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jueves, octubre 05, 2006

"La tempestad" y Rui Díaz de Guzmán

Fuentes de La Tempestad Fuentes literarias El discurso de Gonzalo sobre su República Ideal, es prácticamente igual que la traducción al inglés realizada por Florio del ensayo XXX de Montaigne «De los caníbales». Calibán es un anagrama de Caníbal. The Masque of Hymen de Ben Jonson fue el modelo para la mascarada nupcial. El Libro VII de Las Metamorfosis de Ovidio (Invocación de Medea) fue utilizado para la renuncia de Próspero a la Magia Negra. History fo travaile (1577) de Robert Eden, relación de los viajes Magallánicos, en la que aparecen los nombres de Setebos –demonio patagónico- , Ferdinando, Sebastián, Alonso y González (que, ligeramente deformado, daría Gonzalo). «Relaciones sobre la conquista y colonización de América», de Ruy Díaz de Guzmán, cronista nacido en Asunción, Paraguay. En su prólogo a las Obras Completas, el crítico español Astrana Marín plantea la hipótesis de que el nombre de Miranda en La Tempestad, provenga -con alta probabilidad- de la lectura por parte de su autor de “Relaciones sobre la conquista y colonización de América”. Como prueba de esto, aduce que “Miranda” hasta entonces sólo se conocía como apellido, y que, por lo tanto, la elección shakesperiana podría estar vinculada a su conocimiento del relato sobre Lucía Miranda tal como aparecía en los cronistas de la época. Lucía Miranda es, en realidad, un personaje novelesco cuya supuesta existencia se debe a Ruy Díaz de Guzmán. Nacido en una fecha incierta entre la quinta y la sexta década del siglo XVI y muerto en 1629, Díaz de Guzmán es considerado el cronista más importante del Río de la Plata y el primer escritor nativo (asunceno, que quede claro para wikipedia, y no porteño). En sus crónicas se entremezclan con los recuerdos personajes directos o indirectos, elementos legendarios como los episodios de la Maldonada y de Lucía Miranda.

2 comentarios:

KuruPicho dijo...

La leyenda de Lucía Miranda se nuclea en torno al amor del cacique Mangoré por Lucía, esposa de Sebastián Hurtado, uno de los capitanes españoles del fuerte de Sancti Spiritus, donde se sitúa el episodio.

La tragedia surge cuando al intentar raptarla, Mangoré ataca el fuerte y pierde la vida. A causa de ésto, Siripo, hermano del cacique muerto, también enamorado de la española se la lleva consigo convirtiéndola en su cautiva.

Este origen de Miranda es coherente con las implicancias americanistas de la Isla encantada y con la alusión a Setebos, que resulta se una divinidad adorada en al Patagonia.

Fuentes no-literarias

Sylvester Jourdain El descubrimiento de las Bermudas (Discovery of the Barmudas) ( 1610),

Otra fuente muy importante es la carta de William Strachey, sobre el naufragio, cerca de Las Bermudas, de la nave que le conducía a Virginia titulada, fechada el 15 de julio de 1610, pero que no fue publicada hasta 1625. Es muy probable que Shakespeare hubiera tenido acceso a esa carta pues su patrón, el Conde de Southampton, era oficial de la Compañía de Virginia.
EL ROMANCE DE LUCIA MIRANDA Y SIRIPO
Por Ricardo E. Brizuela
http://comunidad.ciudad.com.ar/argentina/capital_federal/ricardobrizuela/

Siguiendo las huellas del Rey Blanco, Sebastián Gaboto se internó por el Río Paraná en 1527, buscando la ruta que lo llevara a las minas de oro y plata. El 9 de junio deja parte de sus hombres en un “real”, o pequeño fuerte compuesto por un rancho de techo de paja rodeado de palos clavados en el suelo. Así nació Sancti Spíritu, en la desembocadura del río Carcarañá, destinado a tener una vida efímera. En diciembre de 1529, el asentamiento fue incendiado por los indios timbúes y sus ocupantes fueron muertos.

De este episodio se nutre una de las leyendas de la conquista: la que relaciona a Lucía Miranda, mujer de uno de los españoles de Sancti Spiritu y al indio Siripo.
También un 9 de junio, pero de 1754, nace un hombre que se vincularía con esta historia: don Manuel José de Lavardén, poeta, economista y estanciero. Estudió en Chuquisaca, Granada, Toledo y Madrid y de regreso a Buenos Aires se vinculó con Manuel Belgrano y participó del círculo intelectual de Buenos Aires.
Escribió su primera obra como poema con el nombre de “Sátira”. En los carnavales de 1789 estrenó una pieza de teatro en La Ranchería: Le puso como título “Siripo”, y en ella cuenta los amores de este jefe indio con la española Lucía Miranda. Relata que el cacique, valiéndose de una estratagema, hizo abrir para sus hombres las puertas del fortín y una vez adentro le prendió fuego, mató a sus ocupantes y secuestró a su amada.

Buenos Aires vivía por esa época un florecimiento del sentimiento criollo sin abandonar los valores españoles, por lo que la esencia de la obra teatral – primer drama escrito en el Río de la Plata – galvanizó a los porteños, con la óptica de una nueva raza que mezclaba la sangre de los naturales con la de los españoles.
En rigor, el argumento había sido tomado por Lavardén de la obra Argentina, de don Ruy Díaz de Guzmán, primer intento historiográfico relacionado con la conquista de estas tierras.
Lavardén, después de este éxito, continuó en Buenos Aires atendiendo sus negocios en la ciudad o trasladándose a sus estancias. En 1808 desapareció sin que nadie supiera qué había sido de él.
En un día también del mismo mes – el 8 de junio – pero de 1937, el argumento de Ruy Díaz de Guzmán y la obra de teatro de Lavardén, sirvieron para que el músico Felipe Boero, estrenara en el Teatro Colón de Buenos Aires su ópera “Siripo”.
Unos pocos años antes, en 1929, el escritor Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), escribió otra versión del tema con la novela “Lucía Miranda”. Martínez Zuviría fue ministro de Justicia y Educación del presidente Pedro Pablo Ramírez y adhirió a la doctrina del justicialismo peronista. Fue miembro de la Real Academia Española.


De esta manera Siripo y Lucía Miranda – personajes de leyenda - influyeron, con una historia de amor que enlazaba dos mundos, en la construcción de una visión criolla de la vida argentina.

Ruy Díaz de Guzmán
Ruy Díaz de Guzmán (Asunción del Paraguay circa 1558 - †1624) Conquistador y cronista criollo español; el primer escritor nacido en la región del Río de la Plata era asunceno. Ruy Díaz de Guzmán era hijo de Alonso Riquelme de Guzmán y de Úrsula de Irala (por su parte Alonso Riquelme era sobrino de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, y Úrsula era hija de Domingo Martínez de Irala y una aborigen).
El "mancebo de la tierra" Ruy Díaz de Guzmán combatió en los territorios bañados por el río Paraná, especialmente en Santa Fe durante el año 1580, pasando luego a ser designado alguacil mayor de la ciudad de Salta; tras esto llegó a ser alcalde de primer voto en su ciudad natal.
Si bien lo que más le destaca en la historia es la crónica poetizada por él escrita hacia 1612, crónica a la cual llamó primeramente Los Anales del descubrimiento, población y conquistas de las provincias del Río de la Plata .
Narra los hechos desde el descubrimiento por parte de los españoles del Río de la Plata (que en las copias aparece erróneamente fechado en 1512) hasta la fundación de la ciudad de Santa Fe en 1573. La obra está dividida en cuatro partes, aunque se encuentra perdida la última en la cual se relatan acontecimientos que vivió el propio autor.
Tal extenso texto se difundió por diversas copias pero se ha extraviado el manuscrito original.

MONTAIGNE Y RUY DÍAZ DE GUZMÁN EN LA TEMPESTAD

Por Ana María Rossi de Borghini

" ...Ce qui me semble, a moi, le plus haut dans art (et le plus dificile), ce n' este ni de faire pleurer...mais d' agir a la facon de la nature, c' est-a-dire de faire rever. Aussi les tres belles oeuvres ont cet caractere. Elles sont sereines d' aspect et incomprenhensibles...Homere, Rabelais, Michel-Ange, Shakespeare, Goethe, m' appairaiseent impitoyables. Cela est sand fond, veertige..." (1). En estas líneas, que rezuman admiración hacia Shakespeare y hacia otros grandes artistas, Flaubert subraya el potencial inagotable de sus creaciones, y define -en espléndida síntesis- cuáles son esos rasgos que lo deslumbran.

Si pensamos en LA TEMPESTAD, nos sentimos tentados a afirmar que es un ejemplo perfecto de la definición flaubertiana por su dialogo constante entre arte y ensoñación, entre abismo y vértigo por un lado, y luminosidad y calma por el otro. Bien conocida es la convergencia de las más variadas fuentes en toda la obra de Shakespeare. No escapa a esto la pieza de la que hablamos.

LA TEMPESTAD se nos presenta entonces como una encrucijada intertextual en la que se fusionan:
a) la commedia dell’arte, de la que se extrae la situación general (una intriga centrada en marinos naufragan en islas habitadas por un mago) (2).
b) la HISTORIA DE NICÉPHORO DÁRDANO, perteneciente a la colección de narraciones NOCHES DE INVIERNO de Antonio de Eslava, relato acerca de un rey destronado que se embarca con su hija y la lleva a vivir a un palicio submarino en medio del océano. Astrana Marín, en su estudio preliminar de las OBRAS COMPLETAS del dramaturgo inglés, señala la analogía de ambos argumentos (3).
c) material histórico: el naufragio en la Bermudas de sir George Sommers en julio de 1609, descripto por el sobreviviente William Strachey, en una carta que circuló manuscrita.
d) elementos relacionados con América: adopción de una isla remota como escenario y ambiente de reminiscencias americanas, inspirados indudablemente en la exploración del nuevo mundo. (4)

LA TEMPESTAD refleja la compleja y profunda cosmovisión shakesperiana a través de numerosos rasgos. Uno de ellos reside en la arquitectura dramática, que superpone diversos niveles de realidad en un vertiginoso juego especular. Los niveles se duplican y contraponen, la realidad se mezcla con el sueño y la magia, con el espejismo y la mascarada. Pero no nos detendremos en estos aspectos ya estudiados por tantos críticos. Nuestro objetivo apunta a resaltar en la obra la interrelación que existe entre las reminiscencias americanas y los ecos de la ideología de Montaigne. El elemento "indiano" aflora en varias facetas; hemos mencionado ya la insularidad y la ambientación y añadiremos a ésto los nombres de los personajes, que de acuerdo con Astrana Marín Fernández Retamar (5) y otros estudiosos, fueron inspirados a Shakespeare por versiones de viajes reales a nuestro continente que circulaban en Europa en ese momento.

Por otra parte, la ideología de Montaigne impregna un famoso pasaje en que Gonzalo, uno de los personajes, habla de las características de una "república ideal". También ha sido ampliamente comentado el hecho de que el nombre de uno de los principales personajes, Calibán, es el anagrama forjado por Shakespeare a partir de caníbal, término que da precisamente al capítulo de los ENSAYOS de Montaigne que presenta, desde una admirativa, su visión acerca del "hombre natural", y que constituye la fuente literaria del parlamento de Gonzalo.


Miranda y Ruy Díaz de Guzmán

En su prólogo a las OBRAS COMPLETAS, el crítico español Astrana Marín plantea la hipótesis de que el nombre de Miranda en LA TEMPESTAD provenga -con alta probabilidad- de la lectura por parte de su autor de RELACIONES sobre la conquista y colonización de América. Como prueba de esto aduce que tal nombre hasta entonces sólo se conocía como apellido, y que, por lo tanto, la elección shakesperiana podría estar vinculada a su conocimiento del relato sobre Lucía Miranda tal como aparecía en los cronistas de la época. Lucía Miranda es, en realidad, un personaje novelesco cuya supuesta existencia se debe a Ruy Díaz de Guzmán.
Nacido en una fecha incierta entre la quinta y la sexta década del siglo XVI y muerto en 1629, Díaz de Guzmán es considerado el cronista más importante del Río de la Plata y el primer escritor nativo. Compuso una HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DEL RÍO DE LA PLATA, -denominada por los historiadores de la época colonial- LA ARGENTINA MANUSCRITA. Escribió sobre sucesos que vivió como guerrero en la conquista y población del Río de la Plata sobre otros anteriores que le fueron relatados. Enrique de Gandía en su prólogo a la edición LA ARGENTINA (6) enfatiza el hecho de que toda la vida del cronista transcurrió, a diferencia de la de los otros, en estas tierras:
"Su libro refleja -dice- el pensamiento de un mestizo que ha aprendido todo lo que sabe entre indios y en selvas y desiertos".

Si bien la crítica ha hecho algunas salvedades a la fidelidad histórica del relato, en lo esencial todos han seguido a Ruy Díaz de Guzmán. En sus crónicas se entremezclan con los recuerdos personajes directos o indirectos, elementos legendarios como los episodios de la Maldonada y de Lucía Miranda. El segundo, que es el que nos interesa, será reelaborado en múltiples versiones tanto nacionales como extranjeras. Ejemplo de ello son la tragedia SIRIPO de Lavardén, estrenada en 1789, hoy perdida y el drama del poeta inglés Thomas Moore, MANGORA, KING OF T1MBUSSIANS OR THE FAITHFUL CONFLICT, de 1718 (7). La insistencia en retomar el asunto revela la seducción que despierta esta leyenda indígena rioplatense. Se destaca el carácter generador de la anécdota, ya que sienta las bases de un tema que va a tener una fecunda descendencia en nuestra literatura: el de las cautivas. La leyenda se nuclea en torno al amor del cacique Mangoré por Lucía Miranda, esposa de Sebastián Hurtado, uno de los capitanes españoles del fuerte de Sancti Spiritus, donde se sitúa el episodio. La tragedia surge cuando al intentar raptarla, Mangoré ataca el fuerte y pierde la vida. A causa de ésto, Siripo, hermano del cacique muerto, también enamorado de la española se la lleva consigo convirtiéndola en su cautiva.
Astrana Marín supone que Shakespeare bautiza a la hija de Próspero con el nombre de Miranda pues conoce y recuerda esta anécdota, como anticipamos. A pesar de cierta imprecisión en las fechas de composición de LA ARGENTINA -ya que Ruy Díaz compuso su obra al vaivén de su vida de guerrero- y de la circulación en copia manuscrita de este texto, cabe suponer que hipótesis del crítico español es factible; sobre todo si se tiene en cuenta el contexto en que se inscribe. Nos referimos a la imagen de América; que se transparenta en toda la LA TEMPESTAD y que percibimos en:
a) la ubicación espacial;

b) la inspiración en un hecho real (naufragio las islas Bermudas);

c) las secuencias escénicas que evocan anécdotas habituales de exploración como la recepción de extranjeros como dioses y su ofrecimiento de licor a los nativos (ver acto II, esc. 2, donde Calibán se ofrece para servir a Trínculo y a Esteban después de haber probado el vino que le dieron);
d) el personaje de Calibán, generador de infinidad de interpretaciones;

e) la alusión al dios patagónico Setebos.
Con respecto a esto último dice Juan José Saer en el EL Río SIN ORILLAS:

"Los primeros testimonios sobre los indios del sur remontan a las MEMORIAS de Pigafetta, cronista de Magallanes, y encontramos los ecos hasta en THE TEMPEST de Shakespeare: he could command my dam’s god Setebos".

Calibán habla aquí de Setebos; el dios de su madre, descripto en los VIAJES de Magallanes como el diablo mayor de los Patagones que, de acuerdo con Astrana Marín, Shakespeare habría leído en el original o en inglés en HISTORY OF TRAVAYLE (1577) de Robert Eden, relación en la que aparecen también los nombres de Ferdinando, Sebastián, Alonso y González (que, ligeramente deformado, daría Gonzalo).


Montaigne y el reino del revés

Ante la angustia de Alonso, que cree haber perdido a su hijo, el bondadoso consejero Gonzalo trata de distraerlo, describiendo su concepción de una república ideal, verdadero "reino al revés", sin comercio ni letras ni ocupaciones ni vicios... El discurso en cuestión está tomado literalmente del capítulo "De los caníbales" de los ENSAYOS de Montaigne (8), de la traducción al inglés de Giovanni Florio. Esto ha sido reconocido por todos los comentaristas desde Capell (1767) en adelante. En 1846 el crítico Philarete Chasles, citando el pasaje de LA TEMPESTAD, declara encontrar huellas de Montaigne "en cada rincón, en HAMLET, en OTELO, en CORIOLANO". Y hay toda una serie de escritores que señalan que la influencia del ensayista francés en Shakespeare fue más allá del fragmento arriba citado. John M. Robertson toca este tema en su obra MONTAIGNE AND SHAKESPEARE (9) y después de un minucioso análisis, concluye que existe una comunidad de pensamiento entre ambos y una deuda del más joven hacia el mayor. Pero afirma que, en sus últimas obras, Shakespeare aventaja en profundidad al pensador cuya lectura lo ha incitado a filosofar.

En "De los caníbales" Montaigne aborda la oposición entre civilización y naturaleza desde una perspectiva utópica (10), tesis que comparten algunos de sus contemporáneos. Sin embargo según Fernández Retamar (11), Shakespeare expone -conciliándolas- dos visiones de lo americano aparentemente opuestas:

a) la del habitante paradisíaco de un mundo utópico, puesta en boca de Gonzalo, representante del humanismo renacentista;

b) la del bárbaro "caníbal" que hay que exterminar o colonizar, encarnado en el personaje Calibán, que ha derivado en un complejo símbolo.

Ya Robertson sostenía que el dramaturgo presenta la visión idealizada de lo natural refundada irónicamente, posición que sustenta también el autor contemporáneo Charles Boyce (12) quien puntualiza la diferencia entre la postura de Montaigne y la de Shakespeare.


Conclusiones
Hemos querido acercarnos a ciertos rasgos específicos de LA TEMPESTAD, una de las obras consideradas como testamento espiritual de Shakespeare por algunos críticos.

En el transcurso de este trabajo, hemos interrogado al texto en cuanto a su particular modalidad de asimilación de fuentes literarias eligiendo de entre ellas dos que conllevan un especial significado: Montaigne y Ruy Diaz de de Guzmán. Un ensayista francés del Renacimiento y un cronista de Indias, primer escritor oriundo de estas tierras. Consideramos que entre ellos sentaba una suerte de diálogo, de contrapunto: Montaigne como portavoz de la admiración hacia el "hombre natural", y Ruy Díaz de Guzmán representante de lo maravilloso americano, vienen a ensamblarse en la obra de Shakespeare, proyectando un sorprendente dibujo. Si tuviéramos que definirlo retóricamente, diríamos que es un quiasmo. ¿Por qué? Porque el cronista nativo mira hacia el Viejo Continente, mientras que el escritor europeo contempla ese Nuevo Mundo a través de la admiración. La especularidad barroca -dice Serpieri (13)- de la que Shakespeare es un extraordinario intérprete, es la cifra de una época que descubría dolorosamente, con Montaigne, que la contradicción es la verdad.
La relación entre el intento de violación y rapto de Miranda por parte de Calibán podría indicarse -y esto es sólo una hipótesis- como una suerte de duplicación, de reflejo del rapto de Miranda perpetrado por Mangoré y Siripo. Y la tríada Próspero, Miranda, Calibán, repetiría características de la relación entre los capitanes españoles, Lucía Miranda y los caciques indígenas.
Se trata de una lectura posible, propuesta a partir de una red de significaciones que surge del mismo y de sus interpretaciones críticas. Terminaremos con palabras del genial dramaturgo que, autorreferencialmente, remiten a la sutileza y variedad de su obra, a la vez que en la condición humana:
"Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños" (14). (*)



(*) Fuente: Ana María Rossi de Borghini, Montaigne y Ruy Díaz de Guzmán, en Peregrinaciones de Shakespeare en la Argentina. Testimonios y lecturas de teatro comparado, Jorge Dubatti compilador, Buenos Aires, Centro Cultural Ricardo Rojas, Universidad de Buenos Aires, 1996, pp. 119-123.

Rain dijo...

Kurupi, estos estudios abren un abanico de posibilidades. Me pregunto cuál sería la actitud e Lucía Miranda, ¿de pavor? ¿de secreta alegría? ¿de repugnancia y deseo mezclados?
Shakespeare profundizaría las crónicas a través de Libros de Historia, escarnado la naturaleza humana, y le daría ese bello nombre a un personaje de "La Tempestad".

Encuentro el nombre
Álvar. con tilde, y noto que sñi, es su real pronunciación. Así llamo a mi niño, mas el acento no figura en su partida de nacimiento ni usualmente cuando lo escribo. Consultaré si es posible agragarlo, ya que es imperceptible el agregado :)
sabrán que el nombre Álvar provien de la Historieta "Alvar Mayor" de Enrique Breccia. Pienso si enestos encuentros circulares, acaso s ehabrá inspirado en este héroe, conociendo la Historia de Siripo y Miranda.

Grandes salutes, Xtino.