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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

miércoles, julio 05, 2006

Lo real y lo ficiticio, el tiempo, Bird

Ensanchar el tiempo como lo hace el sax de Charlie Parker Llamaremos "real" al conjunto de los sucesos, códigos e instituciones disciplinados en torno a una organización capitalista de la vida social. Llamaremos "ficción" o "áreas de lo ficticio" a la totalidad de actividades y escritos no proscriptos por el régimen capitalista, generalmente aludidos con el término ARTE o artes (que regularmente incluyen la literatura, el teatro, la música, la pintura, la danza, etc.). Es decir, definimos la totalidad de la existencia democrática por lo "real" y lo "ficticio". Dentro de este dualismo, cotidianamente damos primacía a lo primero, seamos capitalistas o artistas, voluntaria o involuntariamente. La esfera de lo "real" tiene su centro en la triangulación fuerza de trabajo-mercancía, mercancía-dinero, dinero-mercancía, reducible al término "capital", que crea una organización surgida entre los siglos XV y XVI llamada "capitalismo", hoy levemente retocada como tardocapitalismo o tecnocapitalismo, por la participación activa de la ciencia y la tecnología resultante de ella (mass media, informática, etc.). La esfera de lo "ficticio", por otro lado, tiene su centro en la mentira y es tolerada porque nuestro conocimiento de lo "verdadero" es fundamentalmente empírico, ya que el capitalismo es un sistema altamente formal, basado en la forma producción-consumo, por lo cual admite prácticamente todos los posibles contenidos de lo ficticio, ya que carece de aparato teórico (porque vivimos en la verdad "real" de un sistema social tecno-capitalista planetarizado sin violencia física ni ideológica, es decir, en una organización que va tomando cuerpo en todo el planeta con una lógica de dominación, diremos, nueva, soft, sin derramamientos de sangre, prácticas inquisitoriales ni otras molestias biológicas o policíacas, sino que se basa esencialmente en una lucha antes por la dominación de nuestros gustos, nuestras ideas, nuestras preferencias o nuestros tedios, que por la de nuestros cuerpos y nuestras vidas). Nuestra verdad "real" es que nuestro mover, cruzar y entrecruzar cotidianos es un habla o lenguaje que dice o significa constantemente dinero (capital). Nuestra movilización cotidiana y real es un reiterado monólogo monetario o el discurrir físico de un alfabeto comercial. La mentira se halla apuntalada por la esfera de lo "real". No sólo porque en la mentira mentimos sobre lo "real". Sino también porque hablamos de mentira en el "área de lo ficticio" cuando aludimos a lo "real" mediante una organización con un entramado interno riguroso, matemático, pero que fácticamente no es lo "real", porque la esfera de lo "real" ha sido clausurada sólo de forma efímera en lo temporal y limitada en lo espacial. Es más, hablamos de mentira cuando la esfera de lo "real" ha abierto un tiempo (efímero) y un espacio (limitado) para que la mentira surja, eclosione, se mueva. Esta aparente flexibilidad de lo "real" para con la mentira puede tener, si analizamos su trasfondo teleológico o el trascendental que posibilita su apertura, un sentido altamente "real" antes que artístico. En otras palabras, no resulta en el fondo más que un acto de autolegitimación de lo "real" mismo, ya sea porque lo "ficticio" sigue contaminado por el alfabeto comercial o ya sea porque ha surgido de las entrañas mismas de la teleología capitalista, de la rentabilidad monologal de la organización capitalista de una vida social. A favor de esta tesis se puede citar aquí el clásico texto de Benjamín El arte en la época de su reproductibilidad técnica. El esquema dualista presentado al principio, por lo dicho puede ser reducido fácilmente a una dictadura de lo "real", puesto que aquella esfera de lo "ficticio" no llega nunca a desbordar del todo el tiempo (finito) y el espacio (limitado) que le han sido demarcados por lo "real". Nuestra tesis es básicamente praxista: no sólo probar con argumentos a favor las bondades y la necesidad de una teoría "ficticia" o de la "ficción" generalizada, sino promover su implantación. Proponemos el desencadenamiento infinito e ilimitado del tiempo y del espacio de lo "ficticio". Aunque rechazamos el concepto cristiano-humanista del hombre como criatura privilegiada o centro de todo el sistema planetario, no estamos de acuerdo en que deba transcurrir su ec-sistencia esclavizado a un discurso social altamente monótono e insípido. Nótese que contra la dictadura de lo "real" no oponemos argumentos de solidaridad social, ni de piedad cristiana, ni mucho menos conceptos ambiguos como el de la dignidad humana o el de la reivindicación de los derechos humanos (todos ellos viciados ya de entrada por su origen euro céntrico, que no ha hecho más que cambiar de cara, deslizándose del colonialismo rapaz primero hacia la caridad y últimamente hacia el "aprendizaje de la libertad", en la línea de los Aron y de sus hijos, Ferry y Renaut; al tercer mundo no le queda otra, para estos buenos europeos, que aprender, siempre aprender, si no la cultura democrática-capitalista, como antaño, ahora la libertad, ambos por descontado valores de los cuales carece, carencia por la cual sufre una incompletud siempre parcial o temporal, y acá viene a cuento el chisme de Todorov con respecto a este flagrante y rancio prejuicio, aquel que presenta a Colón ante los caribeños y su ignorancia del latín, rápidamente subsanada arreándolos a Europa para tal efecto). Contra la dictadura lingüística del capital, oponemos su falta de imaginación y gusto, el agotamiento de sus formas narrativas, el debilitamiento de sus imágenes, la palidez y amnesia de sus metáforas. Contra la rigidez de la verdad de lo "real" oponemos el vértigo de la "ficción" generalizada. II La naturaleza no tiene una racionalidad por debajo y fuera de ella que la organice ni tampoco un desvarío que la pierda o confunda, pero con Spinoza estamos más próximos a considerarla manejada por un ordo ab libiitum antes que por un ordo geometricus. La organización capitalista de lo social, a la que definimos y acusamos de dictadura de lo real, no es de ningún modo racionalidad hipostasiada de algún ente racional externo a la naturaleza (Dios) o interno a ella (physis, libido, voluntad, etc.), sino una mentira (elucubrada por unos hombres para dominar a otros hombres), por cierto atacada por nosotros no por su falta de racionalidad (Habermas) sino por su pérdida de capacidad de seducción (Baudrillard), su miedo al vértigo de la imaginación (surrealismo) y su rudimentaria falta de estilo (Nietzsche). Como la naturaleza, todo el sistema social llamado historia humana, desde la monarquía mito-clásica de la Grecia hasta el tecno-capitalismo de hoy, pasando por las sociedades sin estado de los Aché-Guayakí, es un ordo caprichoso mantenido por hombres de carne y hueso, en un statu quo, no es nada más que una mentira impuesta como verdad, una ficción reducida a realidad. Su criterio de valoración no puede estar, pues, en su mayor o menor racionalidad o seguridad (Hobbes), sino en su capacidad de libre circulación del juego intersubjetivo. La razón en su forma pura –de medida, orden, claridad– carece totalmente de interés y nunca ha conmovido a nadie. La razón es hoy un dios reducido a dar órdenes autoritarias en forma de sesudos y remotos proyectos. En una existencia basada en una ficción generalizada, va terminar muriendo a menos que apele a una rápida transexualidad o hibridación con el sueño del que el propio Descartes habla con respeto en su correspondencia. Rechazado el valor absoluto de la razón en un mundo más cerca del capricho que de la exactitud geométrica (otra vez Spinoza), toda posible inmutabilidad de la jerarquías se viene al suelo. Por ejemplo, el concepto vacío de patrón como punta última de, pongamos, una fábrica, se desmorona al igual que las distintas figuras, también vacías, de la división del trabajo. La reanimación de la forma gastada de la clásica narrativa patrón-obrero operará ahora en un mundo de ficción generalizada como las variaciones de la cópula en el Kamasutra o las variaciones de la narración en Las mil y una noches. Así, el lunes de la noche 1, por ejemplo, Simbad como obrero se deja penetrar por Sherezade, que funge como patrón; el martes de la noche 2 sucede lo contrario, es decir, Sherazade, como obrero, se deja penetrar por Simbad, que hace ahora de patrón, y así hasta la noche Mil, que es el infinito. Cuando salimos de la infancia y empezamos a desear a una mujer o a descender a la Chacarita para el primer rescate de joint, decimos inexorablemente que hemos sucumbido a lo "real". Propiamente hablando, el acto sexual y el acto grupal de fumar un jointcito pertenecen al ámbito de lo "ficticio". Eso es obvio para cualquiera si atiende al aire hierático de la ceremonia concomitante a cada uno de ellos. Pero el cuerpo de una mujer está envuelto (separado) cotidianamente por un arabesco retórico totalmente monetario. Así, también, una aventura en la Chaca. Lo que ocurre en estos dos casos fuertemente "ficticios" es que la cópula sexual y el joint aromático y humeante generalmente están todavía contaminados por la anamnesis platónica de lo "real". Lo "ficticio" es marginalizado, arrinconado, como ya dijimos, en un espacio y un tiempo escuetos, parcos, dentro de una literatura aforística, diríamos, en el sentido de que el ámbito del olvido (Klossowski) de lo "real" es ensanchado a una atemporalidad en el espacio mínimo. Fumar esporádicamente un joint o un nevado, copular esporádicamente con una mujer, es hablar (habitar poéticamente) un aforismo. Un aforismo convulso, violento, disparatado, cercado por los electroshocks y la policía de lo "real" Una atemporalidad mínima es la utopía posible de todo arte. Un olvido momentáneo. Una sesión de transfusión de sueño para un cuerpo militarizado en sus gestos "reales". El arte no sólo es una estupidez, como dijo alguna vez Vaché, sino también el último opio que aparentemente va a permitir la realidad secularizada, es decir, desprovista de la utopía de la redención del alma (cristianismo) y de los deseos (Freud) y del bienestar material desexualizado (marxismo) y del ámbito de lo sagrado, llamado generalmente religión. El arte es la última tierra que le queda al hombre como especie (o al hombre actualmente dominante, el euro-norteamericano-capitalista). Si la posmodernidad ha decretado el fin de la fábula en la Historia y la ha reducido a un único ámbito, que Benjamin ha llamado "Arte sin aura", al de la reproductibilidad técnica o al de los mass media, con excelentes experimentos, como el Pop Art, en la recreación de los afiches y carteles comerciales, y otros no tan buenos o, diríamos, vulgares, como la radio y la TV, y aun otros con un valor intermedio o ambivalente, como el cine, que fluctúa entre el cine de autor francés y las superproducciones que apuntan a la rentabilidad vía shock, violencia estética y trucos electrónicos, entre el cine crítico alimentado con la vanguardia artístico-literaria y el cine de entretenimiento, entre la voluntad de la serie B y el dinero de las coproducciones de origen moralmente dudoso y equívoco, sin embargo la fábula no ha solidificado aún de ninguna manera la conquista de los mass media. La fábula expulsada de la Historia (más que hablar de caída, habría que hablar de agotamiento) necesitaría, como única posibilidad de salvar el instinto dionisiaco del hombre (Vattimo), copar los medios masivos. Para salvar al hombre. Esta tesis implica en Vattimo y otros teóricos cercanos una obsesión por uno de los aspectos (el arte) de la clásica división kantiana de la realidad. Subyace a todo esto un universal de la humanidad basado en la producción de símbolos o ilusiones. Que el hombre es un fabulador. Y que lo ha sido la mayor parte del tiempo en la historia, ya sea con su moral (hasta la cristiana) o con su política (hasta el proyecto de la modernidad), hoy en día altamente difuminadas. Según esta línea de pensamiento, el error del cristianismo (la última moral) ha sido reducir (como Imperio) la esfera de lo sagrado a lo religioso, a un solo dios. El monoteísmo ha desacralizado al mundo, ha roto la circularidad del absoluto; y el error de la Modernidad (la última Historia) ha sido la ilusión ingenua de creer en el cambio único y total al mismo tiempo, representado con el concepto de Revolución. Es decir, la revolución, en términos políticos, es lo que el monoteísmo en la religión. La revolución como utopía humana, en su imposibilidad de realizarse, ha agotado la política, la historia. Entonces, hoy, según Vattimo & compañía, el hombre, y esto le es facilitado por la planetarización de la Técnica, ha sido reducido a fabular ya no en el tiempo (historia, política) sino en el espacio (técnico-informático, estético). Si la fábula se ha secado en la Historia y la política disuelta en actos individuales, narcisistas y nihilistas, ¿quién sostiene la mentira del capital? Si el tiempo y la historia han sido disueltos y ha quedado sólo el espacio de los mass media como una tierra para el habitar poéticamente, y hoy el planeta entero está a un tris de reducirse a un solo espacio técnico-informático ¿no convendría hablar en términos de temporalización del espacio, o sea de espacio de fábula, so pena de ser cercados/amenazados por la entropía/tiempo/muerte? III. Apuntes para un arte político El Modelo (o mejor, el Contra-Modelo) Puntos de referencia: Carmen, el Oliveira, de Cortazar. Tal vez "Pocilga", de Passolini. Evitar los excesos propios de todo malditismo heroico. Que el espectador jamás llegue a identificarse con él. Aquí hay que colocar: Provocación, Insulto, Fealdad (¿Surrealismo?). El héroe incomprendido y humillado: otro polo que hay que evitar. Más que a Marx, meter a Foucault. El infame. Y las estrategias prácticas deben ser contundentes, no populares. ¿Inconscientes o conscientes (¿mensaje, por ejemplo?)? Lo inconsciente está asociado a la masa (fascismo). Atacar en los dos frentes. Al final, el hombre es andrógino. Pero el Contra-Modelo, al ser un modelo que se opone al Modelo dominante (al ser el Otro que critica y amenaza al establishment), no puede ya ser un Infame. Está demasiado tiempo expuesto a la luz. Por eso mismo es que Carmen es asesinada. El Contra-Modelo esta muy visible, peligrosamente… El Contra-Modelo siempre aparece de forma visible, porque generalmente se comporta de manera inconsciente e ingenua. No tiene estrategias pre-establecidas. Casi se podría decir que actúa por instinto. Por oposición. Por reacción. Es espontáneo. Si calcula y proyecta alguna idea, la decide de forma rápida y la realiza atolondradamente. El Contra-modelo es, al final, una "forma de ser". Una perspectiva. Por lo común, no es popular ni carismático. El Contra-Modelo de Subiela ("Hombre mirando al sureste") es una excepción. Una rareza. El Contra-Modelo de Forman ("Alguien pasó volando sobre el nido del cuco") es casi perfecto en su fusión de realismo político y fantasía subversiva. Tal vez en Subiela la subversión sea más ingenua, más poética (tipo Rayuela). Forman se basa en un libro "contracultural" par excellence, explícitamente político. Es interesante porque muestra la debilidad del Otro cuando necesita mostrarse para ejercer su rebeldía y, por ello, termina muerto o lobotomizado; en todo caso, fuera de juego. Pero también revela la fuerza del Contra-Modelo típico, fuerza que reside en su posibilidad de contagiar a otros para inficionar lo establecido. Resumiendo: El Contra-Modelo es débil por su esencial necesidad de mostrarse, puesto que al hacerlo siempre será fatalmente condenado, atacado y destruido por las fuerzas de lo real y su verdad. El Contra-Modelo es fuerte relativamente porque al saltar a la luz pública puede ganar adeptos; su arma es el contagio, cuya posibilidad descansa en su poder de seducción o en el tedio del seducido, que lo vuelve sensible a dicho poder, y en la posesión por parte del seductor y del seducido de la valentía necesaria para quebrar la telaraña abstracta de lo "real". Ahora bien, tenemos que sopesar de forma pragmática cuál de las dos posibilidades del Contra-Modelo tiene más peso e influjo. El criterio sería el tiempo. Cuánto tiempo se requiere para contagiar a un número considerable de personas o instituciones o reglas o convenciones con un contagio capaz de producir ocasionalmente un vuelco en la capa superficial de lo permitido y lo decible, capaz de originar un espasmo sísmico en la topografía de lo real o al menos de caotizarlo o sabotearlo, y en cuánto tiempo este movimiento será aniquilado por el Modelo Dominante. Entre el tiempo de contagio y el tiempo de represión estará resuelto el impasse del Contra-Modelo típico. Su sobrevivencia y su valor subversivo y el valor de su crítica de lo "real" desde el arte o desde las prácticas de lo ficticio-político.

4 comentarios:

Rain dijo...

Este ensayo conmociona.

Me digo: el que lo lea con las herramientas del penssmiento sin verticalidad, desnudo, como el del contramodelo, podrá saber qué hacer,
las preguntas que una se haya formulado, tienen respuestas aquí y éstas son tan directas como complejas en el mejor sentido. Esa complejidad es la que impele el juego, el pensar, ese afán dionisíaco que fluye y hace que cuando existe desolación, todo se trastoca si uno encuentra el texto preciso, la mirada destello, la palabra navaja, el tiempo cortado, el bólido tiempo en suspensión.


Me gustaría que nos linkeáramos, si caso no hay inconveniente o sino, bueno, no nos perdamos de vista.


Gran salute.

Dama Satán dijo...

Misses Asterix, sin corte, por todos lo vinos que los druidas bebian con las chicas !!!Cuando y como quieras...Linkeemosnos ya nomás.Asi evito el contrabando por la aduna (por lo demás muy suave y placentera)de la fiesta del fauno, donde te había pillado.Gracias por tus palabras que responden al texto-interpelación con mucha fuerza e imaginación.

Rain dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Rain dijo...

Dama Satán, llego aquí y me complazco al entrar en esos diálogos, que a una la ponen de magnífico humor.

Linkeo de inmediato a KURUPI, y a propósito, me voy a la Fiesta del Fauno.


'Misses Asterix' :), me ha encantado...




A este ensayo, seguiré dándole vueltas, a ver si el rizoma mayor me sale más claro aún.


Ah, me ha provocado beber vino: ¡un brindis mediando la blogósfera Dama Satán!