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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, agosto 08, 2007

Lo que me oprime no es...el tiempo, no

No el tiempo meteorológico (Serres), que atosiga mi libertad con sus amenazas de nubes pluviosas, cielos encapotados o con su furia canicular, no; ni el tiempo tiempo (Heidegger), en que cada instante es al mismo tiempo el brote de la muerte; no, mi Damocles temporal es de estirpe shakesperiana: el que me queda antes de sucumbir bajo el ukase del judío, el tiempo de la usura dantesca, la adeudada desde el comienzo de mi pobre existencia no vital ni temporal sino la demorada en saldar la deuda infinita, la morosa delectación de ver llegar la hora del pago. Entonces esa piel de salamandra (las llamas del fuego en donde se siente como pez en el agua este bicho fisiológico o abestirizado, según Marco Polo/Rusticello de Pisa) que cubre mi jactancia remanente o nostálgica de una infancia artificialmente empujada más allá de sus fronteras naturales (la risa, el candor perverso, el humor borbotante), se derrite súbitamente ante esta revelación “ontológica”.

Cuando niño, cuando fui niño, púber y aun mozalbete, mis técnicas de evasión ante la verdad de esa amenaza eran la fantasía o la dromomanía sudorosa resuelta en la libación de jugos de cítricos altamente azucarados. Las fantasías de evasión se reducían a un futuro mix de don Juan-Arturo el millonario…amasadas en el humus donde hozaban los hocicos de cerdos codiciosos de los adultos. Y la dromomanía juvenil aún era muda, solitariamente muda. Un poco después, aislado con las imágenes de “locura” visionaria se volvería una caminata parada sobre el soliloquio prosódico proto-poético. El aislacionismo que hoy he asumido como mi tribu ético-estética ya entonces asomaba su carota catoptrizada de freaky. Entonces, como ahora es de una claridad enceguecedora, ya era mi manera de decir no a la realidad, mi provinciana verdad cotidiana, ese infierno que paraliza todo intento de locura fugitiva…Todos somos los que volvimos, los que intentaron huir y no pudieron.

Adiós a la falsa pax romana, ahora quiero esa calma chicha alucinada. Despenar esa oligofrenia que salta al ritmo loco de nuestra lengua polirrítmica de una sangre parbolizada de grumos diabéticos que siempre nos traspapeló los parlamentos cortesanos. Todos, absolutamente todos, mis más plañideros “amigos", no han sido sino espías a sueldo de la realité, colaboracionistas de la mezquindad solar. El único bobo, el que abjuró de su biología, el que depuso su hacienda y salud, siempre fui yo, solitario, aislado, perurimarizado hacia el corner. El jugador honesto, que respetó las noviecitas de los hermanos, el que nunca magreó la carne ansiosa de adulterio de la esposa de los amigos, el hurrero sin sinecura, el garrotero sin jubilación y vacaciones en Camboriú o Punta del este, el izquierdista sin becas en los Unites, el cura sin planillas en Ande o Copaco, el ke no le chupó la pija a los major de la clakeeada dulia homo-patriarkal de la patria, el peajero de libros, el asaltante de librerías de viejo, el Robin (poro)Hook (semínte ko mi reinita linda) de la justicia amorosa, el piquetero que no levantó el cierre del mundo vial (sólo depois d ela mise en escéne) de erigir un mártir enaltecedoramente amarillezco para la Causa, el tierno entre los tiernitos guerrilleros guevaristas, casi puto de tan guerrillero tierno, el suicida hasta las últimas consecuencias, el que apostó por los “fracasados” desde lo más hondo del alma, el que cedió su más petitera y chusca pikachumí (¡a mil-í la pikachú!) cuando los otros, los compañeros de fila, los darkies de la guita, rezaban a dios y al diablo (ad maiore glorian satana) pa que se murieran los malditos inhaladores de cemento de zapatero, el estúpido Tito, hijo del más estúpido aun de Vespasiano, que creyó que agonizaba con su corona el hijo de dios en el Gólgota mientras sus amigos, sus coetáneos más granados se reían bajo al sombra de sus ojos oscuros, como aquel Jesús gnóstico que reía bajo la sombra de la cruz por la perfección de su obra maestra burlesca…al ver morir a un tonto en su lugar (jajajaja).

La filosofía aislacionista se puede reducir a la siguiente fórmula: mientras tú has lidiado contra katrina y tsunamis por el espíritu y nunca tuviste ni buena fama en el escenario social, siempre te tocaba el papel o del loco, o la del mendigo o del suicida (las 3 esferas superiores del fracaso cioraniano), los otros, los ellos, los afortunados de la fama y consideración social, los acreditados, los respetados, los emparentados, apadrinados, titulados, becados, turisteados, matrimoniados, los cara de circunstancias, los que cuando caen siempre lo hacen bien paraditos y ya peinados por el viento de la diosa fortuna, aquellos “idealistas pragmáticos”, los “opositores colaboracionistas”, los que nunca entendieron tu locura , la locura vulgar en cualquier vida vulgar en esta vulgar galaxia vulgar…En suma: los desnudos ante la muerte versus los abrigados y perfumados contra la vida, los silenciosos, callados, cazurros, diplomáticos, versus los bocones, gritones, temperamentales, disparatados, los desconsiderados, los que escriben esta tarde cuando su luz psicotrópica asume ya su traición, su rutinaria debilidad.

6 comentarios:

joan manuel dijo...

ahora sì , sr. kurupì, ha hecho ud. q m saque el sombrero d manera respetuosa ante su impoluta desnudez .

pokemona chain dijo...

Ay mi tótoro, el oso del bosque...ay tótoro

Son tus perjúmenes mujer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
pure poison dijo...

no estaba muerta...andaba sucidándome----
besos amigo mío

kurubeta dijo...

Saludos para ese perfume de otros àmbitos

charly.gr dijo...

qué buena prosa, aludos!