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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

viernes, febrero 24, 2006

El chongo de roa bastos (versión remix para el Popu) de Cristino Bogado

El chongo de Roa Bastos

Cristino Bogado

El chongo de la semana, el miembro viril número uno de los top ten, elegido y fotografiado cada viernes (Veneris dies), el semental afirmado en su unidad a la vez contráctil y granítica, tuvo tanto éxito que los genios por detrás del periódico El comunacho como nunca se dieron el gusto de buscarle la quinta pata al gato comercial, la vuelta de tuerca, la enésima reencarnación del circulo vicioso del Capital, el regreso maquillado pero siempre igual y reiterado de la fórmula del éxito, esta vez en un bucle jamás sopesado allí, increíble en tal contexto, encontrado, quién lo diría, por el lado de lo “espiritual”, legitimable por la gazmoñería que subyace a todo lo amarillo, morboso, sensacionalista, boom: el chongo del mayor (y hasta ahora único) escritor del país.

El casting despiadado y tempestuoso convocó al puberío intelectual, cerebral, brillante. Pero también al ala librepensadora y contaminada de ideas foráneas, modernizadoras, globalizantes, la representada por la muchachada femenina. El gremio de travestis también envió a su embajada de letradas o letrados. La mafia homo, apelando a uno de los interminables tentáculos de sus turbias influencias y ramificaciones, como era de esperarse copó y atiborró la antesala de espera al noviciado. Más de un francotirador, literato inédito y cool, y aun los seguidores de los narradores más de culto y más under, hicieron acto de presencia. Los lacanianos, hartos de vegetar entre su maraña de galimatías, su enrarecido olor a secta y su solipsismo lingüístico, y que se habían desaguado, como última terapéutica “reformista”, hacia la literatura, batallaron con sus pelucas rojizas y sus pieles de astracán por los pasillos kafkianos del intempestivo certamen literario. Los vendedores de huevos caseros en los colectivos sin aire, los cantantes de cachaca con letras engageés, los políticos trashumantes, los cambistas desempleados por la sempiterna crisis económica, las amas de casa sin suerte y simplemente hartas de comprar boletas de bingos y loterías y de jugar a la quiniela, lucieron sus escasamente glamorosas siluetas de eternos rezagados y su look de víctimas sin redención por el atestado local. Los revendedores de ka’a y nevado enarbolaron su léxico tribal y su fonética callejera y actualísima.

El jurado sería único, e inapelable su dictamen. Estaría constituido por un solo individuo: el propio homenajeado. Entonces, la campaña supondría una carrera larga e interminable de coacciones publicitarias y de estímulos a la creatividad. Las fábricas de caña y cervezas de arró piré aportaron lo suyo. “Detrás de todo gran escritor hay un gran bebedor”, “Alcohol es cultura”, “Baco, padre putativo de Apolo y de las Musas” y otras marranadas de la pub local, folclórica, autóctona, señalaban el camino al estrellato y la fama.

El contrato con el Genio ya aparecía reproducido en los números previos al del día señalado. Como el Genio, se sabía, estaba casi ciego, se contrató para la ocasión a una dotación de lectores, de voces pastosas y locutoriles de radio FM, ad hoc para persuadir y traspasar los muros de la sordera creciente del Gran Escritor. Una pelea con el tiempo y el derrumbe metafísico del cuerpo del Genio. El ganador, ¿qué ganaba en todo este jaleo, además de la envidia que suscitaría en su entorno el honor de ser instruido por el autor de Lucha hasta el alba para emularlo en su senda de gloria? Salvar la especie homo creator, a punto de extinguirse del suelo patrio, como el taguá y el palo santo, después de una trayectoria de más de 60 años de ímproba labor intelectual, en la figura ahora ya decadente de nuestro primer y último Genio creador del siglo y de nuestra historia. Conocer los secretos inexpugnables de la creatio ex nihilo, los largos y afiligranados entramados de la escritura que conduce a la fama, salvar el honor literario en el subcontinente, frente al MERCOSUR, frente al planeta todo. Impedir que cese la semilla más rara y vulnerable… Aniquilar el secular anonadamiento intelectual allí donde la canícula sume en el letargo y casi en la estulticia a su población alimentada básicamente con mandioca, asado y joint. Que el chamán de la aldea, en el escenario edénico del trópico, toque con su dedo divino al efebo que tomará la posta de las luces. Ser el mayor vendedor de cultura del joven siglo, ser la vanguardia intelectual y artística del país y encaminarlo hacia el Primer Mundo, hacia la Comunidad Europea, hacia la Random house, hacia los Betelscheim y los Herralde, hacia los que troquelan nuestras mentes y masajean los mensajes a través del papel y sus hormigas negras inmovilizadas en el charco de su tinta.

Para una primera preselección, el Genio emborronó una especie de retrato robot del proto-discípulo: mirada de traidor innato, piernas de coimeador incansable, disponibilidad para el trabajo de la succión infinita, con la mente a manera de esfínter, de todo el palabrerío patrio, del chismorreo vacuo y pantanoso, de la nube procelosa y ceñuda del “qué dirán” que se cierne sobre toda promesa intelectual, primaveral retoño milagroso en medio de tanto invierno. El heredero debería haber militado en todos los abortos de regeneración cultural, humana, humanista, marxista, freudiana, pagana, franciscano-religiosa, lingüístico-jesuítica-guaranítica, heroico-carismática, etc. Tendría también que poseer trazas inequívocas de habilidad para sobrevivir al manuscrito, la Remington o la PC con asistente de Office en forma de perrito o de bonzo.

El contrato legendario entre el periódico amarillo y el autor de Caruguá se difuminaba en una miríada de especificaciones en letra chica. Ni el propio Gran Escritor había logrado vislumbrar los términos últimos y microscópicos que antecedían a su firma. Él sólo sabía que el agraciado (el cangüeró, según los resentidos a priori que ya protestaban por su posible derrota futura) debería tener una columna diaria... Lo que no imaginaba, a pesar de su esplendoroso pasado de fantasías imposibles, era el proyecto secreto de los manipuladores de la masa lectora: metamorfosear el bulto de los tabloides, lleno de fotos y palabrerío vacío y “shockeante”, en una revista exclusivamente consagrada a la alta literatura. En la única representante de la nueva literatura de la nación. En la aurora de un nuevo país culto y refinado. De un país con un Parnaso discreto y laborioso. Deliberante y sabihondo. Moral y edificante. La Patria Culta soñada por nuestros remotos y analfabetos bisabuelos para nosotros, sus descendientes. Lo que no se calculó, una vez más, fue la atávica venalidad de los gestores, esos mediadores traicioneros entre el sueño y la praxis. El chantaje que mojaba sus bigotillos como un licor suculento, la coima que cosquilleaba el hueco de sus manos, la codicia con la que devoraban como pirañas a sus correveidiles, los apuros cosmético-vaginales de sus mentes y de las de los amantes de sus hijas y de las de sus primos y sobrinos, el search-and-destroy de sus eróticas. Pero la cabeza coronada de laureles, viejo zorro ducho en estas jugadas y maestro en las artes de la simulación y la estafa, conocía y detestaba a estos aprendices de tahúr. Por eso había aceptado comparecer todos los días en los corredores del periódico para amasar personalmente el barro de su sucesor intelectual. Y, con ese propósito, dejar que los vicios de la mediocridad y las ocurrencias siempre inoportunas se agotasen en su lepra. Que los ambiciosos y simplones amantes de la farándula desistieran, enloquecieran o se suicidaran, abandonando su propósito de tomar el poder al verse acorralados y encerrados en una jaula de espera tensa y calma chicha verdaderamente hitchcockianas. Aunque tampoco se le escapaba que los directores de El comunacho acariciaban la esperanza de que sus titulares produjeran un respingo bursátil en las grandes editoriales europeas, que pergeñaban su posible hagiografía póstuma y que deslizaban por lo bajo que pensaban adelantar sus memorias, por supuesto no muy lejos del resentimiento chateubriandiano.

Algunos chantas sudamericanos eliminados por no poseer la conditio sine qua non de la pureza de la nacionalidad, terminaron dando portazos injustificados. Reclamaron inútilmente cláusulas de fórmula y de jure. Eliminados por su destino de extranjeros, se desgañitaron contra sus padres y madres. No habían nacido en esta maldita tierra y, sin embargo, la pisaban y se movían sobre ella, en ella laburaban y en ella procreaban ya paraguayitos maleducados y guarangos. Ellos, que sabían perfectamente mascullar “Jakú la yvy”, ellos eran despreciados. En su delirio derrotista de refugiados violentos, acariciaron ucronías sarmientistas.

Los asiduos de El comunacho, además de las habituales crónicas sangrientas de trasfondos hiperbolizados y surrealizantes, además de los traseros bruñidos como las naranjas injertadas que se exhiben en los supermercados y enhiestos como el orgullo de las top-models, desde hacía un tiempo se habían topetado con una nueva sección que mostraba las fotos de los diez o cinco preseleccionados de cada semana para competir por el título del futuro “Hijo del hombre”. Éstos, mientras esperaban el veredicto final, gracias a esta suerte parcial y temporal, ya se iban agenciando un vale para el coiffure del estilista de moda o algún galón de nafta para las farras de week-end o, por lo menos, un pack de libros edificantes de la librería patrocinadora del “evento” (“Hanza y Pancos”, famosa cadena de librerías de la ciudad). Es decir, las expectativas –y también las ventas– del periódico subían exponencialmente, y hasta –milagro de milagros, efecto colateral de la furia que los envolvía a todos– la mano invisible llegaba a configurar el gen egoísta de los eliminados, que a los pocos días de su defenestración aparecían, matemáticamente, heridos, secuestrados o muertos, en una danza alocada que progresivamente recargaba más y más las tintas rojas. O, más discreta y melodramáticamente, acababan en su mayoría en conatos de suicidio, víctimas de la frustración y el abandono. Como aquel vendedor callejero de bananas mau. O la to’ola del barrio, que además curtía Richard Bach. O el vendedor aquel de libros, incansable aporreador de timbres, aldabas y portones, siempre rencoroso y desplazado, que, según decía el reporte de El comunacho, nunca se perdía la sección “cultural” de la achinada Susana. O aquel célebre caso del plomero aficionado a resolver crucigramas que intentó quitarse la vida con una sobredosis de papel impreso. Hasta hubo un caso que involucró a un perro de lo más lindo, de grandes barbazas de lobo de mar (que obedecía ciegamente, con su simple gran olfato, el célebre apotegma de Kandinsky según el cual “Hasta un perro puede pintar”). Habían sucumbido todos a un desliz digno de engrosar las ennoblecedoras páginas negras y rojas de El comunacho. Un caso bastante ruidoso lo protagonizó el hijo del coreano de la esquina en que se cruzan las calles Che Guevara y J. F. Kennedy (“Supermercado Convulsión Asiática”), cuyo cuentecillo póstumo en coreano-guaraní hizo las delicias y provocó las lágrimas de más de una madre hasta ayer nomás celosa ecónoma de la canasta familiar y guardiana de la pureza racial ciudadana. A este coreano lo encontraron agonizando al lado de ese textillo y otro, como nota de suicida, en el que lamentaba su exclusión de una vida que para él lo era todo, ya que la existencia comercial a la cual lo destinaba su familia no le decía mucho.

Semanalmente se veían en la primera plana de El comunacho las fotos de los semifinalistas, jubilosos y abrazando al autor de Nonato y a los directores y recibiendo las bendiciones parciales antes de la Gran Final.

Otro recurso, lateral pero muy explotado, para captar la voracidad literaria de los lectores de El comunacho, era la crónica del uso de los ingresillos que recibía el Genio por su labor de gurú, chamán y guía exclusivo de tamaña empresa cultural. Los alevosos cronistas describían al Verbo nuevamente suelto en sus antaño acostumbradas andanzas nocturnas, requiriendo rebajas de las mariposas de la noche. Su representante editorial en la ciudad, un avispado ejecutivo de Alfaguara, viendo cómo venía la cosa, no queriendo quedarse atrás y buscando llevar un poco de agua a su molino, había insinuado una publicación en pocket-books de El sobrino de Wittgenstein mientras se cocinaba a todo trapo el puchero de El chongo de Roa Bastos – ¡esto es “pescar en río revuelto” y demostrar “visión de futuro”!

Como última etapa antes del esperado desenlace, se habilitó rápidamente una sección de “Cartas al director”. En ella, la gente deslizaba o trataba de imponer su concepción del chongo ideal o perfecto. Qué color de piel tendría el mismo, a qué sexo pertenecería (y qué tamaño tendría su sexo, en caso de ser el elegido un muchacho), si la nariz debía curvarse a la guaireña (en las estadísticas, Guairá ocupaba el primer lugar en ventas de “El comunacho”) o replegarse a la aregüeña, o desafiar a los espacios al modo concepcionero, si necesitaba saber tanto de cocina como de canciones cumbiamberas, si debía preferir Gilda a Madonna en su discoteca, etcétera. Y también abundaban los consejos con miras al futuro rendimiento literario: si la dieta a seguir del próximo Genio sería la del macho cazador carnívoro o la del agricultor matriarcal cuasi vegetariano, si sería vegano hasta la severidad masoquista o si le vendría bien a sus neuronas y a su bildung espiritual combinar la cocina magrebí con las maravillas locales, como la cannabis sativa y el ílex paraguayensis, y si debía preferir el ka’a he’e (como quiera que sea el equivalente en latinajos) al azúcar diabetizante. Se tocaban, por otra parte, cuestiones como la de si andar en colectivo no estropearía su cerebro fantasioso, adecuado a la creación, o si no le llevaría a desarrollar alguna fobia o paranoia postmoderna; si no sería preferible la anacrónica pero ecológica bici, o incluso la locomoción peatonal, por aquella sutra que reza “Las ideas vienen caminando”. Después estaba la cuestión de si sería aconsejable prescribirle el sexo duro e indiscriminado, o, por el contrario, si debía obligársele a sobrevivir a base de ritos masturbatorios cada vez que el indio asomara por sobre sus manuscritos de ejercicios de estilo y por sobre las notas de estudio del trivium y el quadrivium en los que lo iniciaría el Maestro (no olvidemos que todo paraguayito tiene más de indio que de español, es decir, más de salvaje que de civilizado). Y, además, estaba el fructífero problema de, una vez elegido el chongo, decidir qué atribuciones concretas y especiales corresponderían estrictamente al Genio sobre el mismo. Si éstas abarcarían exclusivamente lo puramente intelectual o si se extenderían hasta algún relajo autóctono. Si se permitiría, por ejemplo, alguna variante o especie de teen-age fan club de señoras casadas con maridos estériles a través de un concurso hebdomadario, semestral o anual lo más transparente posible, para que alguna dama fuera acreedora de una buena porción de fecundos espermatozoides encriptados en un frasco de fino diseño (o lámpara –un toque a lo Aladino y su genio encerrado–). Pero había muchos otros problemas a resolver. Por ejemplo, si muriera el Genio, su sucesor, el chongo de marras, ¿qué derechos y plenas potestades tendría para reiterar la convocatoria o para vender el pliego de bases y condiciones de esta atípica elección de discípulo? Y esto, a su vez, ¿acarrearía decreto de ley y sentaría una jurisprudencia pertinente y deseable? No era tampoco una cuestión soslayable la de que si el chongo, en sus raras caminatas con fines de distracción momentánea del estudio, vislumbrara la belleza entre las alucinaciones urbanas de la resolana asuncena, vale decir, si el chongo se enamorara, ¿qué implicaciones suplementarias acarrearía consigo este incidente? ¿Debería, el genio’í, permanecer soltero o no? Por otro lado, si, a su vez, el discípulo muriera (ya que esta contingencia era frecuente en el periódico), ¿dónde se le daría sepultura? ¿En un cementerio judío, musulmán, cristiano, menonita, católico ortodoxo? ¿Sería la obra del chongo publicada en exclusividad por la editorial española que poseía los derechos del copyright del autor de Oda a Stroessner, o sólo en El comunacho? ¿O en la mau local, en tomitos económicos y de lectura obligatoria en los colegios del país? Si el chongo ganara el Premio Cervantes, ¿se le entregaría a él, o nuevamente le correspondería al autor de Yo, el Supremo, o, en su defecto, a El comunacho? ¿Podría El comunacho establecer un concurso literario bianual, con un jurado conformado por amigos del autor de Vigilia del almirante y, claro está, del chongo? Nombres como el de Piglia y Benedetti flanqueándolos, el argentino a la derecha y el uruguayo a la izquierda. ¿O serían más respetables Aira y Coelho, ceñudos y desconfiados como siempre, vigilando con celosa suspicacia la posible aparición de cualquier posible tramoya comercial o extra literaria? ¿Se permitiría a los curepas y rapaiz repetir la experiencia sin cobrarles por el robo o la confiscación de la idea o concepto publicitario? Llegado el caso, si las condiciones permitieran verificarlo, ¿se aceptaría que el chongo se candidatara a presidente de la república, con Chilavert como su Johnny Bravo o su bull-dog?

La fantasía colectiva de las masas se encendía cada semana al contemplar al Gran Escritor, discreta y casi imperceptible pero firmemente sujeto a su silla japonesa de diseño ergonómico por unos finos cables de fibra transparente (para evitarle el público bochorno de un incumplimiento de contrato, pues se sabía que el Genio, en ocasiones, aquejado de tedio e impaciencia inexplicables, solía abandonar sin mayores explicaciones, de forma intempestiva, los lugares en los que se encontraba, olvidado de los compromisos que pudieran retenerle en ellos, suerte de desertor por amnesia de sus obligaciones). El público y los concursantes creían poder leer por anticipado en los mínimos gestos de su rostro, y en particular en los cambiantes matices de color de su noble nariz, sus veredictos, y unos y otros afirmaban equivocarse muy raramente. La tensión iba en aumento al aproximarse el día de la Gran Final, que al fin llegó, con la nación entera pendiente de los casi invisibles movimientos de labios y de cejas del único miembro del inapelable jurado que otorgaría a uno solo de los dos últimos finalistas la gloria y los tesoros del porvenir y del arte y al otro el pronto olvido y la humillación de la derrota, más subrayada que paliada por el prosaico “premio consuelo” (nombre ofensivo como una injuria) de un fin de semana en Camboriú para dos personas en un hotel con desayuno incluido y las obras completas en varios tomos de su juez y verdugo.

El acto fue televisado para todo el país a las 18:00 horas. En todas las despensas, hogares, hoteles, burdeles, shoppings, cafeterías, oficinas, bares y copetines el tiempo se suspendió por el lapso de esa hora que alimentaría la memoria unánime del pueblo durante muchos años. Ambos contrincantes se situaron de pie en sus estrados, dispuestos a responder al interrogatorio un tanto caprichoso y aparentemente incluso absurdo de la vieja gloria de las letras patrias. Pero la endeble voz del patriarca no había terminado de formular su primera pregunta cuando Albino Continente Fleitas, según algunos pocos el favorito, según él mismo y la mayoría el futuro perdedor, extrajo de su campera de vaquero el pequeño revólver que, al ser disparado de inmediato y sin vacilaciones por su dueño y, justo es decirlo, con notable puntería, mató de un solo y certero balazo en el corazón a su oponente, Justo Andrada Estigarribia, de manera instantánea. Histéricas, en sus hogares las madres cubrieron –tardía y ya inútilmente– los ojos de sus pequeños vástagos y los estrecharon convulsivamente contra sus pechos mientras las muchachas coquetas aprovechaban la coyuntura para refugiarse sollozando en los hirsutos brazos de sus consternados admiradores de turno y el estupor, primero en forma de mudez y luego como chillidos variopintos y soeces bramidos de sorpresa y horror, hacía presa del país entero.

Incapaz de escapar de su condena o maldición o amarillento sino sensacionalista hacia un destino más noble de portavoz de la alta cultura, El comunacho no pudo hacer otra cosa más que aprovechar lo taquillero de la espeluznante noticia y recoger de primera mano las declaraciones del homicida, quien afirmó que “hizo lo que hizo porque sabía que no iba a ganar” (estaba equivocado: como se pudo comprobar más tarde por las anotaciones del Genio, el ganador, no probable sino seguro, era el ahora presidiario Continente Fleitas), porque le constaba que la fortuna lo había postergado siempre, “desde su niñez”, a favor de otros individuos menos meritorios y porque “tenía la seguridad de que la suerte no lo favorecería nunca”, tal como ahora, que estaba sentenciado a cadena perpetua en el siniestro y sórdido penal de Tacumbú, “quedaba sobradamente demostrado”.

Una vez que el futuro ganador del certamen y próximo heredero de la gloria y los jugosos contratos del Gran Maestro de las letras patrias hubo quedado reducido a reo por asesinato, no faltaron los pesimistas que empezaron a afirmar, mediadas ya las primeras decenas de ñoños de la madrugada, que la historia de un futuro dorado conquistado en competencia leal no fue nunca realista, ni mucho menos probable, y ni siquiera posible. Que era pura literatura fantástica y evasiva, que tras regalarte con un paréntesis o escapatoria fugaz de la desdicha cotidiana te la devuelve centuplicada después del fin de tus ilusos sueños, que se trataba del más descabellado cuento que pudo concebir la arbitraria y alocada fantasía del Gran Escritor, y que acabábamos de cerrar su último libro para volver a la realidad que, como sucede siempre en estos casos, había seguido estando allí todo el tiempo, esperándonos.

Chejfec, Filloy, Lowry, enanos y Kurupi...

Los incompletos, Sergio Chejfec, Alfaguara, BA, 2004 "en el decir esquivo, en la pasión por la trama y en el desdén por la historia donde encontramos uno de los asideros fundamentales del relato de Chejfec…" Reina Roffé (escritora argentina que vive en Madrid) en Cuadernos Hispanoamericanos Num.656 febrero 2005



  La purga, Juan Filloy, El cuenco de Plata, BA, 2004 "Filloy nos ofrece un bodegón lleno de divertidas distorsiones, a la manera, por ejemplo, de un Queneau o un Boris Vian…Su propia novela-ensayo demuestra que, al igual que en las artes plásticas, tampoco existe ninguna ley eterna en literatura, ni mucho menos en las formas de la convivencia humana, prestas en todo momento, sin embargo, a ser regladas por cualquier dictador (o por cualquier sistema, dictatorial o no)..." Reseña de Ricardo Dessau (periodista y crítico argentino que vive en baires) en Cuadernos Hispanoamericanos Num.656 febrero 2005













 Los Hombres de Flores "la noticia del hallazgo de fósiles de una especie de humanos diminutos que un grupo de paleontólogos australianos e indonesios hicieran en una cueva de una remota isla de Indonesia, causó gran conmoción. Según los estudios preliminares el 'Homo floresiensis' habría coexistido con nuestra especie hasta hace sólo 18.000 años. Algunos científicos proclamaron que el 'Hombre de Flores' era el hallazgo paleoantropológico más importante del último medio siglo. Se cree que esta especie de un metro de altura y cerebro del tamaño de un pomelo evolucionó de una población de 'Homo erectus', que quedó aislada en la isla de Flores" Extractado de http://www.abc.es/













  La muerte de Malcolm Lowry "En el pasado habíamos oído sólo la inconsistente y a veces contradictoria versión de Margorie Bonner (viuda de Malcolm) de lo que ocurrió a continuación. Los documentos oficiales revelan ahora más inconsistencias de la versión de los eventos de Margorie. La historia que le contó al amigo más cercano de Lowry fue la siguiente: En su dormitorio, en la parte alta del chalet, bebieron ginebra mientras escuchaban el concierto por la radio. Posteriormente ella bajo para hacer sopa y cuando regresó, Lowry, quien seguía dándole sorbos a la ginebra, había subido el volumen al máximo. Por consideración a su anciana vecina, Winnie Mason, Margorie bajó el volumen. Malcolm lo subió nuevamente, así que ella le arrebató la botella de ginebra y la lanzó contra la chimenea del dormitorio. Entonces él recogió la botella rota y la atacó con ella. Ante eso Margorie se refugió con su vecina la señora Mason. De tanto en tanto, le dijo al primer biógrafo de Lowry, Douglas Day, iba a ver si la luz aún estaba en encendida en la recámara. Lo estaba. Ella supuso que Malcolm trabajaría hasta tarde. Finalmente se tomó una pastilla de Amytal Sodico y se durmió en el sofá de la señora Mason. Al regresar al chalet a la mañana siguiente, encontró a Lowry muerto en el piso del dormitorio y de inmediato llamó a la señora Mason…Para muchos de los amigos de Lowry, sin embargo ni 'suicidio' ni 'murió mientras dormía' parecía cierto. Sentían que la mano de Margorie había intervenido en la muerte prematura de Lowry…En Hollywood conoció a Margorie Bonner, una antigua actriz de cine mudo. A finales de 1940, después de divorciarse de Jan, Lowry y ella se casaron en Canadá. Años más tarde, en una cabaña de paracaidista a la orilla del bosque en la ensenada de Burrad, cerca de Vancouver, para Lowry un lugar paradisíaco, terminó Bajo el volcán…En un viaje anterior a Sicilia Malcolm intentó estrangular a Margorie y ella, por su parte, trató sin éxito de internarlo en un asilo suizo…El primer doctor que vieron en Londres se horrorizó cuando Margorie sugirió la lobotomía. Malcolm recibió en su lugar terapia de aversión al alcohol en la clínica Atkinson Morley de Wimbledon, donde le dijo al psiquiatra que acabaría matando a Margorie o ella lo mataría a él…"




 Fragmento del artículo de Gordon Bowker (traducido por Alberto Sierra) en la Crítica. Revista cultural de la universidad Autónoma de Puebla. Noviembre-diciembre de 2004








. El Curupí, ser mitológico del Paraguay, símbolo de la fertilidad, ya que su falo es tan largo que, por comodidad, el person se lo enrolla al cuello, como una bufanda, para no irlo arrastrando por ahí, y no tiene que correr detrás de las mujeres como todos nosotros, pobres mortales, sino que se las monta a distancia, digamos, haciendo uso de su extensionalidad inverosímil. Existe una marca de yerba mate que lleva su nombre, pero la cajita no representa a nuestro ídolo fálico-machista sino a unos miserables nativos en pleno labor de procesar la yerba mate. ¿Qué me dices de tamaña vergüenza y pudor comerciales? El QQ está fascinado con el person. Bueno, pero no tanto como él nuestros expertos en interpretar el folclore popular paraguayo. Pues Leo Cadogan, un experto, rechaza la idea de un posible enmascaramiento del culto de la fertilidad y de la lluvia cuando se analiza la fiesta popular del 3 de mayo, llamada Curuzú yeguá, "cruz adornada". Te habrás percatado de que muy bien la palabra guaraní para "cruz" puede ser un deslizamiento de "curu-pí" o una fusión de cruz y curupí. También está de acuerdo con Bastide en señalar el peligro de extrapolar métodos psicoanalíticos para aplicarlos a las fiestas religiosas populares. Así que olvídalo, las chipás con forma de hombres, peces, palomas, serpientes, ranas, etc., no deben interpretarse jamás como una forma enmascarada de reaparición del culto fálico del Curupí; son, a lo más, versiones imaginativas de la hostia tradicional. Qué pintas tú en todo esto: pues Cadogan, en un texto aparecido en la revista Humboldt en el año 1965, abandona la lectura tradicional que ve en la fiesta del 3 de mayo una mímesis del culto del curupí y va a cotejarla con fiestas peninsulares, allí donde vocé mora y curte. "Para el escritor argentino Goicoechea Menéndez, el duende o sátiro curupí de la mitología guaraní 'es todo lo bueno y amable de la vida… está en el humus de la tierra, en la flor, en el fruto; en todo lo que da vida y agiganta el alma…', y citándole dice Natalicio González: 'Entre los genios menores de la mitología guaranítica, curupí es el más feo y el más útil, el más sutil y el más grosero… analizado en sus atributos y su esencia, viene a ser algo así como la manifestación antropomorfa de la fuerza creadora de la humedad… La población campesina atribuye a la Cruz los atributos inmemoriales de curupí… la cruz se guaraniza, se convierte en curuzú, y retiene el antiguo poder de curupí de desencadenar la lluvia. Por eso, tras una larga sequía, es frecuente ver la procesión del curuzú a través de la campaña paraguaya... pero es en las fiestas de Curuzú Yeguá, la cruz emperejilada, en las que revive con mayor pureza el viejo culto de curupí...El símbolo cristiano (la cruz) aparece rodeado de todos los elementos silvanos, en un ambiente grato a curupí... Al final de esta ceremonia, se distribuyen las chipás (panes)… de este modo, el culto de curupí, mezclado con las liturgias católicas, da origen a las fiestas anuales de Curuzú Yeguá." 

 Artículo de Leo Cadogan en Humboldt, No. 23 año 6 de 1965. 


 Moraleja: no siempre lo más poético es lo verdadero. La verdad a veces no es la alternativa más poética; esto suena un poco schopenhaueriano, pero parece que en este caso es así nomás: el origen de las chipas de formas variopintas se remontaría a vulgares fiestas peninsulares, como, por ejemplo, aquella fiesta de "Que llueva, que llueva" que se curte en las zonas de Lérida, Olivenza, Almería, Málaga y otras regiones. Como Cadogan no manejaba el folclore peninsular, recurrió a libros de Nieves de Hoyos Sancho, Flérida de Nolasco, Antonio Tovar, et.

jueves, febrero 23, 2006

RIP de bela musica creole en derivas.net

domingo, febrero 19, 2006

RIP

Karina Klaudio
"Se murió". Muelta. Moría. Molía. Amelcochá. Amoretá. Moretón violeta. Maquillá. Acomodá. Cinco pies de feretro. Explotá. "Explotó". Viscera adentro. "Se murió". Muelta. La muelte. La puta. Congelá. La puta. La muelte. Molteá. Hinchá. Tiesa. Muelte tiesa. Muelte puta. Muelte de rosario en mano. Muelte de camillas. Muelte de corre y corre. Muelte de aguacero de doctores. Muelte de asfixie en sangre. Asfixiá. Muelte de chocolate caliente. Muelte de pastelillos. Muelte de cafe prieto. Luto negro, esbelto. Puto luto de llorisqueos ajenos. Puto luto negro. El negro bembón. La bemba de la muerte entre mis bembas. Las bembas de la muelta amoretá. Negro esbelto. Sancochá. Enlutá. Acabá. Muel, muel, muel, muelta. La puta. La tapu, tapu, tapu, tapu ta muelte. Trajeá. Encasquetá. Encoroná de flores. Flores amelcochás en el aire. Denso aire. Muelte densa. Muelte húmeda. Muelte que se te mete pol la nariz. Cabrona. "Por todas las veces que te dije cabrona". "Por todas la veces que te aventé la madre" Mi madre. La puta. La muelte. Esa muelte. Aquella muelte de moretones cundíos; de palabras escasas. Aquella muelte maquillá. Aquella muelte de mocos moqueando mocos moqueando una muelte que moquea flores. Mocosa muelte. Apestosa muelte. Muelta de moltaja seca. Amoltajada en piel. La muelta. "Por todas las veces que te zumbé con la plancha y te grité hija e puta". La muelta. Hija de puta. Hija de la muelte. Hija de la muelta. Yo. Puta muelte. Yo. Y las veinte coronas de flores. Y el ataúd con la última cena en la esquina. Yo y la muelte y mi madre y las putas veces que nunca te dije que esto o aquello polque así somos la gente telca. Me cago en la madre. La madre muelte. Mi madre muelta. La puta muelte que me aventó la madre.

miércoles, febrero 22, 2006

Demien Hirst entrevistado por Luis Sepúlveda en la revista mexicana complot1.com

Necesitas ganarte la atención de la gente pero no mediante el shock, porque eso los aleja.” Damien Hirst (Bristol, Inglaterra, 1965) estuvo en la ciudad de México unos días mientras prepara una exposición que estará abierta al público afinales de febrero de 2006 en la Galería Hilario Galguera, ubicada en Francisco Pimentel #3, colonia San Rafael. Mientras, en la costa guerrerense, cerca de Ixtapa, compró un terreno donde construye una casa/taller para trabajar y convivir con su familia durante estos meses. Artista ultrarreconocido en el ámbito noventero de las artes visuales, Hirst era considerado el enfant terrible no sólo por sus instalaciones que incluían cadáveres de animales, sino por su abierta rebeldía y su actitud confrontadora con periodistas, directores de museos y su galero-representante y examigo, Charles Saatchi. No había revista de arte, música, diseño o actualidad que no trajera a Hirst en la portada o que no incluyera una entrevista con él.Pensando en lo harto que estaría esta vaca sagrada de las mismas preguntas que siempre han traído cierta carga de escandalillo frívolo, platicamos de asuntos más simples y generales para tratar de responder algunas de las cuestiones que asolan el pensamiento actual: ¿qué es el arte y para qué sirve, por qué los precios tan descaradamente altos en el arte contemporáneo, por qué arte efímero?, etcétera. No es secreto que Hirst ha moldeado su personalidad a partir de un arduo trabajo de autopromoción que, desde luego, ha rendido sus frutos, aunque se presenta en México como artista cuarentón súper establecido, casado, ex drogo, ex parrandero, maduro, millonario y con poco más que añadirle a su vasto currículum. A continuación, una extracción de lo más significativo de más de una hora de entrevista. Ya han pasado casi diez años desde la exposición Sensation. ¿Crees que se produjeron cambios significativos en el ámbito artístico a partir de esta exitosa muestra? Bueno, los cambios en cierta medida se producen constantemente. Desde luego que el impacto de Sensation dejó huella, aunque no sabría decir en qué específicamente. Mucha gente afirma que los cambios los produjo Margaret Thatcher, pero en realidad no lo sé. Creo que las dimensiones de las obras podrían ser, en un sentido, un cambio significativo. En Estados Unidos había obra monumental, pero no era común en Europa. En Cock Street, en Londres, donde se encuentran las galerías, los locales son como tiendas, muy pequeñas. No se conocía el concepto de galerón al estilo Nueva York, así que las obras que producíamos eran de formato tal que pudieran tener cabida en esos pequeños cuartos. También influyó el hecho de que a finales de los ochenta conocí a Charles Saatchi, quien tenía una enorme bodega en donde se podía producir y exhibir cualquier tamaño de obra. Hacíamos cosas maravillosas que se podían mostrar allí. ¿Cuál es tu definición de belleza? ¿Belleza? Oh, Dios. Belleza: en realidad no lo sé. Me imagino que tiene que ver con algo estilizado, algo hecho por el hombre. Creo que la belleza está conectada a la maravilla. Aunque más bien creo que es imposible definirla. Tiene que ver con algo visual, por ejemplo: una mariposa es bella y tiene que ver con la naturaleza, en donde se dan varios niveles de belleza y también se debe confrontar con cierto elemento de decadencia. Es un ideal que tiene que ver con lo visual, con el color. En mi obra busco la proporción exacta y que las piezas estén bien ejecutadas, aunque no considero a mis obras específicamente bellas. Busco pureza en lo formal, lo físico. Creo en el regocijo visual que se logra a partir de una buena construcción armoniosa con un significado metafórico. ... [más en la revista impresa]

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martes, febrero 21, 2006 {Reinventar la soledad} "¿Cuál es la situación actual? Durante mucho tiempo la literatura y las artes se han organizado en "escuelas". Y las escuelas son de tipo arborescente. Una escuela ya es algo terrible: siempre hay un papa, manifiestos, representantes, declaraciones vanguardistas, tribunales, excomuniones, trapicheos políticos, etc. Pero lo peor de las escuelas no es sólo la esterilización de los discípulos -bien lo han merecido-, sino más bien la destrucción, el aplastamiento de todo lo que se había hecho antes o se estaba haciendo al mismo tiempo -así es como el "simbolismo" ahogó el movimiento poético extraordinariamente rico de finales de siglo XIX, o cómo el surrealismo aplastó le movimiento internacional dadá, etc.-. Pero como hoy las escuelas ya no son rentables, vemos aparecer una organización aún más siniestra: una especie de marketing, en el que el interés se desplaza y ya no se apoya en los libros, sino en artículos periodísticos, en emisiones de radio o de televisión, en debates, en coloquios, en mesas redondas en torno a un libro cualesquiera que, en última instancia, no tendría porqué existir. ¿Corresponde todo esto a la muerte del libro tal y como lo anunciaba Mac Luhan? En realidad se trata de un fenómeno muy complejo: sobre todo el cine, pero también en cierta medida la prensa, la radio, la televisión, han sido factores importantes en el cuestionamiento de la función autor, al producir unas funciones creadoras, al menos potenciales, que ya no pasan por un Autor. Ahora bien, a medida que la misma escritura aprendía a desligarse de la función-autor, ésta se reconstituía precisamente en la periferia, encontraba crédito en la radio, en la televisión, en los periódicos e inclusive en el cine (cine de autor). Por su parte el periodismo creaba cada vez más los acontecimientos de los que hablaba; el periodista se descubría autor y volvía a dar actualidad a una función caída en descrédito. Entre la prensa y el libro las relaciones de fuerza cambiaban completamente; los escritores o los intelectuales, o bien pasaban al servicio de los periodistas, o bien se convertían en sus propios periodistas, en periodistas de sí mismos, en domésticos de los entrevistadores, de los profesionales del debate, de los presentadores: el escritor convertido en periodista, los ejercicios de clown que las radios y las televisiones hacen sufrir al escritor que lo consiente. (...) De ahí la posibilidad del marketing que en la actualidad reemplaza a las escuelas a la vieja usanza. Así pues, el problema consiste en reinventar no sólo para la escritura, sino también para el cine, la radio, la televisión, e incluso para el periodismo, funciones creadoras o productoras liberadas de esta función autor siempre renovada. "Diálogos, Gilles Deleuze-Claire Parnet, pgs. 32-33, Pretextos, Valencia, 2004. ++ posted by {oliverio coelho} 1 comments lunes, febrero 20, 2006 {La peste} En un tímido encierro, la plaga de polillas que avanzaba sobre la ciudad lo movía a pensar que escribiendo sólo completaba un ritual de despedida. ++ posted by {oliverio coelho} 4 comments domingo, febrero 12, 2006 {23} Como cada mes, un nuevo número de El interpretador. ++ posted by {oliverio coelho} 1 comments sábado, febrero 11, 2006 {Puro Millhauser} "Como sea, escribir es una forma particularmente intensa de estar vivo. Los momentos difíciles para mí son los que están entre los momentos que escribo. En esos momentos deambulo como un hombre muerto; un hombre muerto con una sonrisa cortés." En Ñ de hoy, una inesperada entrevista a Steven Millhauser. ++ posted by {oliverio coelho} 2 comments

lunes, febrero 20, 2006

Somoza is dead en Asuncion, 17-IX-1098, 10 am

...en Asuncion vendian autos de 3 precios: un auto que no podia entrar ni en Argentina ni a Brasil valia mil dolares, por ejmplo; si podia entrar en uno de los dos paises, costaba tres mil, y si era totalmente legal, que podia entrar a todos, se cotizaba a diez mil, que era el precio oficial. ... la idea de tomar un taxi y decirle al conductor: "mire, voy a una peluqueria que me dijeron esta a dos cuadras de la casa de Somoza". El taxista paro en la primera comisaria y ahi pregunto. La policia le respondio: "Queda en la avenida España... El kiosko era una especie de garita que estaba alldao de un bowling (Panorama bowling center,NOta del bloggero)... ...Barajamos varias alternativas hasta que decidimos que lo mejor era arguir que ahi viviria Julio Iglesias... ...El armamento con que contabamos era una bazzoka RPG2, que era de origen chino y se compraba facilmente en el mercado internacional; despues de la guerra de Vietnam, en America Latina se conseguian sin mayores problemas. Dos ametralladoras Ingam. Las otras armas eran un fusil M16 y dos pistolas... 17 de setiembre de 1980, 10 AM Ahi recibi la señal, que simplememte consistia en el color del auto:"blanco-blanco" fue (es decir, era el blindado). sali hasta casi la vereda, vi el auto, di la señal en el momento que estaba previsto darla, salio Santiago (Hugo Irirzun), el Gordo (Roberto Sanchez) se acomodo con la camioneta y corto el transito, pero escuche un ruido y cuando me di vuelta vi a Santiago en el suelo: el cohete habia fallado, no habia salido de la bazzoka y el estaba cambiandolo (solo teniamos dos cohetes...). El transito quedo parado y aparecio el auto en frente mio, justo en frente, como a trtes metros, y ahi se quedo parado. Al mirar, de entrada me sorprendi: el chofer no era el mismo, no era genie (el chofer- General, famoso torturado en Nicaragua) y Somoza no iba adelante como siempre hacia sino que iba detras y a su lado iba otra persona, un financista colombiano. Atras venia el vehiculo de la custodia con cuatro o cinco guardias (que eran paraguasyos). A esa altura ya tuvimos que sacar las armas Y Roberto y yo disparamos, porque Santiago habia quedado en esa situacion comprometida. Nosotros disparamos sobre el auto de Somoza hasta que los custodios comenzaron a dispararme; yo me quede sin municiones y, frente a eso, Roberto disparo sobre los guardias con un FAL y saltaron los ladrillos de arriba del paredon, lo que los obligo a agacharse. Eso me dio un aire para entrar en la casa y tomar una ametralladora, que era el arma que teniamos de repuesto. Santiago tambien entro conmigo, ya habia cambiado el cohete y, desde adentro, desde la puerta de la casa, disparo con la bazzoka sobre el Mercedez blanco. El cohete aniquilo al auto. Los custodios dejaron de disparar. Todo sucedio en cuestion de segundos. Salimos con la camioneta sin darnos cuenta de que hab{ia sufrido averias por el tiroteo. Doblamos hacia la izquierda en la prmera esquina saliendo de la calle España, y a treinta metros el vehiculo se detuvo, no anduvo mas. Obviamente despues de semejante situacion no habia nadie en las calles, ni siquiera otros coches. Hasta que aparecio un auto de frente; lo paramos, hicimos descender al conductor y nos fuimos en ese auto. Los tras, Santiago (Hugo Irurzun), el Gordo (Roberto Sanchez) y yo (el Pelado Enrique Gorriaran Merlo... del libro Memoria de Enrique Gorriaran Merlo. De los setenta a La Tablada. Editorial Planeta, Buenos Aires, 2003, pp. 404, 405, 406, 407, 408, 409, 410.

malasya.blogspot.com

"Nada detendrá la marcha de la historia" reza una frase de Fidel Castro. La campaña de Los Muebles no es tan tremenda como la historia, pienso yo, pero igual parece que no se detiene con nada. Y tú que andas de turista en Malasya, haz clic sobre lo que sigue para que veas cuán seriamente nos tomamos esto de la música, la poesía y el arte: El árbol de Navidad de Los Muebles ¿Los Muebles a Viña? Un culo para Los Muebles Tu culo (por favor) para Los Muebles Los Muebles a Valdivia Los Muebles II Tú también puedes hacerlo Más culos para Los Muebles No solamente tu culo para los Muebles¿Por qué privar a los demás de lo que te fue dado gratis? Escribe “Los Muebles” sobre tu cuerpo, fotografíate y envía la imagen a julio@revistacasagrande.cl , y a cristobal@revistacasagrande.cl, y a sbarcaza@barco.cl. Si lo haces desde una cuenta de correo inventada (por ej: 1234@gmail.com) mantendrás tu anonimato: nadie sabrá que eres tú. Hazlo ahora.

zonadenoticias.blogspot.com

martes, febrero 07, 2006 Dos, cuatro antologías de poesía peruana La página cultural del diario Expreso publicó ayer una entrevista de Tomacini Sinchi López a Harold Alva, compilador de la antología Los Diez, publicada en diciembre del 2005 por la editorial El santo oficio, y en la cual reúne a diez poetas surgidos en la década del noventa: Johnny Barbieri, Lorenzo Helguero, Miguel Ildefonso, Víctor Coral, Héctor Ñaupari, Josémari Recalde (1973 – 2000), Montserrat Álvarez, Rocío Hervias, Isabel Matta y Ana Varela. De impecable edición, sin embargo se deja notar la ausencia de un texto introductorio en el que el antologador dé cuenta de sus valoraciones y consideraciones a la hora de preparar Los Diez. De cualquier modo, la entrevista de Expreso permite conocer la visión que sobre el tema maneja Alva. (La nota no apareció en la edición web del diario).Otra antología que tiene que ver con poetas de la misma generación es Los relojes se han roto (Ediciones Arlequín, México, noviembre 2005), onfeccionada por Enrique Bernales y Carlos Villacorta. El título nace de un verso del poemario Zona dark de M. Alvarez, quien junto con Lorenzo Helguero, Miguel Ildefonso y Josémari Recalde, repite el plato en esta antología. Los otros autores incluidos son Roxana Crisólogo, Victoria Guerrero, Xavier Echarri, Carlos Oliva (1960 – 1994), Martín Rodríguez-Gaona, José Carlos Yrigoyen y Christian Zegarra, autor que junto con los antologadores formó parte del grupo poético de la Universidad Católica Inmanencia, aparecido en la segunda mitad de los noventa. Con relación a los textos introductorios de Bernales y Villacorta, Enrique Cortez publicó una reseña en el número 99 del suplemento cultural Identidades. Hoy Abelardo Oquendo en su columna de opinión de la página cultural del diario La República escribe que "los antólogos hablan de los poetas de los 90 como de una generación, la `generación de la violencia´"; es precisamente sobre la base de la afirmación de la década del noventa como una generación de la violencia que Cortez centra su comentario: "La interpretación histórica que practican los antólogos vincula los poemas con el proceso histórico peruano: en particular, el proceso de violencia que desde Sendero Luminoso y el Estado asoló a la sociedad peruana. Sin duda aquí hay que hacer una precisión, pues la lectura de los antólogos sitúa la violencia como un momento exclusivo de la década de 1990, cuando ella es un elemento constitutivo de nuestra historia que se inicia de manera dramática en 1532. Al contrario, la conciencia de la violencia en la década de 1990 es un proceso muy limeño que, de espaldas al\n resto de la sociedad peruana, observó cómo durante la década de 1980 se libraba una batalla en el interior del país. Esta mirada indiferente, de la cual el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación documenta bien –y sólo excepcionalmente crítica en los poemas de la llamada generación del ochenta–, sólo asumió esa violencia como un problema cuando un hecho real, que se hace símbolo de esa indiferencia (el atentado de la calle Tarata de Miraflores en 1992), estremeció las seguridades que construyó el sistema republicano, bajo la forma del centralismo, con una violencia no tan abrupta como la de esos años, pero acaso más fatal"".

sábado, febrero 18, 2006

Et in Arcadia ego

17 febrero 2006 Los síes Sí en la elocuencia Sí por dios y la patria Sí en la carencia Sí por estos santos evangelios Sí acepto Sí como a los locos Sí prometo Sí con el mentón Sí juro Sí en la adhesión Sí a la bandera Sí a la adición Sí como esposa, Sí con la adicción Sí hasta la muerte Sí por la aflicción Sí dejar de pensar en la importancia de la sílaba si. Jorge_Mayer 12:05 PM 6 comentarios Enlazar Digresión de conventillo El juicio por el que se promueve la destitución como alcalde porteño de Aníbal Ibarra es inviable desde todo punto de vista. Eso está claro. No menos evidente resulta que los hoy integrantes de la sala juzgadora más temprano que tarde ocuparán los puestos más relevantes de la administración nacional, aun cuando, a tenor de los méritos cívicos que exponen, deberían disputar su alimento palmo a palmo con las ratas.Pero más allá de esto, de las chicanas de ocasión, de la oquedad de las flamantes instituciones capitalinas, de la inestimable cooperación prestada al show business por algunos familiares de las víctimas de Cromañón, los ribetes cómicos que alcanza el debate son extraordinarios. Nuestra pequeñez no es digna de ellos.El tema del día es la -también inviable- renuncia a integrar la sala juzgadora por parte de un legislador saltimbanqui y el conventillo que se armó en torno a eso. Pues bien, de todo esto, el gag que más he celebrado es uno que le debo a clarín y que a continuación refiero: También a favor de la continuidad del proceso se mostró el constitucionalista Gregorio Badén: “Hay que seguir el juicio normalmente. La ausencia de uno de los integrantes no provoca ningún inconveniente para funcionar. No es necesario reemplazarlo pero se puede hacer”, evaluó esta mañana. El hombre se llama Badeni y es un jurista tan pero tan destacado, que llegó a integrar la corte suprema de justicia en los años previos al aquelarre menemista, y badén, según su acepción más usual, es obstáculo artificial alomado que se pone de través en la calzada para limitar la velocidad de los vehículos.Con lo cual, un tipo honorable, respetado por sus años y por su ciencia, más allá de que por esta vez yo no coincida con su opinión, se ve mágicamente convertido en un retardador de velocidad, un lomo de burro, una digresión inoportuna.

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Apuntes bourdieuanos: Sobre la dominación masculina En su libro La dominación masculina, Pierre Bourdieu plantea que la división sexual representa formas de diferenciación entre mujeres y hombres que van más allá de las condiciones físicas o fisiológicas entre ellos. La división sexual nos remite a establecer diferencias entre mujeres y hombres en su forma de ser y en su forma de construir el mundo, desde sus modos de vestir, de hablar, y de actuar, así como desde las maneras de sentir y de pensar los significados o los valores que circulan y se comparten en la sociedad. Según Bourdieu, la división sexual es un principio básico de la violencia simbólica en la estructura social y de lo que considera es la dominación masculina. La dominación masculina presupone que las actividades y actitudes tanto de mujeres como de hombres, están marcadamente diferenciadas por su género. Tal principio de diferenciación sexual es adoptado y reproducido desde la base de lo familiar, mediante disposiciones que se hacen pasar como naturales, al ser incorporadas y programadas en el juego simbólico del lenguaje, del sentido común, o de lo dado por descontado. Con este respecto, el Estado, la iglesia o la escuela, son instituciones que se configuran simbólicamente, según Bourdieu, para perpetuar y reafirmar ese principio de diferenciación sexual que se reproduce desde el nicho familiar.La interpretación que Bourdieu hace de la división sexual presupone la asignación de roles preestablecidos a mujeres y hombres, asignación que predetermina y concreta las formas de vida y las concepciones de mundo en la sociedad. El enfoque bourdieuano es relevante porque señala a la dominación masculina como una forma de violencia simbólica que se caracteriza por hacer legítima la desigualdad entre ellos. Desde dicho enfoque, el principio de diferenciación sexual representa un principio de construcción de orden histórico/social, es decir, un princpio de violencia simbólica, en el cual la mujer no tiene una participación directa en las maneras de organización y transformación de la sociedad, ya que la dominación masculina confabula un mundo social construido por y para el hombre: construcción que procura formas de autorreclusión y autocensura tanto del pensamiento de la mujer, como del sentimiento de lo femenino.Partiendo de este enfoque, la violencia simbólica de la dominación masculina representa también la forma de mantener y consolidar el orden social, en el que coexiste el sometimiento y la subordinación femenina de manera simultánea. Por ello es común pensar, como lo señala Bourdieu, que las actividades del hombre deben estar relacionadas con el trabajo y con el sustento de la familia, esto es, con las tomas de decisión y con las virtudes de ser honrado, respetado o admirado, según el status social adquirido. Por su parte, la dominación masculina impone que las actividades de la mujer presuponen relacionarse con la crianza de los hijos y con la organización de la vida doméstica, es decir, con la sumisión ante las decisiones tomadas por el hombre y con las virtudes de ser sincera, fiel, emotiva o sentimental. Bourdieu no duda en indicar que la dominación masculina es una construcción social que implica la permanencia de las formas de opresión difundidas por la división sexual, mismas que son reproducidas a partir de esquemas de percepción incorporados tanto en mujeres como en hombres. Esto implica que, al construir los significados de su realidad inmediata –significados vinculados implícitamente con el principio de diferenciación entre los sexos-, mujeres y hombres juegan las reglas del juego de la violencia simbólica, lo que es decir que son susceptibles de reproducir los principios de dominación masculina de manera inadvertida y cotidiana.El enfoque sociológico que Bourdieu expone es primordial para comprender las formas de resistencia social ante la opresión y marginalidad que infunde la dominación masculina. Desde esta perspectiva, las tendencias feministas emprenden una lucha política que se enfrenta a una realidad social que las involucra históricamente: su lucha contra la violencia simbólica es una lucha que se realiza a partir de la construcción de los significados que ordenan a la sociedad. Pero ello no significa que no exista posibilidad de resistencia social y de creación simbólica, ya que los feminismos son susceptibles a emprender un trabajo invisible de transformación del mundo, un trabajo que puede estar caracterizado por no reproducir los esquemas de dominación incorporados. Este trabajo implica una doble faceta capaz de establecer una ruptura creativa con los significados que fijan las identidades, que definen los géneros sexuales y que organizan la historia de la sociedad. Desde la perspectiva sociológica que Bourdieu plantea, este trabajo silencioso es capaz de promover una deshistorización de los principios de diferenciación social relacionados con la división sexual y con la dominación masculina.

lunaguerra.blogspot.com

Hans Staden, las ranas y el modernismo En otro párrafo de su libro, Raúl Bopp cuenta que cuando Oswald de Andrade vio al mozo acercarse con una bandeja de suculentas ranas exclamó “Lá vem nossa comida pulando!”. En esa expresión Oswald citaba a Hans Staden, el legendario viajero alemán que, tras naufragar en costas del litoral brasileño, cayera en manos de indios tupinambás, en 1554. Staden permaneció nueve meses en cuativerio, y al ser liberado escribió una de las primeras narraciones de viajes por tierras del sur. En el libro “La verdadera historia de los salvajes desnudos y feroces devoradores de hombres”, Staden cuenta que si bien los indios no llegaron a comerlo, lo sometieron repetidamente al suplicio de recorrer una choza con las piernas amarradas. Mientras el pobre Staden se esforzaba para no caer, los indios gozaban con la escena exclamando entre carcajadas “La vem nossa comida pulando!”. La US Army es un tanto más sofisticada.

Lengua punk y calvo desperezamiento

He podido sorprender un escrito de Cristino Bogado titulado "Punk desperezamiento" en el número 4 de la revista Lengua Calva. En ella Kurupicho va con un nuevo apellido ligeramente modificado del original ;) BAJAR MATERIAL

viernes, febrero 17, 2006

La filosofía como género literario

Las relaciones entre la filosofía, el discurso lógico que tiende al conocimiento, y la literatura como arte (en sentido lo más lato posible), revelación que habla por símbolos, imágenes, tiene larga data. Tan larga como sus propias y peculiares historias paralelas. La precedencia o superioridad de la una sobre la otra, las diversas mutaciones receptivas, las mutuas miradas inquisitivas, de desconfianza o admiración secreta, por un lado, y, por otro lado, el dualismo que subsume a una de ellas en el ámbito exclusivo de la sensibilidad y a la otra en el de la razón, que restringe a aquella al gusto personal y a esta última a la universalidad del concepto, e incluso la dicotomía típica del sentido común entre la “seriedad” de la filosofía y la “frivolidad” de la literatura, son avatares no siempre estáticos y repetidos rígidamente alo largo de la historia de la cultura, sino intercambiables en sus papeles y aun en su status “ontológico”. Por ejemplo, en la Grecia presocrática, filosofía y poesía eran uña y carne, una entidad monística sin fisuras, como se ve claramente en Heráclito y Parménides, donde filosofía y poesía conviven naturalmente, lo que viene a coincidir con el panorama del pensamiento del último siglo (XX), que intenta otra vez recuperar esa unión originaria, después de deshacerse del “camino errado” que significó la emergencia de la ciencia y la consolidación de su prepotencia soberana a través de la técnica por encima de la “veleidades femeninas” de todo lo que oliera a literatura y aun a filosofía. Una especie de alianza o solidaridad de antiguos hermanos, antaño separados y unidos de vuelta hoy, en los tiempos de indigencia del mundo globalizado por lo tecno-científico, que ahoga todo lo que intenta escapar a la matemática del bit y la cibernética uniformidad massmediática de la ley causa-efecto. Vislumbrado un campo de trabajo y estudio tan amplio, en esta ponencia nos limitaremos, por cuestiones de tiempo (marcado como por la antigua clepsidra, que medía tanto el tiempo de la retórica como el del trabajo de los esclavos), a señalar dos puntos de contacto fértil en la percepción contemporánea sobre la naturaleza esencialmente consanguínea de la literatura y la filosofía. 1. Contenidos y preocupaciones comunes de la filosofía y la literatura Este primer punto trataría de la isomórfica interpelación a fuentes comunes, a pesar de la aparente contrariedad de perspectivas, de la literatura y la filosofía (incluso, en algunos casos, de verdadera anticipación). Rastrearemos y traeremos a luz y la palestra contenidos literarios que, por ser pertenecientes a ámbitos reservados a lo ficticio o a lo bello, no fueron considerados nunca como susceptibles de cargar un conocimiento de verdad o de alcanzar magnitud filosófica, hasta que la actual situación del pensamiento los recibiera, aceptándolos como modelos de su trabajo en la filosofía contemporánea, ya se llame esta hermenéutica, deconstructivismo, posmodernismo, filosofía interdisciplinar, y otras formas de teoría posmetafísica. La homeostasis de los valores y las verdades en el momento presente de la historia permite reconocerlos y valorarlos de otra manera. En suma, haremos un abordaje de contenidos de ficción que concuerdan con investigaciones propias del contexto filosófico más avanzado. 2. Elementos formales comunes en la filosofía y literatura Este segundo punto tratará de la homogenización (peligrosa en opinión de gente como Habermas, en forma muy solitaria, como último nostálgico de una época en que la “verdad sojuzgaba a la ficción) de la filosofía y la literatura. En última instancia, ilustraremos esto con ejemplos paradigmáticos, citaremos a Platón (el que convirtió a la filosofía en un género literario) y a Derrida, como bayonetas de una vanguardia d esta nueva asunción. Teniendo como sustrato “último” la escritura, ya se llame ficción o filosofía. Digamos, un abordaje formal del caso. Homogenización que está fundamentada en gente como Gilles Deleuze, que escribe con y sobre un autor teatral paródico de Shakespeare como el italiano Carmelo Bene, o Gianni Vattimo, que habla de la estetización de la vida cotidiana, o como Mario Perniola y Martín Heidegger, que plantean el arte o la poesía como Verdad, o Theodor Adorno, incluso, que encuentra en el arte el último reducto posible del conocimiento en un mundo minado y destrozado por la irracionalidad del cálculo, la razón instrumental y el despojo tecnológico de la vida de la naturaleza y, por ende, de la del espíritu. Ela aforismo en Nietzsche (típico caso de relegamiento, quien antaño para ser minimizado por los halcones de la filosofía era etiquetado como filósofo-poeta), y las últimas obras del propio Derrida, no son otra cosa que literatura sensu stricto. Si consideramos la disyuntiva con la metáfora antigua de Belona y Athena, Belona, diosa de la guerra, sería hoy la ciencia, con su tentáculo espantoso, la tecnología, y Athena, diosa de la sabiduría, la súbita y feliz alianza de Filosofía (como delectación danzarina en lanzar preguntas radicales para la comprensión de nuestra realidad) con la Literatura (ilusión organizada que transparenta la penumbrosa verdad de nuestro mundo). Podemos afirmar que: “la primera (Belona), con la promesa de enseñarnos el acto de guiar veinte regimientos al combate de manera que estuvieran en su puesto en el momento de la batalla, mientras que la segunda (Athena) nos prometiera el don de juntar veinte palabras de manera que formaran una frase perfecta. Y pudiera ser que escogiéramos el segundo de los laureles... ese crece, más raro e invisible, en las pendientes rocas” (E. Jünger). Aquí vemos asomar a nuestra pequeña hipótesis. El ardor de la filosofía y la literatura resuelve ese dilema por la materialidad esencial y común de la escritura (“Yo no soy feminista, ni judía, soy escritura francesa o inglesa”, dixit H. Cixous, 2004), que comunica y religa a una comunidad amenazada por el terror de los trabajadores e ingenieros sociales de nuestro tiempo. I- Contenidos comunes a la filosofía y la literatura Los contenidos de un texto literario, una novela o una poesía, no se agotan en su inmanencia estética, en sus hallazgos formales, en la riqueza y variedad de sus símbolos autorreferenciales. También portan contenidos en el sentido que podemos llamar, sin temor a exagerar, verdaderos, de conocimientos que ayudan a tener acceso a la realidad, a sacar una interpretación manejable d esa realidad, o incluso manipular, resistir esa realidad dada. La literatura no es mero devaneo de la subjetividad resuelta en una coherencia exclusivamente bella o artística. Es más, en muchos casos ha tomado la delantera en la comprensión de los fenómenos del mundo con sus intuiciones, anticipándose a los del gremio filosófico, La mirada literaria no es un simple juego arbitrario, Abre mundo en la expresión ya célebre de Heidegger. El pensamiento filosófico más creíble y fértil es el que ha tomado conciencia del nihilismo occidental en que estamos insertos o hundidos, es decir, de la desfundamentación radical de la existencia tradicional por obra misma de eso que en principio le sirvió al hombre para liberarse, la plataforma tecno-científica que sufrimos y vivimos fatalmente (como una segunda naturaleza que ya ha desplazado casi a la primera, la ahora vieja, enjaulada, enmarcada y resentida Mater Natura), promovida y reproducida desde el fenómeno esencialmente nihilista llamado tardocapitalismo, ese sistema que, por ejemplo, ha colocado a Madonna al mismo nivel que Bach, o sea, la disolución de todo valor de uso en valor de cambio, la pérdida de todo ser fuerte, estable, siempre presente, aurático, capaz de sustentar una visión y jerarquía de verdad última, verdadera y auténtica, en que consiste la tesis de la llamada posmodernidad, con su concomitancia de valores relativizados, las creencias antaño sagradas reducidas a polvo secularizado, meras prácticas historicistas destinadas a la disolución después de su usufructo; el contextualismo del que hablan los lingüistas, en donde la babel de las perspectivas se ha vuelto norma, la realidad como mera corriente dialógica de transmisión de saberes-tradiciones que hablamos y de los que coparticipamos en el juego de la vida, enunciado básico de la filosofía hermenéutica. Visto así, el panorama que hoy domina no es otra cosa que una recuperación de ideas relegadas en su época, como las de Jacobi y Nietzsche, a través de sus principales actualizadores y defensores más conspicuos, como lo son Martín Heidegger y Gianni Vattimo. El nihilismo o posmodernismo o fin de la modernidad o pensamiento débil en Vattimo, y la era de la metafísica del olvido de la diferencia entre ser y ente en Heidegger, son dos grandes tesis filosóficas que tratan de explicar nuestra vivencia en este fin y comienzo de siglos, y provienen claramente del “Dios ha muerto” nietzscheano y de lo divino como "Nada de los genios” de Friedrich Jacobi (1743-1819) ―entre otras cosas, editor de los diarios o notas fragmentarias de Hamann, filósofo judío destinatario de uno supuesto epistolario homo de parte del bueno de Goethe. Bueno, todo este repaso vertiginoso de las ideas más radicales, espantosas, cuasi trágicas, que están a la orden del día, tienen como predecesores a oscuros y discretos literatos como Jean Paul, Nerval, Georg Büchner (1813-1837), Fedor Dostoievsky (1821-1881) y Léon Bloy (1846-1927). La frase “si Dios ha muerto, todo está permitido”, que Iván Karamazov lanza en la novela de Dostoievsky Los hermanos Karamazov, fue señalada por Nietzsche como una de sus grandes alegrías halladas en la literatura, y compañera espiritual de sus desvelos de filósofo nómada solitario enfrentado al sombrío destino de una Europa que había dado las espaldas a sus viejas y caducas creencias. Büchner, en la genial obra teatral La muerte de Danton (1835), dice “no puede haber Dios”. Jean Paul Richter en Sueño o Discurso de Cristo muerto en lo alto del edificio del mundo: no hay Dios. En esta primera versión tanateológica de 1789 es el personaje Shakespeare quien anuncia la muerte de dios. En la versión definitiva de 1796, inserta en la novela Siebinkas, es Cristo mismo quien anuncia la muerte de Dios. Nerval no sólo citará sino llegará a glosar a Jean Paul en el poema de cinco sonetos Cristo en el monte de los Olivos (1844). Y Léon Bloy, en sus Diarios, espeta a sus pocos y malhumorados lectores de fines del XIX: “dios se retira”. Dostoievsky publica su libro en 1881, Bloy a fines del XIX y comienzos del XX sus diarios completos, Büchner entre las revoluciones de los 30 y 40 del XIX. Esta es la sucinta genealogía de una frase que hace hincapié en el atrevimiento prometeico del hombre moderno de deshacerse de sus antiguos dioses y, con la sola logística de su razón y sus medios técnicos, enfrentar los rigores caliginosos de un tiempo histórico absolutamente nuevo y vacío de certezas y precondicionamientos sobrenaturales de ningún tipo. El fantasma de esta frase lapidaria y llena de la hybris trágica y sus variantes es el que se cierne como muna espada de Damocles sobre nuestras cabezas. La literatura, la mejor, la enfrentada a cara de perro con su realidad más afanosa y terrible, no la ha rehuido, y los filósofos le han reconocido su coraje y capacidad intuitiva. En una historia cualquiera del nihilismo, estándar, de manual introductorio, desde Gorgias a Vattimo, los nombres de Büchner, Dostoievsky, Jean Paul y Bloy son referencias ineludibles, y nadie osaría ya catalogarlos como simple estetas, concentrados en una labor de artífices de una forma perfecta o de entretenimiento. Es más, el nihilismo no se define sino por la explicación del mundo como fenómeno estrictamente estético, esto es, sin ninguna posibilidad de fundamentación típica de la metafísica tradicional, llámese Dios, naturaleza humana, etc. II. Elementos formales comunes a la filosofía y la literatura En este segundo apartado, la idea es mostrar cómo filósofos de profesión se han inclinado, visto lo anterior, por acercarse cada vez más al género literario, hasta el punto en que se hace imposible distinguirlos, cruzadas las últimas líneas de demarcación rígidas, cuadradamente clásicas, de los géneros. Cuando los del gremio de la filosofía aun se llamaban a sí mismos “sofistas” (sabios), Platón, que quería saberse a salvo de ver convertida la sabiduría en etiqueta para aquello que él sabía hacer, inventó la denominación de “filósofo” (amante de la filosofía), y dio, al género literario acorde a su manera de ser, el nombre de filosofía. Para ser precisos hay que decir que el término de “sofistas”, antes de la aparición de los contrincantes de Platón de quienes se quería separar rotundamente, se aplicaba no sólo a sabios en sentido estricto como Solón sino a veces e extendía también a poetas, como a Homero Pero eran tiempos pre-críticos donde la promiscuidad, como ya dijimos, entre filosofía y poesía era frecuente. Solón mismo frecuentaba el apotegma, lo gnómico más que el tratado filosófico. Sigamos: los diálogos platónicos tienen de por sí una fama y tradición amplísima, influyendo casi tanto en filósofos (Aristóteles, i.e. el famoso Protréptico) como en literatos. Por ejemplo, entre estos últimos tenemos Los Diálogos de las cortesanas de Luciano de Samósata y de Pietro Aretino, los Diálogos morales de Leopardi, los diálogos de Erasmo, los diálogos de La dignidad del hombre de Pérez de Oliva, Los heroicos furores de Bruno (recordemos que Bruno es ultramoderno, especialmente cuando llega a utilizar el género del tratado sobre brujerías, que rozaba muchas veces lo pornográfico, dándole una vuelta de tuerca erótica-mágica), etc. Ejemplos de obras que tanto pueden clasificarse dentro de la filosofía como dentro de la literatura son las últimas obras de Jackie Derrida, más o menos desde aquel libro sobre la carta postal, y aun más en el libro sobre La verdad en Lacan, donde, para llegar al núcleo hermético de la verdad lacaniana, primero hace un rodeo saludable y deliciosamente literario por la traducción de Baudelaire (realizada sólo con la ayuda de un diccionario de bolsillo de inglés-francés) del cuento La carta robada, de Edgar Allan Poe, hasta un libro más fácil de catalogar, como es Schibboleth, lectura interpretativa-ensayística de la poesía de Paul Celan, en clave heideggeriana (recordemos que Heidegger es famoso por haber empezado por primera vez en la historias de la filosofía a usar como autoridad de una idea filosófica a poetas y no sólo a los filósofos como en la escolástica medieval, escribiendo libros y ensayos sobre Holderlin, Rilke, Trakl, Char, etc), o siguiendo la senda de Gadamer, que también le dedicó todo un libro al poeta judío-rumano. Los márgenes de la filosofía corresponden a los de la literatura, y la literatura engloba áreas que la filosofía tradicional (ahora ya caduca) había despreciado. Filósofos como Derrida cruzan las fronteras en busca de nuevas ideas y formas. Deleuze, por su lado, en su ensayo sobre le autor teatral paródico de los grandes genios del teatro como Shakespeare, Carmelo Bene, ha sucumbido a un socorrido género literario, el del manifiesto, en Un manifiesto menos (1978). Todas las vanguardias de importancia de comienzos del siglo XX han utilizado dicho género, el futurismo, el dadaísmo, el surrealismo, la escuela patafísica, el creacionismo, el ultraísmo, etc. Ahora es frecuentado por la filosofía. Como anécdota podemos citar que alguien que representa a cabalidad al filósofo adusto y reconcentrado en sus esquemas teóricos y el cosmos de sus ideas abstractas, como Hegel, cayó en la tentación de emular a su condiscípulo Holderlin, y nos legó un largo poema de 100 versos llamado Eleusis, dedicado, por supuesto, a Holderlin el loco, en agosto de 1796. Pierre Klossowski, filósofo contemporáneo de Sartre, incluso ha ido más lejos, ha perpetrado novelas, que sus especialistas consideran y leen como elucubraciones filosóficas, que tienen como protagonistas, por ejemplo, a Santa Teresa, los templarios y el mostacho de Nietzsche. Una fuente primera y elemental de recepción y aceptación de este trastrocamiento de los géneros, obviamente, es Borges, idolatrado por todos los pensadores modernos. Borges había empezado escondiendo cuentos en formato de recensiones o tratados de sesudos métodos filosóficos. Los filósofos toman géneros literarios para desvelar las más temblorosas preguntas de la filosofía más reciente. El diario de viaje, género menor indudablemente, no por eso ha sido despreciado a la hora de darle un uso posmo por gente como Baudrillard, por ejemplo en su libro América, especie de crónica de week-end de un europeo fastidiado por la seriedad que reina entre las ruinas del pasado glorioso ya caduco de su continente, entre los frívolos y encantadoramente superficiales personajes, sin pasado ni ruina, de Walt Disney. Conclusión-i Hemos visto que la literatura no sólo es susceptible de emitir enunciados de verdad, venciendo el prejuicio que ha pesado sobre ella de juego arbitrario y de visión meramente subjetiva, fuente exclusiva de obras para el entretenimiento y el placer, sino que ha llegado a profetizar tempranamente el clima espiritual de los tiempos modernos o posmodernos, paralizados por la apatía y el descreimiento de los valores tradicionales, o estimulados por la plataforma tecno-científica del tardocapitalismo a un dinamismo disolutorio de las posturas rígidas, metafísicamente estables, inamovibles y eternas, por el fenómeno de la deshumanización creciente, descartabilidad o fetichización a que están sujetas todas las personas y sus creencias, por un lado. La literatura es portadora de un contenido de verdad que ha antecedido o ha sido paralelo los hallazgos filosóficos. Y, por otro lado, la filosofía, desarmada de las antinomias constringentes de lo útil y lo estético, lo serio y lo frívolo, lo popular y lo culto, lo guaso y lo aburrido, cánones que sostenía una sociedad teocéntrica y una realidad más provinciana y preburguesa, se ha permitido, por las mutaciones radicales de nuestra época, absorber y tomar la gran tradición del género literario y ha empezado a asumirla con desenfado y respeto, sintiéndose más libre para desarrollar sus ideas preocupadas por explicar y comprender las complejidades de nuestro presente. Nuevas formas para nuevos y más laberínticos problemas, sería su slogan actual. O “la forma es el contenido”. Si la visión de mundo, segura y abarcable hasta el apogeo del optimismo decimonónico se ha quebrado por la pérdida de sus estrellas fijas, digamos, en el ámbito de la física moderna, totalmente relativista y perspectivística debido a nociones como la entropía y el principio de incertidumbre, el mundo se ha vuelto un laberinto en que ha quedado atrapado el hombre posmetafísico como una mosca. En suma, entonces es natural transgredir los cánones tradicionales del tratado filosófico, devoto de la razón que va enlazando premisas e hipótesis hasta alcanzar la regularidad del silogismo o la certeza del concepto unívoco y universal. Entonces, repito, la filosofía ha salido de su estricto mundo acotado de antaño y ha buscado, para expresar esa nueva complejidad que ha emergido después de la demolición de las seguridades por el nihilismo, estructuras de expresión más flexibles, libres, literarias. Ponencia del poeta Cristino Bogado presentada en Corrientes, Argentina, en junio de 2003 en las VI Jornadas de Comunicación, Ciencias Sociales y Literatura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Y reproducida, con algunas erratas ahora corregidas, en el suplemento cultural-i de ABC, domingo, 11, febrero, 2004

miércoles, febrero 15, 2006

Montserrat Álvarez: inéditos ahora en la red

Consagración de lo diverso Una lectura de la poesía peruana de los noventa Luis Fernando Chueca En el mismo "espacio", aunque con una modulación distinta, se puede ubicar Zona dark (1991), de Montserrat Álvarez. Con justa razón su propuesta concitó gran interés(1), pues se trata de un libro sólido y muy versátil tanto en el manejo del lenguaje, como en la construcción de sujetos poéticos y en el uso de fuentes poéticas y filosóficas. No se trata de un malditismo meramente urbano, pues a lo largo de las quince secciones del libro se construyen varios escenarios, en los que si bien lo urbano es fundamental, no es, de ningún modo, único. La sensación de caos y clima apocalíptico, además, no están necesariamente unidos a una escenografía callejera del deterioro, sino a personajes que ponen en escena una dinámica de relaciones en la que se evidencia el eje fundamental del libro, este sí de raigambre maldita: la mediocridad burguesa es puesta bajo el severo ojo (de diversos modos y a través de hablantes y personajes diferentes) del autor implícito(2) del libro, cuya posibilidad de juicio, y por ende su posición superior, están basadas en el conocimiento de la "verdad"; es decir, en la lucidez que le permite develar la miseria humana realmente existente bajo la apariencia de normalidad. Otros rasgos que nos permiten ubicar este libro dentro de la corriente de revitalización del malditismo son, además de las notorias marcas paratextuales(3), la deseada autoexclusión del autor implícito (definido por la superioridad mencionada y el consecuente desprecio a/de los otros, los tranquilamente instalados en el seno de la sociedad), el nihilismo, el repudio por toda forma de colectivización, la actitud contracultural y el demonismo (la devoción al dios del mal). También el lenguaje, irónico, directo y agresivo, que incorpora sin tropiezos rasgos de la oralidad de la jerga citadina que alimenta una voluntad antilírica y urbana o se desenvuelve en un registro que homenajea la dicción de las Flores del mal (4). NOTAS: (1) Y hasta ahora se le puede seguir reconociendo como uno de los libros más importantes entre los poetas del 90, aunque el tiempo haya hecho su trabajo de desgaste sobre algunos cuantos poemas, que parecen ser, sobre todo, el resultado de un formulismo inteligente. (2) Utilizo la propuesta que, para la narrativa, recoge Mieke Bal: "El término lo introdujo Booth (1961) para comentar y analizar los conceptos ideológicos y morales de un texto narrativo sin precisar de una referencia directa a un autor biográfico. En el uso que hace Booth del término, éste denota la totalidad de los significados que cabe inferir de un texto, y no la fuente de dicho significado. Sólo tras interpretar el texto sobre la base de una descripción textual, se podrá inferir y comentar al autor implícito. Además, la noción de autor implícito no se limita, en este sentido, a los textos narrativos, sino que es aplicable a cualquier texto." Bal, Mieke. Teoría de la narrativa (Una introducción a la narratología). Madrid, Ed. Cátedra, 1995; p. 125. (3) Como el título -que alude a la oscuridad y al discurso de los rockeros subterráneos-, la sombría foto de la autora y el texto de autopresentación de la contracarátula: "En el año de 1991, fecha de tantas muertes y nacimientos, yo, la bien o mal llamada Montserrat, por todos conocida y deplorada, decidí escribir, para las humanidades venideras, unas líneas que no significasen nada en absoluto". (4) En los alejandrinos rimados y organizados en cuartetos de la sección que da nombre al libro: "Zona dark". (Aparecido en Lienzo 22, Universidad de Lima, 2001; pp. 61-132) OUROBOROS PARTIDO AL MEDIO La poesía paraguaya de fin de siglo y sus proyecciones 1977-2004 Jorge Montesino 2004 Montserrat Álvarez escapa a la lógica de las "líneas poéticas" trazadas en este trabajo por el simple hecho de provenir de la experiencia poética peruana. Su poesía ha sido criticada en innumerables ocasiones. Se ha dicho por ejemplo y con precisión que es parte de las últimas expresiones de "malditismo" dadas en los primeros años noventa en la poesía peruana. Montserrat ha mantenido ese malditismo, que proviene de su libro Zona Dark editado en 1991 en Perú y luego en Paraguay, en sus libros posteriores: en la nouvelle Espero mi turno, en El poema del vampiro y en Underground, dándole a su poesía un aire renovado dentro de la tendencia. Esa adhesión a la expresión "maldita" le ha costado, de parte de alguna crítica, el adjetivo de "nihilista" en varias ocasiones y también la ha acercado a las tendencias vanguardistas, pues el trabajo de las formas en concordancia con esos contenidos le obliga a buscar recursos efectivos y novedosos. El dossier de la revista Zurgai (junio de 1994, Bilbao, España) que se ocupa de la "poesía femenina" peruana desde los años 60 en adelante, selecciona sólo a seis poetas y entre ellas a Montserrat Álvarez de quien dice en la introducción a la muestra y refiriéndose a su primer libro publicado Zona Dark: "…trabajado a conciencia, el verso la mayoría de las veces sale limpio, puro. A veces es recia. Dice las cosas casi con rabia. Maldice. Descalifica. Denuncia. Sus emociones no rompen con la pauta poética en ningún momento. (…) Deambula por la ciudad. Descubre seres horrorosos. Sobre todo hombres cuya alma hiede. Y los denuncia como si los estuviera señalando con el dedo. A su valentía suma el arte." Afincada definitivamente en Paraguay, Montserrat Álvarez concebiría y desarrollaría un libro extraño, en el cual conviven tres supuestos autores: Carlos Valdemar, Montserrat Álvarez y Roberto Boursiac y tres géneros literarios diferentes: la poesía, el estudio filosófico y la polémica, se trata de El poema del vampiro, obra que fuera extensamente comentada por el poeta Emilio Pérez Chaves, algunas de cuyas opiniones dejamos a continuación por lo significativas que resultan para cualquier crítica que se emprenda en adelante de esta obra: "Con astucia y sabiduría, con imaginación y técnica, borra las fronteras de los géneros literarios en lo que tienen de esquemático, rutinario y convencional. (…) El predominio de elementos no convencionales transforma al libro en una obra de sorpresas constantes y paradojas frecuentes. (…) El libro resulta un acertijo que está en clave. Parte de su estética reside en un enigma que no es revelado y que el lector debe descubrirlo al concluir la lectura" Acierta Emilio Pérez Chaves cuando habla de claves, acertijos, técnica, enigmas, todas características o partes de mecanismos de relojería. Los poemas y las narraciones (sobre todo se nota en estas últimas) de Montserrat Álvarez, además de lanzarnos a la cara su escupitajo de asco al mejor estilo punk o como se llamaba antes: "de los malditos" tienen una "armazón", una intencionalidad hiper-racional que los hace maquinaria "destinada a". Esto es lo que encierran los cuentos que incluyó en aquel libro compartido con su padre (Doce esbozos haitianos y un cuento andino), en su nouvelle, en este libro al que se refiere Pérez Chaves y en sus dos libros de poemas. No por nada es amante de la obra de Henry James y sobre todo de Las alas de la paloma. Para cerrar estos párrafos dedicados a Monserrat Álvarez hay que decir que ha sido invitada, en su período "paraguayo" a numerosos encuentros internacionales y ha participado en innumerables eventos literarios, además de conducir el café filosófico de la ONG Orbis Tertius y hoy en día el Taller de Filosofía del Centro Cultural de España "Juan de Salazar". Montserrat continúa, pese a los años que lleva en Paraguay, reivindicándose peruana, y formando parte de las antologías de su país, pero la casi totalidad de su obra fue creada en Paraguay y permeada por el tono, la textura e incluso los vocablos, aun resistiéndose, de este país. No se quedó aislada en la poesía peruana.. Su obra es tanto o más paraguaya que la de cualquier otro aunque sea parte del equipo de "extranjeros" de este grupo en el que también están Montesino y Diegues cada uno con sus particularidades MONTSERRAT ÁLVAREZ (Zaragoza, 1969) De ZONA DARK (Lima, Perú, 1991) Paradoja Todo hombre bueno tiene dos ojos como dos peces naufragando en un grueso mar de lentes atónitas Todo hombre bueno tiene una boca entreabierta de la que se descuelgan (como hilos de baba —pero con sorprendente regularidad—) consejos y consejos y consejos Pero lo más repugnante de todo es que cada hombre bueno tiene dos manos húmedas que lo auxilian en la emotiva tarea de ganarse a alguna pobre criatura pecadora mojándole la frente o las manos respectivas con su bondadosísima transpiración Y así todo hombre bueno genera —oh paradoja— precisamente aquello que quiere destruir: las más bajas pasiones, el odio más siniestro. Vegetación miraflorina (Los ricos también lloran) Feas en su belleza uniforme pasean con ropas relucientes a la última moda Bajo el sol, el chillón color de sus cabellos es aún más amarillo —ciegan, qué duda cabe— Los suyos les darán lógicos matrimonios, planificadas vidas, besos planificados Caerán los años sobre su bronceada desnudez sin poesía Envejecerán en medio de sus baños sauna y de sus aeróbicos Y un día enfrentarán en silencio el espejo y clavarán sus ojos en los ojos de vidrio Y ya será muy tarde para abrirlos Circe Parias con nuestra sangre han comprado los hombres sus altas torres donde se guarecen de vicios ancestrales Somos las malas sombras de sus noches Como extranjeros son en sus propias ciudades: la vida que hay en ellos es la nuestra porque para nosotros es que brillan las luces y anuncia sus caminos el cemento Para vivir jamás pedí permiso para morir tampoco y nunca me arrepiento de mis actos Parias la fealdad de sus vidas compradas de su legalidad y de su hastío doblará sus espaldas arrugará sus frentes Cuando no sirvan más los dejarán los suyos al borde de una zanja como engranajes rotos Los desprecio y desprecio su desprecio Mi orgullo es alto como mis caderas Lo alimenta el respeto de mis bestias, mis animales bajo mis caricias Ellos son mis hermanos / Los hombres no me importan Morirán como mueren los esclavos Yo seré interminable La metamorfosis Una mañana Gregorio Samsa se despertó y vio que sus manos ya no eran de carne y hueso sino precarios recortes de papel. Acobardado, quiso retener con ellas lo último de noche que quedaba, para evitar el día inevitable, el vil enfrentamiento con sus viejos y con todo el resto del género humano, pero eran inútiles recortes de papel. Quiso lavarse la cara, peinar la cabellera, que le daba un aspecto feroz, pero temió mojarlas y perderlas, a esas tristes miserias, su único tesoro. Quiso llamar a alguien, mas se dijo yo ya no tengo hermanos, mis hermanos ya no son mis hermanos. Entonces vio, pegados al cristal de la ventana que tenía a un costado de su lecho, manos que un día fueron carne y hueso, rostros de seres que fueron humanos. Entonces comprendió: "Somos los desterrados de la vida", se dijo, apartando las sábanas, se levantó del lecho, abrió la puerta, salió a la madrugada ensombrecida. Afuera, aquellos hombres de manos de papel le volvieron la espalda, para huir con la noche de aquel lugar en el que amanecía. Samsa empezó a seguirlos; sin volver la mirada hacia atrás, sabiendo que sería inútil todo adiós, se adentró en la humedad de las últimas sombras, abandonó la luz de los días futuros, abandonó la casa paterna, para siempre. Monólogo de Marilyn Monroe antes de suicidarse Yo de nada me quejo: en este mundo jamás hubo una víctima: sólo existen culpables Yo no tengo miedo de la vida La vida no es aquel envejecer suburbano que pudo destinarme el dios de la rutina, las carnes flácidas de los delantales manchados de miseria cotidiana Yo no tengo miedo de la vida Y pienso en todos aquellos jóvenes vaqueros solitarios que partían heridos de muerte sobre el lomo de algún caballo fiel, asesinados por la humanidad, rumbo a un salvaje ocaso en technicolor La vida es aquel súbito desafío del alma que puede levantarse en cualquier noche incógnita, las bebidas azules en la luz estelar de las constelaciones de una ciudad maldita No ha de sobrevivirme ningún hombre: Yo seguiré riendo en la última luz de neón que se refleje sobre el líquido de la última copa que alguien levante y beba. Ars poética La poesía debe ser como el amor, asunto raro de bichos raros de largos dedos sensitivos La poesía debe ser como el amor, refinada y violenta y que haga daño y muerda sin llegar a romperse ni a romper Pero a veces la poesía debe llegar más lejos que el amor y más lejos que todo Y romper cosas De CUATRO POEMAS Y UN MANUSCRITO (revista El Augur, Asunción, Paraguay, 1993) Tomates, tomates… Tomates, tomates, hijos de la sangre, grandes nabos, blancas fibras de la luna, espléndidos apios, locos de remate, amo vuestra dulce vocación cantora de llenar de fauces más de mil y una en la oscuridad de las altas horas. De verdes anhelos está llena mi alma, de jugo de berros, de sangre de palta, de los entremeses, los engañabobos, la lengua del pato, la boca del lobo, el huevo del dodo y el del avestruz, la vaca sagrada que hunde la testuz en la fuente ansiada –la transustanciada sangre de Jesús– Abrid vuestras bocas hambrientas, hermanos, al maná que blanco tiembla en vuestras manos al maná de ciegos y de comedores, al maná de cojos y devoradores abrid vuestras bocas hacia este futuro, extended a él vuestros brazos duros, que nuestros estómagos enormes y magros llegarán celestes, oleosos milagros. Cuán grato… Cuán grato el sordo fluir de la propia insustancia el ser transeúnte no siendo jamás en un punto; esencia que, fluyendo, se aniquila a sí misma en su inconstancia cuán absurdo este no ser que está siendo, sí, qué drama curioso este discurrir no-verde de las no aguas que, imposible, es y no es fin, inicio, nudo y trama Cuán grato el sordo fluir es de la propia inconsciencia, renunciar al acto, al hecho a la obra y a la ciencia ansias ilusas de ser que son del no-ser la suerte cuán burdo engaño la vida, que de sí misma se muere como de mortal herida, y cuán perfecta la muerte. Aquel que a solas… Aquel que a solas se inclina sobre el plato en el vacío comedor del pecho, aquel que baila, aquel que se emborracha de doliente alegría, aquel que se contempla en el espejo Aquel que a solas se inclina sobre el plato humeante y sorbe tenaz, pacientemente, con humildad la vida, gota a gota, sin pedir nada a cambio Aquel que engulle la limosna enjuta sin saber quién la da ni para qué, aquel que enjuga con su pan los restos serenamente, sin pensar que un día… Ese que de mi mano ha de comer, ese que aguarda en ese paradero, aquel que baila, aquel que se emborracha, aquel que se recoge para hundirse en la negra pantalla de su sala El que cierra las puertas de su casa por miedo a los ladrones, el que enciende la estufa, el que trajina para comprar el pan, la sal, el agua, para cuidar la dádiva mezquina, el pobre cuerpo, la fugaz limosna de ser para no ser, al fin un día Polvo que el viento anima brevemente mas deja caer, de nuevo, al suelo, muerte por un segundo vuelta vida, silencio roto, pero, al fin, silencio Hermanos míos, ilusos, ingenuas, inocentes madres mías, hijos míos sin número, esposos incontables, hijos huérfanos míos, cada uno precioso: ¿qué he de hacer por vosotros? ¿qué puedo yo hacer? –esta pregunta de día me consume, de noche me desvela, no me deja –¿qué he de hacer, qué he de hacer por vosotros? La vida… La vida, la vida, la vida: ¿qué es este torbellino que nos atrapa el alma y nos encierra como en estrecho círculo de insania? ¿qué es esta conjunción de sinsentidos que a diario y diariamente nos arrastra al núcleo monocorde de su trama cenagosa, incesante y arbitraria? ¿Deberemos beber desde su entraña su oscura secreción de oscuridades –ya queridas, ya odiadas–? ¡Qué pregunta! El tiempo, que confirma mi sustancia, humano es, como todo en esta taza de cicuta tan dulce y tan amarga ¡Apurar de un tirón, hasta las heces, el veneno mortal de nuestra nada! ¿Qué otra cosa debemos –o podemos– hacer? ¡Si nada somos, o, por mejor decir, si somos nada! De UNDERGROUND (Arandurá, Asunción, Paraguay, 2000) TENGO UNA SERPIENTE Tengo una serpiente entre las piernas un enigma en la cara un as en la manga Tengo una serpiente entre las piernas un nudo en el cuello una aparente calma Un haz de luces que desdeña todo lo que los necios ven y piensan Un alma que sueña y que sueña Tengo una serpiente entre las piernas que muerde y envenena a los vivientes que emponzoña las pieles de las bestias Tengo una serpiente entre las piernas que anhela devorarte con su alma de fiera Soy aquella que se yergue en las tinieblas aquella que no posee sino sus garras y dientes y pese a todo quiere poseerte Yo soy aquella que desnuda se yergue a la desnuda luz de las estrellas y sobre los huesos de los muertos muere Porque tengo una serpiente entre las piernas como un río de fuego como un tenue demonio como un callado cielo Como un callado cielo ELOGIO DE LA NOCHE Nada hay en el día que me atraiga; el crepúsculo es como un amanecer para mi alma, y este anuncio de las próximas sombras da una oscura alegría a mis entrañas La noche trae consigo un negro mundo insondable, y su extraña belleza transfigura las cosas más feas, insuflándoles un alma nueva y misteriosa que purifica de todos sus pecados la tierra Tórnanse extraños, sagrados, todos mis rituales solitarios Sagrados el fulgor y las azules espiras de mi tabaco De mi copa el licor, también, sagrado De lo Eterno la casa misteriosa, de arquitectura ciclópea, son las sombras en las que reina mi sombrío fuego, y un horrible placer llena mi pecho y el atroz universo Más lejos que en el día llega la mirada durante la noche, y más los ojos ven en las tinieblas que en la luz engañosa y los falsos colores y formas de las cosas rutinarias Adentrando la mirada en la oscuridad impenetrable –¡aunque esto sea una contradicción!–, de la negrura plena en la intangible calma, penetra el hombre en su propia infinitud, borrándose los límites, mas también las distancias, y accede así a un espacio superior al espacio terreno: el de su alma A UNA VIEJA "¡las regularidades matemáticas me fascinan!" –exclamó la rubia teñida Y: "¡NO-NO-P EQUIVALE A P!" (con su ridículo "NO-NO-P" quería decir "negación de negación de ‘p’ ") "¡las regularidades matemáticas me fascinan!" –exclamó la vieja puta Y: "¡En el logotipo de Benetton veo una regularidad acromegálica, pitagórica, mayéutica!" Yo le dije: "Vieja puta del Infierno que serás coronada de laureles otras doscientas veces es mejor que cierres tu boca barbuda porque yo podría enfurecerme y entonces si te degüello de tripas a rabo el cuello te saldrá por el cogote PORQUE TU ALIENTO REDUCIRÍA A POLVO los mástiles más altos de los barcos PORQUE TU CULO ES DE AIRE ACONDICIONADO, y tu boca, una cochina máquina de vomitar libros de malos versos malas artes mal aliento VIEJA NARIGUDA ay de ti si no aprendes a olerle el culo al Diablo PORQUE A ESO ESTARÁS DESTINADA una vez –una bendita vez– que –¡destripaterrones! ¡desgarramantas! ¡CUERNOENPANZA!– hayan callado las torpes loas de tos satélites, hayan callado los cielos y la tierra, yo misma haya callado, Y, FRÍO YA EL SOL, tus vanas glorias se hayan evaporado como el hielo AH EXTINCIÓN BENDITA DE ESTE MUNDO IMBÉCIL AH BENDITA EXTINCIÓN DE LOS VENENOS Ah, bendita extinción de la maldita sierpe que, estéril ya, aún pare hijos y, frígida, chilla en orgasmos fingidos Bendita el águila y bendito el nido de tu condena, enana yerta, corcovada y negra ¡UF! INSTANTE X escancia la cerveza, y mientras escancia brillan sus ojos con febril mirada Yo contemplo la elegante, fina mano que la botella levanta con tanta gracia Es de noche sobre Asunción, y el invierno se está yendo Como X, otros muchachos, en iguales o parecidas circunstancias, escancian la cerveza en la noche estrellada Y otros tantos lo harán, a lo largo de los años y los siglos venideros Pero que quede claro: sólo X, en este fugaz instante irrepetible, y de ello dan fe mi tinta y mi palabra, es capaz de escanciar con tanta gracia y de mirar con tan febril mirada RAPOSA Os querría contar de la Raposa Ahora que estamos aquí, todos con todos y nadie con nadie, en la foresta umbría, la recuerdo Era un ser de los bosques, rojo y fiero Huraña y altiva, cultivaba su misantropía entre las sombras, en ocultos rincones, donde no llegaba nadie Yo la observaba largamente, y ella me miraba con franca hostilidad Pero tenía hambre, y la obligué a quererme Recuerdo aquella magnífica primera mirada de agradecimiento Yo la comprendía Yo siempre fui como ella yo siempre tuve miedo Pero algo se quebró en su interior merced a mi silente persistencia Algo, una rígida coraza, un catafracto de hielo y de fuego, una armazón de acero, y nos miramos a los ojos Y luego desapareció ¿Balazo? ¿Veneno? No lo sé Sólo sé que paseaba su silueta desgarbada para mi recreo, y me lamía la mano Era feroz, y los hombres le temían Pero a mí me lamía la mano Quiero que sepáis esto, antes de que su recuerdo se pierda para siempre en el pasado Los hombres y las fieras se odian entre sí por un fundamental malentendido La prueba es mi raposa Ella me miraba sin temor al rostro, y yo a ella, y, ya veis, ahora que la he perdido hasta tengo como un puñal clavado en el abdomen, y no sé No sé Nunca fue hermosa Su pobre rabo perdía pelo, su cuerpo tenía demasiados huesos Pero lamió mi mano y me miró a los ojos Y luego desapareció Desdeñosa de la maldad y la vileza de los hombres, buscó la soledad de los bosques, el silencio de la tupida floresta para rumiar sus temores, y vivió a salto de mata, cazando aquí alguna paloma, aquí alguna gallina Y luego desapareció Era un bicho desgarbado y triste, lo sé, pero lamió mi mano ¿Quién pudo hacerle daño? Por culpa mía, quebró su desconfianza justificada, abrió su corazón a un ser humano, lamió con su tibia lengua de terciopelo mi diestra indigna Y luego desapareció Saltó por un instante entre mis días, correteó llena de júbilo por vez primera, me miró a los ojos con los suyos hondos, graves y melancólicos, en los que anticipaba la traición implacable de este género vil, y su destino, y luego desapareció A SATANÁS En aquellos días y por aquel tiempo, las noches eran largos festines de lujuria, de vino, de veneno, de muerte y sacrilegio Yo me embriagué mil veces Las noches eran largas revelaciones de desnudos torsos, de afanosos esqueletos, de volutas de humo Comulgué, sí, comulgué con el Diablo Le canté mil veces en mis versos; nadie se percató ni me excomulgaron; ni mis sacrosantos, respetables padres, ni los curas Luego probé la mendicidad, acuñé monedas con mi efigie, fui reina y prostituta He conocido las alturas de la santidad, de la unión mística con el Dios terrible, y los abismos de la profanación En mí se han profanado todas las criaturas He hecho de todo, señores: de pie, de costado, abajo, arriba al revés incluso –¡y vaya si es difícil!– Con éste, con aquél, con aquel otro, ¿con quién no? Nadie puede ufanarse de haberme poseído Yo los engullí a todos, como un ogro engulle a las princesas inocentes; entre mis largas piernas bebí su sangre Yo bebí su sangre yo los dejé exhaustos Yo he salido invicta de todos los abrazos; ninguno pudo nunca someterme Éste es mi triunfo; éste es mi pesar Ved con qué nobles palabras puedo hablar de mis ruindades, de mis vicios, de mis siete pecados capitales –pero no divaguemos, no escurramos el bulto– A lo que iba: en medio de todo esto, yo te amaba; sí, te amaba, mi dulce Satanás, que me diste a beber entre tus rojas manos el vino turbulento de la furia, que me enseñaste la locura de la alegría y la alegría de la locura Contigo me emborraché cada noche, y ahora que no te rindo culto a ti ni a nadie, que he crecido en libertad y no voy más a tu iglesia, sino que por mi propia cuenta me embadurno con cerveza y retuerzo el pescuezo de las botellas, sueño largamente contigo, y sé, sé que sabes que he de volver a Ti, si alguna vez me he ido, sí, sé que sabes, sé que sabes, mi dulce Satanás Me he armado contra Dios y Sus tentáculos Sus tentaciones, Sus trampas Me he armado y no tengo perdón ni salvación ni temor, porque me aguardas entre tus ígneos resplandores, y ahora que acaricio mi sexo con mi desteñido vaquero sé que me tienes y sé que te tengo –¡ah, es magnífico!– igual que tantas veces, mi viejo compañero DOS POEMAS DE MONTSERRAT ÁLVAREZ TRADUCIDOS AL ALEMÁN POR EL POETA WOLFGANG RATZ. So ehrenwert Und warum rauche ich friedlich meine billige Zigarette und sitze auf einer fetten und überdrüssigen Welt anstatt meinen Nächsten zu morden Warum überfalle ich keine Bank und verbrenne die ganze Kohle anstatt die Nägel der Feigheit zu beißen Und warum lasse ich nicht Blut auf den Kosmos regnen um von Neuem das Chaos herzustellen und den Dingen die Patina der Neuheit zurück zu geben Warum Und sagen Sie es mir, Euer Ehren Euer Hochwohlgeboren Sie, der Sie soviel wissen Sie, mit Ihren Lehrstühlen an den philosophischen Fakultäten Sie, gewesener Held von dreißig Revolutionen Sie, der Sie die Jugend erziehen Sie, der Sie beim Trinken Zurückhaltung üben Sie, der Sie bei jedem Frühstück dreißig Millionen gemordet haben und den Käse mit dem Blut ihrer Schakale und Geier würzen, Sie der Sie sich geschmackvoll kleiden, der Sie sich mit Stechkarte zur vorgeschriebenen Uhrzeit melden, Sie mit dem Girokonto, Sie, der Sie mich über den Nabel hinweg anschauen und mich angeifern, ohne mir was dafür zu geben, Sie der sie in allen Bekenntnissen die Kommunion empfangen und schöne Villen besitzen, Sie der Sie Kinder haben, die zum Kinderarzt gebracht werden, Sie, der Sie ja so ehrenwert sind Was werden Sie mir jetzt sagen, da sich in unseren Nieren giftige Rückstände absetzen, jetzt, da nichts definiert ist außer dem Nichts, jetzt, da wir 2 Hundertstelzoll vor dem Abgrund stehen, jetzt, da wir schon alles entweiht haben, jetzt, da wir sogar den Mond betreten, jetzt, da wir nicht mal mehr ans Klopapier glauben, ja, was werden Sie mir jetzt sagen, jetzt, Sie der Sie ja so ehrenwert sind Gerade jetzt, wo wir anfangen wollen zu leben Jetzt, wo die Stunden wie Wasser regnen und die Nacht tagt Jetzt, da Sie zu nichts mehr taugen, jetzt da nichts mehr zu etwas taugt, weil jetzt die Nähte der Dinge aufplatzen, weil jetzt alles explodiert oder kurz vor der Explosion steht, Sagen Sie mir, ja, sagen Sie mir, was können Sie mir jetzt sagen, Sie, der Sie doch so ehrenwert sind. TAN RESPETABLE Y por qué, pacíficamente, fumo mi cigarrillo barato sentada sobre el mundo gordo y tedioso en lugar de matar a mi prójimo Y por qué no asalto un banco y quemo toda la plata en vez de roer las uñas de la cobardía Y por qué no lluevo sangre sobre el cosmos para instaurar el caos nuevamente y devolver a las cosas la pátina de lo nuevo Por qué Y dígamelo usted, vuesa merced, vuesa señoría Usted que sabe tanto Usted que tiene cátedras en las facultades de filosofía y ha sido héroe en treinta revoluciones Usted que educa a la juventud Usted que sabe beber con moderación Usted que ha matado a treinta millones en cada desayuno y sazona sus quesos con la sangre de sus chacales y de sus buitres usted que usa ropa de buen gusto usted que marca a la hora debida su tarjeta usted que tiene cuenta corriente usted que me mira por encima del ombligo y me escupe sin darme nada a cambio usted que comulga con todas las iglesias y posee bellas casas con jardín usted que tiene hijos que van al pediatra usted que es tan respetable Y qué me va a decir usted ahora que se acumula la basura tóxica en nuestros riñones ahora que nada posee una definición salvo la Nada ahora que estamos a dos centésimas de pulgada del abismo ahora que todo ya lo hemos profanado ahora que hemos pisado hasta la luna ahora que ya no creemos ni en el papel higiénico sí qué me va a decir usted ahora, usted que es tan respetable Justo ahora que empezamos a querer vivir Ahora que comienzan a llover las horas como agua y amanece la noche Ahora que usted no sirve para nada ahora que nada sirve para nada porque ahora las costuras de las cosas se desgarran porque ahora todo estalla o está a punto de estallar dígame sí dígame qué me puede decir usted ahora, usted que es tan respetable (De Alta suciedad, Eloisa Cartonera, Buenos Aires, 2005) Ars poetica die Poesie muss wie die Liebe sein, eine seltsame Angelegenheit für seltsame Kreaturen mit langen empfindsamen Fingern Die Poesie muss wie die Liebe sein, gerissen und gewalttätig und soll wehtun und beißen ohne zerstört zu werden oder zu zerstören Doch manchmal muss die Poesie weiter gehen als die Liebe und weiter als alles und muss Dinge zerstören Ars poética La poesía debe ser como el amor, asunto raro de bichos raros de largos dedos sensitivos La poesía debe ser como el amor, refinada y violenta y que haga daño y muerda sin llegar a romperse ni a romper Pero a veces la poesía debe llegar más lejos que el amor y más lejos que todo Y romper cosas (De Zona dark, Lima, 1991)