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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, agosto 16, 2006

¿45 kilos nada más pesaba la dictadura?

Amóntema Tembelo, el rubio, Tiranosaurio rex, "el gran abuelo", el primer mandatario de esa paraguayidad sumida ab eternum en el letargo de los sonámbulos. El ke mereció libros o poemas de parte de la crema de nuestra intelectualidad más preclara, el ke ganó su última (n)reelección con 88 por ciento de los votos allá por el 88, el tirano de siempre, aburrido como todos, pasto fácil y complaciente de las zalamerías y adulaciones más remanidas (escuela, burdeles, colegios, ciudades, plazas, barrios enteros, puentes, clubes de fútbol de salón, manicomios, casas de empeño, empresas de karumbé, marcas de CD pirata, asociaciones de pedofílicos, clubes de yacarés, coros de música jahe'ó, etc.) han kerido perpetuar su nombre adoptándolos generosa y voluntariamente. La fiesta is over, esta vuelta, sus fieles hoy reconocen su "amistad" pero no piden perdón por su glotonería vandálica, el FMI y el BM lo estrañarán suponemos, Diario Patria debería ser reeditado urgentemente mañana mismo para que su cohorte piratesca sea reconocida, nosotros que paseamos nuestra ingenuidad ñembo clasicista por sus pagos hemos rescatado del mercado de pulgas, y através del filtro de Fredi, el blanco y negro de su corte cool war, la cotidianeidad siniestra de sus tratados donde se jugaba nuestra felicidad acaso. !Qué tiempos aquellos! Como decía la leyenda en torno a la guerra de Troya (que Helena nunca existió), hoy nos damos cuenta que su matonismo apenas pesaba 45 kilos, que los cobardes que lo sostuvieron eran en el fondo simples alucinados que lo adoraban hasta los tuétanos. Wilhem Reich tenía razón: el tirano no es nada sin su pueblo. Ese pueblo hoy esconde la jeta y dice ¿qué pasó, yo no sé nada?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

"Ese pueblo hoy esconde la jeta y dice ¿qué pasó, yo no sé nada?"
No, béibi, antes de irse del todo ya están nomás de vuelta. Nunca se fueron del todo, y nadie dijo nada. Comenzaron a venir, y tampoco: nadie dijo nada.
Olieron este mutis por el foro del papitosaurio y se tiraron a la piscina y demostraron que todavía saben nadar. Y otra vez nadie dijo nada.
Son la nueva y flamante oposición de este pichón de tendotásaurio -- un juego archiconocido en su partido colo'o. Y nadie dice nada.
Nos van a pasar otra vez por encima. Y seguiremos sin decir nada.

Dama Satán dijo...

¿Humor de la Providencia o capricho del Azar? Como fuere, da para un enorme titular del "Popu": "EN EL DÍA DEL NIÑO, MURIÓ EL VIEJO".

Anónimo dijo...

Estronismo de ayer = miseria de hoy

Los que se beneficiaron del estronismo son unos pocos: los demás tuvimos que callarnos.
Somos los que durante más de tres décadas fuimos ciudadanos de segunda, los que no se beneficiaron a costa del país durante treinta y cinco años, pero somos también los que durante todo ese tiempo no fuimos indiferentes ante la mediocridad y la injusticia del gobierno de Stroessner.
Somos parte de ese grupo que a pesar de todo, decidió no rendirse ni aceptar la prepotencia, la mentira y la corrupción de estas décadas sin horizonte.
Hoy todos los habitantes del Paraguay llevamos sobre nuestros hombros la herencia de un estronismo que en el fondo, nunca se fue.

La herencia que nos dejó Stroessner
Heredamos del Gobierno de Alfredo Stroessner todo lo que hoy es la causa de nuestra miseria, de nuestro atraso, de nuestra falta de futuro como sociedad y como país.
1- La intolerancia y el desprecio hacia quienes no piensan como uno
Su gobierno nos dejó la cultura de la única verdad, de la intolerancia y del rechazo al disenso y a las diferencias, hacia los que no piensan como uno, la costumbre de la exclusión y la mezquindad.
¿Se acuerdan que los habitantes de nuestro país estaban divididos entre los que para el dictador eran ‘buenos’ y ‘malos’ paraguayos? ¿Se acuerdan de su frase: ‘para los amigos, todo, para los enemigos, palo, y para los indiferentes, la ley’?
Hoy, gracias a esa herencia, los paraguayos estamos sometidos a una práctica política basada en el sectarismo, la intolerancia y la incapacidad de debatir y de respetar el pensamiento ajeno, donde solo cuentan la lealtad cómplice, el oportunismo inmoral y la obsecuencia ante el mandamás de turno.
2- El menosprecio hacia la ley y hacia las instituciones
De los que (para algunos) fueron años ‘dorados’ del estronismo, heredamos la cultura del irrespeto y del desprecio hacia las instituciones: la ley se aplica con rigor sólo a los que no son ‘amigos’ del poder. Y en la cultura del estronismo, ejercer el poder es mandar y someter, ejercer el poder significa colocarse encima de la ley, pisotear las instituciones y beneficiarse con privilegios negados a los ciudadanos comunes. Solo basta mirar alrededor para saber que el estronismo sigue vigente.
Las instituciones terminaron siendo sólo instrumentos de dominación y simple campo de repartija de cuotas de poder, donde todo lo que está disponible y funciona es solo para los ‘amigos’ y no para el ciudadano común.
3- La corrupción y un estado ineficiente (que sostenemos todos) para beneficio de unos pocos
La corrupción que nos agobia es la herencia de ese modelo estronista que sigue vigente, en donde el estado (que sostenemos todos los paraguayos) es propiedad privada de un partido político o –peor aun- de una camarilla o de una claque y sus cómplices.
Y el resultado es la injusticia, la desigualdad de oportunidades y la falta de empleo, la inseguridad para las inversiones, el contrabando, las coimas, y el peso de un estado ineficiente que desangra la economía del país.
4- La ignorancia y el miedo a pensar
Stroessner tenía un profundo desdén por el pensamiento y la cultura: el que pensaba era peligroso, el que tenía pensamiento propio, el que leía, el que investigaba era un terrorista en potencia que había que perseguir y exterminar.
Hoy esa herencia es ese mismo desprecio que sigue vigente hacia el pensamiento, el abandono y la desvalorización de la cultura y de la investigación, la falta de estímulo hacia la producción de conocimiento. Y el resultado es un país donde hay ignorancia, atraso y pobreza, una sociedad sin recursos humanos competentes para el progreso que necesitamos todos.
5- La apatía, la falta de solidaridad, la violencia y la inseguridad
‘Antes se tenía seguridad’, dicen los estronistas. Pero no dicen que era la seguridad de la represión y de la violencia policial, de la prepotencia y del desprecio hacia los derechos de la gente común. No era la seguridad que viene de la responsabilidad compartida por todos y ni de la solidaridad, ni tampoco la seguridad que es resultado de la eficiencia del estado.
La penosa herencia que nos dejó el gobierno de Stroessner está en la inconsciencia, la falta de civismo y de responsabilidad ciudadana: de su gobierno tenemos hoy la ignorancia, la esterilización política de la ciudadanía y el atraso después de 35 años de ‘reconstrucción nacional’.

Nuestra voz, la voz de muchos.
Hoy, después de 17 años de engaño, corrupción e incompetencia de gobiernos que no pudieron ni quisieron dejar atrás el estronismo, todos seguimos soportando ese legado forjado en el miedo, la mentira y la violencia que los paraguayos no queremos de nuevo entre nosotros.
Hoy levantamos nuestra voz, que sabemos es la voz de muchos compatriotas de bien, trabajadores y honrados que buscan un horizonte mejor para todos.
Hoy levantamos una voz de dignidad, un llamado a no olvidar, para que la miseria del estronismo quede definitivamente atrás y entre todos hagamos un futuro mejor para el Paraguay.






Luis Alberto Boh
Asunción, 16 de agosto de 2006

Saurofobo dijo...

Lo q yo lamento :

Que no hayamos podido organizar (al menos hasta el momento, 21 hs del
miércoles 16 de agosto) una GOZOSA caravena carnavalesca al estilo
futbolero, con bocinas, silbatos, estribillos, hurras, pancartas,
petardos y mucha guasada, que recorra los habituales puntos
estratégicos de Asunción y por q no de todo el país donde es tradición
CELEBRAR y FESTEJAR un alegrón popular como éste.
Qué bueno sería ver esa caravana multitudinaria, qué gusto participar !

¿Nos ganarán de mano otra vez, como en el ' 89? ¿Serán *los otros
ellos* los que salgan a la calle ... interpretando su versión de este
maravilloso momento de dicha : a RENDIR HOMENAJE al ex Mburuvichá...a
aguarnos la fiesta ?

"O témpura, o mbores !"

ELqueLEEsoloBLOGS dijo...

El mundo(12)|Jueves, 17 de Agosto de 2006 Ingresar|Registrarse
EL OTOÑO DEL PATRIARCA EN BRASIL
Nunca se fue del todo

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Por Darío Pignotti
Desde San Pablo
Alfredo Stroessner nunca imaginó morir en el exilio. Cuando llegó a Brasil, en 1989, tras ser depuesto por un levantamiento militar, estaba en la certeza de que tarde o temprano volvería al Paraguay. Aún contaba con el suficiente poder político y económico como para hacer de Brasilia un bunker desde el que digitaría la suerte de su país. En rigor, durante años, su residencia en un elegante barrio de Brasilia era frecuentada por buena parte de la elite guaraní a la que el otrora “supremo” solía bendecir.

Ese fue el caso de Luis María Argaña, el ex vicepresidente asesinado el 23 de marzo de 1999, a quien Stroessner habría respaldado con 5 millones de dólares para su campaña electoral junto a Raúl Cubas Grau, presidente depuesto pocos días después de la muerte de su vice y también exiliado en Brasil. Argaña nunca disimuló su alineamiento con el stronismo dentro del Partido Colorado ni su convicción de que el general debería regresar a su tierra con los honores de un jefe de Estado.

Con la ejecución nunca esclarecida de Argaña también fue sepultado el plan retorno de Stroessner, a quien Página/12 interrogó el 23 de marzo de 1999, cuando la democracia paraguaya parecía estar a centímetros del precipicio. De allí en más crecieron las presiones de los organismos de derechos humanos para que el ex mandatario volviera a su país pero en calidad de procesado por los asesinatos y desapariciones ejecutadas durante su régimen. Aquel 23 de marzo de 1999, a través de su asistente, Stroessner aceptó responder un cuestionario, e hizo notar su irritación con la situación que atravesaba su país y con este diario, al que conocía pero, según se notó, no estaba entre sus favoritos. “Le pido que no se vaya a ofender”, previno Cintia Oviedo, su vocera, al cronista, pero el general “dice que es estúpido”. Recibir un insulto de Stroessner no ofende, antes bien lo contrario, pero lo que sorprendió al reportero es que se tomara el tiempo de hacerlo. Después de unos instantes de silencio su vocera buscó recomponer las cosas: “El no está diciendo que usted sea estúpido sino que es estúpido preguntar si él esperaba que una cosa así (asesinato de Argaña) podía ocurrir en Paraguay”.

Emperrado en su idea muy particular del nacionalismo Stroessner le dijo a Página/12 que rechazaba la injerencia de los países del Mercosur, con Brasil a la cabeza, para salvaguardar la democracia paraguaya. Esos países “no tienen nada de qué preocuparse y que no es necesario y no es de desear que se metan en cuestiones de los paraguayos”.
PAGIBA/12, fuente

El profe Leo dijo...

Saludos desde Lima-Perú, somos del sindicato de maestros del Perú (SUTEP)

Estamos con ustedes.
Visiten nuestro blog:

http://sutebarranca.blogspot.com

Saludos

S.C. dijo...

Es insultante que ese asesino haya muerto de vejez.
Es insultante que lo hiciera en fecha casi idéntica al día en que murió, en 1850, nuestro Libertador, el General San Martín, o sea uno que honró la palabra general, hoy para nosotros más bien sinónimo de dictador.
Es cierto lo que alguien aquí comenta de lo perdurables que son los efectos que dejan. Acá lo sabemos.
Con todo, uno menos.
Saludos desde Argentina.

Anónimo dijo...

Si xeraatos, parece que el biejo amontema en extasis mirando xuxa en la tele...
abrazom!
Douglas Diegues