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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

domingo, agosto 20, 2006

Para Somos (El comercio, Lima): versión completa

(ADVERTENCIA: ENCONTRÉ EXTREMADAMENTE DIFÍCIL, EN ALGUNOS DE LOS CASOS, SELECCIONAR UNA RESPUESTA QUE EXPRESASE MIS PREFERENCIAS DE MANERA PERFECTA Y EXCLUYENTE, OCUPANDO EL ESCALÓN MÁS ALTO DEL PODIO SIN NINGÚN LUGAR A DUDAS, POR LO CUAL HE SUMADO AL CRITERIO DE LA PREDILECCIÓN OTRO, ALEATORIO: EL DE MENCIONAR LO QUE MÁS FRESCO TUVIERA EN LA MEMORIA ―POR HABERLO VISTO, ESCUCHADO O LEÍDO RECIENTEMENTE― O LO QUE SE PRESENTASE DE INMEDIATO EN MI MENTE ―POR TENERLO A LA VISTA EN UN ESTANTE, POR EJEMPLO. SE TRATA, POR OTRA PARTE, DE UNA SUMA DE CRITERIOS, NO DE LA SUSTITUCIÓN DE UNO POR OTRO.) Quizá El único y su propiedad, de Johann Kaspar Schmidt (Max Stirner), porque minuciosamente enuncia todo lo que se siente pero no puede decirse, ya que la conciencia le es refractaria: lo impensado, y, sin embargo, pensado en cierta forma con más intensidad que nada (por la misma razón podría aquí considerarse a Sade, quien lo dice prolijamente todo, hasta lo que no puede ser dicho ―lo que sólo puede ser aullado o bramado―, pero siempre en equilibrio al borde del abismo de lo indecible). Quizá el Jakob von Gunten, de Robert Walser, porque el fracaso se palpa desde la primera frase, avanzando con una insidia que atrapa los nervios, y, sin embargo, hay en él cierta grandeza, cierta triste gloria. Quizá las Historias Extraordinarias, de Edgar Poe, porque derriban siempre la fortaleza de la razón, delgada epidermis que, en el hombre civilizado, recubre los pavores primigenios de la larga y siniestra noche paleolítica, y porque revelan que el más perfecto de los razonamientos nunca tendrá la fuerza del más débil de los instintos. Por otra parte, no hace mucho leí Middlemarch, de George Eliot: perfecta; tenía más de mil páginas y lamenté que terminaran y que no hubiesen llegado, por lo menos, a tres mil. Me parece que, definitivamente, alguno entre los poemas de François Villon; lo que no sé aún es cuál: quizá “El legado”, o bien “El testamento”, o bien aquella “Balada” que empieza: “Padre Noé, que plantaste la viña...”, o quizá la jocosa “Balada de Margot la Gorda”, con su deliciosa frase reiterada cuatro veces y de aire grotescamente “respetable” en esta, al decir de Nietzsche, “época laboriosa”: “...en este burdel donde trabajamos”. O puede que simplemente el breve y humilde “Versete”, o el noble y ridículo “Tetrástico”. Yo diría que Woyzeck, de Georg Büchner. Quizá El golpe maestro del leñador encantado, de Richard Dadd, porque esa imagen congelada del acto sacrílego detonante de la psicosis del pintor encierra el horror y el placer del éxtasis de la locura, la, por así decirlo, atracción del abismo. Pero me es imposible renunciar a la mención de Friedrich, Füssli, Piranesi, Hopper, Arcimboldo o El Bosco. Y debo también referirme aquí a Ogwa, el pintor chamacoco, etnia indígena del Chaco, cuyo nombre cristiano es Flores Balbuena: su línea clara, veloz, sintética y expresiva tiene la frescura de toda experiencia originaria. Mencionaré una que vi hace poco, La vida soñada de los ángeles, de Erick Zonca, con Natacha Régnier y Elodie Bouchez: melancólica y siniestra presencia de una fatalidad a la que sólo se escapa con la muerte (en este caso, el suicidio): la condena de los desheredados. Película amarga, aunque de un lirismo doloroso, que no por ello vuelve previsible u obvio el desenlace. No sé. Quizá Emil Jennings en El ángel azul y en El último hombre. Grupos, muchos: Steve Harley & Cockney Rebel, Nick Cave & The Bad Seeds, Eistürzende Neubauten, Cowboy Junkies, Os Mutantes... no sé, los viejos Pistols y los Clash, cae de maduro; aunque no son grupos, Paul Robeson, Billie Holliday, “Howling Wolf”. Entre los compositores tengo presente ahora a Agustín Pío Barrios, “Mangoré”. Compositor e intérprete de guitarra. Paraguayo. Su Danza Paraguaya es de un vigor brutal, alegre y elegante como el zarpazo letal de un tigre, y su Catedral es sublime en el viejo sentido que dan al término el Pseudo Longino y, ya en el XVIII, Edmund Burke. Compositora e intérprete también, merece un lugar destacado en esta enumeración apresurada e incompleta P. J. Harvey. Bluffs los hay muchos. Literarios, por docenas. Qué duda cabe. Pero hablar de ellos es perder el tiempo. Además, como puede decirse que no constituyen las excepciones sino que integran la norma, enumerarlos sería interminable y tedioso, y elegir uno prácticamente equivaldría a hacerle un honor. Un lugar en el mundo, pero no en el espacio, sino en el tiempo —que, conjuntamente con el espacio, integra el mundo—: la oscura biblioteca de mi abuelo, donde pasé casi toda mi infancia, pero no como es ahora, sino como era entonces y ya no volverá a serlo. No los lugares de la geografía, sino los lugares de la memoria, de la fábula, de la alucinación: no el viaje propiamente dicho, sino el trip. Bebida: en invierno, brandy y café; en verano, cerveza rubia muy fría, casi helada, pero no demasiado ligera (nada de Budweiser: me sabe a agua); todo el año, cerveza negra, de preferencia irlandesa, vino tinto y mucho té, sobre todo chino. Ocasionalmente, gin-tonic y whiskey. Un platillo: el que inventamos una noche en nuestro depa con unos amigos, entre ellos Edgar C., quien lo bautizó como “mascarones de proa” e improvisó un relato de marineros hambrientos llegados en noche de tormenta a la misteriosa posada de un peligroso puerto para justificar el nombre, que el plato conserva hasta hoy. Está hecho a base de crema fresca de leche, hojas tiernas de albahaca finamente picadas, cebolla roja y abundante ají del más fuerte picados también, un buen chorro de aceite de oliva extra virgen, zumo de limón, sal y pimienta negra recién molida. Se unta generosamente sobre rebanadas de pan tierno, de ser posible casero, y es buena compañía para casi todos los alcoholes, además de ligeramente afrodisíaco, por la presencia muy notoria del picante y el aroma estimulante de la albahaca fresca. En aquella ocasión lo regamos con un cóctel de aguardiente y zumo de pomelo hasta el amanecer.

2 comentarios:

KuruPicho dijo...

Aclaración ¿necesaria?: esta es la respuesta al cuestionario del periodista Víctor Coral, del suplemento "Somos" del diario "El Comercio" de Lima, Perú, hecha a Dama Satán meses atrás y encontrada por ahí, y las preguntas eran, respectivamente: 1)Un libro. 2) Un poema. 3) Una obra teatral. 4) Un cuadro. 5) Una peli. 6) Un grupo musical. 7) Un bluff literario, poético, artístico... 8) Un lugar en el mundo. 9) Una bebida. 10) Una comida. (Por si a alguien no le quedaba del todo claro a qué venía esto, simplemente.)

rain dijo...

Mi post favorito, reciente era uno sobre Fantomas que escribió un posteador de otro país, no sé si Argentina, o España, no estoy segura, Bueno, lo que importa finalmente es ese post. Ahora, este lo desplaza, aunque no es un post propiamente, así que diré que estas respuestas al test plantado.

La elegancia de las respuestas ue demuestran sin aspavientos, los conocimientos dela Dama satán y su profundidad para adentrase en ellos.

Hay autores citados con sus libros que me convocan, y me inquieto, por el bólido tiempo... Ah, también, por ejemplo, me fue imposible ver en su momento,
La vida soñada de los ángeles.
Quisiera tener ya el dvd' en mis manos, que espero Polvos azules lo tenga.

Y me gustaría escuhar a Agustín Pío Barrios.
En fin, estas respuestas son extremadamente motivadoras.
Grandes salutes, mi apreciada Dama Satán.

Desde nuestra Lima invernal...