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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, septiembre 25, 2007

Ni Schumann ni Schopenhauer, III

Por qué carajo tenemos que volcarnos hacia los bolches peruanos colombianos si queremos imitar ahí están los yankees en la tele en el cable tipos sencillos que nunca complican las cosas gente que mira hacia adelante trabaja todo el día sin enredarse sin meter lío llevan una vida ordenada cronometrada trabajo todo la semana sábado la familia y domingo la iglesia y otra vez trabajo no tienen ningún espacio vacío para molestar a los otros hinchar las pelotas cada um en a sua como dicen los rapai por supuesto no leen las musarañas a quién se le ocurriría leer esa esquizofrenia en acción sólo a mi hijita bobalicona se le ocurre andar con un pendejo que lee boludeces todos sus amigos del club se pasan la semana paseándose en mercedes y volvos pero ella boludita nomás siempre en el colegio también en la facultad ser objeto de triquiñuelas mujeriles la fiebre el fuego uterino dice la ciencia hoy me andaban detrás en síntesis querían levantarme gajes del oficio de picholo nato no hay caso cuando uno nace con suerte no hay caso aunque llore todo el mundo me acosaban que si me prestas no el cuaderno de matemáticas que si me llevas a casa que si me coges por el culo mujer es mujer sólo piensan en coger eso no va a cambiar hasta el fin del mundo pero mi hija va a tener que olvidar su boludez le voy a disuadir por supuesto como corresponde a un padre educado y con estudios terciarios hombre importante de dos o tres negocios fructíferos algunas acciones más desperdigadas por ahí anónimamente una mansión acorde con el estatus dos autos importados como todo hombre previsor no voy a soportar por mucho tiempo ese matiz estrafalario en mi hija si es para salir al cine y esas cosas nomás que levante a algún chico del inter o del san andrés chicos disciplinados y estudiosos algún hijo de milico de repente mi hijoobsecuente en cambio ha comprendido ya con diez y ocho años el modelo que mi persona mi rutina diaria expresa ha captado la onda como dice él cómo gira este loco mundo en que vivimos el muy vivillo inclusive a copiado las rutinas de su padre hace rigurosamente todo lo que le indico se mata estudiando me cuida la oficina los sábados a la mañana va a la iglesia estudia inglés y yo le presto el bmw último modelo a las noches y a barrer todas las hembras a abrir piernas a clavar a meter bola aprendió de su padre modestia aparte que el fin sin los medios es imposible que para tener lo que se quiere lo más de las veces disfrutar las cosas buenas de la vida tienes que romperte el cuerpo trabajando nada es gratis acá ni siquiera morir todo tiene su precio su esfuerzo su humillación pero el fin justifica los medios para mi hijoobsecuente coger le cuesta sólo andar arrodillado ante su padre su buena suerte entrecomillas con las mujeres es gracias a su acatamiento y genuflexión ante la autoridad paterna y él sabe cómo es andar por ahí calentándose al santo cohete y sin poder ni cogerle a los pokyra los perros deambulando con apenas para el pasaje y las empanadas él sabe cómo duele ser hombre sin guita y ni qué decir sin auto auto chamigo para pasarlo bien tener el estómago fresco los riñones blandos los huevos bien puestos satisfecho ante la vida agradeciendo a dios y al diablo al papa y al presidente por tamaña concha abierta sobre nuestra miserable quijada pero la hijamimada no me va a salir loquita ella parece nomás se le van a marchitar las travesuras se parece tanto a su madre que con decir que en veinte años de casados que tenemos ni una sola vez la pobre me ha tratado siquiera de dejarme cornudo el rockanrolerito tiene el cabello largo por supuesto una remera blanca vaqueros y botas no es metalero al parecer esa onda satánica con ropa negra con algún dibujo kitsch estampado en ella es raro porque entra siempre detrás de hijamimada que lo conduce con esas grandes zancadas de gacela adolescente me saluda con cortesía luego echa un vistazo al mobiliario con los ojos verdes que abran seducido a mi hija sobre la chimenea saltando sobre los vinocolón y los mejorirse de manera algo insolente hasta alcanzar mi colección de cedés tengo una preciosa colección completa en edición japonesa del gran compositor romántico del siglo xix robert schumann según el catálogo bilingüe inglés-japonés y regresa de nuevo sobre mi su meticulosa y desganada mirada y cuando hijamimada ya lo empuja hacia su cuarto para escuchar discos de rock & roll entro en acción y tengo que decirlo picado de curiosidad por su ensimismamiento peculiar su obsesivo afán de reflexión interna su seguridad en el silencio y en la mirada la falta de temor ante mi presencia aún más al entrar parecía más preocupado en los objetos que llenaban el cuarto de la sala que en mí como si yo fuera para él una figura de poco interés o conocido familiar y lo extraño exótico oscuro significativo qué se yo pudiera situarse entre los muebles los cuadros los discos la decoración lo agarro y lo cacheo no es una broma en realidad le pido los discos que no son compac disc sino de vinilo le paro y le digo que no me haga el tonto que estoy enterado que no estoy desinformado de los avances tecnológicos en el mercado musical que sé muy bien que hoy en día todos los discos tienen una advertencia para los padres si el disco contiene palabrotas motherfuckers hijo de ... ndérakore y otras yerbas algún panfletillo contra los padres alguna insinuación hacia las drogas que es lo corriente desde que los chicanos han invadido los estados unidos no para trabajar sino para vagar y drogar a la gente pero le devuelvo los discos que no me acuerdo de sus nombres algunos me parecía que estaban en alemán no sabía que a los nazis les gustara el rock & roll mira vos no le veo a hitler goering goebbels y a toda la plana mayor de la ss saltando en una parada organizada en división del gozo cantando like a virgin like a virgin más raro no podría ser este pendejo de mierda que ahora que lo veo irse entrar en el cuarto color violeta apagado de mi hijamimada lo miro y me digo parece que éste ñato tiene dos caras o algo así definitivamente no tiene esa alegría de vivir vaya alegría de disfrutar de las cosas buenas de la vida de la mayoría de los hijos de la misma edad de nuestros amigos tiene un rictus que no recuerdo en qué película que vi con la vieja lo habré pillado una vez pero eso sí me acuerdo que me parecía desagradable mórbido agrio como si el tipo tuviera una sed centenaria y mi adorable esposafiel que canturrea un bolero de éxito en mi oído para distraerme mejor para sacarme de la distracción en que me dejó el chico ese un bolero canturreado para mi oído y aun acaso también para mi corazón pero seguramente originado por el insoportable tufo de santidad que dejó el pelilargo a su paso pienso paranoicamente al ver a esposafiel en su papel insospechado de cantante vamp de pupilas simiescamente centelleantes afiebradamente acuosas desconocida con ese antifaz de cantante tan alejado de lo cotidiano y no desagradable esposa impoluta pero atractiva tanto que hasta al jardinero roñoso le he pillado una vez pajeando detrás de las palmeras mientras mi angelical esposa se zambulle con una inocencia rayana en la inmoralidad en la piscina de aguas verdeazuladas del jardín totalmente en cueros y le he gritado desde la veranda y al no obtener ninguna respuesta he salido al sol he cruzado el jardín hasta la piscina ella isla apiñada de palmeras al borde del muro de ladrillos de tres metros pero el jardinero había huido no tan hábilmente porque encima de una de las ramas que se había caído por efecto de su oscilación se bamboleaba una pesada gota de semen diría acaso un escritor como un huevo frito pero sin la parte amarilla la cabellera de esposafiel sus ojos de un azul que si hubiera estudiado bellas artes hubiera calificado de azul velásquez o azul rivera o algún otro sus pechos pequeños y duros naturales anasiliconados más hermosos sin sostén bajo una camisa de batista y ahí paramos nunca hubiera desconfiado de ella es demasiado hermosa para salir a buscar tipos u ofrecerse a cualquiera el jardinero es un campesino que sólo habla guaraní imposible el pelilargo es demasiado joven y muy poco simpático lanza rictus no sonrisas todos los pendejos que han tratado de cercar a mi hijamimada han sucumbido diplomática indefectiblemente y viene éste y simula más lejanía y señorío que el propio padre y esposo de las dos mujeres más hermosas que he conocido en toda mi vida de malcriado por la vida la conocí siempre demasiado vanidosa desde hace veinte años que llevamos de casados y a sus treinta y ocho no creo que cambie ella ama la vanidad el prestigio el lujo la plata y el hombre que tiene todo esto en su conjunto abarcándolos es decir su esposo otra vez ese ruido otra demolición supongo qué raro cuando compramos esta casa hace un año el prospecto de la transacción hablaba de su singularidad como zona residencial de alta restricción habitada por militares de alta graduación políticos adinerados del partido oficial eventuales socios más que amigos algún que otro comisario en síntesis gente tranquila que no molesta a sus vecinos es realmente raro hacer demoliciones por acá cuando que la urbanización es nueva recién loteada confiable y si la siguiera un día de estos porque facilidad de ponerme los cuernos tiene guita para levantar al pelilargo en el shopin también de hecho exagero mucho influjo de la tele dallas dinastía falcón crest etc en la realidad no pueden ocurrir jamás todas esas cosas que muestran además los que se permiten aventuras en este país son los hombres al fin y al cabo somos los que trabajamos todo el santo día cumpliendo más que al pie de la letra los mandamientos bíblicos llevamos la carga sobré los hombros solos quién osaría cuestionar mis acciones si yo soy el fundamento económico de mi familia puedo hacer lo que se me antoja pero no lo hago por mi trabajo mis hijos por falta de tiempo porque asunción es tan chico y todo se sabe al fin las mismas mujeres hacen circular la información esas putas cazadoras de pijas pero podría hacerlo como dije soy el amo de mis acciones y de mis errores también porque yo soy el que produce las plusvalías como dicen estos atrevidos sindicalistas a mi me debe el culo que aún posee para levantar pelilargos en los shopin no pagaría jamás también por sus desviaciones matrimoniales entonces lo mejor le cierro su cuenta corriente no soportaría a ver cuándo fue la última vez que hicimos el amor guau pero si estamos haciéndolo casi solo los sábados después de las fiestas después de volver de alguna reunión familiar después de calentarme toda la velada mirando a las jóvenes esposas totalmente apetecillas en la liberalidad de los escotes y las tajadas de sus vestiditos en la brutalidad de sus imposibles movimientos elegantes que las convierten en más apetecillas esa leve vulgaridad que siempre me ha atraído no sé tal vez en mi otra vida fui un mendigo a veces surge del fondo de mí debajo del traje elegante y caro más al fondo aún que mi camisa de gusano de seda después del perfume y la colonia y del anticaspa y del shampoo un sabor a barro agrio y terriblemente placentero a barrio el mismo sabor que siento en la boca cuando tengo aquel sueño que es más bien una pesadilla placenteramente terrible en que veo a mi esposafiel colgada boca abajo de los pies y sostenida de una soga asegurada a las vigas de un techo igualito a aquel grabado erótico creo que francés colgada boca abajo atada de los pies por medio de una piola fijada a la viga de un techo mientras yo me acerco a ese cuerpo levitado artificialmente cuerpo invertido y le emboco mi sexo durísimo como nunca en su boca flexible y húmeda como una concha hasta que salgo disparado de la cama porque otra vez la mujer invertida del sueño me ha mordido el sexo y ya en el baño en el trance de mojarme la cara sintiendo en la lengua el barniz del barro aún como si fuera una evidencia jurídica de la corrupción de mis costumbres nocturnas y no una simple visión alocada que se ha disipado con el agua sobre la cara sudada hasta que me recompongo y ya de regreso junto a esposafiel antes de volver a acostarme percibo la polución seminal sobre el vientre y los muslos y me siento terriblemente mal y avergonzado como un niño que se ha orinado encima de modo que tengo que volver al baño no a la ducha demasiado escueta para la sensación de suciedad que me corroe sino a la tina donde termino siempre durmiendo preguntándome y sorprendido al hacerlo que en estos últimos tiempos no me estaría extralimitando con el baño descubro que paso la mayor parte de mi tiempo en él más aun que en la cocina me despierto a la mañana con ruido de batacazos como si las demoliciones o lo que sea empezaran con la luz del día en el trabajo se me ocurre la bizarra idea de aparecer en el shopin y pescarla a mi sucia esposa no sé cómo llegó a fundamentarse esta obsesión absurda disparatada una verdadera chiquilinada

Las musarañas,Centro Editor de America Latina, Buenos Aires,1973 (descatalogado y nunca reeditado)de Jesus Ruiz Nestosa (Asuncion, 1941) El gran error de Las musarañas es circunscribir el discurso burgués a su ámbito literal y a su representación estereotipada, es decir, la ausencia de esa sutileza y lucidez elementales que debieran permitir al autor descubrirlo también entre los campesinos o aún en el mismo narrador. Un narrador que no ha tenido el talento suficiente para sobrevivir al largo monólogo del burgués sin llegar a identificarse con él, que carece del histrionismo necesario para no creer en ninguna de las palabras que ha escrito, que es incapaz, por último, de reducir su literatura a la mera transposición de una voz desde el plano de la realidad hasta el de la ficción lavándose las manos de todo lo dicho; tan preso, al fin, del universo burgués que retrata, y tan burgués él mismo, como sus personajes. Resumiendo, lo que la novela no llega, ni por un aleatorio lapsus verbal, a manifestar es el lugar de ese hiato invisible e inidentificable que resolvería el difícil problema de señalar el punto en el que empieza lo real (el fluir de una conciencia burguesa) y en el que termina la ficción (el discurso de un narrador que ha sabido "fingir" una voz burguesa pero que no tiene nada que ver con ella en última instancia). El "cuándo", el momento en el que se concreta ese hiato es fundamental si nos ponemos de acuerdo en que el material de la novela es de una trivialidad exagerada y redundante. Eso puede ser explicado contextualizando dicho material, ya que el discurso burgués no puede ser más que eso por su propia naturaleza, es decir, trivial, y redundante en su trivialidad, sin ningún tipo de interés ni creatividad. Convengamos en que todo el material de la novela, la historia de una familia típica que expone discursivamente esa tipicidad de una forma bifronte (mientras la mujer burguesa habla, explica, imagina un origen cuasi divino de su statu quo, el hombre, el marido, el macho, roba, estafa, coimea, se confabula para amasar la fortuna familiar), es trivial y, diríamos más, bastante pobre y limitado. Sin embargo, podríamos reconocer el mérito de la novela en otra parte. Por ejemplo, en el empleo proustiano del tiempo, que, en su "involuntariedad" radical, casi objetiva, en su dinamismo quebrado, discontinuo, caprichoso, en esa su "inocencia del devenir", nos lanza los fragmentos de una historia banal con una distribución no estrictamente narrativa sino, diríamos, casi musical, en forma de fragmentos que aparecen, se concretan vaga y efímeramente y se apagan, y que luego vuelven a aparecer en otro contexto, con otra distribución, bajo una luz diferente, obsesivos, quebrados, creando una melodía. Una melodía, eso sí, siempre erudita, europeísta, burguesa, el sonido de la "gran cultura", pero un sonido ya otoñal o dodecafónico, propio de, en todo caso, la Viena del fin de siglo. Si los fragmentos van de un modo y vuelven de otro, no es porque se haya producido un aumento de información o conciencia en ellos; lo que ocurre es que vuelven de modo distinto a aquel en el que se retiraron porque la combinatoria de cada uno con respecto a los restantes se ha modificado, y este dilatado jardín que es el monólogo burgués de la mujer se bifurca en senderos por los que los que han muerto en la página anterior regresan vivos y jóvenes en la próxima. Habría que hablar de ajedrez musical al tratar de acercarnos al monólogo, de un ajedrez que juega consigo mismo, siempre, el discurso de una memoria burguesa, en los cuatro sentidos que tiene este término para Marx y en los otros sentidos restantes y complementarios que tiene para Marcuse y compañía también. Los fragmentos que se mueven en el tablero-jardín son las piezas que se buscan y se pierden o no se buscan y se encuentran y viceversa, pero que nunca se extinguen porque la memoria que los sostiene es dogmática, unipersonal, egocéntrica, extasiada en los ritmos rotos, disonantes, sincopados, que se cuenta a sí misma. Lo que estamos diciendo es lo que Krishna ya afirmó: en mi comienzo está mi fin. Es decir que la no resolución de los difíciles problemas que el autor no ha sabido resolver o que ha resuelto sólo a medias está ya en el hecho preliminar o básico de plantearlos como los ha planteado. En el hecho de haber reducido la novela a un discurso monologal y unívoco en el que una sola y única voz se erige como la voz de la novela. En la ausencia de otra voz que se enfrente a esta voz omnipotente y la ataque para que su propio dinamismo adquiera más creatividad y al mismo tiempo más consistencia. Además, está el hecho irrefutable de la situación ambigua del autor, del que no sabemos si es tan burgués como el mundo de la novela o si, por el contrario, es un perfecto ventrílocuo al que ni siquiera vemos mover los hilos de su muñeco. Ambigüedad que, en todo caso, lo deja en una posición equívoca, oscura y aun siniestra, y plantea una pregunta crucial: el escritor, cuando habla a través de sus personajes, o cuando deja hablar a sus personajes –personajes, por cierto, en este caso, de una vileza notable–, ¿hasta dónde controla, ética y no gnoseológica o psicológicamente, su propia identidad de manera que no se disuelva en la identidad de esa otra voz que él mismo ha creado? En toda historia relatada por una voz principal y única, yo, lector, tengo que asumir toda la realidad de la novela desde la perspectiva del personaje que es al mismo tiempo el narrador. Pues bien, si toda la realidad ha sido distorsionada por la perspectiva del personaje, entonces el narrador último, el señor Ruiz Nestoza, debiera obedecer el imperativo categórico de salvaguardar, como dicen los militares, su identidad ética como narrador de facto y no meramente ficticio, y distanciarse claramente de este narrador meramente ficticio. El narrador último ansía constantemente separarse de tal narrador-personaje; en el caso particular que nos ocupa, debiera ansiar separarse del asfixiante monólogo burgués que exhuda ese narrador ficiticio que él ha dejado en libertad; debiera aspirar, para su arte, a algo situado más allá de una mera sesión ventrílocua perfecta, a la superación de esa voz representativa del mundo burgués y restringida en sus alcances a la estrechez de este mundo, que por otra parte representa lo más antitético con respecto al mundo del arte, lo absolutamente otro de un artista. El autor no puede dejar librada al azar la manifestación del hiato entre él, el artista, y su opuesto, el burgués. El autor no sólo debe saber cubrirse la cara, como todo artista, aunque sea con una máscara que represente su extremo más alejado. No basta con esto. Es necesario que, cuando hace tal cosa, en algún momento se produzca la fisura entre el autor y el personaje, entre el artista y el burgués, para que la máscara herméticamente fijada al rostro de la novela deje pasar, aunque sólo sea fugazmente, la sonrisa del artista. Esa sonrisa es fundamental para que las identidades asuman su lugar, y en particular la identidad del autor, que es o debiera ser el más interesado en no confundirse con el rebaño. El espejo de la novela debe quebrarse en la sonrisa del artista. En Las musarañas falta esa sonrisa.

de la nu-bellísima Ni Schumann ni Schoepenhauer, Crsitino Bogado, haciéndose ainda...

3 comentarios:

Rain en ZQ. dijo...

La confrontación del texto, su disección y el texto mismo, todo para que el lector catapulte esa vacuo mundo de palabras, para asumir la experiencia rupturista.
Es más que asistir a una pirotecnia verbal... así lo percibo.

Salute .

e. r. dijo...

Che, leí tu ensayo sobre las musarañas y te confieso que no logro adentrarme bien a la crítica ética que hacés del libro.
Yo no sé, pero en el caso de la ficción extrictamente literaria, es decir no en aquellas que se pretende una enseñanza o la guía de un camino, como es el caso del realismo socialista, a mi modo de ver el narrador (entendido como autor del libro), no tiene más responsabilidad que la de salvaguardar al personaje, y en este caso el riesgo de perder su propia identidad en tanto pensante como tal, es un riesgo que el autor debe correr, y dado el caso ser derrotado, quiero decir que el ser derrotado el autor por su personaje es tal vez un deber ético. Creo que este ser derrotado por el personaje es un caso muy poco hallado en la literatura, inclusive en aquellas literaturas con una intención obsesiva por la objetividad, Robbe-Grillet y Sarraute, en Francia, o Cassaccia Bibolini en Paraguay. Los franchutes resultan espantosamente intelectuales y positivistas, y los revolucionarios de Cassaccia terminan curepas, por el castellano que utilizan.
Tomando este caso, me parece que que hay una disidencia respecto a la postura que planteás. Pero como las cosas no son tan simples, sino complejas, ahí es donde me pierdo.
Desde el axioma platónico se sitúa a los poetas (artistas) en lo más bajo de lo bajo en la escala social, los que tienen el poder (hablan posiblemente el lenguaje de los demonios, las musas) de quebrar la torta de la repartija de bienes; es desde esta postura que habla, si no me equivoco, el artista, según uno sigue tu ensayo; el artirsta sería el anti-sistema por antonomasia. A diferencia de Platón, que justifica con esto un rechazo y una prevención contra los poetas, vos lo reivindicás, como un acierto. Visto desde ese punto de vista, la crítica que le hacés a Ruiz Nestoza es completamente razonable y la fundamentación es apabullante.
Pero, como ya dije, las cosas son más complejas. ¿Qué hacer en un monólogo? Violar la autonomía del personaje, para que el ventrílocuo gruña y rompa con una carcajada el monólogo, enviando al limbo de las porquerías al personaje burgués, erige la postura antisistema; pero solo en el plano artístico, no en el social. Pues en lo social reivindica un tipo de ser social, tal como lo hace el realismo socialista, un tipo de ser social que rechaza todo discurso vacío, gerontocrático, corrupto (democráticamente hablando), burgués, etc.
Si no me pierdo mucho, tu propuesta de alternativa versa sobre la necesidad de otra voz, que interpele a la voz del personaje de Las Musarañas. ¿No estaría esto, en su disfraz anti-sistema, erigiendo otro sistema? O, peor, ¿no estaría de esta forma violando la autonomía del arte como tal, como voz del infra-mundo o del posmundo, más allá o más acá del lenguaje cotidiano, que es, a fin de cuentas, una convención burguesa?
Bueno, espero no haberme ni haberte perdido mucho.
Saludos

kurubeta dijo...

Che, Ever, a ver si me expliko mejor:
Lo moderno o posmoderno se caracteriza en general por un deskrédito de todo diskurso totalizador, cuyas bocas estas integralmente suturadas. Todo texto ke no asuma ese locus desideologizado, lúcido, ya apartado de la ingenuidad del poder de las palabras, está fuera de la modernidad .
Otro elemento ya superado es la metáfora dentro-fuera, bueno/ malo.
El texto de nestosa no solo es monologal, es decir, hay un asfixiante monopolio de una voz univoca, autocompalciente, ingenua.Cre realmente ser un sujeto privilegiado de la percepción d ela realité, no vislumbra su arraigada pertenecia d elo ke supuestamente denuncia i del cual kiere apartarse, desligarse.Nestosa asume la fachada de la literatura moderna o posmoderna pero en el fondo sus estrategias sustentadoras de la estructura del texto de las musarañs no son modernos. Pea ha'e la haesevaekukuri, che duki.
Lo "etiko" o su karencia se refiere a su ceguera ante estas ideas, contextuales pratikamente de nuestra cotidianidad. Su ingenuidad de kreer ke fàcilmente està separada de todo el enviroment de corrupción que la rodea y del cual su voz monolitika ha surgido también. De hecho esa voz es anterior incluso a ella.Ya estaba ahí cuando empezó a escribir la primera línea del texto.