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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

lunes, agosto 21, 2006

Tomando ora la espada ora la pluma, parte 2

Winston Churchill, el novel ladrón de premios Muchacho elegante el amigo Churchill. Este señor cuenta con un currículo interesante en cuanto a lo militar (no cualquiera te participa en dos guerras mundiales e incontables expediciones colonialistas). Pero su repertorio letrístico es algo monótono: libros sobre historia de guerras y biografías. Fácilmente acusable de nepotismo literario, puesto que entre las biografías escritas están la de su ancestro aristócrata (no nos referimos a la botella que vos sabés) Marlborough, y otra de su padre. Casualmente, en estos libros, los biografiados aparecen como angelicales y nobles seres con notables y admirables virtudes. Y por supuesto, el summum creativo, el éxtasis intelectual, ese orgasmo manual que es la escritura (¿qué pensaste, Onán?) llegó al publicar sus tan mentadas memorias en varios tomos (¿Funes? ¡Las pelotas!). Y entonces ya no había nada que discutir, ¡qué Borges ni ocho cuartos!, ¡marche un Premio Nobel de Literatura para Churchill! Y así fue. En 1953 le fue otorgado el galardón y vayan a llorarle a su abuela. La academia justificó la entrega al Winston por "su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como su brillante oratoria en defensa de los valores humanos". Pecaríamos de osados al opinar aquí que el mayor logro de Churchill en lo literario fue haber conseguido que el bigotudo Mark Twain lo presentara una vez en una universidad de yanquilandia para dar una conferencia. Hemos pecado. Sadam Hussein, escritor de best sellers Sin dudas el más literario de todos. Sadam, el hombre que postergaba la planificación de la defensa ante la inminente invasión norteamericana del 2003 porque se encontraba ensimismado en la culminación de su última novela ¡Demonios, íos!, es el escritor por antonomasia, el homme de lettres nato que no deja pasar hecho alguno sin sacarle provecho literario. Dice el mito que al caer las primeras bombas yanquis sobre Bagdad, el otrora amigo de los Bush seguía dándole a la pluma, enfrascado en la elaboración de enrevesados retruécanos y referencias hipertextuales a otros grandes escritores de turbante. Entre sus publicaciones más destacadas se encuentra Zabiba y el Rey, una novela filosófica perfectamente encuadrada dentro de los terrenos de tradición narrativa árabe, según la oikua’ava. Una reseña proporcionada por San Google dice que la sadámica obra “es algo así como la noche 1002 de Scherezade. Una noche en la que el pueblo –simbolizado por Zabiba– debate con el Rey sobre todas las cuestiones de la vida, de la política, de la justicia, de la libertad y de la muerte”. Imaginamos a Sadam dirigiendo un contundente he’una péa, ante la atónita mirada de los escritores de corbata e intelectuales de cafetín. No nos queda más que elevar nuestra voz de protesta contra la mortal invasión gringa a una de las principales cunas de la cultura árabe, contra la matanza de su pueblo y principalmente –last but not least- por haber truncado una prominente y prometedora carrera literaria, la de este autor tan tierno y con una elevadísima sensibilidad e inventiva para la elaboración de historias. Nicanor, el omnipresente clown Paraguay, para orgullo de todos sus habitantes, cuenta también con un mandatario que esgrime la pluma, un sucesor natural para Roa Bastos. Autor del libro Diálogo con los ausentes, junto a un tal Ibáñez, al que ni su mamá le conoce. Pensamos que este libro del Nica puede ganar fácilmente el Premio Nacional de Literatura. Claro, para que ello ocurra es imprescindible que J. C. Amoroso presida el jurado. Bien, en ese libro hay divagues político-económicos. Perfecta demostración de que un político dice pensar de una manera pero actúa de una muy distinta al ejercer el poder. Aunque el mayor robo duartefrutero se da con el prólogo infringido al Quijote que publicó el MEC (muerto Cervantes vuelve a morir de la vergüenza ajena). Allí sí se aplica con todo su rigor la célebre frase de aquel filósofo presocrático: “¡dejá de robar!”. Tiene una gran suerte Nicanor de que por aquí no se profese la fe del Corán, pues si así fuera ya hace rato le hubieran cortado las manos, por ladronazo. Por Xanto y Eulo García

1 comentario:

Rain dijo...

Esos espíritus leales a us egos magnficados, son de antología: la de los que se creen escritores insignies. Y vaya, si encuentran asideros en prólogos y publicidad para el posible público comprador de agudezas como las estos señores.

No pagaría por llerlos, aunque podría ser motivo para reírse...o no, podría ser un supremo fastidio.

:)