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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, noviembre 19, 2006

como Evanishing no se suicidó, sigamos con nuestra introdutio al anarkismo

VAGANCIA Acostumbrado como estoy a los horrores de la democracia, no me ha sorprendido que se haya encarcelado a las ciudadanas Lorenza y Lucía Arce, por el crimen de descansar. En los países civilizados, empezando por Francia, se castiga severamente a los que no hacen nada, y lo que es más fuerte, a las que no hacen nada. Pero no se preocupen nuestras damas; aunque las mujeres de los ricos desprecien todo trabajo y eviten aristocráticamente hasta el de dar de mamar a sus hijos y a veces el de tener hijos, el Código no va contra ellas. No es su pomposa ociosidad la que corre peligro, sino la ociosidad de las Arce. La ley se ha dictado contra los pobres. Se trata de defender la sociedad, cimentada sobre el oro; la amenaza viene del lado de los desposeídos. ¿Se concibe un esclavo con las manos libres? La mano del miserable, cuando no está obligada a servirnos, acaricia el puñal, la bomba de dinamita o la ganzúa. Esas manos color de tierra nos maldicen. Bajo esas frentes que se levantan del yugo hay una tempestad silenciosa. ¡A la cárcel con todo eso! El vago es el rebelde, es el que encuentra tiempo para pensar. Jesucristo era un vago. Si hoy se metiera a redimir hubiera acompañado a las ciudadanas Arce a la comisaría, y después a la prisión. Hubiera convencido a los vigilantes, al comisario y a los guardianes y al alcaide de lo triste de su faena, los hubiera conquistado a la divina vagancia. Les hubiera dicho que no hay que trabajar en la ciudad estéril, que no debemos profanar nuestros cuerpos y nuestras almas en colaborar al egoísmo universal. Preciso es meditar nuestro destino y nuestra naturaleza, y para meditar hay que sentarse, echarse, para soñar hace falta el reposo y la noche. Todas las ideas nacieron de la pereza y del desdén. Todo lo nuevo ha venido del lujo, y el más elemental de los lujos es no trabajar. ¡Pobres trabajadores a jornal! ¡Pobres ruedas del terrible engranaje, condenadas a girar sobre sí mismas en el mismo sitio! ¿Queréis transformar el mundo? Son los bohemios los que lo han hecho todo en el mundo. ¡La huelga, la santa huelga! ¿Queréis traer la libertad, y no la tenéis en vosotros? Soltaos y hablad después. Sólo hay un trabajo fecundo, aquel para quien estamos especialmente designados, el trabajo que se ama. El trabajo que nos imponen por un pedazo de pan deshonra a quien lo hace y a quien lo encarga. Lo que se compra es malo. Lo que se da es bueno. Mejor es andar por los caminos pidiendo limosna que vendernos por hambre a las maniobras ajenas. Mejor es ser sostenido por la caridad que por la codicia. Entre la mina y la cárcel, ¡oh cristianos!, la cárcel. ¿Qué hubiera elegido el Cristo? En la cárcel se reflexiona. La verdadera cárcel es el trabajo mercenario. La verdadera cárcel es donde no brotan las ideas, donde la carne dolorida, envenenada de sudor y de humillaciones, cae asesinada todos los días al hoyo de un sueño sin esperanza. La ley ordena el trabajo porque es una explotación, y sobre todo porque es un embrutecimiento. Prohibe la vagancia porque es la idea, y toda idea es subversiva. Son las ideas lo que se persigue. El trabajo inconsciente es el sucedáneo del opio con que los ingleses forzaron la China, y del alcohol con que los yanquis agotaron a los indios. Matar los gérmenes intelectuales por medio de las industrias-presidios y de la instrucción burocrática obligatoria: he aquí el programa conservador. Hay que reemplazar con algo las cadenas católicas. Hay que inventar otras tiranías que sustituyan a las ausentes. Hay que maniatar y amordazar a las generaciones, aprovechar el fanatismo de la ciencia positiva y de la disciplina militar, sustentadoras del régimen capitalista. Hay que aprisionar a lo que huye, vuela, se pasea, vaga. Hay que detener a los vagos. ¿Mas qué importa? Las ideas no se detienen; vagan formidablemente. Para ellas sí que no se encuentran gendarmes. fuente: Rafael Barrett A partir de ahora el combate será libre Selección y prólogo de Santiago Alba Rico L A D I N A M O L I B R O S Se permite la reproducción de esta obra siempre y cuando se realice con fines estrictamente no comerciales y se mantenga esta nota © 2003 Ladinamo Libros Apdo. de correos 13268 28080 Madrid ediciones@ladinamo.org www.ladinamo.org Dirigen la colección Carolina del Olmo, Carlos Prieto y César Rendueles ISBN: 84-607-6754-X NA-455-2003

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