kurupí akärakú paraguay akärakú kurupí paraguay akärakú paraguay akärakú paraguay

KURUPÍ, ÚLTIMO BICHO PILINGÜE Y VELVET-MAKÁ-URBANIZADO KE HALA Y FALA EN ESTE BLOG SU SECRECIÓN LINGUÍSTIKA, ESE PORO'UNHOL (PORTUGUÉS 10 % ESPAÑOL 70 %; GUARANÍ PIKANTE 20 %) SERÍA EN EL FONDO DEFINIBLE COMO UN SAN CULOTTISMO POÉTIKO, GRITO A CALZÓN KITADO, PENE ERECTISMO FULL TIME, UNA FALANGE ANARKO-PARA-MILITAR DE LA LETRA, UNA ALUCINAZIONE PARANOKIA-KRÍTIKA DEL DAS KAPITAL YANKEE, Y SU MAYO DEL 68 UN TSUNAMI-YIYISMO SIN BOMBACHA PRA XUXU, UN BAILE DE SAN VITO TEVINANDÍ PAGUASU!!!

martes, abril 11, 2006

Damasatan acusada de filósofa poeta-metalera

“POETISA Y FILÓSOFA” Con estos títulos se presentó la autora de un artículo para evocarnos el nombre y los méritos de un tal Teognis de Megara, antiquísimo poeta griego, quien fue puesto en escena de la mano de Hermes, el mensajero de los pies alados (“mi dios favorito entre todos los habitantes del Olimpo”, dice ella) el que a su vez, y tal como correspondía a su divinal rango, advino al suceso terrenal en un marco majestuoso: ”habiendo iluminado los relámpagos con sus resplandecientes estremecimientos los cielos nocturnos durante largas horas antes del grisáceo amanecer”. (sic) Del ilustre megárico nos han llegado solamente 1.200 versos, “ante los cuales palidece Safo de Lesbos” y hacen lucir a Anacreonte de Teos como un “relamido”, según confirma la articulista. “Quién es este Teognis?”, se pregunta la autora, tal como nos preguntamos nosotros, acicateados por el epígrafe y por la diana introductora llena de estremecimientos y relámpagos. La respuesta llega enseguida por boca de la misma opinante, con una ráfaga doctoral de trazos biográficos y ubicación histórica, a cuyo término se nos aconseja que “es mejor prestar oídos a sus propias palabras, ahora que por fin ha conquistado la plenitud postrera de la tumba”. En este punto, ya el lector está atrapado y sumiso, presto a recibir en su espíritu el hábito vital del portentoso griego. Bien es cierto que las primeras palabras no son nada edificantes, ni tan geniales como era de esperar, pues Teognis solamente dice: “De todas las cosas, la mejor es no haber nacido”. Siguen los versos, amplificando el concepto inicial, con el acompañamiento admirativo de la poetisa-filósofa, quien interpreta sin reticencias: “la muerte involucra una sucia, hedionda reíficación del individuo, es decir, el más degradante y sórdido misterio que imaginarse pueda” (sic). Pero el colmo de la profundidad del pensamiento y de la elocuencia poética se halla, según la Monserrat, en este verso: “...ya muerto, yo seré negra tierra”. Ante tamaña afirmación, el comentario no menos retumbante: “Seré negra tierra”. ¿Cabe una más breve, concisa y profunda descripción del espantoso enigma del no-ser que a todos nos acecha?. ¿Podría alguna conciencia mortal concebir una frase más horrible, más sobrecogedora, para insinuar lo atroz de la esencial transmutación que su propia finitud implica, el escarnio metafísico de la existencia terrena, creada para el fatal silencio de los cadáveres?. Y termina la andanada con :“¿Puedo haber una idea más insidiosamente terrorífica que la pérdida de la humanidad en el sujeto humano, que la nauseabunda degradación ontológica que la que la Muerte arrastrada como séquito pestilente para todos nosotros?”. Tal efusión retórico-filosófica nos deja anonadados y nos mueve a volver inconscientemente la vista al verso antes leído, con cierta desconfianza hacia nuestra eficacia mental y abrigando la duda de haber dejado escapar palabras y substancias. Pero he aquí que encontramos, -mondo y lirondo, el mismo versico, que nos repite: “ya muerto, yo seré negra tierra”. Forzosamente admitimos que es eso y nada más. Siguen más versos megáricos de la misma calidad y estilo (pedimos perdón al original griego) al igual que los ditirambos de la exégeta y el remate llega con este expeditivo y transparente mensaje de Teognis: “Adula bien a tu enemigo y cuando esté a tu alcance dale su castigo, sin darte para eso pretexto alguno”. Con lo cual creemos tener, por propio discernimiento, un perfil aproximado de este vate presocrático, si bien la articulista nos aclara que no pretende dar "una imagen acabada de Teognis -o cualquier gran poeta- en un simple y sumario articulo”, justificación por demás razonable. A decir verdad, la intención inicial de esta nota no fue criticar el artículo y lo indica el rótulo (Poetisa y filósofa) como orientación del enfoque. Ya no estamos en tiempos de dogmatismos intolerantes, ni de academicismos vacuos. Se puede hoy opinar sobre cuánto tema caiga a las manos, con las luces disponibles, en el estilo al alcance, con las pautas que obedezcan a nuestras íntimas motivaciones, sin vergüenzas ni remilgos. Digase esto en homenaje al numen de Megara y a su poetisa. Además, la Monserrat tiene un estilo fácilmente atrayente (aunque a más de uno hará salir corriendo), por lo enfático y entusiasta, con arrestos adolescentes, capaz de gustar a muchos y de merecer la tolerancia de otros tantos. Pero eso de titularse filósofa... Nuestra famosa “América morena” tiene de todo menos temperamento filosófico. Es una simple cuestión de temple, de vocación, de oficio y no hay para qué ofenderse, puesto que no está en discusión la riqueza espiritual ni el acervo intelectual de nuestra estirpe (“infame estirpe”, Monserrat?). Sencillamente no tenemos urdimbre, sangre y madera de auténticos filósofos. Y punto. Desde luego, el tema convoca a futuras conversaciones. El Paraguay tendría hoy un filósofo si no hubiera muerto el Dr. Juan Santiago Dávalos. Filósofo no fue mi querido Profesor Laureado Pelayo García, a pesar de sus brillantes y legítimos títulos, de su barbita señorial, sus tic españolescos y dicción perfecta. Tampoco lo es otro maestro, uno de los espíritus más finos y enaltecidos que conozco: el Prof. Dr. Adriano Irala Burgos. Filósofo no fue el Dr. Juan Vicente Ramírez con sus “Disertaciones Filosóficas” (nuestro texto del ler. Curso de Fil.) libro que conocía él de memoria con puntos y comas. Y mucho, muchísimo menos lo soy yo, con mi cuarto de siglo de egresado, mis libros de cabecera, y a pesar de mi infinito respeto y mi admiración sin límites al impar linaje espiritual, cuyos orígenes resplandecen, entre otros, con el venerable Thales de Mileto, el gran Parménides de Elea y el inefable comadrón de almas, Sócrates de Atenas, maestro de maestros. A pesar de todo, sabemos que la filosofía es inevitable, como nos lo recuerda Ortega y Gasset; es un lujo del cual no podemos prescindir, a despecho de taras y subdesarrollos. Por eso, nos agrada -y hasta nos enaltece un poco- ver el título de “filósofo” como adorno enriquecedor de una página periodística. Es algo que podemos tolerar perfectamente, con más razón si el suscribiente es un tenaz obrero que por muchos años ha procurado honrar su vocación filosófica con innumerables -y tolerables- artículos. Pero que ahora se sume una “filósofa”, que además es poetisa pre-socrática, romántico-barroca y “underground”, ya es demasiado. Fermín Portillo Urunaga.

4 comentarios:

Lito dijo...

¿y en dónde publica su columnita este encantador tenaz obrero, con su cuarto de siglo de egresado, aun así tan enternecedoramente bruto?

Dama Satán dijo...

Kreo ke dejo el articulo de marras en la redccion de Ultima Hora, nadie le kuso publicar y mario casartelli al final me lo paso!!!

Oxiodo dijo...

La verdad es que al Fermín Puerquillo este ni su mamá lo conoce.

El She dijo...

Juajuaa! Demasiado suave fue el comentario de Puerquillo. Poetucha nomás ko es la Satán. El 80 % de sus versitos son referente a una mina que está fumando en un bar, y diciendo "ay que mierda es todo, me cago en todo". Repetitiva hasta el hartazgo es. Como filósofa no se...para esos ociosos cabezahuecas, perfectamente estúpidos que acuden a su "Café filosofico", es nambrena luego la Satán. Disertando sobre temas como "El suicidio y la erección", o "Lo sagrado en un pub", o cualquier otro tema semi-escabroso, realmente da risa. Patética es!. Con su tonillo pseudo-erudita. Memoriza cualquier cosa 15 minutos antes del inicio de su "Café", para deslumbrar a su platea de imbéciles boquiabiertos. Y las intervenciones de su kurupi, todas enrevesadas y sin pie ni cabeza, no hacen mas que agregar otra dosis gruesa de patetismo. Hay que disponer de estómago para ir a escuchar a esta familia!
Como metalera, no se...ya no tiene edad para eso, me parece.