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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, noviembre 30, 2006

miércoles, noviembre 29, 2006

Piedad

LA PIEDAD 1 Soy un hombre herido. Y yo quisiera irme y llegar finalmente, piedad, a donde se escucha al hombre que está sólo consigo. No tengo más que soberbia y bondad. Y me siento exilado en medio de los hombres. Mas por ellos estoy en pena. ¿No sería digno de volver a mí? He poblado de nombres el silencio. ¿He hecho pedazos corazón y mente para caer en servidumbre de palabras? Reino sobre fantasmas. Hojas secas, alma llevada aquí y allá..., No, odio el viento y su voz de bestia inmemorable. Dios, ¿aquéllos que te imploran no te conocen más que de nombre? Me has arrojado de la vida: ¿me arrojarás de la muerte? Quizá el hombre también es indigno de esperanza. ¿Hasta la fuente del remordimiento está seca? El pecado, qué importa si ya no conduce a la pureza. La carne apenas recuerda que tuvo fuerza una vez. Gracias a Nadia Prado por el envío del poema, de Giuseppe Ungaretti

lunes, noviembre 27, 2006

domingo, noviembre 26, 2006

Los equinoccios zurdos se inclinan hacia ecuador. Hay que darle Correa

Correa pa Ecuador.

Popu festeja con calendario campeonato de Cerro

Caniculares días comienzan, lo perro

Canis Major, Can Mayor. Esta constelación ha sido asociada a varios perros míticos, incluído el perro de Acteón, pero también ha sido conocida como Perro de Orión. A Orión le gustaba cazar con animales como Lepus, la Liebre; Canis Major, situado en el talón de Orión, en el firmamento, parece listo a abalanzarse sobre la liebre. Canis Minor, Can Menor. Entre los perros a los cuales ha sido asociada esta constelación tenemos el favorito de Helena, quien permitió que Paris la secuestrara sin ofrecer resistencia.

jueves, noviembre 23, 2006

Primer libro de haya de la Torre sale hoy en Lima

Aunque usted no lo crea, murió Jack Palance

El actor estadounidense Jack Palance, ganador de un Oscar por su papel en su último filme, Cowboys de ciudad, ha muerto el 10 de noviembre a los 87 años en la ciudad de Montecito (California), donde residía, informó su agente. El actor falleció por causas naturales, según esta misma fuente.

Palance, que generalmente desempeñaba papeles de malvado y se destacó en películas como Raíces profundas y Sudden Fear, cambió de registro con la comedia Cowboys de ciudad, filmada en 1991, en la que hizo una parodia de sí mismo.

Su fallecimiento ha ocurrido un mes después de que el actor vendiera alrededor de 3.000 objetos de su rancho en California, que incluían automóviles, sillas de montar y los trajes que había lucido en las películas en que le correspondió actuar.

Nacido con el nombre de Vladimir Palaniuke e hijo de un minero ucraniano, Palance fue boxeador profesional en la categoría máxima antes de incorporarse a las fuerzas armadas en los primeros años de la década de 1940. Tras participar en la segunda guerra mundial, Palance ingresó en la Universidad de Stanford de California, donde se licenció como dramaturgo en 1949.

http://usatoday.com/life/enter/books/leb622.htm http://www.canoe.ca/JamMoviesArtistsP/palance_jack.html http://www.coalregion.com/famous.htm http://www.classicimages.com/1999/september99/palance.... http://www.mygale.org/bergeron/palance1.html

miércoles, noviembre 22, 2006

El cum Biado según James Brown



Evémero

Evémero de Mesene Evémero (en griego llamado Ευημερος, Euémeros) (Messina, Sicilia, ca. 330 a.C. – Alejandría, Egipto, ca. 250 a. C.) fue un escritor y hermeneuta griego de la época helenística, padre de la corriente hermenéutica conocida como evemerismo. Biografía El lugar de nacimiento es objeto de discusión en base a las fuentes disponibles: la mayoría lo declara nativo de Messina, pero Clemente de Alejandría lo da como originario de Agrigento (menos correctamente se le tiene por nativo de Mesene, ciudad del Peloponeso, y colono en Messina). Contemporáneo de Dicearco de Messina, vivió en el periodo inmediatamente sucesivo a la muerte de Alejandro Magno, y fue viajero asiduo. En el año 316 a.C Evémero ya era famoso. Según Diodoro, Evémero era amigo de Casandro (rey de Macedonia desde 301 a 297); por orden suya se encargó de algunos asuntos relativos al reino, por lo que tuvo que hacer largos viajes, los cuales le llevaron hasta Arabia e incluso hasta el océano Índico. Siguiendo las huellas de Alejandro Magno, volvió después de largos viajes a Alejandría, en Egipto, donde escribió un relato de los viajes del gran macedonio en su Inscripción Sagrada, recibiendo por ello ásperas críticas por parte de Calímaco. Obra Por desgracia su obra nos ha llegado sólo gracias a fragmentos de tradición indirecta, de los que los más conspícuos son los transmitidos por Diodoro de Sicilia y por la traducción de la obra al latín que realizó Quinto Ennio, que nos ha llegado en un amplio fragmento rescatado a su vez por Lactancio: originalmente estaba compuesta por tres libros. El título Ἱερὰ ἀναγραφή ("Hierà anagraphé", traducida por Ennio como Sacra scriptio y conocida en castellano como Inscripción sagrada) es problemático: el adjetivo 'sagrado' y un segundo término, que en el léxico historiográfico griego indica un registro o una trascrizione, crean un aparente cortocircuito semántico respecto a los intentos de la historiografía tucididea. Pero esto sucede por la coincidencia entre la figura del científico y del filosofo típica de la cultura greca. El relato de viaje tal como podemos colegir por los fragmentos conocidos denota en Evémero el dúplice intento de dar a las palabras una connotación filosófica y teológica. En esta obra imaginó el viaje a una isla en el océano Índico, Pancaya, donde en una lápida de un templo se descubre una inscripción en la que se recuerda agradecidamente a los primeros reyes de la isla: Urano, Cronos y Zeus. Así, detrás de las creencias en los dioses como supuestas entidades reales, se esconde un antiguo rey, un personaje histórico humano, cuyo recuerdo legendario a través de los tiempos ha deparado su divinización. Ideología Evémero no es el único, y mucho menos el más conocido, de los historiadores "utopistas". Sus intereses etnográficos le acercan al contemporáneo Ecateo de Abdera, autor de una monografía sobre los Egipcios que también fue fuente citada por Diodoro de Sicilia. De Ecateo toma el gusto por la mezcla de datos etnográficos, y su óptica como histórico, coherente con el perfil de los memorialistas de la época helenística, no muestra un particular interés en la verosimilitud de la narración como en suscitar en el lector las emociones que en su siglo se pedía a las representaciones dramáticas, insistiendo en los detalles más exóticos y novelescos. Si su obra, como la de tantos otros históricos contemporáneos suyos, fue rápidamente eclipsada por lo que respecta a la narración de las gestas de Alejandro, sus ideas más filosóficas tuvieron en cambio un gran eco gracias a Ennio, sobre todo, a través del cual se integraron en la concepción teológica romana de la época augustea. En suma, mediante el procedimiento evemerista puede encontrarse el verdadero sentido oculto de los mitos, que sería de naturaleza histórica y social. Implícita en esta concepción está la teoría antropológica de la religión desarrollada siglos después por Ludwig Feuerbach. En realidad, la idea aparecía ya en el sofista Pródico de Ceos, quien afirmaba que los dioses son cosas u hombres que en la antigüedad fueron importantes, por lo que luego pasaron a ser deificados. Bibliografía El texto de los fragmentos de Evémero, además de los fragmentos presentes en Ennio y Diodoro de Sicilia, está recogido en el nº 63 de la monumental síloge de Jacoby, i FGrHist (Die Fragmente der griechischen Historiker), 19572.

martes, noviembre 21, 2006

Rafael Barretto en to deinótaton

Novedad kurupiniana: antología barrettiana pirateada de los anarkista esnobs del copón -La dinamo catalana- añadida alli en la sección del sidebar llamada To deinòtaton, junto al Folisofìa de Hector Álvarez murena.

Infantilismo posmo nipón

http://elastico.net/archives/videojuegos/

Un anábasis alejandrino

Historia de las expediciones de Alejandro de Arriano (uno de los relatos históricos basado en el "diario" del secretario de Alejandro). Madrid, 1883,Biblioteca Clàsica, tomo LVIII, Luis Navarra editor, ejemplar comprado, dice un sellito, enfélix Lajoune, librero editor, buenos aires, sf. Entre las rarezas que contiene mencionamos: Una orgía equivale a 1 metro y a 80 centímetros. Pelusa (Pelusium), ciudad de Egipto. Ruinas.

lunes, noviembre 20, 2006

Achernobylizáos!

Buen "locus inamenus" para confinar a los que votaron por eva-ni-iching Artista carioca saca fotos de Pripyat, pueblo fantasma, no a travès de la luz sino de las radiaciones fugadas de Chernobyl, aquí: http://www.jblog.com.br/chernobyl.php?itemid=1684

domingo, noviembre 19, 2006

ju`'ì musical en pleno sajonia

Sigue

a flote

la rana

ochentosa

aquí

un "nieto"

hace

la vista

provista

de

fajina

de pescador.

bota

de caña

alta,

sombrero de ala ANCHA

Y sed:

http://losnietosdelpapa.blogspot.com/2006/11/una-rana-histricacuentan-quienes-de.html

Degradación del humor

Estupidizáos-dixit Pascal Embriagáos- remeda decadente Baudelaire Suicidáos- sale extitosamente el casto-paraguayito Kuru!

como Evanishing no se suicidó, sigamos con nuestra introdutio al anarkismo

VAGANCIA Acostumbrado como estoy a los horrores de la democracia, no me ha sorprendido que se haya encarcelado a las ciudadanas Lorenza y Lucía Arce, por el crimen de descansar. En los países civilizados, empezando por Francia, se castiga severamente a los que no hacen nada, y lo que es más fuerte, a las que no hacen nada. Pero no se preocupen nuestras damas; aunque las mujeres de los ricos desprecien todo trabajo y eviten aristocráticamente hasta el de dar de mamar a sus hijos y a veces el de tener hijos, el Código no va contra ellas. No es su pomposa ociosidad la que corre peligro, sino la ociosidad de las Arce. La ley se ha dictado contra los pobres. Se trata de defender la sociedad, cimentada sobre el oro; la amenaza viene del lado de los desposeídos. ¿Se concibe un esclavo con las manos libres? La mano del miserable, cuando no está obligada a servirnos, acaricia el puñal, la bomba de dinamita o la ganzúa. Esas manos color de tierra nos maldicen. Bajo esas frentes que se levantan del yugo hay una tempestad silenciosa. ¡A la cárcel con todo eso! El vago es el rebelde, es el que encuentra tiempo para pensar. Jesucristo era un vago. Si hoy se metiera a redimir hubiera acompañado a las ciudadanas Arce a la comisaría, y después a la prisión. Hubiera convencido a los vigilantes, al comisario y a los guardianes y al alcaide de lo triste de su faena, los hubiera conquistado a la divina vagancia. Les hubiera dicho que no hay que trabajar en la ciudad estéril, que no debemos profanar nuestros cuerpos y nuestras almas en colaborar al egoísmo universal. Preciso es meditar nuestro destino y nuestra naturaleza, y para meditar hay que sentarse, echarse, para soñar hace falta el reposo y la noche. Todas las ideas nacieron de la pereza y del desdén. Todo lo nuevo ha venido del lujo, y el más elemental de los lujos es no trabajar. ¡Pobres trabajadores a jornal! ¡Pobres ruedas del terrible engranaje, condenadas a girar sobre sí mismas en el mismo sitio! ¿Queréis transformar el mundo? Son los bohemios los que lo han hecho todo en el mundo. ¡La huelga, la santa huelga! ¿Queréis traer la libertad, y no la tenéis en vosotros? Soltaos y hablad después. Sólo hay un trabajo fecundo, aquel para quien estamos especialmente designados, el trabajo que se ama. El trabajo que nos imponen por un pedazo de pan deshonra a quien lo hace y a quien lo encarga. Lo que se compra es malo. Lo que se da es bueno. Mejor es andar por los caminos pidiendo limosna que vendernos por hambre a las maniobras ajenas. Mejor es ser sostenido por la caridad que por la codicia. Entre la mina y la cárcel, ¡oh cristianos!, la cárcel. ¿Qué hubiera elegido el Cristo? En la cárcel se reflexiona. La verdadera cárcel es el trabajo mercenario. La verdadera cárcel es donde no brotan las ideas, donde la carne dolorida, envenenada de sudor y de humillaciones, cae asesinada todos los días al hoyo de un sueño sin esperanza. La ley ordena el trabajo porque es una explotación, y sobre todo porque es un embrutecimiento. Prohibe la vagancia porque es la idea, y toda idea es subversiva. Son las ideas lo que se persigue. El trabajo inconsciente es el sucedáneo del opio con que los ingleses forzaron la China, y del alcohol con que los yanquis agotaron a los indios. Matar los gérmenes intelectuales por medio de las industrias-presidios y de la instrucción burocrática obligatoria: he aquí el programa conservador. Hay que reemplazar con algo las cadenas católicas. Hay que inventar otras tiranías que sustituyan a las ausentes. Hay que maniatar y amordazar a las generaciones, aprovechar el fanatismo de la ciencia positiva y de la disciplina militar, sustentadoras del régimen capitalista. Hay que aprisionar a lo que huye, vuela, se pasea, vaga. Hay que detener a los vagos. ¿Mas qué importa? Las ideas no se detienen; vagan formidablemente. Para ellas sí que no se encuentran gendarmes. fuente: Rafael Barrett A partir de ahora el combate será libre Selección y prólogo de Santiago Alba Rico L A D I N A M O L I B R O S Se permite la reproducción de esta obra siempre y cuando se realice con fines estrictamente no comerciales y se mantenga esta nota © 2003 Ladinamo Libros Apdo. de correos 13268 28080 Madrid ediciones@ladinamo.org www.ladinamo.org Dirigen la colección Carolina del Olmo, Carlos Prieto y César Rendueles ISBN: 84-607-6754-X NA-455-2003

El cerebro de Dan Brown en un URL

Al ingresar a http://probar.blogspot.com/ podrá leerse un argumento novelesco que bien pudo haber partido de la pluma de Dan Brown. Es más, la barra de título del sitio dice "Crea tu propia novela de Dan Brown" y cada vez que se carga la página aparece un argumento posible de Dan Marrón, junto con la portada del libro y la crítica. Es un verdadero Dan Brown's novel generator.

sábado, noviembre 18, 2006

Dos nuevos blogs amigos

De Fernando Obregòn Rossi, el poeta y perodista peruano es el blog amigo del kuru llamado: http://pospost.blogspot.com/ y el blog del escritor brasileiro residente en no paraguay, asunciòn: everardo Coelho se llama: http://everardocoelho.zip.net/ A disfrutar idiotas blog-globalizados se ha dicho!!!

viernes, noviembre 17, 2006

Como hace casi un año he prestado y ainda no me ha devuelto un libro un socio: Folisofía de Murena hasí que aprovecho tan magna recordaciòn para falar

H. A. Murena nació en Buenos Aires en 1923, en el hogar de una familia modesta, alejada de las preocupaciones del mundo intelectual de la época. Ingresó en el Liceo Militar; posteriormente se inscribió en las carreras de ingeniería, en la Universidad Nacional de La Plata, y de filosofía, en la Universidad de Buenos Aires, abandonando en ambos casos sus estudios. Siendo muy joven comenzó a escribir sus primeras páginas, y a leer, vorazmente, como lo hacen generalmente los autodidactas. De su paso por la Facultad de Filosofía y Letras le quedan amigos como Alberto Girri y relaciones con los integrantes de distintas revistas literarias.

En 1946 aparece Primer testamento, un volumen de cuentos, y, desde entonces, dedica todas sus energías a la literatura y al ensayo de interpretación. En su corta vida publicó más de una veintena de títulos en distintos géneros: poesía, ensayo, novela, cuento y teatro. Existe además una recopilación de una parte de los diálogos que sostuvo con D.J. Vogelmann frente al micrófono de un programa radial; la edición, titulada El secreto claro (1978), estuvo a cargo de Sara Gallardo y del propio Vogelmann.

Murena, un incansable colaborador de la revista Sur y del suplemento cultural del diario La Nación, se ganó la vida realizando tareas editoriales, asesoró a Sur de Buenos Aires y a Monte Ávila de Caracas, y codirigió la Colección de estudios alemanes de la primera, en la que se difundieron autores como: Jürgen Habermass, Theodor Adorno, Herbert Marcuse y Max Horkenheimer, entre otros.

En los años 60 tradujo a Walter Benjamin, introduciéndolo por vez primera a nuestro idioma. En 1967 la editorial Sur da a conocer sus versiones en Ensayos escogidos, una selección de los Schriften que reúne: Sobre algunos temas en Baudelaire, Tesis de la filosofía de la historia, Franz Kafka, Potemkim, Un retrato de infancia, El hombrecito jorobado, Sancho Panza, La tarea del traductor, Sobre la facultad mimética, Para una crítica de la violencia y Destino y carácter.

Este hombre de letras, fue durante tres décadas un participante activo y destacado en la vida intelectual del país, un gestor cultural que además posibilitó, con su generosidad, la edición del trabajo de otros autores en el país y en el extranjero, sin olvidar el hecho fáctico de que nos ha legado textos que se niegan a desaparecer.

Entre 1946, año en que publica su primer libro, y 1975, cuando repentinamente su corazón, largamente agredido por los excesos alcohólicos, deja de bombear, median sólo 29 años. Éstos fueron suficientes para protagonizar una titánica tarea, escribir como se ha señalado una gran cantidad volúmenes, traducir al castellano autores que enriquecen nuestra propia tradición y participar activamente del duelo de las ideas de su tiempo, generando en algunos casos polémicas que aún nuestra sociedad no ha saldado.

A pesar del gran aporte que hizo a nuestras letras y pensamiento, desde el día de su muerte, a los 52 años de edad, Murena comienza a ser olvidado con una sistematicidad que asusta a algunos y despierta la sospecha de otros. Sus libros se volvieron objetos inhallables en las librerías, incluso en muchas bibliotecas.

La reorganización del canon literario que periódicamente realizan algunos autores en los suplementos culturales, operaciones funcionales a la constitución de una cabeza de playa en la tradición literaria argentina, convenientemente protegida por una lista de nombres de amigos con relaciones en el mundo editorial y en el de la crítica, no lo tiene en cuenta, y, cuando se consigna su nombre en letras de molde, es para dejar establecido que su obra se está convirtiendo en cenizas, o que él no supo comprender el dolor y el sufrimiento de los pobres en América Latina.

No obstante el estado de cosas, en la última parte de la década de los 80 sus libros comienzan a ser buscados por un grupo de autores, en su mayoría poetas, que desean saber más acerca de la obra de este hombre que con pasión se dedicó a pensar la Argentina. Se comienza a hablar nuevamente de Murena. En bares como el Argos de Colegiales, donde la ginebra se sirve generosamente durante toda la noche, o en la pizzería Llao Llao de Barrancas de Belgrano, en las inmediaciones del Barrio Chino, su nombre flota enigmáticamente en las conversaciones. La charla de café lleva a la lectura, algunos de sus libros circulan de mano en mano, ajados y anotados. Al contrario de Borges, que participa de un fenómeno vinculado a la cultura de masas [...] y ha ingresado, por acción del periodismo escrito, oral o visual, en el campo de lo que Roland Barthes denomina mitologías1, Murena parece hacer pie en este misterioso territorio gracias a la voluntad de un reducido grupo de lectores. Entre ellos se encuentran Adolfo Castañón y Aurelio Major, traductores de Después de Babel 2, quienes recurrieron a sus versiones de Benjamin, de las que tomaron los pasajes incluidos por Steiner en esta obra esencial sobre la traducción.

En los años siguientes comienzan a circular algunos trabajos que reconsideran diversos aspectos de su obra: Murena, la palabra injusta de Hugo Savino3; H.A. Murena de Héctor Schmucler4; Relámpago de la duración de David Lagmanovich5; Murena un crítico en soledad de Américo Cristófalo6; El intelectual ultranihilista: H.A. Murena antisociólogo de Leonora Djament7; Murena en busca de una dialéctica trascendental de Silvio Mattoni8 El silencio imposición-incomunicación con el nuevo mundo en la perspectiva mítica de H.A. Murena de Leonor Arias Saravia9 y Visiones de Babel, una antología de su obra realizada y prologada por Guillermo Piro10. Selecciones de sus poemas son rescatadas por las revistas especializadas El jabalí11 y Diario de Poesía 12.

H.A. Murena atravesó el firmamento del período en el que le tocó vivir como un aerolito, como tal, se estrelló en la realidad del planeta. Los restos de su materia incandescente aún permanecen desperdigados en todos los géneros literarios. Sin embargo, se debe destacar que es en su poesía, donde hallaremos algunas pistas que nos guiarán cuando nos acerquemos al conjunto de su obra. Fue ante todo poeta. Su búsqueda vital está condicionada por esta práctica. Particularmente por aquella vertiente de la denominada poesía moderna, que en su relación con el racionalismo, protagoniza cruces y enfrentamientos, a través de los que “...los poetas redescubren una tradición tan antigua como el hombre mismo y que, transmitida por el neoplatonismo renacentista y las sectas y corrientes herméticas y ocultistas de los siglos XVI y XVII, atraviesa el XVIII, penetra en el XIX y llega hasta nuestros días. Me refiero a la analogía, a la visión del universo como un sistema de correspondencias y a la visión del lenguaje como el doble del universo”.13 Un universo que Murena parece percibir en constante creación, donde el pasado y el futuro se funden en un continuo presente, en el que intuye una oculta semántica cuya notación no le es revelada.

En el prólogo de Ensayos sobre subversión, afirma que si el escritor tiene pretensiones de contemporaneidad debe comenzar por ser “anacrónico, en el sentido originario de la palabra que designa el estar contra el tiempo [...] lo que él mismo llamó: arte de volverse anacrónico. Ese arte lo movió a abrirse a las tradiciones hermetistas o religiosas. Éstas lo acercaban, dijo, a la orilla primordial del recuerdo. Esa orilla era la imagen del Paraíso, antes de la Caída. La nostalgia de Occidente es lo paradisíaco. El judeo-cristianismo acentúa hasta paroxismos sicóticos el sentimiento de culpa que lo atormentó durante su vida.”14 En distintos textos, Murena, refiriéndose a la Creación, infiere la existencia primera del logos, la palabra: “el Verbo fue lo primero que existió” o En el principio fue el Verbo”, sin indicar explícitamente si tiene en mente el Antiguo o el Nuevo Testamento: el Génesis o el prólogo del Evangelio de San Juan: “ Al principio era el verbo,/ y el Verbo estaba en Dios,/ y el Verbo era Dios15. Estas referencias traen de un remoto pasado la personificación de un Dios que ‘habla el mundo’ y lo hace en la lengua del Edén, aquélla signada por la comprensión absoluta, la que después de Babel se astillará en fragmentos. Pero, a diferencia de su traducido Benjamin “...que en términos derivados de las tradiciones cabalística y gnóstica, funda su metafísica de la traducción en el concepto de una ‘lengua universal’16, Murena hace su propia lectura de los acontecimientos ocurridos en Babel. En La sombra de la unidad17 escribe: “ La unidad de la lengua de la que gozaban los hombres de Babel constituía en cierto modo un espejismo. Era el reflejo, el legado del saber obtenido al comer del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Ese saber presupone un discurso único, total, según el cual la entera vida sería cognoscible incluso antes de que naciera: ese saber, ese discurso -del que surge la lengua única de Babel- es locura. Locura: que alguien vivo imagine que la energía y la libertad de la vida son totalmente previsibles, o sea que dictamine la esclavitud, debilidad y muerte de la vida. [...] La dispersión por la tierra, la confusión de la lengua, tiene por fin indicar otra vez al hombre cúal es su naturaleza, cúal es su destino: la diversidad, el reino de las diferencias. El gesto de Yahveh libera al hombre de la locura del destino único, de la obsesión del regreso: le indica que el camino de retorno está para él sólo a través de la aceptación de la diversidad.” Los peligros que para él entraña el discurso único, representado por la espiral ascendente del progreso, una de cuyas formas más perfectas es una “ciencia sin sujeto”18 que en nombre de una lógica irrebatible puede decidir la muerte de todos los sujetos; sólo podrán ser inoculados en el espíritu humano mediante la aceptación de la diversidad y de la diferencia. Estos conceptos atraviesan su angustia y desesperación creativa en un tiempo en que la faccionalidad política y cultural existente en nuestro país, más que el reconocimiento del otro, pretendía su negación. Él no pudo concebir nuestra historia o nuestra tradición literaria en estos términos, quizás por ello su obra se nos ha ido haciendo tan necesaria.

Sarmiento, en su introducción al Facundo relata: “En la Enciclopedia Nueva, he leído un brillante trabajo sobre el general Bolívar, en que se hace a aquel caudillo americano toda la justicia que merece por sus talentos, por su genio; pero en esta biografía, como en todas las otras que de él se han escrito, he visto al general europeo, los mariscales del Imperio, un Napoleón menos colosal; pero no he visto al caudillo americano, al jefe de un levantamiento de las masas; veo el remedo de la Europa y nada que me revele la América.”

H. A. Murena, transcurridos más de cien años, reafirma con vehemencia las palabras del sanjuanino: “Con América se da el escándalo de que –salvo frustrados intentos- ha sido y es interpretada por los americanos, según una clave puramente europea19, un viejo mal que aquejaba al país desde la independencia y que no había pasado inadvertido para la Generación del 37. Esteban Echeverría antes de su muerte escribió: “¿Qué nos importan las soluciones de la filosofía y política europeas que no tiendan al fin que nosotros buscamos?

Murena presiente que se han agotado todas las instancias, ya no nos queda otro camino que buscar nuestras propias respuestas en clave local y que debemos tener el ánimo o el coraje para realizar esto que considera una tarea fundacional. Está diciendo: debemos tomar esta decisión y llevar adelante lo que él en un momento denominó el ‘parricidio’, término éste que en el campo de la literatura representaría una nueva lectura apropiatoria de nuestra tradición, actitud que él percibe con toda claridad en nuestro poema nacional: “Martín Fierro es el exponente del decidido parricidio lingüístico- poético. Tanto el acontecer como la forma del lenguaje del poema sólo pueden ser aclarados totalmente sin falsedad desde el punto de vista del parricidio histórico-cultural.20

En Retrato del poeta, dedicado a José Hernández, refuerza su tesis: Imagínenselo: / tenía más de un metro ochenta de estatura, / cuerpo de león, /pero en el medio del pecho / un signo trémulo y fatal/ como el amor o el fuego. [...] Comprendan, se educó en los campos, / en jóvenes ciudades, vería / las libres caballadas del alba / surgiendo de lagunas brumosas, / cubiertas de misterio / con que empieza la vida, habrá tocado / criaturas humilladas, pobres, / caídas, todo el dolor argentino / en su abierta llaga, / mientras en su centro puro / la poesía se alzaba / soñando las voces nuevas / para una belleza de rostro arrasado. [...] Imagínenselo ahora, / mercaderes, capitanes, políticos, / hombres eminentes y hombres oscuros, / almas enfermas de un tiempo / que perdió el futuro, imaginémonoslo. / Su corazón late todavía / en el vivo viento de las tardes claras, / toquémoslo con el sentimiento y la mente: / será como si nos purificáramos.” 21

En este poema nos pide que soñemos las nuevas voces para una belleza arrasada, que nos acerquemos a esos textos como lo hizo Arturo Jauretche, permitiéndole decir más tarde: “La anatomía y la fisiología de aquellos libros –digamos, Facundo, para el caso- son expresiones nuestras; nuestro es el apóstrofe, nuestro es el relato y la forma de la pasión, y nuestros son el tema, la evocación, los hechos [...] y si el lector aparta el texto contrariado por la falsedad de los planteos o de las conclusiones, vuelve al mismo conquistado por el encuentro de la propia sensibilidad, por la identidad nacional que reconoce en la factura de quienes ejemplifican con hechos propios del país, por los modos de decir, que son los de sus paisanos, y por las analogías, referidas siempre al paisaje, los hombres y los hechos que le son familiares.”22 Estas palabras con las que en más de una manera coincide Jorge Luis Borges: “El tono de su escritura fue el de su voz; su boca no fue la contradicción de su mano. Fueron argentinos con dignidad: su decirse criollos no fue una arrogancia orillera ni un malhumor. Escribieron el dialecto usual de sus días: ni recaer en españoles ni degenerar en malevos fue su apetencia. Pienso en Esteban Echeverría, en Domingo F. Sarmiento, en Vicente Fidel López, en Eduardo Mansilla. Dijeron bien en argentino: cosa en desuso. No precisaron disfrazarse de otros ni dragonear de recién venidos para escribir23, tienen la virtud de reconocer la carnadura de aquello que se expresó en una lengua cuyas inflexiones, su decir, nos son cercanos, que estableció el tono en el que todos estamos representados, la supervivencia del cual sólo se logrará si llevamos a cabo un nuevo adiestramiento de la mirada.

H.A. Murena nos insta a invertir la mirada, observar la periferia desde la periferia misma, anular el centro imaginado, vernos tal cual somos. Mirarnos en nuestro propio espejo y no a través de uno ajeno, en apariencia más elaborado y lujoso, que invariablemente nos devolverá una imagen doblemente deformada de nuestra realidad. Pero también nos advierte que esta operación no puede ser protagonizada por una mente dividida, una cuyos hemisferios se enfrentan constantemente en una danza macabra, autodestructiva, augurando la cíclica reinstalación del fracaso.

Referencias:

1-Jaime Rest, El cuarto en el recoveco, CEAL, Buenos Aires 1982.

2-George Steiner, Después de Babel, aspectos del lenguaje y la traducción. Fondo de Cultura Económica, México 1980. Traducción de Adolfo Castañón y Aurelio Major.

3-Hugo Savino, El innombrable, N°1, Buenos Aires 1985.

4-Héctor Schmucler, La Caja, N° 10, Buenos Aires 1994.

5-David Lagmanovich, Discursos poéticos, Universidad Nacional de Tucumán, 1998. El ensayo citado apareció por primera vez en la revista Iberoamericana, N°56, Pittsburg, 1963, E.E.U.U.

6-Américo Cristófalo,en Historia crítica de la literatura argentina (La irrupción de la crítica), vol.10, colección dirigida por Noé Jitrik, Emecé , Buenos Aires, 1999.

7-Leonora Djament, en Historia crítica de la sociología argentina, compilador Horacio González, Colihue, Buenos Aires, 1999.

8-Silvio Mattoni, Confines, N°7, Buenos Aires, 1999.

9-Leonor Arias Saravia, en La Argentina en clave de metáfora, Corregidor, Buenos Aires, 2000.

10-Guillermo Piro, Visiones de Babel (Héctor A. Murena), Fondo de Cultura Económica, México, 2002.

11-El jabalí, revista ilustrada de poesía, N° 10, Buenos Aires, 1999.

12-Diario de Poesía, N° 60, Buenos Aires, enero, 2002.

13-Octavio Paz, Los hijos del limo, Seix Barral, España, 1974.

14-Juan Liscano, Murena ,el anacrónico,

15-San Juan, Evangelio, Nuevo Testamento, cap.I, vers.I.

16-George Steiner, ibidem 2

17-H.A Murena, La metáfora y lo sagrado, Editorial Alfa, España, 1984.

18-H:A: Murena, D.J. Vogelmann, El secreto claro, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1978.

19-H.A. Murena, Los Parricidas: Edgar Allan Poe, El pecado original de América, Sur, Buenos Aires, 1954.

20-H.A. Murena, Los Parricidas: Edgar Allan Poe, El pecado original de América, Sur, Buenos Aires, 1954.

21-H.A.Murena, El círculo de los paraísos, Sur, Buenos Aires, 1958.

22-Jauretche, Arturo, Los profetas del odio y la Yapa, Corregidor, Buenos Aires, 2002.

23- Borges, Jorge Luis, El idioma de los argentinos, conferencia dictada en el Instituto Popular de Conferencias, 1926; incluida en El idioma de los argentinos, Manuel Gleizer editor, Buenos Aires, 1928, reeditado como El Lenguaje de Buenos Aires Emecé, 1963.

de

H.A.Murena, la inversión de la mirada,

buenos aires, 2005

Autor:Esteban Moore fuente:http://letras-uruguay.espaciolatino.com/

Ni Schumann-i ni Schopenhauer-II

el audio casete marca sony tipo cromado con una duración de 60 minutos 30 cada lado tenía remitente de saavedra al 200 de la ciudad de buenos aires fechado hace unas semanas: “hablar en el tiempo y no en la eternidad eso significa un casete y la vieja carta del siglo xviii es su polo opuesto y esto último colocaría por ejemplo a un piglia y por qué no decirlo a toda la literatura como anticuados retrógrados enfermos débiles obras de la voluntad resentida de mortales impotentes que han perdido su vitalidad hace mucho y consideran la realidad tan débil y estática como sus obras mera representación de hombres expulsados de la vida si la realidad “realmente” –y valga la redundancia– nos entusiasmara y fascinara nos cubriera sin embargo totalmente con los velos de su ilusión cómo imaginar la escritura sino como obra de resentidos de parias y engendros de la vida y no en el sentido fascista que puede implicar esto ídem que se remonta más allá de nietzsche aun a schopenhauer y lichtenberg al contrario el escritor se asume como paria y engendro no porque los otros vivientes más enteros y sanos lo expulsen de la corriente vital e intensa sino porque se asume a sí mismo como escritor es decir espejo de real ilusión doble sombra que corrige la vida desde su sapiencia formada de papel y tinta y soledad es decir se aparta de la materia ascendiendo hasta la luminosidad espiritual para hablar de lo real es decir de lo que no vive por eso no hay cartas para vos no quiero que mi realidad te sea develada y este verbo lo digo con énfasis develada te sea próxima y querida que te aproximes a mi realidad por lo menos desde mi voz desde mi sintaxis incorrecta desde mi gramática oral corrupta y plagada de silencios desde el tiempo y el cuerpo de mi voz lo que diga nunca importará qué tiene que ver el principio de razón suficiente entre vos y yo que el único filósofo que amo en realidad es un escritor que es un músico porque qué es un gorgias sino el primero en demostrar la vacuidad del lenguaje como concepto y pasando como verdad la esencia fundamentalmente hueca y vacía de la palabra que en él sólo puede llegar a cumplir una función musical una función de seducción y fascinación sobre la sensibilidad las palabras que se erigen y caen sobre nosotros no como un dedo que señala un sentido o verdad no las palabras se agrupan con un instinto cuasi atomista y nos atacan en forma de silueta de mujer que despierta nuestro deseo o en forma de cuchillo que nos hace estremecer las palabras como avalancha de formas yo diría más cercanas a las formas rítmicas de geometrías tortuosas del culto del apolo guerrero y más alejadas del pitagorismo geométrico siempre místicas abstracciones otra vez vacuas porque en vez de avanzar de lo uno a la multiplicidad irreversiblemente lo que ocurre es lo inverso el todo es reducido a lo uno a las formas más simples puras y aburridas que tienen más de sueños de la razón que razones del corazón”

work in progress de Cristino Bogado

jueves, noviembre 16, 2006

A partir de ahora el combate será...

"Mi panchita -no anchita sino estrechita-, mi chita no itá dura sino carne rica- te amo, te lamo, clamo por tu amor y reclamo: 6 huevos y 3 naranjas" de Obras completas de Rafael barrett T. 4, Asunción, RP ediciones, 1988 En el número 3 de la revista narkista La dinamo de abril-mayo del 2003 pueden pillar un magnifico prólogo introductorio y una selección de textos anarquizante. Más en http://www.ladinamo.org/ldnm/articulo.php?numero=3&id=89

miércoles, noviembre 15, 2006

E-vanishing candidato a intendente o consejal

Esta página le ofrece a usted lector de red todo lo que siempre kiso saber sobre los candidatos. No le dice lamentablemente ke NO vote por Evanhy este sunday...pero nada es perfecto. esta candidata por ejmplo tiene gustos sexuales muy raros: pistolas sexuales a ritmo de chogui, chogui, che guype! Sic: Fecha y lugar de nacimiento: 8 / Abril / 1964 en Asunción / Paraguay Estado civil: Casado/a Cant. de hijos: 3 Sexo: Femenino Teléfono: -- Celular: 0991 - 689185 Dirección: Avda. Mcal. López entre Alberdi y Sebastián Gaboto Estudios:Primaria: EScuela Parroquial Nuestra Señora de la Victoria (Villa Hayes)Secundaria: Eligia Mora de StroessnerTítulo Secundaria: Bachiler en Ciencias y LetrasUniversitarios: Nacional de AsunciónTítulo Univ.: Notario y Escribano PúblicoOtros Estudios: Profesora de Inglés, Profesora de Estudios Sociales Trayectoria política:Partido: Patria Querida (PQ)Cargo: Miembro Titular Equipo Conductor DistritalDesde: 2004Hasta: 2006Partido: Patria Querida (PQ)Cargo: ConvencionalDesde: 2004Hasta: 2006Partido: Patria Querida (PQ)Cargo: Diputado SuplenteDesde: 2003Hasta: 2008Partido: --Cargo: --Desde: --Hasta: -- Trayectoria profesional en el sector público:Lugar de Trabajo: Esc. Nacional de Comercio Raúl PeñaCargo: CatedráticaDesde: 1988Hasta: 2006Lugar de Trabajo: --Cargo: --Desde: --Hasta: -- Trayectoria profesional en el sector privado:Lugar de Trabajo: Villa Hayes Cargo: EscribanaDesde: 1996Hasta: 2006Lugar de Trabajo: --Cargo: --Desde: --Hasta: -- Trayectoria comercial independiente:Lugar de Trabajo: --Cargo: --Desde: --Hasta: --Lugar de Trabajo: --Cargo: --Desde: --Hasta: --" claro hay muchas preguntas no respondidas, la de Evanhy dicen ke de dónde sacó el money para su campaña...Los colorados son suertudos! fuente: http://www.aquieneselegimos.org.py/busqueda.aspx?text=evany

Borges, el último delicado

Ciorán es para mí una de las mejores cosas que le pasó a la prosa francesa. Me ha endulzado el día -o el mes- el haber hallado esta carta donde el rumano habla de otro excelente prosista, el inigualable Borges. París, 10 de diciembre de 1976
Querido amigo:
El mes pasado, durante su visita a París, me pidió usted que colaborara en un libro de homenaje a Borges. Mi primera reacción fue negativa; la segunda también. ¿Para qué celebrarlo cuando hasta las universidades lo hacen? La desgracia de ser conocido se ha abatido sobre él. Merecía algo mejor, merecía haber permanecido en la sombra, en lo imperceptible, haber continuado siendo tan inasequible e impopular como lo es el matiz. Ese era su terreno. La consagración es el peor de los castigos -para el escritor en general y muy especialmente para un escritor de su género. A partir del momento en que todo el mundo lo cita, ya no podemos citarle o, si lo hacemos, tenemos la impresión de aumentar la masa de sus ``admiradores'', de sus enemigos. Quienes desean hacerle justicia a toda costa no hacen en realidad más que precipitar su caída. Pero no sigo, porque si continuase en este tono acabaría apiadándome de su destino. Y tenemos sobrados motivos para pensar que él mismo se ocupa ya de ello.
Creo haberle dicho un día que si Borges me interesa tanto es porque representa un espécimen de humanidad en vías de desaparición y porque encarna la paradoja de un sedentario sin patria intelectual, de un aventurero inmóvil que se encuentra a gusto en varias civilizaciones y en varias literaturas, un monstruo magnífico y condenado. En Europa, como ejemplar similar, se puede pensar en un amigo de Rilke, Rudolf Kassner, que publicó a principios de siglo un excelente libro sobre la poesía inglesa (fue después de leerlo, durante la última guerra, cuando me decidí a aprender el inglés) y que ha hablado con admirable agudeza de Sterne, Gogol, Kierkegaard y también del Magreb o de la India. Profundidad y erudición no se dan juntas; él había logrado sin embargo reconciliarlas. Fue un espíritu universal al que sólo le faltó la gracia, la seducción. Es ahí donde aparece la superioridad de Borges, seductor inigualable que llega a dar a cualquier cosa, incluso al razonamiento más arduo, un algo impalpable, aéreo, transparente. Pues todo en él es transfigurado por el juego, por una danza de hallazgos fulgurantes y de sofismas deliciosos.
Nunca me han atraído los espíritus confinados en una sola forma de cultura. Mi divisa ha sido siempre, y continúa siéndolo, no arraigarse, no pertenecer a ninguna comunidad. Vuelto hacia otros horizontes, he intentado siempre saber qué sucedía en todas partes. A los veinte años, los Balcanes no podían ofrecerme ya nada más. Ese es el drama, pero también la ventaja de haber nacido en un medio ``cultural'' de segundo orden. Lo extranjero se había convertido en un dios para mí. De ahí esa sed de peregrinar a través de las literaturas y de las filosofías, de devorarlas con un ardor mórbido. Lo que sucede en el Este de Europa debe necesariamente suceder en los países de América Latina, y he observado que sus representantes están infinitamente más informados y son mucho más cultivados que los occidentales, irremediablemente provincianos. Ni en Francia ni en Inglaterra veía a nadie con una curiosidad comparable a la de Borges, una curiosidad llevada hasta la manía, hasta el vicio, y digo vicio porque, en materia de arte y de reflexión, todo lo que no degenere en fervor un poco perverso es superficial, es decir, irreal.
Siendo estudiante, tuve que interesarme por los discípulos de Schopenhauer. Entre ellos, un tal Philip Mainlander me había llamado particularmente la atención. Autor de una Filosofía de la Liberación, poseía además para mí el aura que confiere el suicidio. Totalmente olvidado, yo me jactaba de ser el único que me interesaba por él, lo cual no tenía ningún mérito, dado que mis indagaciones debían conducirme inevitablemente a él. Cuál no sería mi sorpresa cuando, muchos años más tarde, leí un texto de Borges que lo sacaba precisamente del olvido. Si le cito este ejemplo es porque a partir de ese momento me puse a reflexionar seriamente sobre la condición de Borges, destinado, forzado a la universalidad, obligado a ejercitar su espíritu en todas las direcciones, aunque no fuese más que para escapar a la asfixia argentina. Es la nada sudamericana lo que hace a los escritores de aquel continente más abiertos, más vivos y más diversos que los europeos del Oeste, paralizados por sus tradiciones e incapaces de salir de su prestigiosa esclerosis.
Puesto que le interesa saber qué es lo que más aprecio en Borges, le responderé sin vacilar que su facilidad para abordar las materias más diversas, la facultad que posee de hablar con igual sutileza del Eterno Retorno y del Tango. Para él cualquier tema es bueno desde el momento en que él mismo es el centro de todo. La curiosidad universal es signo de vitalidad únicamente si lleva la huella absoluta de un yo, de un yo del que todo emana y en el que todo acaba: comienzo y fin que puede, soberanía de lo arbitrario, interpretarse según los criterios que se quiera. ¿Dónde se halla la realidad en todo esto? El Yo, farsa suprema. El juego en Borges recuerda la ironía romántica, la exploración metafísica de la ilusión, el malabarismo con lo ilimitado. Friedrich Schegel, hoy, se halla adosado a la Patagonia.
Una vez más, no podemos sino deplorar que una sonrisa enciclopédica y una visión tan refinada como la suya susciten una aprobación general, con todo lo que ello implica. Pero, después de todo, Borges podría convertirse en el símbolo de una humanidad sin dogmas ni sistemas, y si existe una utopía a la cual yo me adheriría con gusto, sería aquella en la que todo el mundo le imitaría a él, a uno de los espíritus menos graves que han existido, al último delicado.
E.M. Cioran

martes, noviembre 14, 2006

Anuar (palabras con) Elías, méxico, 1983

López Vigil dará un taller en FM Trinidad

UNESCO, Radio Trinidad y Radialistas invitan a participar del seminario taller dirigido a responsables de informativos, jefes de prensa o directivos de las radios del Paraguay, que se realizará los días 22, 23 y 24 de noviembre de 2006 en el local de FM Trinidad. El seminario taller será dirigido por José Ignacio López Vigil.

Serán desarrollados temas como la radio y construcción de ciudadanía; valores de la ciudadanía. Igualdad y discriminaciones; formatos para incidir en la opinión pública; Manejo de programas en vivo, el debate; el quinto poder, Periodismo de intermediación; cómo hacer este periodismo desde las radios; los nuevos tiempos de la Radio y nuevos roles de las y los periodistas. Así también se tratarán temas relacionados a la línea editorial de la radio; el comentario; la informativos con opinión; la programación radiofónica; la ética informativa.

Nacido en Cuba y vivido en varios países de América Latina, José Ignacio López Vigil ha pasado su vida entre cabinas y micrófonos. Estudió filosofía y teología. Dirigió durante varios años la programación de Radio Santa María y Radio Enrriquillo en República Dominicana. Coordinó el área de capacitación de ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica), y la oficina regional de AMARC-AL (Asociación Mundial de Radios Comunitarias-América Latina). Fue director ejecutivo de RADIPAZ (Red Latinoamericana de Radios para una Cultura de Paz).

Autor de series radiofónicas como Un tal Jesús, Granja Latina, Un paisano me contó, Quinientos engaños y Noticias de última ira. Entre sus publicaciones, destacan Una mina de coraje, Las mil y una historias de radio Venceremos, Manual urgente para radialistas apasionados, Ciudadana Radio.

José Ignacio es un radialista apasionado que hace y enseña a hacer radio con tanto profesionalismo como buen humor. Actualmente, radica en Lima.

Rogamos solicitar participación a los teléfonos (021) 281950 / 297 806 con Elianne Barrail y Sara Acosta, o al mail mcandia@fmtrinidad.org, facilitando los siguientes datos:

Nombre y Apellido:

Dirección y teléfono:

Edad:

Radio y cargo que ocupa:

Localidad.

Los gastos de traslado, alimentación, materiales y hospedaje, serán cubiertos por la organización.

Esperamos contar con su participación.

Saludos cordiales.

Mirian Candia

Radio FM Trinidad

lunes, noviembre 13, 2006

EN UN PAÎS IMAGINARIO

EN UN PAÍS IMAGINARIO

Poesía Latinoamericana 1986-2006

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El poeta cubano José Kozer declaraba recientemente que: Lo que se viene escribiendo en Latinoamérica constituye una suerte de Siglo de Oro por la cantidad y la calidad de poetas, y poéticas, tan diversas. Sin embargo éstas se conocen poco y mal.

Encuentro en el decir de Kozer la explicación de por qué algunos intentos de aproximación a la poesía latinoamericana de hoy como éste (y otros como aquellos de Boccanera y Gonzáles Cangas) parten desde los 80 como ubicando en este período una suerte de Génesis.

Desde los 80 encontramos que en lo poético ocurre una ruptura en las dicotomías cultura-contracultura, lenguaje-habla; encontramos los primeros trazados que empezarán a diferenciar al propio lenguaje del discurso, en paralelo al descentramiento del sujeto poético; encontramos la aparición de lo híbrido y lo fragmentario. Estos, más otros flujos propios de la migrancia, del discurso de género y del replanteo de lo “cultural” fueron abriendo los espacios de lo que aún podría denominarse como “literario” en tanto la poesía, en función a un canon cada vez más imaginario, se agotaba en la coloquialidad.

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Si bien la exacerbación coloquial, que fue de las mano de Antonio Cisneros a las de Edwin Madrid, ya había sido afectada desde años atrás por poéticas como las de Eduardo Milán, Diego Maquieira, Marosa Di Giorgio, Raúl Zurita, Diamela Eltit, Mario Montalbetti - y desplazada desde otras como las de Jorge Kanese o José de Jesús Sampedro - se constituía para los nuevos autores en parte de un centro en estado de derrumbamiento, el cual fue cerrando sus vías de escape, incluso de aquel que conducía a lo neobarroco.

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Desde el conversacionalismo las poéticas aquí elegidas obran como desplazamientos desde los escombros del discurso canónico, (Gómez Migliaro, Bogado, Álvarez y Calderón), o como manifestaciones periféricas (Benavides, Batista). En tal sentido no aparecen como expósitas, inauguradoras, ni paradigmáticas. Hablamos de poéticas forjadas desde la crisis de un tipo de escritura que aparecen como modificaciones tangenciales o como insularidades. Éstas se gestaron entre fines de los 80 y los principios del nuevo decenio.

Así Paco Benavides (1965-2004), considerado como un autor de culto en la poesía ecuatoriana, interpola a los niveles e ideas de la realidad, sensorial y tangible, la complejidad de su laberinto interior, para manifestarse vía un lenguaje abigarrado que nos hace posible revisitar la Oikoumene (la “tierra habitada” o la “totalidad del mundo”) y convertir simultáneamente ese tiempo lineal en la refundación de otro de carácter mítico. En Benavides la memoria personal se funde con otra colectiva que generará la pérdida de “un” lenguaje, de “una” identidad en procura de lo que Corbin denominó como «individualidad eterna» ('ayn thábita). Su escritura se desplaza de la “proesía” (Pero entonces, las flechas de niebla se han clavado en la profundidad del amanecer, y derraman los goznes del deseo que se moviliza. ¿Ser para ella la ausencia de claridad de un incendio, el aire desplazado en la caída de una pluma, la distancia nocturna de una adormidera?) al verso corto:(Mientras la Bestia renace de/ sus quimeras, la Bella hace/ con sus quimeras un lugar/ de costumbre) y de ahí a la reescritura (Canto XI de La Odisea). Benavides, quien se marchó tempranamente a los 39 años, se constituye como uno de los autores más singulares.

¿Con qué lengua/ repleta/ de mudez/ vas a nombrar/ (si nombras)/ tu ciudad,/ las ciudades?, interroga Damaris Calderón (1967). La conciencia que tiene la autora de que la conquista del poema implica descubrirse desamparado por la palabra hace que esta se reinvente constantemente, y con ella al lenguaje. En Damaris Calderón la fugacidad del Yo no está en función de su supresión, por el contrario, va de la mano de su pluralidad. Entre las palabras y las cosas - nos dice- hay una zona que se interpone/ como un hijo deforme. El saber de esa zona, el enfrentársele interpretándola desde lo inefable, hace que en Calderón esta imposibilidad se constituya en una virtud (Rojas). Si en los libros Sílabas, Ecce Homo, hace del poema ritual de representación cediendo “su” voz a las de Emily Dickinson, José Lezama Lima, es decir el poema construido como una “máscara de nadie”, en otro como Los Amores del mal encarna una voz sáfica, amada-amante, que navega a través de los huecos del tiempo, del cuerpo y de lo material, dejando la estela agridulce y descarnada de quien por vivir paga gozosa un alto precio (Faesler).

Cristino Bogado (1967) poetiza desde una margen conversacional en la que con una potencia poco inusitada se inscribe en la tradición de los Rimbaud, de los Lautremont hasta los Ginsberg, pero su visceralidad, su grito, encuentra reverberancias en la reflexión epistemológica. Bogado sabe que el lenguaje arrasa lo que nombra pero en su escritura también lo reifica consciente de que el lenguaje da el ser a las cosas. Y el suyo “contamina” todo purismo y va más allá evidenciando que así como el nombrar da el ser también origina su problematización por la precariedad del verbo.

Willy Gómez Migliaro (1968), exento de toda intención nacionalista, se vale de su país, el Perú, para establecer una metáfora del caos. Si bien el punto de partida de su poética está en el discurso coloquial paulatinamente lo deconstruye hasta convertirlo en un campo de lenguaje minado de gestos y zonas oscuras a través de los cuales absorbe otros géneros (la crónica, la narrativa y el ensayo) hasta disolver un solo tipo de expresión. Posee instantes en los que el británico modo se enloda de versura neobarrosa, otros en los que esta ampulosidad se contrapone con la oralidad callejera (incluso apoética) y va de ahí a al tono elegíaco, al talk poetry o hacia lampos de hondura lírica. La obra de Gómez Migliaro, en la que como en la de Calderón el Yo aparece ficcionado vía la aliteración de voces, constituye un tramado de estilos, que unas veces se oponen y en otras se complementan. Es una manifestación consciente de la crisis (política, social y poética) entrevista desde un sujeto desprovisto de toda representatividad.

Montserrat Álvarez (1969) nos presenta una poética, ubicable de acuerdo con Chueca, en la corriente revitalizadora del malditismo. Posee la dolorosa lucidez del sujeto excluido de un centro. Pero es su ausencia en ese centro lo que lo dota de una perspectiva suficiente como para emprenderla, vía la polifonía de sus hablantes, contra las instituciones de la sociedad burguesa. En su discurso Álvarez trasciende el ámbito de lo estrictamente urbano para situarnos en una atmósfera de acabamiento, de metafísica de lo apocalíptico, en los que se manifiesta la cancelación de la fe. Con una dicción, de raigambre baudeleraina, revitalización del malditismo, fusiona cultismos con oralidades trayendo consigo una nueva posibilidad en el decir.

...

Encuentro poéticas poderosas, de ruptura, y al mismo tiempo recuperación, de la tradición. Pero no caeré en la tentación de reunirlas asfixiándolas con una marca de patente pues éstas poéticas existen como una contínua reinvención.

Dejo al futuro la palabra.

Maurizio Medo

Arequipa, Octubre, 2006

...(continuarà)

sábado, noviembre 11, 2006

Prohibido arrestar antes de que termine la música

Lady L, peli de Peter ustinov, con Sofia Loren como L, Paul Newman como Armand Denis, David Niven como el duke dickie, además de Philip Noiret como el ministro del Interior y Michel Piccoli como el proxeneta parisino. Fotografía del gran Henri Alekan (camarografo cinematografico de los 60 y 70, su retorno triunfal fuen en la peli de wenders "Las alas del deseo"). Ah..Ustinov aparece en una secuencia haciendo del bobo principe otto de baviera, blanco del atentado fallido(por culpa de la mujer de denis, del amor) de los anarquistas. La novela es del gran Roman Gary, novelista nacido en 1914 y suicidado en 1980, marido de la actriz godariana Jean Seberg, tambien suiucida y con la cual tuvo su unico hijo, Diego. Ganador por dos veces del premio Goncourt, el único. Autor de una veinte novelas en francés, una docena en inglés, diplomatico alguna vez incluso en Bolivia, guionista, el mismo hizo dos peliculas, las tres dirigidas por grandes cineastas no tuvieron éxito, ni la de ustinov, ni la Huston menos la de Sam Fuller. El que se burló de toda la pedante crítica francesa con la invención de su doble literario Emile Adjar, falso autor de novelas que gente como Queneau, timados y burlados hasta los tuetanos, elogiaron como "una mezcla estupenda entre Ionesco, Vian y céline", es decir lo mejor literatura francesa del siglo XX. Pero detestaban las novelas exitosas de Gary así que encumbraron al oscuro médico acantonado en las selvas brasileras, primero, y después primo del veterano de a resaistencia francesa, Emile...El mayor timo de la literatura francesa. En español se le ha traducido casi nada, apenas la editorial El bronce, en el 2004, "Lady L", y después, nada. La peli es una caricatura de la belle époque y de sus anarquyistas que trataron de hacerla trizas. Todo pasa por dialógos ingeniosos, humor verbal sutilisimo, absurdo de alto voltaje, -como por ejemplo que la guardia alpina trepe los techos de Paris para cazar a un anarquista refugiadoen un burdel y que no puede ser arrestado sino a partir de las 6 am., durante la cual se pasa cogiendo, gentileza del derecho penal francés (?!). Es un homenaje inteligente, humoristico, por momentos casi muy duro y burlon del anrquismo de comienzos del siglo XX, pero el homenaje queda y es claro. Buena peli del que hiciera como actor "Descalzo en Atenas", próxima misión para el kuru.

viernes, noviembre 10, 2006

monovocalismo dariano

La plaza llamada Armas, daba casa a la dama; Blas (la) hablaba cada mañana;mas mamá, llamada Marta Alvar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para largar plata, para agarrar adahalas. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?Nada ¡ca! ¡nada basta a atajar la llama aflamada! Amar hasta fracasar (trazada para la a), 1913 en Cuentos completos, FCE, Mèxico, 1998

miércoles, noviembre 08, 2006

lea las sombras del artista belga Fred Eerdekens

mirar:Fred Eerdekens ° June 14 1951 Heusden-Zolder (B) Burg. Bollenstraat 32 B - 3500 Hasselt Belgium t&f: +32 (0)11-224072 - +32 (0)496-186213 e-mail: fred.eerdekens@pandora.be site: www.fredeerdekens.be

viernes 10, CCPA, ARTE EN VENTA!

Nuevo libro en Jakembo (Noviembre)

Elogio de una autoinvasión de la intimidad

Antonio Tudela Sancho

Hace ya una eternidad ¾exactamente, la misma que de la nada cósmica separa a este humilde ego metido a prologuista por política adicción a la amistad¾, en un libro de precios(ist)a factura formal (Counterblast, diseñado por Harley Parker), Marshall McLuhan reflexionaba sobre el acto mecánico de la escritura, el puro centelleo de las teclas en la (hoy ya en desuso) máquina dactilográfica, para sintetizar una brillante diferencia respecto de la antigua (y hoy ya obsoleta, para qué añadirlo) escritura manual: frente a lo ilegible, tortuoso e impreciso de las lentas, silentes frases manuales, el raudo, estrepitoso y fulgente asentamiento dactilar de las palabras en el papel sólo es medio para un fin, camino para un determinado propósito. «Los pensamientos transpuestos en mecanografía ¾afirma¾ están efectivamente publicados, y la publicación aleja la expresión de esos pensamientos de la esfera íntima y personal. La publicación es una autoinvasión de la intimidad.» Qué decir de las actuales máquinas de escribir, las computadoras compañeras de nuestra vida a tiempo completo ¾en el hogar tanto como en la oficina o los mil «no-lugares» que median entre uno y otra¾, mágicos artefactos en los que la luz emanada por una pantalla increíblemente similar a la de un televisor ha desplazado los relampagueos martilleadores de los tipos, el zumbido de los ventiladores y la sensibilidad del teclado han eliminado la vieja percusión digital, la virtualidad vertical y continuada de un código binario invisible bajo su interfaz ha vuelto casi superfluo el recurso al papel... Qué diría McLuhan de los modernos notebooks, qué de los flujos inasibles e interneteros, qué de tantos acontecimientos técnicos venidos a reforzar y multiplicar como nunca antes la escritura, muy lejos de abolirla o superarla (tesis explícita en Explorations in Comunication)... Seguro que se lo tomaría con humor ¾sentido del que siempre hizo gala: baste recordarlo en Annie Hall, emergiendo de un margen de la pantalla a la llamada de Alvy Singer (Woody Allen) para, en el vestíbulo de un cine, desautorizar la pedantesca perorata en alta voz de un académico especialista en su obra.

Pero dejemos aquí también nuestra propia peroración para recuperar aquello que siempre deben ceñir las líneas de todo prólogo (a menos que deseemos volverlo fastidioso, intempestivo y, en definitiva, inasequible a cualquier lector, incluido el prologado): un libro y un autor. Simpleza que, al menos para este prologuista, resulta más compleja de lo que parece, por diversas razones que tocan a uno y otro de los anteriores términos, cuando no juntamente a ambos. Trataré con brevedad de explicarme a seguido, sin rogar por ello excesivas disculpas al lector, ya que, a fin de cuentas, todo prólogo es por definición de naturaleza prescindible ¾siéndolo por añadidura éste en particular a causa de la propia naturaleza de quien lo perpetra.

Francisco Franco: el autor. Que me permitirá la broma de no consignar aún su segundo apellido para disolver o atemperar lo que en suma, y sin necesidad de dar muchos rodeos derridianos, constituye una evidencia: que nada nos es más ajeno, nada más impropio que nuestro propio nombre. O así debería ser (a menos que, como el Rosas de Borges o el gran Histrión veterotestamentario, uno posea una fe resuelta en ser El-Que-Es). Por fortuna y con sencillez relativa, el idioma, los juegos del lenguaje, las coincidencias, azares e ironías de todo tipo suelen, a poco que estemos dispuestos a convocarlos y acogerlos, venir en nuestra ayuda para liberarnos de nosotros mismos, es decir: para arrancarnos de esos soberbios grilletes y ratoneras que forman espurios conceptos como los de «identidad» y «sujeto» (o su versión intelectual, literariamente autorizada: el «autor»). Único modo de disfrutar ¾enjoy¾ a Joyce, de ver al Bogart que hay en Godard o de presentarle batalla a Bataille, por citar algunos clásicos evidentes. Hasta Derrida tiene su deslizamiento en castellano, si uno acude al tomo correspondiente de la Enciclopedia Universal Espasa. Y bueno, lo que un españolito de mi quinta menos pudo nunca imaginarse era el prologar algún día a Francisco Franco ¾presente, no espectralmente¾, y menos aún hacerlo en un tono de franca amistad. Bromas al margen, Francisco Franco (Gauto) no precisa insistir en el chiste (con el que, insistamos todavía, se alía hasta su juventud: no en vano vio la luz en 1975, año-fetiche-catafalco del franquismo...), ya que le basta su práctica lectora, esa «curiosidad» propia a la que él mismo alguna vez ha aludido con relación a la filosofía, para entenderse y comprender su propia escritura como un ejercicio de (des)apropiación de sí y de su vida... por más que deba yo ahora pedirle perdón por situar tales palabras e ideas, incluso la pretensión de un situar semejante, en su personal itinerario.

El poder en el no-lugar, una reflexión acerca del poder en lo cotidiano: el libro. Que es también, en tanto que obra, una «opera prima». Es decir, un trabajo de escritura que se piensa desde un principio destinado a la condición de «libro», esto es, a la tinta, la pasta y los ritos de propagación e intercambio de la vieja Galaxia Gutenberg. Lo cual es importante, en la clave conjunta de lo antes apuntado sobre el nombre propio y la breve reflexión técnica de McLuhan citada al comienzo de estas líneas. Porque en realidad ambos ¾autor y libro¾ son así un mismo proceso, muy lejano (ya lo advertirá el lector) de ideas como la del autor/creador/artista o la del libro como obra (no habrá que añadir «magna», «literaria» o «de arte», pongamos por caso). Nada de eso. Nada de las mil formas, encubiertas o no, del trasnochado narcisismo de lo personal. La publicación, siempre efectiva, ya sea en el modo clásico de la presencia, como lo es ¾lector¾ este libro presente en tus manos, ya virtual, es decir: no presente en un pensamiento «previo», sino alojada en ese no-lugar hospitalario, acogedor y gestador (pero no por ello seminal ni germinal), afín al «tercer género» platónico, espaciamiento o khôra del Timeo, o suerte de «madre portadora» (por traer una figura sólo posible gracias al actual estado de la tecnología) que son, en conclusión, nuestras hiper-máquinas post-mcluhanianas procesadoras de textos digitales (dactilares: las puntas de los dedos, tanto da que sean hábiles dos o diez, indiscutible cerebro exterior), la publicación distancia definitivamente los pensamientos ¾en el decir de McLuhan¾ de la esfera de lo íntimo y personal: «La publicación es una autoinvasión de la intimidad». Como muy bien sabe Francisco Franco. Quien de este modo se interna ¾y con violencia, no cabe duda: qué invasión no será violenta¾ en tantos territorios, en tantos no-lugares donde el poder es ¾Foucault mediante, con mención complementaria y lejana de Shakespeare tanto como de Tennessee Williams¾ simplemente el «entre», la substancia con la que están tejidos los sueños. Nada más ni nada menos.

Pero, ¿por qué un elogio? ¿Por qué elogiar tal autoinvasión de lo íntimo por parte del «autor» que (así) se publica (y por vez primera)? [Y no tema el fortuito lector de tantos prolegómenos, que ya van/voy concluyendo.] Precisamente, porque Francisco Franco Gauto sabe lo que (se) hace. Lo que no es poco saber y hacer en estos tiempos de perplejidad y miseria, ni en este ámbito que aún se dice o se cree «creativo», ni en este bendito/maldito Paraguay donde los dos anteriores «handicaps» hallan modulaciones de espanto en lo tocante a la cuestión (problema, en realidad) de la escritura, y no digamos ya en lo que toca a la producción editorial y sus figuras, o «figuretis» mejor: voz en absoluto linda, pero muy apropiada a esa incesante búsqueda acumulativa de menciones, medallitas, fotos y demás implementos vanos que, cual fideos, abundan en el rancho de las micro-provincias de arraigada tradición cuartelera. Y porque sabe lo que (se) hace, con su escritura a ratos autobiográfica o enmarcada en una vívida experiencia («técnica» sería intolerable redundancia, «humana» palmaria estupidez), a ratos modesta y adaptada a cierto «sentido común» esquivo a cualquier hidalga arremetida, siempre con una prosa que sin ser deudora muestra la herencia áurea del mejor género confesional castellano ¾el teresiano-abulense¾, Franco Gauto puede enfrentarse sin problemas a la triste pregunta que en más ocasiones de las que desearíamos nos ronda cual aciago espectro: ¿por qué, para qué publicar ¾a santo de qué entrar en el único honesto saqueo que existe: el de lo íntimo propio¾ y exponer(se), y más en el espeso caldo de cultivo local antes descrito?

El lector que pacientemente haya llegado hasta este punto (o que tal vez más juiciosamente haya atajado, ahorrándose los fastidios del prologuista), sin duda encontrará en el texto de Franco sus respuestas.