge Saenz. Pero no solo yo: Bettina Brizuela y Javier Rodríguez Alcalá también decidieron salir del taller por que no querer ser parte de ese tipo de prácticas y actitudes. Y en conversaciones, otros participantes del taller tampoco estuvieron muy conformes, aunque prefirieron verbalizarlo solo en conversaciones privadas. Sin embargo, presentas como origen de la iniciativa de El Ojo Salvaje la fraterna camaradería del grupo, una comunidad idílica sin conflictos, por la necesidad de generar la legitimación del proyecto El Ojo Salvaje. Englobas en esta adjetivación positiva a todos los que allí éramos “el grupo” , con lo que también deshistorizas, pues queda ya en el olvido este discenso, como si nada hubiera ocurrido. (O puede que tampoco te hayas enterado, ni lo hayas percibido.) Luego de iniciar el párrafo con un tono emotivo, introducís el uso del reflexivo “se pensó”, para hablar del “nacimiento” de El Ojo Salvaje. Aunque en algunos casos esta estructura gramatical tiene un uso recíproco (se ayudan –ellos-), o en el caso de se lava (a sí mismo) hay pocas cosas mas imprecisas que el uso del reflexivo pasivo, puesto que no queda inscripto quien es el actor, quien/quienes lleva/n adelante la acción. (se cayó el vaso). No debe ser casual que en la gramática clásica se lo llame el “sujeto tácito”. Que es justamente lo que tu“se pensó” logra generar aquí como efecto de sentido, diluyendo entonces el quien/quienes concibieron este evento. Si, podría ser el grupo tan estimulado…pero podría también no serlo. Siguiendo con lo que respecta al proceso histórico, el primer párrafo de tu escrito me resulta un claro ejemplo de cómo se puede, apelando a la historia, borrar la memoria y abonar el olvido. Que bien nos viene, al final, la dictadura (la de Stroessner) y sus consecuencias en el confuso proceso posterior para colocar allí todas las responsabilidades y así no tener entonces que hacernos cargo, cada uno, de nuestras acciones individuales!!!!! Simplificas todo cuando decís que nuestro actual estado de cosas en el campo cultural -“…la falta de visibilidad, el aislamiento, la lenta madurez y la relativa escasez de las prácticas simbólicas y artísticas en Paraguay.” - es consecuencia o producto de “la prolongada dictadura”, “el encierro”, “la confusa transición”, como si no hubieran habido actores, como si no hubiera diferencias entre las acciones de los actores. Así, “Stroessner” nos sirve para velar e invisibilizar las practicas de los sujetos concretos por lo que, entonces, no hay responsabilidades. Ni quienes conformaron la oficialidad ni los que fueron oposición, ni los que denominas “elites culturales” ni los simples ciudadanos. Haces tabula rasa. Y pareciera entonces que los sujetos, pasivamente, “heredamos” nomás un determinado estado de cosas, y que tampoco hay diferencias entre el que apoyó y el que enfrentó ese sistema, entre el que se ubicó y el que se exilió. Y llevándolo casi al extremo, entre el que torturó y el que fue torturado, durante la dictadura. Si, claro, durante la dictadura se reprimió, se torturó… Yo creo que somos los sujetos los que construimos las sociedades, por lo que los hechos sociales son productos de los sujetos y la cultura la construimos las personas. Eso implica también que en tanto producto, también hay responsabilidades. Paralelamente a este blanqueamiento de la historia, y la deshistorización que planteás, se trasluce la necesidad de presentar a El Ojo Salvaje como una propuesta que engloba todo aquello que antes se hizo, donde la propuesta a presente -y que se proyecta a futuro- aparenta ser el fin lógico de ese proceso histórico que presentás como lineal y unívoco en tu argumentación. Digo esto porque en los siguientes cinco párrafos haces referencia al proceso histórico de la fotografía en el Paraguay, desde la década del 70. (Me pregunto aun, ¿cual será la lógica de arrancar en esa década y no en otra? Al menos en el texto no está explicitado.) Y planteas una cronología que va de los setentas a mediados de los noventa, donde marcas un hito, un quiebre, que divide las aguas en un antes y un después en la fotografía en nuestro medio, para, acto seguido, enfocar ya “en lo que nos [les] compete…”, que si bien sería presentar este evento, El Ojo Salvaje, no deja de sugerir que es más bien la actualidad de la fotografía en el Paraguay a la que remite. Aquí, si aparece el nosotros de autor, nos compete, cuando se hace referencia a “la fotografía” en general, escenificando nuevamente la legitimidad de “al comunidad fotográfica” y una gran armonía dentro de ella. Según tu mirada, aquella etapa que arranca en los setentas es “difusa”, donde “un puñado de documentalistas”, “a duras penas” pareciera que hizo alguna que otra cosa, dentro de lo que denominás, apelando a conceptos de Pérez Aznar, “fotografía documental de autor”. No nombrás a ninguna de las personas que han trabajado por décadas en la fotografía en ese periodo, salvo algún que otro nombre, deslizado así “al margen”, en tus citas a pie de pagina. No existía según tu criterio, mucho mas que esta “fotografía documental de autor”, junto al fotoperiodismo y la fotografía de aficionados. Con respecto a esta descripción que presentas del antes de mediados del 90, dejo de lado cualquier análisis o concepto para decirte que a mi me indigna la manera en que te referís a gente que ha trabajado muchas décadas en la fotografía, como el padre Blanch, Henning, Ruiz Nestosa, Allen, Maldonado, Meza y tantos mas. Para mi, no son “un puñado de documentalistas” que “a duras penas”, produjeron algo, que pareciera no tener mucha importancia ni interés. Cuanta falta de reconocimiento percibo en tu discurso. Para mi, no es posible construir nuestro escenario actual sin el reconocimiento a esta personas, mas allá de cualquier valoración que se tenga de ellos, pues son los que han construido el espacio en el que vos, yo, y muchos mas estamos produciendo y al que intentamos aportar. No digo que sean o no sean criticables sus obras, pero para poder reflexionar sobre sus producciones, debemos comenzar por reconocerlos. Describís un escenario mediocre y paupérrimo, cuando que muchos de ellos, han aportado mucho mas que varios de nosotros juntos a la fotografía en el Paraguay. Repito, simplemente me indigna la manera en que te referís a ellos, como si fueran algo tan poco importante, tan marginal, tan pequeño. No creo que sea negando a los otros que se crece y se construye, Fredi. Respeto si no te interesa su trabajo. Pero no podes escribir un texto a modo de prólogo de un evento fotográfico que pretende aportar a “la fotografía” en el Paraguay algo nuevo y tan maravilloso, olvidándote de quienes hicieron el camino en el que hoy transitamos. Y llegás a la apoteosis, cuando decís: “Esto al menos fue así hasta mediados de la década del noventa, cuando algunos jóvenes provenientes principalmente de las artes plásticas también encontraron en este lenguaje un amplio potencial expresivo.” Con este “hasta” marcas un antes y un después en la fotografía en el Paraguay, como si fuera que son estos “jóvenes provenientes de las artes plásticas” los hicieron posible que la fotografía tenga hoy “el lugar y la difusión que se merece[n]”. Quienes son “estos jóvenes”, Fredi, que vinieron a transformar tan radicalmente el campo de la fotografía, hasta el punto de haberle, “finalmente” dado “su lugar”? Yo no entiendo bien ni tan siquiera a quienes te referís. Pero aun mas, ¿Porque son “estos” “jóvenes provenientes de las artes plásticas”, los de mediados de los noventa, los que ubicás como pioneros en su uso de la fotografía y no otros quizás también jóvenes en su momento, provenientes también de las artes plásticas y que también encontraron en el lenguaje fotográfico un ámplio potencial creativo, pero mucho antes? Porque mucho antes de mediados de los noventa hay artistas plásticos utilizando la fotografía. No hay aun investigaciones exhaustivas al respecto, por lo que seguro no nombraré a muchos, y pido perdón por ello, pero de lo que yo sé: Hermann Guggiari ya utilizó la fotografía en su instalación Proceso, exhibida en la Bienal de Medellín en 1972. Y entiendo que no es precisamente una “fotografía documental de autor Annick Sanjurjo hizo fotografías que luego intervino, para armar una “narración audiovisual” proyectada con audio, en 1975. Este material, El Guajhu, en una versión audio visual que reelaboró recientemente, es hoy de pública difusión, para quien quisiera conocerlo. Varios de los miembros de El Aleph desde 1989/90, hicieron, antes de mediados de los noventa, mucho uso de la imagen fotográfica en sus propuestas: Fátima Martíni, Carlo Spatuzza, creo que Karina Yaluk, Marithe Zaldivar y no me sorprendería que otros mas del grupo también la hayan utilizado. Sí, un uso “contemporáneo” de la fotografía, objetual, intervenida, por cierto, también lejísimos de lo que denominás “fotografía documental de autor”. También Lucy Yegros utiliza hace mucho la fotografía, y me ha contado que ya en la década del 70 había coloreado imágenes de un fotógrafo japonés que vino a exhibir al Paraguay. Aunque no manejo la terminología que utilizás y sólo me baso en tu explicitación, tengo mis serias dudas que ésta que nombro haya sido “fotografía documental de autor”. Y también tengo muchas dudas que estos artistas plásticos no hayan encontrado en la fotografía un potencial creativo. Será mera casualidad que esté invisibilizado el aporte de estos artistas que usaron la fotografía mucho antes que los “jóvenes de mediados del 90”? Como será que de pronto algunos sí son artistas plásticos que utilizan la fotografía, mientras que otros artistas plásticos que ya hacían también uso de la fotografía en sus propuestas, no fueron ni son contemplados? Será que querés hacer creer que esos jóvenes de mediados de los noventa son los pioneros en el uso de la fotografía en las artes plásticas? Aunque tengo mis dudas, si, puede ser que quienes en aquellos momentos reflexionaban y publicaban sobre las artes visisuales aquí en Paraguay no consideraban a la fotografía como arte, como decís en tu segundo párrafo, refiriéndote, entiendo yo, a un proceso mundial general. Podría ser esa una posible explicación, pero tengo mis serias dudas que todos los que pensaban la fotografía en nuestro medio en aquel entonces, tuvieran esa visión de la misma, porqué he leído escritos de Jesús Ruíz Nestosa y Manuel Prieto y Javier Rodríguez Alcalá que dejan en claro que al menos ellos dos no pensaban así. También tengo dudas que a nivel internacional fuese aun debate si la fotografía era arte o no en la etapa a la que vos haces referencia, de los setentas a mediados de los noventa. Pero sobre todo, no creo que sea pertinente en tu caso, que sí reconoces claramente a la fotografía como arte, negar, en el año 2008, la existencia de esta producción que señalo. Porque en tu cita 2 a pie de página, cuando definís la fotografía de autor, decís textualmente que: “…las prácticas fotográficas no documentales, como la utilización por parte del llamado arte contemporáneo, que en el Paraguay aparecería recién entre mediados y fines de los 90”. Puede ser que desconozcas esas experiencias, y en ese caso es preocupante que escribas un texto con ese grado de autoridad y de certeza como tu prólogo, haciendo afirmaciones tajantes sobre aspectos de la historia de la fotografía en el Paraguay. Pero no solo hubo artistas plásticos que incursionaron en este tipo de propuestas fotográficas que entiendo se engloban en la “fotografía de autor” antes de mediados de los 90. Sin necesidad de hacer “una investigación” y apelando a los recuerdos que me vienen ahora, Jesús Ruíz Nestosa tiene una obra autoral ya en los sesentas. Cuando dirigió el espacio cultural del CCPA, organizó por ejemplo una muestra colectiva de “fotos pintadas”, al final de los 80’s,/inicio de los 90’s, en la que participó también Jorge Saenz con unos “chanchos pintados”. Juan Carlos Meza hizo en los ochentas muchas propuestas fotográficas que tal vez se enmarcan mucho más en el uso que en ese entonces hacían “los artistas” antes que “los fotógrafos”, como algunos en ese entonces dividían las aguas. De hecho, él participaba en propuestas colectivas con artistas plásticos, como Gustavo Benítez, y participaba de propuestas de Julio González, (otro de los tantos artistas que hoy están invisibilizados) que no solo incluían propuestas fotográficas, sino también, en 1979, ya exhibió un televisor apagado. Rosa Palazón también participaba de estas movidas, tiene una producción experimental, y trabajó muchos años en una reflexión semiótica sobre el archivo de fotos de grafitis que registró durante parte de la dictadura. Eso no es también una mirada crítica y reflexiva de la realidad paraguaya”, desde su producción fotográfica? Y la producción fotográfica en el contexto de los talleres de Olga Blinder, donde, por ejemplo, a fines de los ochenta, Raul Stellato, presentó una serie de fotografías en las que duplicaba, en espejo, paisajes y espacios arquitectónicos, y elaboró en esta línea, caleidoscopios con imágenes fotográficas? Y las manipulaciones fotográficas durante el proceso de revelado de Alicia Falabella, que creo haber visto en la galería Fotosíntesis, de Fernando Allen? Y Jorge Codas. Y así, hay muchos casos mas. Y, por el fuerte componente político que tuvo, de explícito enfrentamiento a la “cultura oficial”, no deja de resultarme llamativo tu olvido (¿o será tu desconocimiento?), de la controvertida exposición de fotografía El lenguaje de la luz, en el Museo Nacional de Bellas Artes, coordinada por Pedro Caballero, creo que en 1989, siendo Alejandra Peña directora de dicha institución. Fué en respuesta a Luís G. Benítez quien cerró el Museo aduciendo que la fotografía no podía entrar allí porque no era arte. Luís G. Benítez recibió apoyo no solo de “la cultura oficial” en dicha oportunidad. Fredi, hay mucha historia que no se puede borrar así nomás. Hay muchos nombre que han construido y construyen esta historia, que no es univoca ni lineal. Inclusive, algunos de los que te nombré hoy forman parte del taller de ensayos, y vos hablas casi como si ellos no existieran. Que bueno sería que ellos también aporten sus voces. A esto apuntan fundamentalmente mis críticas hacia El Ojo Salvaje. Y por todo esto me pregunto, desde qué lugar te erigís como voz autorizada para inscribir un discurso como éste? Yo nombré aquí solo algunas experiencias e iniciativas, de las que sé, en su mayoría, por conversaciones personales, pero ¿de cuantas no sé? Y te pregunto, Fredi, sinceramente, cuanto sabemos de la fotografía en el Paraguay? No sé si me resultan temeraria u obscena (en el sentido de fuera de lugar) tu afirmación de que “la fotografía de autor” llega al Paraguay de la mano de unos jóvenes artistas plásticos a mediados de la década del 90, como señalás en tu cita a pie de página. Podes realmente afirmar que la fotografía, antes de la irrupción de los “jóvenes provenientes de la artes plásticas”, estaba relegada básicamente al fotoperiodismo y en el marco de “lo autoral” solo se hacía sólo fotografía documental de autor? Y afirmás realmente que solamente desde el fotoperiodismo fue que “… un puñado de documentalistas impulsó, casi por cuenta propia, una mirada mas crítica y reflexiva de la realidad paraguaya.”?Y valoras una mirada “critica y reflexiva” cuando la crítica te resulta desagradable? Me resulta muy parcial y poco convincente tu afirmación de que junto con “la consolidación de la fotografía en los circuitos del arte contemporáneo y el carácter democratizador de la fotografía digital”, (causas que no son de carácter local), sea la irrupción de estos jóvenes lo que genera un antes y un después. Es decir, en lo que hace a la producción fotográfica específicamente, ¿es solamente esa producción la que según tu visión sirvió “para que finalmente la fotografía en el Paraguay alcanzara, recién a principios del siglo XXI el lugar y la difusión que se merecía.”? A qué lugar y de qué difusión será que te referís? Será a la de un tipo de fotografía especifico, como la que se difunde actualmente en revistas y publicaciones, fuertemente asociadas al marketing, que consume un publico bastante acotado y no precisamente representativo de la población nacional, o incluso a la fotografía directamente comercial vinculada a la moda y al diseño, a la que concebís como La fotografía? Porque aunque hay cosas muy interesantes en esos ámbitos de la fotografía, y celebro su mayor producción actual, yo no veo que “la fotografía” en el Paraguay haya “alcanzado” una difusión y un lugar tan meritorios. No será que nuevamente estas poniendo una parte en representación del todo? Me recuerda un poco a cuando a principios del siglo pasado se hablaba de LA cultura, hasta que el relativismo cultural planteo hablar de las culturas, dejando en claro que aquella, La Cultura con mayúsculas, era solo una mas. Y por simple curiosidad, Fredi, cuando decís: “En tal sentido, el presente catálogo –que pretende ser el número cero´ de una revista de fotografía- y el libro Asunción, documentos recientes, demuestran que a casi 170 años de su aparición, la fotografía se ha establecido -pese a quien pese- como uno de los lenguajes más potentes a la hora de reflexionar sobre el mundo y los acontecimientos que lo configuran.”, a quienes te referís con el “-pese a quien pese-”? Hablas del contexto local (aunque entiendo que no hace 170 años que aquí hay fotografía, o es una afirmación general que abarca todo el mundo? Y, si hablás de la fotografía en el ámbito internacional, realmente creés que estos dos eventos que señalás, realizados nada menos que en Asunción del Paraguay, demuestran, a escala mundial que “la fotografía se ha establecido como uno de los lenguajes más potentes...”? Por todo esto, considero que casi todo lo que en ese texto das por sentado y afirmás categóricamente como verdades incuestionables, es para mi una/tu construcción, sin ningún asidero en los datos. Por ello no creo que pueda ser mucho lo que aporte a construir y pensar nuestra memoria. No se si te has dado cuenta que ni una sola vez sugerís la posibilidad de “en mi opinión”, “según mi parecer”, “entre otros”. )El registro de tu discurso también merecería un interesante análisis.) Ya solo como detalle casi sin importancia al lado de lo que más arriba argumento, en tu cita 3 a pie de pagina afirmas: “…es importante señalar, incluso como un antecedente muy lejano de El Ojo Salvaje, al efímero colectivo Fotografía Asunción…” (recuerdo que los énfasis son míos) Aquí, parece tan ingenuo el adjetivo que deslizas así, como quien no quiere la cosa. Pero logras dar la sensación peyorativa, como de algo que no logro ser lo que quiso ser dando a entender que eso pretendió ser un grupo. Como una de las personas que lo llevó adelante, SE que nunca quisimos ser un grupo. Fue simplemente una acción concreta y puntual, que surgió de conversaciones entre nosotros (vos incluido) y nos pareció interesante organizar dos muestras de trabajos, una de gente que no había aun expuesto, pero estaba haciendo fotos, (otras miradas) y otra que muestre colectivamente propuestas de gente que, de manera independiente, ya hacia un tiempo estaba en la fotografía (8 fotógrafos - visión y visiones). Eso no fue “efimero”, Fredi. Fue lo que tenia que ser. Porque ni Javier Rodríguez Alcalá ni yo tenemos el interés de armar “un grupo”. Simplemente nos motivó hacer esas dos muestras. El adjetivo “efimero” en este caso habla mas de tu imaginario que de aquello a lo que hacés referencia y que adjetivás en tu discurso. Y no es nada ingenuo. Y tampoco es un antecedente de El Ojo Salvaje, porque fueron simplemente dos exposiciones de fotografía, como fueron tantas otras que se organizaron en todos estos años. Y porque esa exposición mostró el trabajo de personas independientes, que no conformaban, justamente “un grupo”, como es principalmente, el caso de de El Ojo Salvaje. Por cierto, ni mis fotos en esa muestra, ni las de Alicia Fallabella, ni las del Fernando Lipina, ni las de Juan Carlos Meza podrían ser definidas como fotografías “documentales”. Yo interpreto a esto usar la historia para cosificar, deshistorizar, naturalizar y esencializar la historia. Lo entiendo como tu necesidad de oficializar la fotografía, pero también como tu enorme esfuerzo por querer ser el artífice principal de esa oficialización y de esa legitimación. Ya sea en referencia “al grupo” o a los que conciben/dirigen El Ojo Salvaje, me viene nomás a la mente una frase que escribiera Edith Jiménez en su diario personal,: “No me importa que la gente se haga autobombo. Lo que no tolero es que se quiera disminuir a los otros para lograrlo” En síntesis, creo que eso que pretendes/n oficializar como la fotografía en el Paraguay, es solo una parte. Que tenés todo el derecho a pensarla, escribirla, publicarla, defenderla. Pero al ser publica, todos tenemos derecho también a insertar nuestras voces. Porque si seguimos callándonos, este discurso y esta práctica terminarán volviéndose la única voz en el campo de la fotografía en el Paraguay. Y es que sí, es por medio de éstas y otro tipo de estrategias, que ciertos discursos y prácticas se vuelven hegemónicas. Te cito a Lattas, que lo sintetiza así: “La hegemonía puede verse como un horizonte de significados posibles dentro del cual una cierta estructura de poder actualiza el potencial incorporativo de los contenidos que formula. Es un proceso que moldea históricamente la producción de sentidos. Es una estrategia difusa, inscripta e interna a la producción de sentido, estrategia que lleva a que emerjan ciertos significados y no otros”. Y luego de todo este recorrido, mi sensación es que este ojo está mas cerca de la domesticación de la mirada, que en estado salvaje, junto a un increíble convencionalismo y una preocupante levedad. Yo, en particular, prefiero ser parte de quienes intentan visibilizar, dar a conocer, investigar reconociendo el camino que otros han andado, pues creo que en el reconocerlos, expando mis propios horizontes y los del medio en el que me toca desarrollar mi producción. (Disculpáme que tenga que hablar de mi y decir que con otros colegas hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo para registrar en publicacines la obra y la voz de artistas de la talla de Edith Jiménez y Hermann Guggiari.) Gestionar y llevar adelante proyectos y exposiciones para mi, es ampliar horizontes, Fredi, pero no solo los míos propios, porque para mi, expandir el horizonte es necesariamente expandir el mío también. Se trata de sumar. Sumar voces, visiones, personas, que enriquezcan la producción. No de velarlos. Aunque te reconozco que a veces se hace difícil sumar cuando participan en los proyectos colegas a quienes mas les importa su beneficio personal por sobre todo, pisando, silenciando u olvidando (sea sutil o groseramente) el trabajo de los demás. O intentan descalificarlos (como es tu inocente adjetivo “efimero”, con respecto a una iniciativa de la que formaste parte), o simplemente los ignora. Y me pregunto si fue también un olvido, cuando en tu cita a pie de página numero 4 nombras bienales y muestras de envergadura a nivel internacional en las que participó Paraguay con obra fotográfica, no hayas mencionado la exposición de fotos y audiovisual, en el marco de una muestra internacional de bastante envergadura, como es la Bienal de Arquitectura de Venecia, y en 1999, comisariada por Rodríguez Alcalá. Porque, como partcipáste de la representación paraguaya no podes no conocerla. O no es de suficiente nivel esa muestra? Hay más, en la fotografía actual, que “la fotografía de autor” en el Paraguay, para hablar de ella como la fotografía. También habemos los que consideramos que la fotografía en el Paraguay ha tenido capacidad crítica muchos antes que ella se legitime en el circuito de las artes plásticas. Y muchos concebimos esa particular aproximación a la fotografía desde las artes plásticas de tanto valor como todas las demás aproximaciones a la fotografía.

"En fin, en realidad lo principal de este mail es para decirte que si podemos mantener diferencias sin que se tiñan de enojos y rencor, va a ser mejor, no? No quiero pecar de ingenuo o de “alma bella” y supongo que será difícil para ambos, sobre todo teniendo en cuenta que la palabra “diferencia” acá tiene mas connotaciones que la simple diferencia de criterios."
Espero sigamos manteniendo las diferencias. Es que si no fuera así seria muy grave Fredi, porque vos y yo difícilmente podríamos ya tener la misma visión de las cosas. Y eso es saludable. Y tu mirada, la mía, junto con tantas otras miradas distintas que hoy coexisten en nuestra sociedad, es lo que conforma “la” fotografía. Probablemente son tantas las razones por las que la palabra diferencia, acá, esté teñida de mas connotaciones que la simple diferencia de criterios. Pero creo que el sano ejercicio del debate público, para no seguir callando y acallando, ayudará a modificar aquello. Y ojala aprendamos a convivir en y con la diferencia. Articulando esto con tu dificultad con las situaciones de tensión que señalas en el primer párrafo de tu email, creo, Fredi, que es hora ya de empezar a hacernos cargo de las prácticas y los discursos que ponemos en juego. De niños, podíamos salir corriendo, escondernos detrás de una muralla o negarlo. Pero como adultos, y aunque cueste, hay que dar la cara. Debes saber que “la confrontación”, si vos elegís inscribir tu discurso, tu voz y/o tu mirada en un determinado horizonte social, es parte de un flujo discursivo en el que hay distintas voces, muchas de ellas confrontadas, por lo que recibirás réplicas, porque uno es responsable de los que inscribe. Y todos tenemos derecho a elaborar un pensamiento propio y a confrontar con lo que no estamos de acuerdo. Son nomás las reglas del juego… y ¿no sería bueno que “abramos el juego”? Porque hay, pues, lugar para todos.
"No se si hago bien en escribirte, no se si es el momento, pero tampoco se cual es el momento. Suerte Fredi " Gracias, Fredi. Ojala tenga suerte. Tampoco puedo saber si es el momento de hacerte esta réplica, que agradezco hayas aceptado hacerla pública, porque creo que ya no sirven las conversaciones privadas, las tergiversaciones (las ingenuas, las inconcientes ni las mal intencionadas). Y te/les pido disculpas sea tan larga y hasta tediosa tal vez. Ojala sea al menos un pequeño aporte para que convivan distintas voces en el flujo discursivo del espacio social en el que nos toca convivir. Y ojala aliente a otros a hacer oír también sus opiniones públicamente. Seria mas que saludable y, hasta me animo a decir, necesario. Si lográramos. justamente que coexistan las distintas voces a partir de sus diferencias, y cada uno pueda construir su nicho, tendremos una extensa trama con opciones y lugar para todos. Y que justamente, por eso, hará mas sólida a cada una de ellas. Es algo recíproco. Siempre he sido frontal y creo haberme hecho cargo de las consecuencias de mis acciones y mis palabras. Ya solo puedo hablar de tu producción visual o discursiva. Y sí, es cierto que nos hemos ubicado en lugares distintos y tenemos visiones también muy distintas, porque ya hace demasiados años Fredi, que hemos elegido caminos distintos que transitar, por lo que creo que hoy ya no podría ser pertinente hablar entre nosotros de “rencores” o “diferencias” personales. Estoy muy cómoda en el lugar que en estos años he ido eligiendo habitar y me considero afortunada de haber podido ejercer en alguna medida mi libertad de elección, por lo que en buena medida, ha sido consciente de lo que he querido y de lo que no he querido ser parte. g. noviembre, 2008.

3 comentarios:

Cristina Chain dijo...

interesantes PRINCIPIOS

Anónimo dijo...

Me encontré con este texto y quedé como fascinada, no podía dejar de leer, gracias por hacerlo público; creo que habla de muchas formas en las que la diversidad no es posible y que mucha gente le batallamos y por lo general somos gente loca, que está mal o que tiene problemas personales, estoy tan cansada de que la crítica y las diferencias se pongan de esa forma porque nos anula y nos niega la posibilidad de conocer de crecer y de vivir lo diverso que siempre es más potente que lo único...
Tuve una experiencia indirecta, hace poco menos de un mes, con esta publicación el Ojo salvaje, que me hace ruido hasta hoy, no sé quien leerá esto, pero quiero contar porque también creo que la crítica es lo que hace crecer, innovar y muchas veces seguir creando, y también porque el texto de Gabriela Zucolillo (te felicito todo mi reconocimiento) me llenó de fuerza para contar...
me propusieron (por mi activismo lésbico y feminista público) ser la protagonista de un ensayo fotográfico para esta publicación, el tema era visibilizar a lesbianas en ASunción, me pareció interesante que se pueda mostrar la diversidad lésbica desde "la normalidad" y también otras sexualidades que vivimos en los márgenes de la ciudad... la respuesta a mi comentario fue NO porque lo que se quiere mostrar en la publicación es UNA PAREJA lésbica... es decir mujeres besándose o haciendo algo ¿"objetivamente lésbico"?, creo que es una visión machista, cuadrada y negadora de la sexualidad no sólo lésbica sino de todas las sexualidades posibles, es reproducir el mismo modelo hegemónico que cuestionamos y que queremos cambiar... y es muchas cosas más... verónica v.

Anónimo dijo...

Muy interesante los comentarios de Gabriela, la fotografia en Paraguay ya existia en los anios 40 y este senor Casco decide inventar la fotografia en los anos 2000?
Gracias por hacer publico.