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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, marzo 30, 2008

Asunción, un no-lugar?

Una fe-mal, una chica, me lanzó como al sopetón la rekisitoria aparentemente inocente, sin dobles intenciones: «podemos volver a vernos en un lugar de la city con el cual te sentís identificado o te guste». Ya, parecía fácil, era decir ke ninguno, como que odio-amo Asunción, por ende no tenía lugares favoritos donde invitarla, y ya. A no ser ke mi respuesta fuera parrésika, de honestidad brutal, sexista, testosterona pura: los moteles, las casas de citas, rendevous, especialmente las del centro, edificios antiguos, con molduras congeladas en su ruina por yerbas hociqueando exhuberancia entre ellas. Nada de moteles de la city del amor donde se dan citas clandés, lambareñas, alejadas, accesibles solo en taxis prohibitivos, fuera de las ansias peripatétikas de un poeta. Además era una invitación juguetona, traviesa, casi sádica. Kería encasillarme y esperaba ke yo confesara mis predilecciones. Así que akí me véis dándole vueltas al asunto. Tenía que elegir un lugar (pero no un lugar non sancto en principio, que de todos modos se sobreentendía pero no debería ser mencionado más que al final del juego), y la verdad que se me ocurre nada. Para mí Asunción son sus calles, sus árboles, sus mitakuñás…Su espíritu no su infraestructura. Su naturaleza tan omnipresente, su sol, su luna llena, su calor canicular que dura casi todo el año y la madre de nuestros delirios cotidianos. Incluso no del todo su gente. Me gusta comer en ciertos lugares por la yapa de mandió o batata ke dan más ke por el menú principal. Paso lugares onda Pizza Hut donde el libre mercado alcanza en sus precios el cinismo arbitrario de brujas de cuentos de hada. Allí supongo van, además de los infaltables yankees u otros gringos pro-yankees ke moran en Paraguay, los stronistas enrikecidos gracias al gobierno, o los no stronistas enrikecidos durante el gobierno colorado de 60 años que este abril se apaga sin pena ni gloria. Fadul, una especie de Aznar local, neoliberal católico, que en complicidad con el gobierno colo’ó vetaron la ley sobre educación o higiene sexual el año pasado, enrikecido durante el stronismo y post-stronismo, ¿kien puede creerle ke busca el cambio, si él siempre vivió a cuerpo de rey en época tan inhóspitas para otra gente, por no decir a la mayoría? Que el ex cura Lugo gane las elecciones y elija un gabinete con ministro de economía neoliberal, eso no me sorprendería, lo espero, pero su función es apenas chutar a los colorados ya muertos en el poder. Si Lula del PT y Kirchner (a lo Anthony Giddens, tercera vía: alza los impuestos a los productores sojero-ganaderos para pagar sueldo de desempleos, okay, y supongo que habrá una camarilla peronista dura que se morfará bajo una corruptela convencional esos cupos, operadores políticos, piketeros asinecurados, etc.) son neoliberales, si hasta el antaño estatista Alan García se ha aggiornado siguiendo la línea de su antecesor Toledo, gran valor peruca, Chicago boy freidmaniako. La pregunta es cuán neoliberal será su gobierno. A lo Tavárez o lo Bachelet. Los paraguayos estábamos tan obsesionados con la caída del coloradismo que pensamos ke el horizonte se abriría lleno de esperanzas con su defenestración. Pero simplemente durará unos días de fiesta, después veremos un ogro no-filantrópiko, un Leviatán mundial cernirse sobre nosotros, los que keremos salir del tercermundismo: el cada vez más ubicuo neoliberalismo. El ke no trabaja y produce ganancia que se muera. Tranki, paraguayitos, el mal, el gran mal os espera. Claro, empecemos por likidar a la plaga local, el casi coloradismo=paraguay. Exorcicemos nuestros viejos fantasmas y después enfrentemos a los nuevos monstruos, al Monstruo. En realidad Asunción no tiene lugares, eso es coherente con lo último: los colorados nunca invirtieron en la libre expresión de los paraguayos. Loteaban y peloteaban (vendían) los espacios públicos, los alcaldes colorados privatizaron plazas públikas como la plaza uruguaya con sus librerías onerosas, los edictos no solo contra el consumo de bebidas alcohólikas sino contra la salida y las trasnochadas, restrictivas ordenanzas para la apertura de locales nocturnos, etc. Pegaría mantener esa Asunción con sus barrios con mucha tierra y yuyos pero con innovaciones como el Internet. Nada de industrializar y crear esa sensación de deja vu, ser apenas city de servicios como kería el capo susurrealista Giménez Caballero en algún proyecto presentado al vejestorio de Stroessner que no entendió cómo no su idea. Abrirse al mundo era entonces sinónimo de entrada del comunismo, pero no captó a Gecé cuando éste hacia la apología de lo tradicional, del encierro, menos la clave, el touch cosmopolita, proto pre-postmoderno, de sus ideas.

2 comentarios:

cristi dijo...

y por qué no dijo lo que pensaba y la invitó a: "sus calles, sus árboles, sus mitakuñás…Su espíritu no su infraestructura. Su naturaleza tan omnipresente, su sol, su luna llena, su calor canicular que dura casi todo el año"?????...ve que la caga mijo...

besos de Santiago de Mall

cristi

Rain dijo...

En un parelelismo, recuerdo a la Lima que se les ha quedado grabada a muchos que no la conocen sino por el libro aquel, Lima la horrible o a quienes la conocieron cuando los bombazos caían en cualquier momento en sus calles. Ahora esa Lima es del recuerdo, hoy está llena de parques, lugares hermosos, limpieza para su centro, su corazón.

Pero como queríamos a esa Lima terrible, encendida, apestosa en muchos de sus lares. Ahora no está perfecta tampoco. Su periferia alberga suburbios, chicos perdidos, pasteleros, gris mucho gris.

Pero Lima es Lima, y no sé hasta qué punto odias amas tu ciudad, tu país, signado por esa horda que saquea su belleza, la única que le queda...