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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, septiembre 27, 2007

Drogas en Asu, de Hugo Duarte (autor del inédito "¡Abran Carajo!")

Capítulo II

La Marihuana
Generalidades En el submundo de Asunción se ven muchas cosas. Pocos se darán cuenta que entre cada día que pasa se enciende una noche increíble para mucha gente. Esa gente es aparentemente normal, convive con uno en el colegio, la universidad, el trabajo o las fiestas. Pocos se dan cuenta, a su lado está un consumidor de las muy promocionadas “drogas peligrosas”. Antes fue un fumador, luego alcohol, café, luego mentiras y sueños. Cuando de repente un día las desilusiones que causa la cotidianidad de la vida presionando para sobrevivir hace que se busque algo más. ¿Un escape? Algunos se refugian en es sexo. Otros en el trabajo, otros en el alcohol, otros en la madorra. Pero algunos otros caminan un paso más y a veces hasta por casualidad acceden al otro mundo, al espacio, a la libertad y se rebelan. Rebelados ya ante la exigencia de la aplastante carga social se encuentran con lo prohibido. Muchos empiezan con la marihuana o con las anfetaminas. También pueden ser depresivos recetados por algún buen doctor, y luego de un largo caminar van asociándose a los privadísimos grupos de “locos” Los ¨locos” son aquellos quienes, ya al otro lado de “la pared”, están concentrados en el disfrute de su “magia”. Entre ellos, existen desde luego muchos caracteres, van variando de acuerdo a su origen social y cultural. Su disfrute varía en proporción a lo valores que manejan. La edad de los consumidores de marihuana es muy variable, lo cual también influye fundamentalmente en los tipos de efectos de la droga. Los grupos que comenzaron en lo ’70, empezaron entre los 15 y los 16 años más o menos. Los posteriores, hasta el ’83, empezaban un poco mayores. Hoy empiezan a cualquier edad. Resta aclarar que estoy refiriéndome a la generalidad y sobre todo al criterio que prima en el momento de la toma de decisión o enganche. Los “locos” empiezan en general alrededor de la edad referida y siguen hasta los cuarenta años más o menos. Desde luego algunos se alejan antes, otros siguen sin fanatizarse y otros nunca dejan la afición. Esta referencia está dirigida especialmente hacia los consumidores de marihuana. Y a veces la cosa se da así: en algún momento se conoce a alguien que es “diferente”. Su vida privada tiene características especiales que van llamándonos la atención, características especiales comparativamente hablando. Y entonces se dá y en alguna privadísima reunión “surge” un “petardo” , un “join” . Es una ronda como la del tereré en la cual de repente el novato se ve incluido. En la ronda se respeta seriamente el orden de la mano. El “petardo” es consumido de boca en boca hasta que se va, se acaba. Algún consumidor consume nada más que tres o cuatro pitadas y luego pasa… Una suave sensación nos abraza entonces. El tiempo se estaciona. Generalmente la conversación se vuelve muy aguada, a veces reímos. Está claro, estamos muy sensibles, estamos “drogados”. La primera vez produce varias clases de reacciones. He notado que en aquella gente con demasiadas expectativas con relación al efecto, este efecto no aparece. Es como que la persona está demasiada ansiosa y esa hiperactividad lucha contra los efectos relajadores de la Cannabis Sativa. Otras veces hay arcadas y consecuentes vómitos. ¡Oh desilusión! A algunos se les “lengua la traba”. Otros principiantes se quedarán profundamente dormidos. Una dosis grande sin embargo golpeará siempre. ¿Qué es grande? Ello depende exclusivamente de la calidad de la droga, aunque no obstante tiene algún peso el hecho de que el postulante a drogadicto tenga o no el estómago lleno. Pero sigamos con la ceremonia. El del grupo sigue disfrutando de la misma mientras el principiante es “asistido” por su “gurú” . Entre conversación y conversación se enciende un “tabaco” y otro y otro, los cuales muchas veces también se comparten. Pasado un momento, entre 30 y 40 minutos, de acuerdo a la calidad, el gusto y la potencia del “join”, así como de la cantidad de consumidores, y sobre todo si hay más, entonces se enciende otro. La comunicación establecida en la “zapada” varía generalmente. Cada consumidor asume una personalidad específica y especial que es característica en él en cada ocasión. La imaginación lanzada a volar comienza a ilimitar la realidad. Esta, convertida en un espejismo, se relaciona con la de cada uno de los comensales. La memoria trastroca los tiempos a veces y el humor es parte altamente activa de la atmósfera. Los efectos interrelacionados crean un tiempo muchas veces exquisito y no reproducible. Generalmente aumentan el bienestar y la euforia, la depresión, el bajón viene luego, cuando se acaba o cuando ya se llegó… Los usuarios con experiencia consiguen un excelente control sobre sus facultades mentales y sicológicas. La experiencia vivida me ha demostrado que los fumadores consuetudinarios, cuando aún no han “perdido” tienen una medida definida al consumir. Es decir siempre hay alguien que llega a su tope y dice basta. Notable es el aumento de la creatividad, la intelectualidad y la sensualidad. Pero todas estas características son siempre fácilmente controlables. La música generalmente es el marco del fondo que acompaña estas reuniones prohibidas. Ella es disfrutada de manera muy singular, pudiendo por ejemplo distinguirse el sonido casi como si se lo estuviera tocando. Muchas veces la imaginación mezclada de la concurrencia se encima y consigue entrelazarse creando momentos rarísimos. Aquellos fumadores que han “perdido” son los que a causa de otras drogas generalmente, u otros abusos, han conseguido destruir químicamente alguna parte importa de su cerebro (motriz, memoria, paranoia, agresividad, sueño profundo). Generalmente son adictos también a barbitúricos, drogas típicas recetadas indiscriminadamente por algunos siquiatras o clínicos. Aquellos que pudieron, no tienen medida alguna al consumir marihuana. Si el consumidor es un esquizofrénico, los efectos son aún más imprevisibles. Si el momento de consumir se da en un vehículo, la “zapada” se convierte en un paseo alucinante en el que la imaginación consigue desprenderse de la memoria y ocurre entonces por ejemplo que momentáneamente el consumidor desconoce lugares que en circunstancias de vigilia son archiconocidos por el mismo. Por ejemplo parar en un semáforo en la calle Cerro Corá y Tacuary y ver la calle que sigue, llena de árboles a los costados como si fuera otra ciudad. Si es de noche las luces de Asunción se encenderán brillantísimas derramando incontrolablemente su antiguo juego se ciudad feliz. El consumo de marihuana consigue en disfrute profundo y como aparentemente detiene el reloj, generalmente no se necesita mucho tiempo. Así como por ejemplo, dos o tres horas que parecieron más cumplirán este primer objetivo. En caso, por ejemplo, que el consumo se realice a solas, los efectos variarán de acuerdo a las motivaciones que brinde el medio: -En un automóvil: Buen paseo. -En una fiesta de “caretas” : atraen las ganas de ver y mirar y disfrutar de las vanalidades de las reuniones sociales. No hablaremos realmente del hambre y la sed que si no son controlados pueden causar estragos. -En una cama solo: relaja y produce un excelente descanso. Sin embargo, a pesar de toda la anteriores descripción existen posibilidades de que toda esta tipología se presente en forma completamente diferente. El los casos de que el consumidor sea muy joven y que no se haya liberado de las característica personalidad de niño, esta puerta abierta hacia la imaginación puede llevarlo hacia cualquier parte, pues no tendría asidero suficiente en su personalidad impúber. Definitivamente si la Cannabis fuera consumida por un infante o adolescente muy joven, las características podrían ser muy diferentes pues sus funciones síquicas disfuncionarían creandosele situaciones incomprensibles que podrían llevarlo hacia la total alucinación, quizás hasta la “locura”. También he notado que aquel consumidor que haya sido destruido por otro tipo de droga o por el abuso de la misma, puede reaccionar de manera muy variada, nunca previsible y generalmente muy difícil de controlar, pues generalmente su “yo” ya tiene rupturas que conflictuan con los demás estratos de su personalidad, creándole un shock imprevesible. Con la marihuana he notado que la personalidad sufre una modificación que podría llamar de división del yo. Cuando uno de ellos siente concientemente que entra en una etapa irreal irrefrenable, desconectado, luchando con el “yo” conciente para llevarlo hacia el mundo imaginario, de no fácil acceso en condiciones de vigilia. En este momento he notado que si uno no cuenta con una sólida personalidad, puede pasar cualquier cosa, pues el individuo puede perder el volante de su carruaje personal. Habrán notado ustedes que durante todo el tiempo he insistido en que el equilibrio es fundamental pues la rotura temporaria de la realidad rescinde las obligaciones creadas por la moral, la religión o la sociedad, desprejuiciando al individuo. Como comparación de acercamientos podría citar las diferentes características que producen los efectos del alcohol, por todos conocidos, aunque el alcohólico no es conciente de lo que hace y el consumidor de marihuana si… Por otra parte, el consumo de la Cannabis en la cotidianeidad es más delicado, pues para el caso de un empleado, este disminuiría en gran medida su capacidad laboral y su falta de concentración y memoria lo volverían incompetente. No vale tratar de convencer a nadie de la magnificencia o no de esta droga. Sin embargo considero importante transmitir parte de lo que vi a fin de cargar el bagaje de información que pongo s disposición aquí. Personalmente, como yo lo había anotado antes, creo que la bibliografía sobre el tema es bastante limitada y si no lo fuere, a la educación de la “familia paraguaya” no se le han aproximado antecedentes a este respecto y además ésta nunca dispuso con facilidad de los mismos. Como se pudo haber notado en la descripción general del momento del consumo como experiencia, no pretendí llegar más allá del cuento, de la narración del hecho visto desde un punto en que pretendo en todo momento ser imparcial. Esta es una compilación de informaciones que pretenderá básicamente ilustrar y no crear adicción o antiadicción. No entraré a detallar sin embargo las características médicas ni la composición química o la descripción del camino, efectos y demás del THC en las venas, la droga de la “hierba maldita”; sin embargo trataré de contarles otros datos que puedan ser de interés para nosotros los no científicos. Distribución. Precios. Calidades. En Asunción, la marihuana se distribuye prensada cuando es de primera mano, si no viene de cualquier forma, picada, desprensada para hacer bulto, con rama, sin rama, con tierra o sin ella. El tamaño medio de un “ladrillo” o de un “toco” es de aproximadamente 5 cm de espesor, como un ladrillo común, pero de más o menos 55 x 22 cm. de superficie. Es decir 35 x 20 x 5 cm. El proveedor ocasional o el “marchante” (dependerá del caso), corta el ladrillo en tajadas aproximadamente una pulgada de espesor que viene a ser más o menos como una rebanada de pan francés ancha, por dar un ejemplo a mano. Este corte se da cuando no hay escaséz, si no los “toquitos” pueden ser de variadísimos tamaños. Influye también el hecho de que el “trafic” tenga o no dinero, vaya a viajar o no o haya consumido mucha de su mercancía. No se puede determinar exactamente cuánto pesa un “ladrillo” pero estimo que alrededor de 900 gramos. Viene generalmente envuelto en polietileno negro con refuerzo de cinta adhesiva ancha de manera a hacerlo lo más hermético posible. Su precio oscila entre los 50.000, 80.000 y 120.000 guaraníes. La tajada, ya de un vendedor intermediario cuesta entre 10, 15 y 20 mil guaraníes. En épocas de escasez un puño de “grass” despresado está alrededor de 10 y 20 mil guaraníes. Como su olor es fuerte, se le transporta en polietileno, generalmente. Además ello evita que se desperdicie. El producto viene compuesto de ramitas que prensadas conservan generalmente sus hojas y capullos, estos con sus respectivas semillas. Las plantas macho, que no dan flores, poseen menos cantidad de THC y producen efectos de menor fuerza. Existen varias calidades de hierba y ello depende del curado, a veces, o del tipo de la tierra en que crecieron, por ejemplo dicen que la marihuana marroquí es fabulosa. Cuando está más fresca es más aromática, más potente, más rica y menos dañina para la garganta. Su color varía entre verde oscuro y marrón, a veces rojizo, este color especialmente proviene de las flores o capullo. Estos son los más codiciados, las hojas se llaman “palla” y no son muy queridas si vienen solas, pues se deduce que es de una planta macho o es el resto de un “toco” Las semillas y las ramas no se consumen y si se consumiese una o más semillas es un “join” ello puede producir directamente dolor de cabeza, por lo menos, las más de las veces, sin descartar la mayor irritación de garganta. Algunos consumidores plantan las semillas en macetas y llegan a tener sus propias plantillas. Como había dicho antes, el “capullo” es “la verdad”, pero generalmente se lo consume con “palla”. También tenemos en Paraguay la “cera” o la “bolita”, que está fabricada con resina de la planta misma. Es notable la capacidad tóxica de este producto, lo que debe a la gran concentración de THC que contiene. La “cera”, que yo creo que es lo mismo que el haschisch que se consume en Europa, se la consume con marihuana o con tabaco. Su potencia es mucho mayor que en cualquiera de sus otras formas. Una bola de cera cuesta entre 5 y 12 mil guaraníes pero no es tan fácil de conseguir como en el caso de la marihuana. Vale la pena aclarar también que no todo consumidor la ha probado en Asunción, quizás por esta misma razón. El “trafic” es el proveedor, la “mano” y tiene características diversas. Algunas veces son gente de dinero que nada más se ocupan de proveer a gente amiga del mismo nivel. Este tipo de proveedor generalmente recibe un pedazo que ya tiene dueños fijos. El recibe directamente de su fuente que puede ser del interior del país o a veces de la misma capital. Generalmente este servicio le sirve para costear su consumo personal, pues por su situación económica no necesita más. Existen taimen aquellos que tienen sus clientes fijos y que trayendo de las fuentes distribuyen el producto en pequeñas cantidades que cuestan entre 5 mil y 20 mil guaraníes por “toco”. Este personaje viaja en busca de hierba y a su vuelta va de visita, previa llamada, a cada uno de sus clientes que generalmente son fijos, como en el caso anterior, sólo que sus volúmenes de adquisición son muchas más pequeñas. Este redistribuidor llegará a duplicar y hasta a cuadruplicar el valor de su inversión por las ventajas que da el menudeo, aunque desde luego su actividad es mucho más riesgosa. Otros traficantes o proveedores son más bien exportadores, teniendo su mercando allende de las fronteras. Este tipo de vendedor la mayoría de los casos no comercia en Asunción ni por casualidad. La relación entre la “mano” y el comprador es de diferentes características, sin embargo casi siempre prima una cordial amistad afianzada por el secreto común. Cuando el “grass” escasea, entonces las transacciones se vuelven más difíciles. Los interesados ansiosos por tener “algo” empiezan la búsqueda. “Batallar” es la consigna entonces, y los grupos de diferentes barrios de Asunción empiezan a “moverse” para “batallar” en cualquier lugar. Se recurre entonces a cualquier posibilidad. Se busca en la memoria a las antiguas “mano” a gente que por diversas circunstancias se alejó, a los proveedores de otras clases sociales, a los artistas de la desesperación. Y cuando no hay, no hay y no queda otra cosa que esperar una próxima cosecha. Parece ser que la escasez nunca es general, pero obedece a que se cierran o no las rutas al interior por lluvia o que la “mano” esté presa o esté “pirada” , pero sí existe una cosa segura, esta historia es ya definitivamente de nunca acabar. De repente, como quien no quiere la cosa ella, la hierba, vuelve a aparecer. En el teléfono suena una voz conocida que dice: “Hola fulano, te habla mengano, quiero saber hasta qué hora vas a estar porque te traje el traje verde, o la camisa de la esperanza, la siempre verde” Procedimientos de preparación Para el consumo se pican los capullos y pallas, limpiándolos de semillas y de ramas. La cantidad de hierba a consumir que generalmente equivale a la misma cantidad de tabaco que lleva un cigarrillo común corto, digamos como un negro sin filtro de nuestro mercado, aunque un poco más fino. Luego del procedimiento de limpieza se lia la “droga” en un papel de cigarrillos que se vacía de tabaco para ser posteriormente rellenado, en este último caso se puede fumar el “petardo” con filtro. En el caso de la cera un bolita sirve infinidad de veces porque es una bola de más o menos un centímetro de diámetro y se la va picando o derritiendo para su consumo en pequeñas porciones y se la mezcla con tabaco, o con la marihuana misma. Generalmente en Asunción se consume la hierba en forma de cigarrillos (petardo, petard, join), sin embargo también se usan pipas. Existen pipas especiales que generalmente son más chicas que las comunes. El tiempo de efecto puede variar notablemente, pero va desde 20 minutos a 3 horas, dependiendo eso del estímulo interior o exterior. Para algunos la comida o el agua sirven como paliativo del efecto de la droga en cuestión. A veces hasta lo corta definitivamente. Es posible sin embargo lograr con el alcohol que la embriaguez aumente considerablemente, aunque eso no ocurra siempre. Características del fumador El consumidor de marihuana se distingue difícilmente en su estado de vigilia de cualquier persona no consumidora. Ni siquiera se puede afirmar que en la actualidad se vista o maneje de manera diferente al resto. En las décadas anteriores podíase afirmar que eran los hippies o sus continuadores los ejemplares más definidos. Sin embargo hoy el consumo de marihuana, por lo menos en Asunción, no se podría encasillar entre gente de aquel o de este grupo. Trabajadores, empleados, artistas, estudiantes, intelectuales, madres, padres e hijos de actividad completamente formal forman parte de la legión de amantes del “fumo” sino simplemente señalar que es difícil distinguir a quienes están en el tema. Sin embargo, y aquí viene lo que puede ser útil, si uno ve una persona que está bajo los efectos de la Cannabis, en ella se podrán notar algunas característica típicas como por ejemplo: ojos rojo, labios secos, mucha sed, a veces pierde el hielo de lo que conversa. Se mueve más lentamente, pierde más fácilmente la noción del tiempo, está contento… y no hay más, nada más, nada más. ¿Pero qué pasa? Todas estas características son fáciles de encontrar en cualquier persona. Creo que lo único en el consumidor de “hierba” que pueda llamar fácilmente la atención es el olor a la misma que queda impregnado en su ropa y huele más o menos como el Pacholí; los ojos rojos, rojísimos, a veces también son notables, no obstante este efecto se disimula fácilmente usando cualquier colirio de efecto vasconstrictor, droga que suele ser constante compañía del consumidor de “grass”. Efectos Voy a tratar de citar algunas características que sobresale de entre todos los efectos notados durante la experiencia con las Cannabis, refiriéndose desde luego a los efectos en la personalidad y las reacciones físicas, no a sus cuestiones químicas o médicas. Relajación, buenas sensaciones, cuerpo liviano, despreocupación, deshinibición, gran sensibilidad acústica y óptica, sueño, tacto más excitante, erotismo, lapsus de memoria, el tiempo se alarga, apetito exagerado, sed, pensamiento lúcido, taquicardia. Pero lo más destacable es la agudización notable de la sensibilidad. De todos estos afectos fijémonos que pocos podemos considerarlos peligrosos, partiendo de la base que somos capaces de dominar nuestra responsabilidad y que el consumo de la hierba no logra anular sin uno no quiere, la voluntad. Lo que si podríamos considerar como peligroso es el estado de dejadez en que se puede caer en caso de que el consumo sea crónico, esto aparte desde luego del riesgo de cáncer pulmonar (como con el tabaco), contagio por promiscuidad, o por compartir cigarrillos, vasos y amistades. Sin embargo estos riegos son prácticamente los mismos para los que consumen alcohol y tabaco, drogas socialmente permitidas. La toxicidad de la Cannbis es entonces bastante relativa o de poca trascendencia. La dependencia es síquica, nunca física. Hasta hoy no se ha probado ningún efecto especialmente negativo, a pesar que bajo la presidencia de Reagan se ha editado una serie de literaturas referidas a la marihuana como “hierba mortal” y otros inexactitudes. Comentarios Quiero en principio considerar que dados los aportes anteriormente detallados, las conclusiones deben ser de cada uno. Si yo tendiera a sugerir qué hacer a favor o en contra, estaría tomando posiciones y ello iría en contra de la libertad que se debe tener cada uno de elegir por si solo su camino. De lo único que puedo sí estar seguro es que si bien la marihuana no puede llevar a un mundo especial, nuestro mundo, el permitido no pretende ningún tipo de alternativa razonable que justifique ninguna afirmación sugerente a favor de si mismo y en contra de la “hierba” Si nosotros los seres civilizados estamos sistemáticamente estimulados hacia el consumo de drogas que realmente hacen mal, con qué bases morales debemos determinar que tal o cual cosa puede o debe hacerse. Deberíamos asumir de una buena vez que la libertad del hombre debe ser inalienable. Debemos permitimos luchar contra ese tremendo dictador que tenemos dentro de nosotros mismos porque así nos inculcaron. Debemos buscar la salida y ofrecer alternativas que hasta la actualidad no hay, o al menos son insuficientes para contrarrestar esta realidad.
Glosario
Amarillita: Variedad de cocaína. Generalmente es más húmeda que otras. Casi siempre tiene menos mezcla. Tiene mucho éter.
Ácido: L.S.D.
Anfeta: Anfetaminas.
Alucinado: Stone. Bajo los efectos de la marihuana.
Bolita: Cera. De la resina de la Cannabis Sativa.
Batallar: Salir en busca de droga, a cualquier hora, precio. A cualquier lugar, a veces hasta sin rumbo fijo.
Blanca: Cocaína
Bajón: Cuando termina el efecto de la marihuana o de la anfetamina
Bajarle: Consumir determinada droga
Careta: Personaje que no curte. (consume). No sabe o si sabe no le gusta ni lo permite.
Cannabis Sativa: Marihuana, grass, hierba.
Capullo: Flor de la marihuana. Muy codiciada dada su potente efectividad.
Cera: Bolita de resina de marihuana.
Cortar: Mezcla que se agrega para aumentar el volumen y bajar la calidad de cualquier droga.
Corte: Problemas.
Canuto: Elemento que se utiliza para inhalar cocaína.
Crack: Consumo de la cocaína precipitado, de fuerte efecto.
Coparse: Que gusta mucho.
Coca: Cocaína.
Curtir: Consumir.
Duro: Estar bajo los efectos de la coca o de anfetas.
Escama de Pixe: Variedad de cocaína que se destaca por escamas brillantes junto con el polvo. Es muy liviana, por consiguiente su volumen es mayor es mayor que las otras variedades. Es de sabor agradable, comparativamente, y muy apreciado.
Etil: Nombre de pila del alcohol entre los consumidores de droga.
Fumo: Consumo de la hierba.
Fisura: Situación angustiosa que se produce cuando se le acba la coca al consumidor, tanto al agudo como al crónico, lo que le impulsa muchas veces a salir a batallar.
Flash: Producto del pico o del crack.. Sensación muy fuerte y alucinante de muy corta duración que se produce inmediatamente después del consumo.
Freebase: Libre de la base. Semejante el crack pero no con pasta de cocaína, sino con polvo.
Gurú: Guía del novato en el consumo de droga.
Grass: Cannabis Sativa. Hasta que muera: hasta que se acabe la existencia del momento. Haschis: Resina de marihuana prensada. Hierba: Cannabis Sativa. Hongos: Referencia a los alucinógenos que se consumen. Join: Cigarrillo de marihuana. Jalar: Inhalar coca. Jalata: Reunión para jalar Loco: Consumidor de droga. Ladrillo: Unidad base de comercialización de la marihuana de tamaña parecido al de un ladrillo común. Línea: Porción de coca preparada para el consumo. La Reina: La Cocaína. Mano: Proveedor de droga. Muestra: Porción gratis de droga Merca: Cocaína. Mover: Comerciar. Conseguir. Moverse: Irse. Ir a buscar, ir en busca de droga. Mambo: Efecto. Mambaso: Efecto Fuerte. Nieve: Cocaína. Oler: Inhalar. Opiaceos: Derivados del opio. Heroína, Morfina, Codeína. Perder: No tener remedio. Perder la coherencia. Caer preso. Pálida: La policía. Situación conflictiva poco agradable y contraria al consumo mismo. Palla: Las hojas de la Cannabis Sativa. Pirado: Aquel que perdió. Pegar: Hacer efecto. Pico: Inyección endovenosa de alguna droga. Picarse: Inyectarse droga. Petardo: Cigarrillo de drogas. Pusher: Proveedor de drogas. Quemar: Consumir marihuana. Rosadita: Variedad de cocaína notablemente fuerte. Muy raro en nuestro mercado. Rayado: Enojado, pirado. Speed: Acelerado. Rápido. Bajo efecto de coca o anfetas. Stone: Situación relajada y feliz producida por la marihuana. Surge: Aparece. Se pone a disposición. Sin corte: Sin problema. No hay caretas, no hay pálida. Saque: Consumo de coca con una llave o con la uña, que generalmente se hace para probar o bien porque las condiciones dadas para el consumo no son aptas por consiguiente debe ser rápido. Tabaco: Nombre de pila del cigarrillo dado por los consumidores de droga. THC: Compuesto de la Cannabis Sativa responsable de sus efectos. El consumidor de refiere a él corriente. Tarda entre 4 días y una semana en ser eliminado del cuerpo. Toco: Porción de droga. Trafic: Pusher. Proveedor. Traficante. Mano. Zapada: Reunión para consumir drogas con varias persona.
extraído de DROGAS EN ASUNCIÓN MAS ALLA DEL MIEDO *Arte Nuevo Editores Serie Ensayos N°12 * © Arte Nuevo Editores Montevideo 166 – 82 736 * 1 Edición, 1989 Mil quinientos ejemplares. HUGO DUARTE MANZONI DROGAS EN ASUNCIÓN MAS ALLA DEL MIEDO

6 comentarios:

pure poison dijo...

DAME TIEMPO PA LEER ESTO, QUE ANDO CON UN AGUDO Y TREMENDO CUADRO DE DEFICIT ATENCIONAL.
LA LECTORA LEAL
cHAIN

Guido Oviedo dijo...

que caretas los perros nadie opinoo eee asi mismo es jeejj

pure poison dijo...

definitivamente me resulta más simple vivir que tomar precauciones para drogarme.

Vero dijo...

Me acordé, cuando leía sobre las primeras experiencias con marihuana, de una vez que fui a mirarme en el espejo a ver si la lengua se me había engrosado.

pure poison dijo...

http://perso.wanadoo.es/jcuso/textos/artaud2.htm

DACRISVI dijo...

Bonito blog, voy a seguirte. Un abrazo