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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

sábado, junio 24, 2006

A propósito sobre el déjà vu en Paolo Virno

Trabaja básicamente Aristóteles: la dupla acto/potencia. Agustín (quien usa por primera vez la expresión paradojal que da título al libro), Bergson y Kant. Es decir, lectura de clásicos de la filosofía pero desde la óptica de los aportes de la filosofía más contemporánea, por ejemplo el posestructuralismo francés, Foucault, etc. Un poco de Nietzsche (ineludible) y Benjamin. Discute a Heidegger ( la primacía que concede al porvenir y a la muerte como hito temporal), a Kojéve (su heideggeriano/hegeliana profecía del "fin de la historia"), coteja a Eliade con De Martino (los arquetipos y la repetición, lo sacro y lo profano, el acto inaugural dirigiendo la procesión de los actos históricos). Interpreta el capitalismo como un "ambiente" inmovilizado y prefijado donde el acto ha comprado a la potencia (el salario a la fuerza de trabajo), y donde se privilegia la sensación de déjà vu por la sociedad del espéctaculo, de la modernidad que ha desarraigado definitivamente no sólo a la historia sino también a la prehistoria. La capacidad de pensar/hablar/recordar/trabajar/gozar comprada "a bajo precio" con el salario del déjà vu, del "esto ya lo he vivido", de la repetición constante de un pasado ilusorio, castrando así efectivamente al pasado-potencia contemporáneo no diacrónico de toda actualidad del presente. La noción de potencia es la reina del libro. La ha restituido de la condición servil, provisoria, larvaria, de minoría de edad, de crisálida superable hasta una dignidad "trascendental" o "sustancial", como el sustrato "último" e inactualizable de la realidad histórica, en su posición de condición ahistórica de la historia. Me parece que es factible de homologarla a nociones como "tiempo" en Kant y "ser que hace posible los entes" en Heidegger. Efectivamente, la potencia en Virno funciona como "la mesa kantiana" (el tiempo) donde se posan o aparecen los objetos fenoménicos. O a la "media luz" (lichtung) que ilumina y oscurece simultáneamente la escena del mundo (otra vez Heidegger). O los senderos abiertos en el bosque (holzwege) de la vida. Lo "Mismo" que hace que todo vuelva siempre (infinitesimalmente) diferente. En suma, Nietzsche leyendo Heidegger para asimilar-deglutir la filosofía clásica. El capitalismo pos-histórico, claro, ha fetichizado la eterna reversibilidad de la potencia. Ha deshistorizado aquello que es la condición de toda historia: la fuerza de trabajo, la capacidad de gozar, hablar, pensar, recordar... Ha creado la ilusión de que "todo vuelve repetido, igual", ha subsumido el "ahora" a lo "ya-sido", incluso de que todo, si acaso volviera, lo haría de manera ya édita, reptida, nula. Ha modificado el motor de lo diferente, ha divinizado al "falso reconocimiento". Ha actualizado la nada, robándonos la historia. La potencia (facultad de poder ser o hacer) resuelto en actos (forma deslavazada de un modelo inactualizable) nulos. El eterno "no ya" actualizado como "ahora" repetido, "ya vivido, visto, pensado". Poder escribir un poema o nada, poder copular con todas las mujeres del planeta o con ninguna, poder pensar todas las ideas o la nada, obliterados por la sensibilidad de dèjá vu que es la jugada del capitalismo y con él la de los legitimadores del tan "mentado" (recordado) fin de la historia. El presente paranoizando el pasado. La pos-historia caricaturizando la historia. Para terminar les dejo una muestra de la jerga que usa Virno para lidiar con las nociones aristotélicas tan manoseadas ya por la escolástica que uno nunca hubiera imaginado que aún pudiera sacársele ningún raquítico zumo. Bon apetit ! "Recordar el presente significa considerar el "ahora" como un "entonces", introduciéndolo en un pasado sui generis (no cronológico, indefinido, formal). Este pasado, en el cual el recuerdo ubica al evento que estamos viviendo en este momento, es la potencia o la facultad subyacente al mismo evento (la lengua si se trata de un diálogo; la fuerza de trabajo si está en juego un proceso productivo, etc.); recíprocamente, la potencia es un pasado no cronológico, indefinido, formal. El recuerdo del presente permite, por ende, tomar en el evento un curso tanto al acto como a la potencia, tanto a la ejecución determinada como a la facultad genérica". El recuerdo del presente. Ensayo sobre el tiempo histórico. Paolo Virno, Paidós, Buenos Aires, 2003

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