kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay

KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, diciembre 02, 2007

La cuádruple alianza, 2

Rouarghbande

Me toco pasar unas noches terribles, de bombardeo indiscriminado, en un hoyo allá por el norte, cerca del Amambay, del saguà pytá de GUimaraes Rosa, con un partisano de cuatro patas, héroe si los hay, que había robado un tizón y lo había colocado en un puesto de avanzada empezando el incendio que necesitábamos provocar, nuestra tropa astrosa, para kangyylonear el espíritu consumista-de primer mundo de nuestro invasores…Aguara-í, llamado así por las clásicas estrellas blancas en las cuatro patas del zorro, que imitaban o rememoraban las suyas. Ahí en el hoyo, tuve tiempo para la meditación, por qué estaba ahí, por qué no había transado o no me había vendido, entregado, a cambio de dinero o comida, por qué peleaba, yo, el solitario, EL EXCLUIDO, EL KE SIEMPRE FUE DESPRECIADO EN SU TIERRA, LA CONCIENCIA INFELIZ que atosigaba y aguaba las farras de los perros, por qué no me había vuelto un colaboracionista más, un traidor con guita pero deshonrado solo para unos pocos, para una minoría moral que no pesaba en las transas y ententes. El despreciado por sus compatriotas estaba allí penando al lado de un compañero no-humano, bello como un aguara-í, dos excluidos peleando por reducir el número de los invasores, esa plaga angloparlante de acentos kurepas o rapais, la pimienta la ponían nuestros vecinos, la bomba el Imperio. También, por què nuestra nada sudamericana, esa nada del corazón sudamericano, era anhelado por el mayor do mundo, ¿por que?, también era una buena pregunta. Tal vez el procedimiento sea el mismo que la aplicada por el macho paraguayo, cuando el ser vulnerable se expone a su ultraje, hace honor siempre a su nombre, sin importar que haya realmente un tesoro en la conquista. Por el nombre del conquistador, que debe ser mantenido bien alto siempre, vulnerar, matar, violentar, porque su esencia es esa. Vivir para ellos es matar. Con las armas de destrucción masiva o con el capitalismo posmoderno y neoliberal. Cuando la vida civil se desplazaba sin bombas tan explícitas y con secuelas tan inocultables como ahora, solía deambular mi enigma existencial, gracias a soliloquios peripatéticos, tratando de resolver la efigie de mi cara anudada, cortar el ombligo de mi vida, el porqué de mi soledad dentro de esta comunidad tan canchera y cachi’ai. Siempre quise participar, formar parte, no autoexcluirme en la soberbia de ese gremio del intelecto solo, sino ser hombre de acción e intelectual, artista-albañil por dar alguna idea de lo que quiero expresar, pero siempre fracasaba, terminaba, no sabía cómo, arrinconado, out, había algo en mí, en mi rostro, en la mirada, en el catï de mis pensamientos, que me denunciaba inútil para la acción de la rutinas, para la teatralización de la ficción cotidiana, esa escritura del gesto masivo, massmediatizado por ideologías estupidizantes. Siempre quedaba fuera, como un apestado o un loco lo fue en la Edad Media, o simplemente, para no verle el lado negativo solo, arrumbado en el ángulo donde el escritor, el artista tiene el ángulo, el escorzo y la perspectiva artística filosófica par excellence. Respondían a mi interpelación con aquello de “tú quédate ahí y no molestes, tú ahí, nene, quietito nomás”. Me marcaban como inepto para la vida, o me conceptuaban como monstruo social, un vago, un loco, un estúpido, un fuera de juego, un loser, un insolvente, un bueno para nada, un zonzo, un no-proletario, un no-colorado, un no-comunista, un no-chavista, un No-sí… Mi madre, como buena paraguasha, machista hasta los tuétanos, me mimaba, agotada totalmente, sin saber ya que hacer conmigo, un intelectual no premiado, un artista sin corte ni claque cepillera, no llegaba a su sesera tal condición tan gris, tan poco charmosa. Mi padre, no entendía porqué no me había titulado, sucumbido a esa errancia no-erótica y habìa termiando anarquizado, mis amigos más preclaros para su camisa me despreciaban, a qué se dedicaba en el fondo el boludo ese, los reuhía para NO DECEPCIONARLOS CADA QUE VEZ QUE TOPETABA CON ELLOS EN LA CALLE O EN EL BURDEL, mi amada… En fin, ahí estas, en el hoyo, con aguara-í, peleando por aquellos que nunca me comprendieron, que nunca entendieron que mi nada encajaba perfecto con la nada de Paraguay.

No hay comentarios.: