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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, septiembre 16, 2006

El discreto encanto de la burguesía

Hey, hou, let's go... Ladies & gentlemen, your attention, please: lo que antecede (vide infra) no es de autoría de le petit moi, Dama Satán, quien esto escribe y suscribe. Circula en la red y se trata de un material interesante, qué duda cabe. Pero en modo alguno citaría yo, más allá de que mi postura resulte o no acertada (o simpática, que no lo es; pero me parece que cada vez soy en general una persona menos simpática), una película que deploro tanto como El pequeño Buda. Menos aún manifestaría simpatías públicas, ni en cenas ni en blogs, por un misticismo oriental que es tan ajeno (hasta la fecha, al menos: "nunca digas: 'de esta agua no beberé', ni 'este cura no es mi padre'") a mi experiencia como a mi entendimiento; tanto, decía, como también (o más, si cabe) lo es a los respectivos (y, permítaseme la soberbia, harto más pobres) experiencia y entendimiento de los lánguidos esnobs que últimamente traen el tema a colación con aire de connaiseurs. (Hablando de connaiseurs, y, por ende, de conocimientos, por cierto, debo decir que me extraña el criterio del reportero cuando atribuye vida al joven semidiós porque siguen creciendo sus batipelos y sus batiuñas, cosa que también sucede con los cadáveres y que habrá afectado hasta al propio y melenudo Lázaro hasta dejarlo listo para un auténtico head-banging metalero -de death-metal, por supuesto-, por más que al Ungido se le advirtiera: "hiede ya, Señor, que es muerto de tres días", según el relato neotestamentario). Bueno, ya vale; no quisiera caer en la injusticia de tomar a mofa una vocación ascética que quizá sea genuina. No me irrita ni me mueve a desdén el joven campesino émulo de Gautama, ni mucho menos sentiría desprecio -antes lo contrario- por su radical renuncia. Lo que me produce cierta repugnancia es que algo que merecería un destino más digno termine profanado al estar en boca de cierta gente (que, como es por demás obvio, no renunciaría a nada en absoluto) y también entre las ofertas destinadas (como el citado filme de Bertolucci) al "tiempo de ocio" de estas personas (el "Living Bhuda Tour", que incluye una meditación junto al asceta, ya ha sido organizado por "Viajes Catai", según narra el reportero). Ah, gentecilla, gentecilla rodeando mi sufrida misantropía en cócteles, cenas, cafés, vernissages, cenas again... gentecilla de entendederas nulas y aires "interesantes" buscando en el Oriente lo que también en Occidente está y que su ignorancia trivializa por igual -y conoce de forma igualmente errada y tan banal- en ambas tradiciones después de leer las solapas de unos cuantos libritos de moda, parvenues que ignoran la renuncia porque están hechos de pura ambición, ambición por desgracia visible de manera tan obvia y que osan hablar de lo que los excede, anoréxicas y ortoréxicos, desgarbadas grullas zanquilargas y enanitos petulantes... Que no se responsabilice a nadie excepto a mí de lo que digo; Kuru Picho tiene un corazón más grande y no padece mi intolerancia, probablemente injusta, chi lo sá. Lamentará sin duda los excesos de mi duro juicio, áspero y a veces cruel, probablemente más de una vez errado... (El lector quizá sospeche que evoco alguna anécdota real; por si alguna de las pocas personas dignas que se contaban entre los presentes perdiera el tiempo en leer estas divagaciones venenosas, mi aversión no se extiende a todos cuantos allí estaban.) Puede que, después de todo, lo que suceda es que no entiendo a estos seres humanos, que son demasiados ya y que están en todas partes, porque puede que en el fondo no esté hecha para el mundo; por ironía, terminaré en boca de estos mismos esnobs cuando por fin siga mi vocación y, como Simeón el Estilita y sus demás pares occidentales (o como Diógenes y su maestro Crates, que decidieron vivir despojados y libres como perros), o, por último, como este mismo seguidor del Buda, que al menos goza de la invaluable dicha de no tener que enterarse de que se ha puesto de moda (de moda reducida, de moda "intelectual" -muchas, muchas comillas-), pronuncie, antes de retirarme a la Tebaida, las palabras fatídicas: "Renuncio a Satanás, sus pompas y sus obras".

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