kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay

KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

jueves, agosto 03, 2006

Poema

POEMA CRISTIANO Señor Dios que en viejos tiempos severo monarca fuiste y que sentado en Tu trono de gloria con el mundo en Tu diestra gobernaste el destino ahora me espanta pensar en que Tu inabarcable y pleno Ser pudo hacerse pequeño pequeño como un niño y me da miedo imaginar Tu pobre camita los precarios ropajes y pañales el frío del invierno en las carnes de tan pequeño niño la gloria dolorosa de la madre bendita por hecho tan enorme y tan desamparado la honda desolación de la carne mortal que para todo un Dios se hace refugio el tembloroso abrazo el don nutricio lleno de compasión y de vergüenza Si viese niño tal con tan desnudas carnes en tan pobre camita Si tal niño pudiese yo tan solo mirar milagro tan terrible que solamente pensar en él espanta Todo un Dios que se humilla se cegaran mis ojos ante tanto esplendor de Tu miseria los ropajes precarios contra el frío los zurcidos pañales de los pobres los zurcidos pañales del amor de los pobres el impotente amparo del amor de los pobres los ojos deslumbrados de los pobres ante tan gran milagro de la carne que apenas si se atreven a rozar con los dedos al que tan poco amparo le pueden ofrecer tan gran milagro vejado por el hambre tan gran milagro vejado por el frío tan gran milagro muriendo en todas partes el impotente amparo del amor de los pobres Si tan sólo pudiese yo mirar Ser tan enorme vuelto algo tan ínfimo Tan desbordante don inconcebible El frío del invierno lacerando las carnes de tan pequeño niño los sabañones en los deditos blandos de Dios tan poderoso Cosa que excede todo entendimiento Cosa que aterra como algo desmedido Los zurcidos pañales el impotente amparo del amor de los pobres MONTSERRAT ÁLVAREZ.

1 comentario:

Rain dijo...

Ah, el poema, un gran poema. Con sus ecos, me voy...

Si a Dios viéramos, tan pequeño.