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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, diciembre 29, 2007

Maltrato de la Pue a Simón Cazal

A las 00:00 aproximadamente, salí del departamento de un amigo, Iturbe y herrera, hacia mi casa. No me habrán tomado más de 15 minutos llegar hasta Brasil y Tte Fariña en donde dos oficiales de la PUE cruzan la avenida (ambas avenidas) para detenerme. Dos cuadras antes había parado a levantar un gatito de la calle, porque lloraba mucho y lo llevaba conmigo. Cuando me detienen, y como venía escuchando música, el muchacho (era una pareja “hetero”), me ORDENA que me identifique. Le pregunté ¿porqué?, a lo que respondió con una amenaza, “entregue su cédula le digo!!”. Dije que no, hasta que me expliquen porqué tenía que identificarme, a lo que me respondió “usted es sospechoso”, de que?, inquirí, y sin responderme llama por radio a otro superior “que me explique mejor la situación”. Toma el radio y dicta un código 10-40, dice. A los diez segundos estaba rodeado por siete policías urbanos más. Uno de ellos, el que venía en la moto, más fuertemente armado que los demás (tenía una escopeta en la espalda), me dice “cual lo que es tu problema, nde re entendéi pio que ñande la autoridá!....entregue su cédula si no quiere que le dé una patada y le haga volar, en un tono obviamente muy alto. Le respondí con la misma pregunta ¿porqué?, tus compañeros me dijeron que era sospechoso, pero no de qué, y quiero saber de qué, ¿porqué un ciudadano paraguayo que tiene libre tránsito está obligado a seguir órdenes de oficiales de policía si no hay un estado de sitio?. Cuando termino de decir esto, dice “en vez de agradecer que le estamos cuidando mba’e… ko’aa la i falta ro garroteá porá o aprendé haguá o respetá la ley..” y toma la radio de nuevo, se comunica con alguien con un tono de español paraguayo-militar, (el que salta todos los pronombres y eses) y le dice: “individuo sospechoso masculino entre femenino, entre paréntesi GAY que se resiste a ser identificado,”, y se vuelve a mirarme, mientras algunos del resto lanzan un montón de improperios y amenazas burlonas, de las cuales me acuerdo de una que retuve: “ahora la re aprendeta hina maapa la autoridá.. ro escribita nde lomore”. Uno de los otros que acababa de llegar (no se cuántos eran ya, para entonces la cuadra estaba llena de ellos) me dice: “le voy a pedir que se coloque de espaldas a la paré, y separe su piernas” cuando hago eso, me separa las piernas con una patada en cada una mientras sigue diciendo “koaa tekoreí partida, en vez de agraecer que le protegemo…” mientras me dá un manotazo en los huevos, y después me los aprieta más mientras me dice “porque pio lo que no arreglá nomá acá con nosotros.. para que pio te meté en más problema?”. Yo ya no decía más nada, lo único que hacía era repetir las mismas preguntas, que artículo de cual ley estaba yo violando, o porque era sospechoso y de qué. Me “ordenaron” que baje al gatito que tenía en las manos, cuando no obedecí, me lo arrancaron de y lo tiraron al otro lado de la calle. Irónicamente, ellos que tanto insistían en pedir identificación, no tenían portanombres, ni uno solo de ellos o ella. Llega un auto de la PUE, bajan otros tres más, de esos si me acuerdo porque son los que finalmente me esposan, y me trasladan a la comisaría tercera para disponerme a la fiscalía. Cuando íbamos en el auto, me vuelven a repetir porqué no me quiero identificar nomás, si a esta hora “todo son sospechoso nomá loo…para qué lo que te meté en lío”. Les respondí que yo era un ciudadano, no un sospechoso, y que tenía derechos y sabía cuales eran, y que yo quería saber de que era sospechoso o porqué estaba obligado a responder sus órdenes. Sin mediar más explicación que “ellos son la autoridá y que por eso tenía que obedecer, Me llevan a la comisaría tercera en donde el oficial de guardia, a los gritos me dice “¡mba’e la nde problema, porque pio lo que no te identificá frente a la autoridá….un ciudadano está obligado a responder a la autoridá!!”. Yo me remití a repetirle las mismas preguntas, y agregué que siendo autoritario y violento, no conseguiría nada. A lo que el me respondió “con el paraguayo no se puede usar la razón todavía, garrote nomás lo que entiende”, a lo que yo le volvi a responder que yo era paraguayo y que lo que buscaba es que justamente me den una razón para tratarme como me habían tratado y una razón por la que yo tenia que seguir sus órdenes sin cuestionar. Se quedó callado, se levantó evidentemente molesto y se retiró. Pude observar desde donde estaba que se acercó a los de la PUE y les dijo “redacten nomás ya su acta, ro escribita lomore”. Después de eso, me dejaron sentado esposado en ese banco un buen rato. Le pregunté a uno de los oficiales si no podía tomar un poco de agua, me miró y simplemente hizo como que no escuchaba. Por supuesto que no tomé agua sino hasta que salí de la comisaría tres horas después. Después de una hora y media masomenos, llegó el PUE que me había esposado, con las llaves de la esposas. Me las quitaron y me volvieron a preguntar porque pa lo que yo estaba creando problemas, porque no seguía nomás a la autoridá. Eran cerca de las 2 de la mañana cuando me levanto de la silla donde estaba. Hacía como cuarenta minutos que no veía a nadie entrar o salir de ella, era una sala vacía, con un nicho a la virgen en una esquina y un pesebre en la otra. Escuchaba conversaciones entre algunos policías afuera. Comentaban que no podían entender porque yo no les hacía caso. Al levantarme fui hasta la oficina donde escuché que estaban los oficiales. Me acerque al escritorio del oficial de guardia que me había gritado, y le pregunto que hacía yo allí. Me respondió que el iba a elevar “mi caso” a la fiscalía. Yo le pregunte “puedo saber de que se me acusa?” y me respondió “de resistencia”. Entonces le pregunté si podía llamar a mi abogado, y el me respondió con cara de sorprendido que sí. Atiné a llamarle a un amigo abogado, el dentro de todo es un abogado en lo civil y comercial, no entendía mucho de derecho penal, pero pudo “negociar” con el oficial que me dejen ir ya, si es que yo “me disculpaba y aceptaba que tenía que entender a la autoridá” y pagar “la gaseosa de los muchachos” y si no hacia eso, que iban a pasar el caso a la fiscalía y que no podían garantizar que “otros actos delictivos me sean imputados”. En este escenario finalmente mi amigo arregla mi salida, siendo las cuatro de la mañana. Me da muchísima vergüenza contar todo esto, más todavía escribirlo, pero quería compartir con ustedes compañerxs esta humillante experiencia. Nunca en este tiempo me he sentido tan impotente como esas horas en la comisaría, sabiendo que podían inventar lo que quieran con auspicio de una fiscalía completamente ausente y desconectada de la realidad. Me da rabia, mucha rabia….
Simon Cazal
director de

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