kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay

KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, junio 19, 2008

Teresa Méndez-Faith escribe sobre "Historia de un Número" de Plá

Actualidad y vigencia de Histora de un número de Josefina Plá

Por Teresa Méndez-Faith

Más de medio siglo después de haber sido escrita, Historia de un número es –y siendo, ya a principios de un nuevo siglo-- una de las poquísimas teatrales paraguayas conocidas en el exterior. Aunque data de 1948, sólo fue escenificada dos décadas después en Ciudad de México (1968), donde formó parte de un programa de teatro breve hispanoamericano allí organizado en ocasión de la XIX Olimpiada. Es interesante notar que la primera puesta local en Asunción no tuviera lugar hasta 1971, en el curso del estudiantil de teatro, después de haber sido representada en México y luego de haber despertado interés internacional.

En efecto, el Ministerio de Cultura de Venezuela incorporó esta pieza en su programa de cultura teatral a fines de la década del sesenta (1968 o 1969) en instituciones oficiales de enseñanza; y además en esa época se la dio a conocer por Radio Nacional argentina.

Posteriormente ha sido presentadaen varios otros países --como Chile, Colombia, España, Estados Unidos...-- y también repuesta por diversos elencos en Paraguay.

La autora define su Historia de un número (1) como "farsa trivial en XI tiempos", con lo cual expresa su intencionalidad tanto genérica como temática. En cuanto a lo primero, y como sucede en las "farsas", ésta es una obra breve, de tono liviano, de pocas palabras y de muchos gestos donde la pantomima y el lenguaje corporal en general tienen importanciafundamental. Y con respecto a su contenido temático, Historia refleja, sin lugar a dudas, una situación "trivial", recurrente, ordinaria y común dentro del contexto socioeconómico de sus personajes. Sin embargo, esta Historia va mucho más allá de esa definición autorial y se inscribe dentro de las corrientes teatrales europeas de posguerra -con aspectos del teatro épico brechtiano y del teatro del absurdo, el tono esencial de angustia existencialista, la presencia de elementos simbólico-alegóricos y la externalización dramática de emociones y conflictos internos característica del expresionismo artístico- en que surge el teatro corto como género independiente y en que el interés de público ocasionado hace que se escriban y produzcan exitosamente un gran número de obras breves.

Emparentada estructural y temáticamente con los "diálogos" de la mexicana Luisa Josefina Hernández (contenidos en La calle de la gran ocasión, 1961), y especialmente con las Historias para ser contadas (1957) del argentino Osvaldo Dragún, pero escrita muchos años antes, Historia de un número tematiza una serie de problemas humanos y sociales --los relacionados con la pobreza, el abandono eterno y el dilema de las madres solteras, la orfandad, la soledad y la (in)comunicación humanas, la irreponsabilidad social, la indiferencia e insensibilidad colectivas frente al prójimo...-- a través de una historia individual y típica que lleva a su protagonista, el "hombre sin número", desde los albores de su gestación en el útero materno hasta su irónica adquisición de un número (el 131313, muy apropiado a su "suerte") como preso común en una cárcel cualquiera.

Como en las Historias de Dragún, los personajes de esta "historia" de Josefina Plá no tienen nombre, son tipos que representan papeles y/o actitudes genéricas comunes (ÉL, ELLA, HOMBRE, VENDEDOR, SASTRE, SOLDADO, GUARDIA, MUCHACHA INGENUA, etc.), con lo que se logra dar alcance universal a la temática y a la crítica social expresadas en la pieza. También como en las Historias del escritor argentino --pero, repetimos, casi una década antes--, la escenografía de Historia de un número es muy simple y consiste básicamente en un arbolito (que además de marcar el pasaje del tiempo adquiere aquí dimensión simbólica: verde y "en brote" al principio, viejo y "seco" al final; 35 y 46) y en un banco blanco de [...] tablas móviles" que pueda "rápidamente convertirse en cama y en cuna" (35) durante el transcurso de las varias mini-escenas, en esta obra denominadas "tiempos".

La trama es relativamente sencilla y sigue un orden cronológico lineal que a lo largo de los once "tiempos" que dura la obra (unos 50-60 minutos) narra toda la vida de HOMBRE, su protagonista principal, desde su nacimiento hasta el final que le depara su suerte, i.e., unos veinte a veinticinco años de historia personal. En realidad, Historia de un número empieza un poco antes de la concepción de HOMBRE, cuando sus futuros padres (ÉL y ELLA), "jóvenes, de aspecto optimista" (35), se conocen en un parque (según se deduce del arbolito y del banco, únicos objetos presentes en el escenario), se ven allí repetidas veces, se enamoran y deciden vivir juntos (Tiempo I y Tiempo II). Siguen luego los problemas de la convivencia (Tiempo III; el banco se ha convertido en cama): ELLA se queda embarazada y, contrariando los deseos de ÉL que la insta al aborto, opta por tener el bebé, consciente de las posibles consecuencias de su decisión.

En efecto, apenas nacido el niño, ÉL los abandona, "se aleja sin volver la espalda: desaparece en la sombra del fondo" (40) definitivamente y para siempre. En la escena siguiente (Tiempo IV) el banco es ahora cuna y el niño, ya más crecido, empieza su odisea de haber nacido "sin número". En una escena patética que refleja de manera fiel el dilema de las madres solteras y que resume muy bien el triste futuro de HOMBRE, le dice el CELADOR a la madre de aquél:

"Su hijo figura entre el millón y medio nacido de más este año, y para los cuales el mundo no tiene previsto un lugar en la mesa.Su hijo, señora, no tiene número. No hay casillero para él". (40)

Las escenas que siguen, ahora con grandes saltos temporales, revelan el carácter profético de dichas palabras, situación sin salida (la de los pobres, los "sin números" del mundo) ya antes aludida por ÉL (cuando le dice a ELLA que su "enemigo es el rostro del futuro" que le está negado, 39) e implícitamente confirmada por ELLA en su respuesta a ÉL ("¿Tenemos los pobres otro futuro que éste?", 9).

El contenido crítico de la obra resulta más obvio a partir del Tiempo V donde el niño de la escena anterior, hasta entonces cuidado y protegido por su madre, es ahora huérfano ("Lleva un brazal de luto", 41) y se ha convertido en "un adolescente, casi hombre" (41). La escena inicial es altamente simbólica del abandono, de la soledad y del estado de alienación sicológica y social en que éste se encuentra.

Con una técnica similar a la empleada en Historia del hombre que se convirtió en perro de Dragún (en las secciones de "No hay vacantes..."), Historia de un número transmite aquí (en Tiempo V) una visión social deprimente y refleja una sociedad en crisis a través de una secuencia rápida y ágil de respuestas negativas a las preguntas (implícitas) de HOMBRE: "No hay carta para usted", "No hay puesto para usted", "No hay reuniones para usted", "No hay telegramas para usted", "No hay amigos para usted", etc. (41). Dicha secuencia se concretiza, simbólicamente, en otros aspectos de la vida de HOMBRE y en adelante, ya mayor (Tiempo VI; "un poco más crecido Bigotito", 42), tampoco hay número de zapato que le calce, ni saco que le vaya bien, ni número de pasaje que le sirva... Sólo más tarde --cuando lo reclutan como SOLDADO (Tiempo VII) para "defender la patria" (44)-- llegará a tener temporalmente un número por el simple hecho de que los "sin números" como él resultan ser los mejores candidatos (2) para dicho objetivo.

Como le indica uno de los SOLDADOS:

"Los prefieren así [...] Dan menos que hacer. Son menos exigentes. Nadie los llora. Ningún padrino los reclama. No vuelan por ellos telegramas ni cartas desde los cuatro puntos cardinales". (44)

Pero una vez terminada su utilidad como soldado y posible carne de cañón en la tienda implícita en la obra (tal vez alusión directa a la revolución de 1947 pero, sin duda, extensiva a las muchas guerras y revoluciones de la historia paraguaya), vuelve a su condición de "sin número" con las desventajas consecuentes ya por él bien conocidas y con las que aún le quedan por conocer.

Nuevamente vestido de civil, con sus "ropas ajadas y pobres" (45), tampoco hay lugar para HOMBRE en el mundo del amor (Tiempo VIII). En una tensa y frustrante sucesión de breves intercambios entre él y una serie de MUCHACHAS (DE TRENZAS, MODERNA, SNOB, VENAL, SENCILLA), todas y cada una de ellas responden con diversas versiones de "No" a su tímida pero aún esperanzada pregunta de "¿Me quieres?" (45-46). Al empezar la sección siguiente (Tiempo IX), HOMBRE "está solo en la escena, completamente desnuda ésta, salvo por un árbol seco" (46), desnudez escénica que simbólicamente refleja el sentimiento de soledad del protagonista.

Abandonado por todos, víctima de circunstancias fuera de su control, desesperado y sin trabajo, llega a la vida criminal sin pensarlo ni quererlo, tentado por la idea de que "Con dinero hay siempre número" (46), posibilidad para él (y los "sin números" del mundo) sólo accesible a través del crimen. Acosado y finalmente arrestado por la policía (Tiempo X), el caso de HOMBRE pasa a juicio (Tiempo XI) donde, luego de escuchar las múltiples acusaciones del FISCAL ("Atorrante", "Asaltante", "Asesino", "Harapiento", "Analfabeto", etc.) y el repetido y único alegato del DEFENSOR (de que "No tenía número") en defensa de su cliente, el JUEZ dicta su sentencia:

"Considerando que todos los males que a este individuo han sobrevenido han sido a consecuencia de la infortunada circunstancia de haber nacido y crecido sin número, este Tribunal se cree en el caso de proveer, judicial, jurídica, justiciera y juiciosamente a esa deficiencia. Y le decreta un número a su medida, sólo para él y para siempre amén". (48)

La ironía implícita en el lenguaje de la sentencia del JUEZ se vuelve explícita y concreta al final, cuando inmediatamente antes de bajarse el telón "el HOMBRE se pone de pie y se vuelve hacia el público" para descubrir "que lleva el conocido uniforme a rayas y sobre el pecho un enorme número 131313" (48). La manera de corregir y "proveer, judicial, jurídica, justiciera y juiciosamente a esa deficiencia" resulta ser, nada más ni nada menos que la extirpación total y definitiva de HOMBRE de su sociedad al asignársele su número personal ("a su medida") de reo carcelario condenado a cadena perpetua ("sólo para él y para siempre amén").

A pesar de su brevedad, Historia de un número es una obrita rica en connotaciones y alusiones simbólicas. Si bien su multivocidad semántica posibilita diversas interpretaciones, algunas más literales y otras más alegóricas, la lectura aquí sugerida y seguida --con énfasis en su contenido de crítica social-- está también basada en la estructura formal y en las acotaciones y direcciones escénicas de la pieza. Amodo de ilustración, recordemos que el tema y los problemas relacionados con la pobreza están aquí insertos no sólo de manera verbal, a través de lo que dicen los personajes, sino también visualmente, como es el caso de las ropas ajadas de HOMBRE y de la desnudez esencial del escenario durante casi toda la obra. Este vacío escénico cobra además significación semántica al reflejar de modo muy expresivo y concreto la soledad y alienación sicológico-social que experimentan los personajes, y en especial ÉL, ELLA y HOMBRE, los tres más importantes.

De manera similar, Historia incorpora verbal y estructuralmente la idea de que nacer pobre ("sin número") no es algo que afecta sólo a HOMBRE sino que se trata de un problema social muy generalizado. No sólo escuchamos/leemos las estadísticas de boca del CELADOR ("Su hijo figura entre el millón y medio nacido de más este año", 40) sino que desde el principio las acotaciones indican que las "(r)ampas unen el escenario, a derecha e izquierda, con la platea" (35) y repetidamente vemos subir a los personajes desde la misma platea. Significativo desde un punto de vista tanto temático como crítico es el hecho de que hacia el final (Tiempo X) los "DETECTIVES prenden a HOMBRE en plena platea" (47), i.e., en medio del público, y de que durante todo el proceso judicial de la última escena (Tiempo XI) ese mismo público de platea se convierta en testigo pasivo y colaborador tácito de la maquinaria estatal que condena a uno de sus miembros a la cárcel por el solo delito de haber nacido pobre.

Al no localizar temporal ni espacialmente la acción de su Historia de un número, su autora logra dar validez universal a la temática reflejada en dicha obra, sugiriendo al mismo tiempo tanto el carácter social de los problemas individuales como la responsabilidad colectiva de los males e injusticias sociales.

Protagonistas y testigos de un mundo que en los albores de un nuevo milenio ha sufrido un ataque terrorista y una guerra que no acaba más, los lectores-espectadores que hoy lean-vean, relean o vuelvan a ver Historia de un número de doña Josefina Plá, sólo podrán confirmar la actualidad y vigencia de una obra concebida y escrita casi sesenta años atrás por una de las escritoras, más brillantes y prolíficas que haya producido el Paraguay.

de Revista de la Sociedad de escritores del Paraguay, año 2008, pp. 25-27

No hay comentarios.: