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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, abril 30, 2008

Diario de Triciclo, I

Solo es cuestión de elegir el triciclo adecuado (en la retina del inconsciente Charlie Chaplin pedaleando sobre la faz luminosa de la luna como una shadowplay humanoide). Robarlo luego. Parecido a las bicis de comienzos de siglo XX debe ser. La rueda delantera muito más grande siempre (Jarry y su supermacho detrás del ratón autotorturándose en la peli de Dusan Makavejec, ese maká eslavo!). Robarlo de Pettirossi, la calle asuncena de las bicis. Nombre de aviador para una calzada con la vereda-vitrina con todos los monarks del mundo! Una yiyi (a elegir: la marquesa de G., la signora F., etc.) como acompañante-partenaire de aventura, de viaje (¿cómo el Che llevó a un ñato con él a horcajadas?, che, ¡ke decisión más homo! Pappo en cambio siempre con una yiyi montada detrás en su Harley. Hasta el día de su muerte). Y atado a su sillín de metal, un scottish-mascota, el Boris. Con su cédula mercusureña cruzará sin korte la frontera. No será che rymbá maü. Totally legal. (Sueño un mundo sin cámaras –nada de monitoreo a lo empleados de google- y sin fronteras nacionales /proteccionistas). Bagaje minimal. Un sombrero de totora (pirí) o de cáñamo. Capa de typói blanco a la usanza paï tavyterá. Anteojeras hápticas conectables a lo Cronenberg por medio de un enchufe en un agujero-hembra practicado en la espalda de mi yiyi (agujero baudeleriano posmo /realidad virtual). Las estrellas guiarán como muã-muãs en espiral agitación nuestra derrota o rota vía del pilgriminaje, la peregrinación sobre el damero del mboreví rapé, la Vía Láctea que nos nutre y llena de savia vital y creativa, esa vis cósmica, la que frecuentan las comicósmicas. ¡Arre Silver de tres ruedas!, makaizamos el kamasutra al aceptar a una yiyi loca, a otra yiyi demasiado negra, a la yiyi que –no solo-públicamente expresa su deseo sexual sino también sus aullidos cioranianos o platónicos (carta vii). Vaca’í en la mochila (corned beef), calumet para ir desintegrando el cáñamo deshidratado de mi sombrero viajero (de alas puntiagudas a lo Gato Barbieri), bananas pakovás pynchonianas para la musculatura dinamizadoras -diana misadorantes- del triciclo. Próxima parada (no gay): Clorinda (no Matto desértico del Chaco kurepa). Población: 99, 9 por ciento de ascendencia, progenie o influencia parawayensis. Como los personajes stirnerianos de El Emperador del Norte, insuflados de humor sarakí y poltergeistianos, pularemos al furgón de cola del tren /ave/ bala Asu-Baires y ataremos nuestro triciclo a su traketeo pos-tecnológiko y cantaremos baladas londonianas o brett hartianas llenas de repliegues chamameceros de Changos, pizzicatos de Félix (no del gato sino de Pérez Cardozo) y susurros rechinantes de Bo Didley… Chapa del triciclo: Maká 69 (el número del infinito sexual, el orobouros cósmico que mueve brunianamente el universo), color urukú y ñandypá (rojo y azul) o guembepí (negro) = anarko-cerrista. Boris olfatea el mañana en la niebla pujando con el humo, una de las secuelas del curare del tiempo estresante sobre la carne viajera, caza ratones del campo y vizcachas como en las highlands e irlandas nativos. “¡Kiero una yiyi!”, grita el cosmos juvenil y lujuriante encaramado al árbol de la Vida fellinianamente estremecedor. A la noche, con el lampiún de los Chacos temblando muã-muãs sobre nuestras cabezas coronadas de nimbos mushroomiantes, el triciclo tálamo nupcial se vuelve, copularemos (pularemos entre dos sobre ese tren de la libertad: el triciclo) con la yiyi todo terreno sobre el triciclo vuelto triciclo-ola pasional, triciclo cama de agua, triciclo love hotel, triciclo turbonizado de amor levitante casi a punto de tokar la luna con su retrovisor donde se miran el Principito y su yiyi barely legal para chupar y practicar el capítulo de los arañazos de la Biblia erótica de los Gupta. Los cautivos de Asunción –su servidor y su yiyi totalmente barely legal y el compinche cuadrúpedo (Boris)- quebrarán su condena metafísica posmo (rehenes del tiempo-espacio), atravesarán el espejo carrolliano, su fluctuación siniestra, traicionarán su adagio “porké permanecemos en provincia” urbanizada de la red insuperable para la mosca wittgensteniana (no hay salida, no hay forma de deshacerse de la escalera construida ad hoc), mberús y mamangás filosófikos no folisóficos no podrán contra el trío meteorístiko en triciclo triscando los espacios triunfales que la realidad nos muestra y nosotros no creeremos jamás: deliramos de adentro hacia fuera, y no al revés. No habrá wifis controlando tus labores unskilled, el pensamiento no puede ser sindicalizado ni agremiado o privatizado, es free como la trumpet pocket de Don Cherry o la trompeta de jueguete de Pascal Comelade (¿come helado?). Los niños y sus juguetes musicales, los pantaloncitos cortos de Nino Rota en mi penndrive maü comprado y fabricado en las 3 fronteras (donde los artilugios de piratería son simulacros casi perfectos, xerox mejores ke el original platonizante, sombras que compiten con la luz troglodita de tu lampiúm pontificial). Si el frío nos carcome sakaremos el poncho de 70 listas para abrazar la tumby caderona del infinito, trasero fellinesko que como todo gourmet de la curva (einsteinianamente mido tus curvas, yiyi hiperrreal) adoro y meteorizo con mis pedaleadas akannabizadas con los ¡arre! de este Gran Khan’í que es el partisano peludo del Boris, mi can campeón. El guaraní correntino está obliterado en Mariela Enríquez. En Resistencia dejaremos la carta de puño y letra de Mónica Kreibhom. Nuestro triciclo no ensucia la sacra tierra chaqueña (sabana africana hace 7 mil años poblada de tatús guasú guasú), pedalearemos (cioranianamente hasta el cementerio de Avellanada susurra el demonio colaboracionista, no no kiero cambiar monedas extranjeras le digo, mi peso ficticio paraguayo puede ser falsificado por todos los intonsos hampones de Arlt, no, viejos muertos-vivientes no che, que Luca descanse de los fanátikos-zombies) vislumbrando sobre la línea blanca del horizonte el rojo-amarronado de los wichís, esos Patoruzús chaqueños (Pato Rusú = pato de gran envergadura, pato grande, ave nacida por cesárea instancia!). Los ojos de agua serán rotos cortados penetrados por mi yiyi barely legal, Diana Mbayá flotando como ninfa de los charcos chaqueños, ¡chaké la yiyi!, mientras, caña en mano, pirakutú la cabeza, sueño con el cuerno de la abundancia de los afro-afrodisíakos mbusús (esas anguilas de río que fritas endurecen endiosadamente la tercera pata de cualkier Pato Rusú de aviar afección engripado). La Triada Negra (The Black Trinity) hubiera deseado atrapar a mi yiyi en su ojo reflectante, peeping tomarla con sus disparos de luz recortando sombras, belleza vuelta icono pop instantáneo. Si alguna yiyi de faz quechuizada, salida de una peli de Zhan Yimou o de Lucrecia Martel, nos hace dedo, desplegaremos el sidecar del triciclo autogenésiko, imitando las artes adaptativas de ese animal que forma su caparazón de las proteínas que elabora con lo que devora como todo artista del saprofito (animal-Cage clusterizando free los martillazos sonoros del universo), las cosmicómicas remakeando los Chacos (ese bunker que nos protegerá del Apocalipsis Maya miniado en rojo y negro en el Códice Borgia). Menage á trois reglado sin korte por Vatsyayana en su erotikon Gupta. El sub-comandante Marcos enyiyizado de locura y alegría por Angelie, esa hija (de su madre) de india concebida en un verano indio-maká, aparece hápticamente en un plató porno de baja estofa copulando con una Gloria Trevi inflable maquillada de María Sabina…

2 comentarios:

Ulschmidt dijo...

Maravilloso, o bien, carajo, bien. Figúrese que me saco el sombrero.

kurubeta dijo...

Danke, carnotista, un gusto tenerte por estos antros parawayensis mariskalopeados!