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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, marzo 20, 2007

Lee "Damenmorde" donde dice "damenmode"

La mujer regresa siempre a esa existencia vampírica que es donde debe estar, porque es más cuerpo que el hombre, y porque ella, como no tiene yo, tiene que aferrarse tanto más al yo. Yo creo que la obra de la mujer, si esta cultura no cambia, ya está caduca de antemano. En mi caso la oscilación no es entre lo la realidad y lo simbólico o imaginario. Me muevo solo entre niveles imaginarios, practico una alternancia entre distintos ritmos de lenguaje y distintas posiciones del hablante, porque no me interesa aferrarme a mi posición de hablante. Trabajo a partir de otros textos para hacer un collage –en teatro más que en prosa-, para mí no existe la realidad, solo existen diferentes posibilidades de lengua. Intentar con "Lust" (Deseo), 1989, algo parecido a Bataille –pero sin medirme con él; eso no me atrevería a hacerlo- desde el punto de vista femenino. La literatura pornográfica escrita por mujeres (la literaria, no la comercial) está condenada al fracaso, porque siempre es el objeto en la literatura pornográfica y nunca el sujeto. La única obra lograda de pornografía literaria escrita por una mujer es “La historia de O”, de Pauline Réage, que acaba con que una mujer le pide a un hombre que la deje morir y éste se lo concede. El máximo grado de autonegación no es darse muerte a sí mismo, sino pedir que se nos permita morir. Es el fracaso de toda mujer que se coloca en a posición de sujeto, en el lugar del que mira. En "La pianista" (1983) había realizado una especie de transgresión fálica, la mujer allí es la que mira y no el objeto de las miradas. El autodespilfarro de Bataille es una abundancia que él proyecta con mucha frecuencia sobre las mujeres (en "El azul del cielo", sin ir más lejos), en la mayoría de los casos en combinación de drogas y alcohol. Eso presupone una autonomía que la mujer no puede alcanzar en absoluto, pues donde nada hay, nada puede ser despilfarrado. Freud no me parece muy convincente cuando considera que el proceso de sublimación tiene más mérito en el hombre que en la mujer, siendo así que el hombre puede conservar su objeto primario, se puede pasar toda la vida ACOSTÁNDOSE CON SU MADRE, MIENTRAS QUE EL ESFUERZO INTELECTUALD E UNA MUCHACHA, que tiene que desprenderse del objeto primario y transferirlo a otro ser distinto, implica una mayor capacidad tanto de abstracción como de sublimación. Corregiría no sólo a Freíd sino que me atrevería a decir que lo correcto es lo contrario de lo que él afirma. No es verdad que la mujer no tenga que sublimar o no pueda hacerlo porque no desarrolla un superyó fuerte. El superyó de la mujer tiene que ser mucho más fuerte que el del hombre. Los hombres sí tienen conciencia que la mujer desea. Cuando la mujer produce obras de arte o cuando habla, lo que ya es una insolencia fálica, quizá lo hace porque sólo puede emitir señales para hacer ver que desea y quiere ser deseada. La pornografía de Sade es un gigantesco proyecto social. No se pueden hacer proyectos sociales sin obscenidad, porque de hecho ininterrumpidamente unos cuerpos consumen otros cuerpos. Unos son mesas y bancos vivientes y se convierten en muebles, y otros se apropian de esos cuerpos en cantidades gigantescas. Así pues, la pornografía, cuando es literariamente valiosa, es siempre sólo un proyecto social. La grandeza de Sade radica en haber sido conciente de ello. Ingeborg Bachamnn escribió textos radicales, su prosa más interesante que su poesía. Describe esa compulsión asociativa, esa subversión que practica siempre el vencido y nunca el vencedor: cuando lee en alguna parte "Damenmode" (moda femenina), lee inmediatamente "Damenmorde" (asesinatos de mujeres). El vencedor dicta la lengua, y al vencido sólo le queda aceptarla o cambiarla para su propio uso. fuewnte:en "Humboldt", año, 2001, extractos de interviù con Elfriede Jelinek

1 comentario:

Rain dijo...

Esta clase de textos es lo que se necesitan: son vitamínicos, ciento por ciento.


(les enviaré un mail. por favor disculparme, ando de veras en días...)

salutes a los kurupis.