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KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, junio 27, 2006

Paradoja

PARADOJA

(PEQUEÑA FANTASÍA SOBRE UN TÓPICO OBSOLETO)

Paradoja: los privilegios de sangre que heredan los aristócratas se remontan a un origen en el que está el primero y mejor de su estirpe, el que con su arrojo y fortuna en la guerra dio su nobleza al linaje de sus descendientes y gestó con sus méritos la pureza de su nombre, que los demás se limitan a recibir en la cuna y del cual, en el mejor de los casos, no pueden aspirar más que a hacerse dignos: pero él mismo, dado que ennobleció este nombre con sus hechos y hazañas, no pudo ser a su vez, por su origen, un noble. En vista de lo cual, por seguro que pueda sentirse un aristócrata de su pureza de sangre, si se remonta de ancestro en ancestro encontrará que la fuente de tal pureza es, en rigor, impura, y, al llegar al principio primero de su genealogía, se topará con un plebeyo al que debe su nobleza, y que, pese a ser plebeyo, debió ser en muchos casos el mejor caballero de su casta, y al cual él, su sucesor, como el resto de los suyos, debe su derecho a despreciar a la plebe de la cual él procedía. Es más: ese antepasado tuvo que ser el mejor caballero de una estirpe tan ilustre precisamente porque no era noble, y, dado que no había recibido en herencia los méritos que a un nombre rancio se atribuyen, tenía que hacerse valer por los suyos, más propios y reales: fue el más noble de todos porque era un plebeyo. El respeto a la pesada carga de los códigos que guardan el honor de un caballero tuvo como sentido último impedir que éste mancillara, mostrándose indigno de su herencia, la memoria de un hombre sin linaje, que no era un “hijodalgo”, es decir, que no debía nada a otro y que todo se lo debió a sí mismo. Quizá incluso este heroico ancestro fue más próximo a la plebe en sus hábitos y usos que a sus aristocráticos descendientes. Rudo guerrero, tal vez no respondía en su figura al ideal palaciego, asténico y endeble, que asociamos con lo “aristocrático”: debió ser ágil, pero también curtido y atezado, vigoroso y robusto para afrontar batallas y cosechar honores en algo tan salvaje, y tan poco “elegante” desde una perspectiva versallesca, como lo han sido siempre las batallas, y es difícil creer que pudiera cultivar modales delicados o gustos exigentes, o que pudiera dar algún valor a tamaños melindres. Quizá sus sofisticados sucesores sentirían un poco de bochorno si, resucitado por un milagro incómodo, tuvieran que introducirlo en sus salones o presentarlo a sus nuevos amigos de tiempos más recientes, los enriquecidos y exquisitos burgueses, expertos ya en finuras cortesanas, tan inteligentemente escépticos y tan insidiosamente irónicos que quizá disfrutarían de “elogiar” mordazmente al “encantador abuelo” y su “deliciosa espontaneidad”, su “conmovedora naïveté de bon savage rousseauniano”, pues la barbarie siempre tiene encanto y, por sobre todo, es muy divertida. Y quizás este rústico “abuelete” sentiría a su vez desprecio y repugnancia por sus ridículos y decadentes epígonos, que a sus ojos no pasarían presumiblemente de ser “unos perfectos maricones”. En suma, quizá se avergonzarían mutuamente cada uno del otro. Es previsible que los “maricones” preferirán la compañía de los burgueses y que “le bon savage” comprenderá mejor a los plebeyos. Personalmente, creo que, si encuentro tan decepcionante para ambas partes tuviera lugar, y se diera la bienvenida al “intruso” con una fiesta, la atmósfera de la cocina o las caballerizas, a donde se escapará el homenajeado para sentirse a gusto con la plebe, copas de aguardiente en mano y, si hay ánimos para ello, alguna canción de burdel o taberna, será siempre mucho más respirable que la del salón, con sus turbios invitados VIP, sus fotogramas de filmes warholianos, sus sampleados de John Cage con un toque de hip-hop, las afectadas risitas feminoides de sus ergópatas ortoréxicos y los histriónicos exhibicionismos de sus agresivas viragos, sus “éxtasis”, sus anfetas y sus nauseabundas latitas de Dark Dog. En realidad, será también una atmósfera más limpia, y esto no sólo por menos enrarecida y más franca y directa, sino incluso en el aspecto físico (por lo menos, no habrá en las áreas de servicio bulímicas induciéndose a vomitar en los baños, y, si hay apetito erótico, no es probable que involucre aspectos escatológicos). Y, si a ello vamos, creo también que, en un sentido estricto, será siempre una atmósfera mucho más aristocrática.

PD: despuës de una discusión sobre las ambiguedades de Thackery en su "Barry Lyndon", vía el esteticismo de la versión de Kubrick visionada el jueves en torno a unas birras con amigos como Javier y Sole.

2 comentarios:

Ludwing Teotonius von Hohenlohe und Saxen-Habsburg dijo...

¿Qué quiere decir -- si es que quiere -- "ergópata ortoréxico" ?
Suena bien y a insulto.
Aparte de esto:
La visión del aristócrata inicial, el plebeyo ascendido, me parece muy ingenua. Habrá habido algún rudo y montaraz que corrió a los malos de la película y fue premiado por el aristo más antiguo, no lo dudo. Pero se me da que muchos se hicieron nobles, se ennoblecieron.., por ser: el marido cornudo de la preferida del rey; el tío ambicioso de la querida del duque; el pariente pobre de algún generoso noble menor que negoció con su real señor; o el chongo de algún aristocrático caballero. En cuyo caso los esforzados prístinos nobles eran tan pererï como sus nuevos pero antiguos pares.
Y para qué mencionar al autoennoblecido. El bruto que se alzó por sí solo por encima de todos, con su séquito de lamecoronas, y trazó la raya entre los VIP y el pueblo raso, y vio que su obra era buena.

Rain dijo...

Lo warholiano mezclado con un aristocracia rancia. Desmadejado amor de lances y apariencias...


Creo que capté tu cadencia...


Gran salute.