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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, noviembre 13, 2006

EN UN PAÎS IMAGINARIO

EN UN PAÍS IMAGINARIO

Poesía Latinoamericana 1986-2006

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El poeta cubano José Kozer declaraba recientemente que: Lo que se viene escribiendo en Latinoamérica constituye una suerte de Siglo de Oro por la cantidad y la calidad de poetas, y poéticas, tan diversas. Sin embargo éstas se conocen poco y mal.

Encuentro en el decir de Kozer la explicación de por qué algunos intentos de aproximación a la poesía latinoamericana de hoy como éste (y otros como aquellos de Boccanera y Gonzáles Cangas) parten desde los 80 como ubicando en este período una suerte de Génesis.

Desde los 80 encontramos que en lo poético ocurre una ruptura en las dicotomías cultura-contracultura, lenguaje-habla; encontramos los primeros trazados que empezarán a diferenciar al propio lenguaje del discurso, en paralelo al descentramiento del sujeto poético; encontramos la aparición de lo híbrido y lo fragmentario. Estos, más otros flujos propios de la migrancia, del discurso de género y del replanteo de lo “cultural” fueron abriendo los espacios de lo que aún podría denominarse como “literario” en tanto la poesía, en función a un canon cada vez más imaginario, se agotaba en la coloquialidad.

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Si bien la exacerbación coloquial, que fue de las mano de Antonio Cisneros a las de Edwin Madrid, ya había sido afectada desde años atrás por poéticas como las de Eduardo Milán, Diego Maquieira, Marosa Di Giorgio, Raúl Zurita, Diamela Eltit, Mario Montalbetti - y desplazada desde otras como las de Jorge Kanese o José de Jesús Sampedro - se constituía para los nuevos autores en parte de un centro en estado de derrumbamiento, el cual fue cerrando sus vías de escape, incluso de aquel que conducía a lo neobarroco.

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Desde el conversacionalismo las poéticas aquí elegidas obran como desplazamientos desde los escombros del discurso canónico, (Gómez Migliaro, Bogado, Álvarez y Calderón), o como manifestaciones periféricas (Benavides, Batista). En tal sentido no aparecen como expósitas, inauguradoras, ni paradigmáticas. Hablamos de poéticas forjadas desde la crisis de un tipo de escritura que aparecen como modificaciones tangenciales o como insularidades. Éstas se gestaron entre fines de los 80 y los principios del nuevo decenio.

Así Paco Benavides (1965-2004), considerado como un autor de culto en la poesía ecuatoriana, interpola a los niveles e ideas de la realidad, sensorial y tangible, la complejidad de su laberinto interior, para manifestarse vía un lenguaje abigarrado que nos hace posible revisitar la Oikoumene (la “tierra habitada” o la “totalidad del mundo”) y convertir simultáneamente ese tiempo lineal en la refundación de otro de carácter mítico. En Benavides la memoria personal se funde con otra colectiva que generará la pérdida de “un” lenguaje, de “una” identidad en procura de lo que Corbin denominó como «individualidad eterna» ('ayn thábita). Su escritura se desplaza de la “proesía” (Pero entonces, las flechas de niebla se han clavado en la profundidad del amanecer, y derraman los goznes del deseo que se moviliza. ¿Ser para ella la ausencia de claridad de un incendio, el aire desplazado en la caída de una pluma, la distancia nocturna de una adormidera?) al verso corto:(Mientras la Bestia renace de/ sus quimeras, la Bella hace/ con sus quimeras un lugar/ de costumbre) y de ahí a la reescritura (Canto XI de La Odisea). Benavides, quien se marchó tempranamente a los 39 años, se constituye como uno de los autores más singulares.

¿Con qué lengua/ repleta/ de mudez/ vas a nombrar/ (si nombras)/ tu ciudad,/ las ciudades?, interroga Damaris Calderón (1967). La conciencia que tiene la autora de que la conquista del poema implica descubrirse desamparado por la palabra hace que esta se reinvente constantemente, y con ella al lenguaje. En Damaris Calderón la fugacidad del Yo no está en función de su supresión, por el contrario, va de la mano de su pluralidad. Entre las palabras y las cosas - nos dice- hay una zona que se interpone/ como un hijo deforme. El saber de esa zona, el enfrentársele interpretándola desde lo inefable, hace que en Calderón esta imposibilidad se constituya en una virtud (Rojas). Si en los libros Sílabas, Ecce Homo, hace del poema ritual de representación cediendo “su” voz a las de Emily Dickinson, José Lezama Lima, es decir el poema construido como una “máscara de nadie”, en otro como Los Amores del mal encarna una voz sáfica, amada-amante, que navega a través de los huecos del tiempo, del cuerpo y de lo material, dejando la estela agridulce y descarnada de quien por vivir paga gozosa un alto precio (Faesler).

Cristino Bogado (1967) poetiza desde una margen conversacional en la que con una potencia poco inusitada se inscribe en la tradición de los Rimbaud, de los Lautremont hasta los Ginsberg, pero su visceralidad, su grito, encuentra reverberancias en la reflexión epistemológica. Bogado sabe que el lenguaje arrasa lo que nombra pero en su escritura también lo reifica consciente de que el lenguaje da el ser a las cosas. Y el suyo “contamina” todo purismo y va más allá evidenciando que así como el nombrar da el ser también origina su problematización por la precariedad del verbo.

Willy Gómez Migliaro (1968), exento de toda intención nacionalista, se vale de su país, el Perú, para establecer una metáfora del caos. Si bien el punto de partida de su poética está en el discurso coloquial paulatinamente lo deconstruye hasta convertirlo en un campo de lenguaje minado de gestos y zonas oscuras a través de los cuales absorbe otros géneros (la crónica, la narrativa y el ensayo) hasta disolver un solo tipo de expresión. Posee instantes en los que el británico modo se enloda de versura neobarrosa, otros en los que esta ampulosidad se contrapone con la oralidad callejera (incluso apoética) y va de ahí a al tono elegíaco, al talk poetry o hacia lampos de hondura lírica. La obra de Gómez Migliaro, en la que como en la de Calderón el Yo aparece ficcionado vía la aliteración de voces, constituye un tramado de estilos, que unas veces se oponen y en otras se complementan. Es una manifestación consciente de la crisis (política, social y poética) entrevista desde un sujeto desprovisto de toda representatividad.

Montserrat Álvarez (1969) nos presenta una poética, ubicable de acuerdo con Chueca, en la corriente revitalizadora del malditismo. Posee la dolorosa lucidez del sujeto excluido de un centro. Pero es su ausencia en ese centro lo que lo dota de una perspectiva suficiente como para emprenderla, vía la polifonía de sus hablantes, contra las instituciones de la sociedad burguesa. En su discurso Álvarez trasciende el ámbito de lo estrictamente urbano para situarnos en una atmósfera de acabamiento, de metafísica de lo apocalíptico, en los que se manifiesta la cancelación de la fe. Con una dicción, de raigambre baudeleraina, revitalización del malditismo, fusiona cultismos con oralidades trayendo consigo una nueva posibilidad en el decir.

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Encuentro poéticas poderosas, de ruptura, y al mismo tiempo recuperación, de la tradición. Pero no caeré en la tentación de reunirlas asfixiándolas con una marca de patente pues éstas poéticas existen como una contínua reinvención.

Dejo al futuro la palabra.

Maurizio Medo

Arequipa, Octubre, 2006

...(continuarà)

2 comentarios:

Lila Magritte dijo...

Qué interesante texto, vendré por la continuación.

Saludos.

Rain dijo...

Sobre la deconstrucciòn, hay una serie de rollos que veo, entusiasman a los poetas de estos años. Es como si fueran epígonos, por seguir, cuando lo que hace a un creador (poeta) único, es precisamente su unicidad franca hasta los huesos.

Grandesa salutes.